lunes, 27 de marzo de 2017

Fallece el padre Lorenzo Ayerdi, ex rector del colegio Jesuitas de Alicante, y el funeral será esta tarde a las 17,30


ALICANTE.- El padre Lorenzo Ayerdi Chinestra falleció en la paz del Señor en la enfermería de la comunidad jesuita El Salvador, de Zaragoza, hacia las 21:45 horas del pasado 20 de marzo de 2017, con 87 años de edad, 70 de Compañía de Jesús y 55 de sacerdote, rector en dos ocasiones del colegio Inmaculada, de los Jesuitas en Alicante, y residente aquí hasta hace cuatro meses antes de irse a vivir cerca de su única hermana y monja, Pilar, a Zaragoza ante su preocupante estado de salud, que se había ido deteriorando progresivamente.

Además de la oración especial que cada uno haga por él según su devoción, todos los adscritos a la Provincia Jesuita de España y los aplicados a la misma, ofrecerán por su eterno descanso una Eucaristía a celebrar la tarde de este lunes, a las 17:30 horas, en la capilla del colegio, en la avenida de Denia nº 92, en Alicante.

Hijo de Alejandro y María, el padre Ayerdi había nacido en Zaragoza el 24 de agosto de 1929, su padre murió pronto en la Guerra Civil y él ingresó jóven en la Compañía de Jesús en Veruela (Zaragoza) el 7 de septiembre de 1946; fue ordenado en Loyola (Guipúzcoa) el 30 de julio de 1961, por Monseñor Font; e hizo los últimos votos en Valencia el 15 de agosto de 1964.

Al principio fué maestro de jesuitas en la abadía de Javier. De 1973 a 1976 estuvo al frente de las escuelas San José, en Valencia. Y entre los años 2004 a 2007 formó parte de la Junta Directiva de la asociación solidaria La Casa Grande, también en Valencia.

Del 14 de marzo de 1976 al 13 de abril de 1980, Lorenzo Ayerdi fué el padre superior de la provincia jesuita de Aragón, en la que se engloban las dos congregaciones existentes en Alicante, el resto de Comunidad Valenciana, Islas Baleares y Comunidad Autónoma aragonesa con seis colegios, 500 profesores y 7.000 alumnos.

Después ocupó el rectorado del colegio jesuita alicantino Inmaculada en dos ocasiones durante el siglo XX y posteriormente en el XXI ejerció como consiliario de la Asociación de Antiguos Alumnos del centro. "Era un sacerdote ejemplar y un profesor de gran vocación por la docencia evangelizante de marcado signo espiritual", según afirman miembros del citado colectivo postcolegial, quienes coinciden en su humanidad, cercanía, comprensión y discreción como características de su personalidad y acreditada conducta.

Hombre de lectura siempre, la Historia era su tema preferido como dedicación diaria y disciplina docente, aparte del cultivo de su vocación religiosa, oración y reflexión .

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