ALICANTE.- Los vecinos del centro tradicional de Alicante denuncian que el Ayuntamiento no ha aplicado aún «ninguna medida» para corregir el exceso de ruido que provoca la actividad del ocio y la restauración por las noches, tal como prometió tanto el alcalde, Luis Barcala, como el equipo de Gobierno municipal, a través de sus concejales de Urbanismo, Adrián Santos, y Ocupación de Vía Pública, Manolo Jiménez.
La presidenta de la asociación, Alcázar Moreno,
asegura a El Mundo que «todo sigue igual durante estas fiestas» y los residentes
siguen teniendo «problemas para conciliar el sueño, porque es una época
especialmente fuerte para el ocio nocturno».
De hecho, el ruido registrado en los sonómetros instalados en el entorno de Castaños siguen superan por las noches los 75 decibelios, una cifra muy superior a los 45 que permite la Ley durante
ese horario y el motivo por el que un juzgado de Alicante ha condenado
en primera instancia al Ayuntamiento a aplicar una Zona Acústicamente
Saturada (ZAS) en la calle Castaños y otras diez del entorno.
En el
informe elaborado por un perito independiente no solo se decía que el
centro cumplía «ampliamente» los requisitos para declarar la ZAS, sino
que asegura que la Administración local ha hecho oídos sordos a las quejas de los vecinos durante al menos los dos últimos años.
Aunque el Ayuntamiento ha recurrido esta sentencia, Barcala había prometido que se empezarían a aplicar medidas y que éstas serían exportables a otras zonas donde
también se están superando los límites del ruido, como por ejemplo El
Barrio. ¿Cuáles?
Pues todavía no se han concretado, pero se puede intuir
que irán en la misma dirección que las anunciadas por Santos y Jiménez hace unas semanas,
y que pasan por un refuerzo policial, la prohibición de dar nuevas
licencias en los entornos saturados, revisión de las actividades que
desarrollan los locales y un plan de reordenación de veladores que
supondría un recorte de entre el 5 y el 10% de la superficie actual.
Los vecinos del centro ya rechazaron en su día estas medidas al considerarlas «insuficientes»,
y ahora explican que «ni si quiera éstas parece que se estén
aplicando». «El alcalde se comprometió con nosotros a que se regularía
el ruido, pero estamos igual o peor», añadió Moreno.
Apoyo de otras asociaciones
Esta situación ha provocado que otras entidades vecinales hayan salido en defensa de la del centro tradicional. Así, un
grupo de 12 asociaciones de vecinos envió esta semana un escrito,
firmado por el coordinador del colectivo, José María Hernández,
en el que criticaba la decisión municipal de recurrir el fallo después
de que el consistorio hubiese dado por hecho que se acataría:«El alcalde
y la vicealcaldesa dijeron a los vecinos del centro que no iban a
presentar recurso y que acataban y asumían la sentencia, y les
prometieron en este mes de diciembre a los vecinos, que tomarían
medidas urgentes para corregir la injusta situación que estaban
sufriendo las familias de la zona afectada».
Para Hernández Mata, la actitud que está tomando el consistorio demuestra que «no respetan a los vecinos», y
«decimos esto porque somos absolutamente solidarios con los vecinos
demandantes, y también con nuestros compañeros de la asociación del
centro».
En su opinión, el recurso planteado por el Ayuntamiento, en el que se indica que el informe técnico no tiene valor porque las mediciones no se han tomado dentro de las viviendas sino en la calle, «usa unos argumentos falaces, como poner en cuestión al perito establecido por la judicatura, que establecía que las mediciones eran el doble que lo que marca la normativa».
«¿Qué pasa que los vecinos tienen que estar absolutamente enfermos?
O tener que reforzar sus paredes y doble acristalamiento, o que el
consistorio diga que la asociación no representa a los vecinos a pesar
de que han firmado su apoyo personal a la denuncia. Pretender saltarse
incluso las leyes, en perjuicio de la salud de los vecinos y ponerse a
favor de los que no las cumplen, no es buen camino para el equipo de
Gobierno», concluyó.
El Barrio, siguiente campo de batalla
Si nada cambia la zona del Casco Antiguo de Alicante
será la siguiente en exigir al equipo de Gobierno que se adopten medidas
para moderar el ruido generado por los locales de ocio. La asociación
Laderas del Benacantil lleva semanas preparando con su abogado un
escrito en el que va a reclamar al consistorio que actúe en
«determinadas plazas o calles» que superan, según recogen cada fin de
semana los sonómetros municipales, el máximo permitido por la ley.
Esto,
según comentaron fuentes vecinales, no tiene por qué implicar «declarar
una Zona Acústicamente Saturada (ZAS)», sino simplemente que se
«adopten las políticas oportunas para respetar la convivencia entre los
locales y los residentes».
Paralelamente a esta petición un particular
ha presentado un recurso en los juzgados al Plan Especial del Casco
Antiguo en el que sí exige la aplicación de la ZAS en aquellas calles
que la ordenanza municipal consideran que están ya saturadas
acústicamente.
Este vecino también se opone a una serie de nuevos
formatos que el Ayuntamiento reconoce y que a partir de ahora se podrían
implantar en esta zona de la ciudad: las actividades recreativas y de
azar, los establecimientos de exhibiciones especiales y salón-lounge.
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