domingo, 23 de julio de 2006

El pensamiento de Zapatero

El pensamiento político básico del actual presidente del Gobierno se recoge hoy en un amplio reportaje publicado en el suplemento dominical de "El País" después de que un muy comentado artículo de análisis del director de "Abc", Zarzalejos, el pasado 2 de julio, pronosticase la próxima victoria electoral por goleada de un Rodríguez Zapatero, tomado en su día por necio desde las filas del PP, tras desactivar a su alternativa mediante una estrategia de exasperación, que ha pasado por la gestión ideológica de la legislatura hasta desfondar y dividir a sus adversarios, y dejarles sin el recurso estratégico de la lucha contra el terrorismo etarra dentro de un discurso demagógico y electoralista.

A juicio de Zarzalejos, el líder del PSOE ha dejado sin iniciativa a la Oposición, aíslada de la sociedad y la política, y achicado su espacio en la realidad española. Los electores más centristas, los que otorgan o imposibilitan la victoria en este país, se han posicionado ya en las encuestas mientras gran parte de los votantes de la derecha hasta prefieren que vuelvan a ganar los socialistas cuando ahora tanto se habla con insistencia de unas elecciones generales anticipadas a marzo del 2007, buscando el "efecto arrastre" en las municipales y autonómicas que se celebren a continuación. Cuando Zapatero se reunió esta semana en Alicante con 4.000 jóvenes universitarios, se podía palpar en el ambiente que estamos ante el líder del momento porque no se detiene a mirar hacia atrás, como suele hacer la estatua de sal en que se ha convertido Rajoy.

La clave de su ventaja actual parece hay que buscarla en que Zapatero ha provocado una auténtica transformación política y ética en España, consiguiendo con eso llevarse por delante las posibilidades de un PP hipotecado por el pasado inmediato y condicionado por un discurso, radical y extremista, que ha espantado a sus electores más moderados y liberales, siempre según "Abc". Este órgano de la derecha más monárquica apunta igualmente las veleidades republicanas de unos sectores del PP, que ya rumian anticipadamente su fracaso sin pensar para nada en un futuro con Rajoy que, ante esa deriva, mira hacia otro lado o es que no se entera.

En el reportaje de "El País", la clave que se da sobre la actual ventaja del presidente del Gobierno sobre sus oponentes, se apoya en que entiende mucho mejor que los otros el tiempo, la sociedad y el país donde vive, y sobre el que gobierna, aunque el mismo Felipe González lo haya llegado a tachar de loco en privado. Por algo aventaja en 20 puntos de valoración ciudadana a Rajoy. Su secreto consiste en seguir un método básico, a partir de la teoría política más clásica y elemental aplicada a nuestra época y situación. No en vano ha sido profesor de esa materia en la Universidad de León durante el poco tiempo en que no ha sido diputado en el Congreso.

Zapatero es un ciudadano normal de una nueva generación de españoles cuya lengua materna es la democracia. Tiene ideas claras, instinto de poder, vida familiar apacible, una pasión por su esposa sólo equiparable a la que tiene por el ejercicio de la política, sabe administrar los tiempos, ni exige, ni limita, ni prohibe, y es arriesgado sin llegar a ser imprudente. Tiene mucha más cercanía a la Opinión Pública que a aquellas opiniones publicadas, que considera muy alejadas de la realidad cotidiana. Pero no por eso insulta o ridiculiza. Usa la palabra porque no sabe ni desea recurrir para nada a la fuerza. Como su batalla es ganar democráticamente la modernización de España, dando mensajes de esperanza, paciencia y valentía democrática, siempre en tono civilizado y reflexivo, como en su día ya empleó Adolfo Suárez, atrae sin mayor esfuerzo el voto centrista, moderado y progresista, y tiene ganadas de calle las próximas elecciones, aparte de por su sentido y práctica paritaria con las mujeres.

Lector empedernido y ávido de periódicos desde siempre, suele dar en sus mítines ideas para titulares al tiempo que destila pensamiento. Sin embargo, o tal vez precisamente por eso, cree que los medios de comunicación convencionales no conectan con las jóvenes generaciones. Diputado más reconocido que conocido en su día por su trabajo discreto pero muy bien hecho, el actual presidente del Gobierno es pacifista y ecologista, y se muestra muy optimista sobre las posibilidades de España. Cree que la democracia de 1978 está hecha para su generación y por eso ahora se empeña en comprometer a los jóvenes más preparados con el futuro político de nuestro país, que crean en lo público, en la política y la democracia. Porque, a su juicio, la fuerza de un proyecto democrático es la transparencia, la deliberación y el debate, y el poder debe tener todos los controles posibles.

La fe democrática que informa todos sus actos le hace trabajar, pensando más en la ciudadanía que en los periodistas porque los medios para los que trabajan también quiere tener poder. Y él se dedica a quitar poder a los que tienen mucho para entregarlo a quienes no tienen ninguno porque el monopolio económico produce efectos negativos. Piensa que aquí deben mandar los ciudadanos con sus votos y dice importarle mucho más ver a la gente felíz y preocuparle cumplir sus compromisos, más que el halago de esos medios de comunicación, frente al mandato de las urnas, para no decepcionar a sus votantes. Para Zapatero, la realidad social es punto de partida y el acuerdo es el punto de llegada. Devolver el poder a la sociedad le da suficiente fuerza y le procura tal apoyo, que dice no tener necesidad de recurrir al control de los medios de comunicación, tal como hicieron sus antecesores. A su juicio, los medios controlados dan satisfacción a los suyos pero carecen de influencia social.

Hombre de convicciones, que une pensamiento democrático y acción de gobierno, tiene intuición y utiliza el sentido común para afrontar los grandes problemas tras evaluar riesgos y medir las consecuencias, sin cálculos electoralistas que todo lo retrasan. Zapatero afirma estar en su cargo para correr esos riesgos y controlar en política los tiempos, y ahora más que nunca por el gran volumen de información. Dice tener por eso, pasión por la política y no por el poder, al contrario de unos medios de comunicación que no aspiran a transformar la sociedad ni desean el cambio que anhelan las nuevas generaciones.

Gobierna rápido y por eso parece que lleva mucho más tiempo en La Moncloa. Le obsesiona la igualdad. Ha legislado también para grandes colectivos sociales y algunas minorías. Como cree que la política tiene una lógica aplastante, nunca ha mantenido una actitud distante, ni afectada ni jerárquica. Su tónica ha sido la normalidad frente al catastrofismo crónico de Rajoy y conectar con el ciudadano a través de la fuerza que da creer en lo que se dice Eso le hizo vencer, primero a Bono en el congreso por el liderazgo del PSOE, y luego al PP las elecciones de 2004. Como ya hemos apuntado, no da importancia a la supuesta influencia de los grandes medios de comunicación y, por tanto, no ve la necersidad de utilizarlos o manipularlos a su favor. La fuerza anteriormente descrita le hace posible conectar con la realidad social sin la intermediación de periodistas y/o editores. (Rajoy los tiene a favor y las encuestas lo hunden como el perdedor).

Como, según Zapatero, lo que se aprende sin estudiar no se olvida aspira, tras dejar La Moncloa , a ejercer como consejero de Estado y luego a contar la verdad sobre el mundo a sus alumnos de Ciencias Políticas. "Hay que aprender a ser presidente del Gobierno y es absurdo en democracia pretender enseñarlo", concluye Zapatero, quien se considera miembro de una generación, política a la fuerza, porque se le ha negado la categoría de ciudadanos al no poder ejercer derechos constitucionales tan importantes como el empleo y la vivienda.

domingo, 16 de julio de 2006

Los apoyos de Manuel Ortuño


El abogado y político del PP, Manuel Ortuño, exdelegado en Elche del Consell, demostró el pasado viernes, 14 de julio, con la boda de su primogénito, y también abogado del colegio ilicitano, José Manuel Ortuño Carbonell, celebrada en la basílica de Santa María, que todavía conserva el respaldo del grueso del mundo económico local más potente y de prestigio.

Entre los casi 500 invitados a la celebración, en el hotel "Huerto del Cura", se encontraban, acompañados de sus respectivas parejas, ilicitanos y alicantinos tan notables como Emilio Cano, Francisco Borja, Lucas Alcón, Evaristo Vicente, Juan Garrigós, José Sempere, Rafael Lechuga, Miguel Signes, Pascual Orts, Justo Quesada, Juan Boix, Jaime Sepulcre, Fermín Bernad, Antonio Urbán, Luis Concepción, Luis Torres, Antonio Serrano, José Cerdá, José Marco, José Más, Juan Sáez, Jaime Campello, Miguel Lidón, Roque Girona, José Navarro, Enrique Briones, Rafael Gramaje, Víctor Montano, Francisco Poveda, Ernesto Nova, José Castells, Pedro Palazón, Francisco Picó, Ángel Vega, Lochen Leyer, Romualdo Pérez, Roberto Rodríguez, Mariano Sanmartín, Francisco Albero, Pedro Palazón, Ramón Soler, Tomás Tarí, Tomás Baile, Nicasio Miralles, Eleuterio Lillo, José María Fluxá, Felipe Cáliz, Rafael Ramos, Joaquín Cuartero, Modesto Crespo, Emilio Martínez, Roque Trives, Antonio Antón, José Antón, José Torres, Antonio Torres y José Pomares.

También asistió a uno de los acontecimientos sociales más relevante del año, el alcalde socialista de Elche y presidente del PSPV-PSOE, Diego Maciá, junto a su esposa. No faltaron mujeres tan destacadas como María Rosa Verdú, Elena Bonet, Asunción Maciá, Teresa Quiles, Josefina Brotons, Dolores Belda, Pilar Chofré, Concha Pérez, Luisa Valero, Josefina Mora, Josefina Serrano, Carolina Martín y Encarnación Marco.

Valenzuela también culpa a Zapatero

La reciente reelección, al igual que siempre no sin polémicas y dudas de fraude, de Antonio Fernández Valenzuela como presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Alicante, expolítico socialista, y ahora de la facción zaplanista del PP sin militar, en pleno derrumbe de las exportaciones alicantinas, sólo demuestra la crisis de esperanza y la apatía de nuestra clase empresarial respecto a instituciones mantenidas interesadamente en la obsolescencia y ahora manejadas a su antojo por gente poco escrupulosa ante los fuertes presupuestos públicos conque se las dotan.

Resulta sorprendente que el muy diverso cuerpo electoral de cuota obligatoria, achantado y manipulado en parte gracias a la presión política de los que ahora piden al presidente Camps una cuota del 25% de los cargos de las candidaturas a la Generalitat, las Diputaciones y los Ayuntamientos, no se haya podido sacudir, de una vez, a este relativo y cuestionado empresario, muy discutible en sus métodos de gestión, y que ahora juega a mandar en política desde la atalaya privilegiada y rica de la instancia cameral. Y como muy bien ha dicho el mejor periodista de la Comunidad Valenciana, Juan José Pérez Benlloch, navegando con bandera de conveniencia y según la dirección del viento en cada momento pese a anunciar que abandonaba el PSPV-PSOE y no ingresar públicamente en el PP.

Este tipo de gente urge prescindir de ella cuanto antes en estos nuevos tiempos porque, lejos de aportar nada porque nada pueden aportar ante su escasez de conocimientos, cualificación y formación, se mantiene en el sillón exclusivamente para coger para sí todo aquello que puede ver venir antes que otros, debido a su privilegiada situación. De ahí la resignación que transmite su discurso al estar siempre hablando de oído y carecer de la más mínima visión de las oportunidades que genera la mundialización para los emprendedores alicantinos, en plena crisis estructural, al tratarse esta vez de unos cambios de fondo, en vez de forma debido al ciclo económico.

Valenzuela, peón de Zaplana para ojear negocios fáciles, ocupar una posición de poder en la provincia, y obstaculizar a los adversarios de dentro y fuera, ya se sabe bien de qué va tras lanzar contra Zapatero la responsabilidad última del fuerte bajón de la economía alicantina "por ahogar su desarrollo". El presidente de la Cámara, y antes de la Diputación socialista, no es un hombre para este momento y, lejos de explorar soluciones y resultados al estancamiento del aparato productivo provincial, se emplea a fondo en la vieja táctica de achacar a un poderoso exterior todos los males generados desde el interior por, quien como él, está para ocupar pero no para liderar ni proponer soluciones por sus graves deficiencias, digamos profesionales para ser piadosos.

La suerte de Valenzuela va ligada, definitivamente, a la de sus amigos más granujas por protagonistas de prácticas mafiosas. Engañar a estas alturas insistiendo que la solución al modelo económico industrial caído está en el turismo y en los servicios, o es una demostración más de su ignorancia supina, o una falsedad interesada a difundir para entretener y seguir ordeñando la vaca mientras la especulación que protagonizan siga funcionando a su favor con "pelotazos" desde las coberturas que otorga el tener un poder aunque sea casi por un atraco a sus procuradores.

Al presidente de la Cámara de Comercio no le interesa la economía productiva ni remontar las exportaciones hasta que retorne una tasa de cobertura positiva. Le importa un pito el futuro tecnológico de Alicante, y no digamos el de la Comunidad Valenciana. No quiere ni piensa convertir la Cámara en un foro de debate para explorar salidas ni hacer prospectiva. La innovación y la creatividad no las entiende, ni falta que le hace. El valor añadido es algo que no termina de valorar, y de gestión del conocimiento, es como si le hablaras de física cuántica.

Al igual que sus talentos homólogos de Murcia, Valenzuela todo lo fía al trasvase del Ebro y a la llegada del AVE, como si eso, por sí solo, fuese la panacea de todos nuestros graves problemas estratégicos en este momento para poder volver a vender y recuperar nuestros mercados exteriores perdidos. De tecnología, inversión de riesgo y conocimiento aplicado, no le hablemos porque le abruma tanta teoría a él, que es un hombre práctico, y que ha querido recibir un nuevo mandato para tratar, como sus antecedentes en los tribunales indican, de sacar el máximo beneficio de su paso por la calle de San Fernando tras poder gestionar personalmente la ralentizada construcción de la nueva sede de la Cámara de Comercio de Alicante, en la Puerta del Mar.

Sus dos mandatos como presidente, y los anteriores como vicepresidente, seguro que no lo hacen pasar a la pequeña historia alicantina de este tiempo como un prócer que se adelantó y supo ofrecer a los empresarios, alternativas de progreso a sus viejos planteamientos productivos.