GUARDAMAR.- El Ayuntamiento de Guardamar no se opone al derribo de las casas de veraneo en playa Babilonia; es más, está completamente de acuerdo con la decisión de la Dirección General de Costas del Gobierno central y en un reciente pleno municipal no se aprobó, siquiera de manera simbólica, apoyar expresamente a los vecinos en su lucha desesperada contra la demolición.
Salvo un milagro de última hora, comenzará el próximo 15 de septiembre tras una rotunda sentencia del Tribunal Supremo y un aval jurídico sobre el acto administrativo de reposición emitido por un juzgado de Lo Contencioso de Elche a ejecutar por la empresa pública "Tragsa" y sufragado por los propios afectados tras firmar actas de conformidad con Costas.
Para el Tribunal Supremo los propietarios carecen de cualquier base legal para permanecer en estos inmuebles y da paso al replanteo.
La situación de ruina técnica de muchas de las casas residenciales de obra para veraneo, con secuenciales derrumbes internos, que sustituyeron a las primitivas de madera para uso de pescadores en un idílico poblado hace años desaparecido, podría inducir incluso a expedientes de demolición inminente por parte del Ayuntamiento de Guardamar.
Y el mal estado de salubridad de los restos abatidos por las olas, con fuerte presencia de roedores, podría obligar incluso a Sanidad de la Generalitat a decretar medidas cautelares que terminarían aconsejando la retirada de las protecciones frente a temporales marítimos con la consiguiente eclosión final de las edificaciones aún en pié. Muchas presentan daños estructurales causados por la erosión marina, debido al impacto constante de las olas en los temporales de invierno.
"El mar, que no da tregua, avanza lento, pero sin pausa, llevándose
consigo las piedras que los propietarios de las casas han puesto para
paliar su avance, o abriendo los sacos de arena que solo retrasan lo
inevitable. Las casas de la Playa de Babilonia, en Guardamar del Segura,
tienen los días contados", se ha llegado a escribir recientemente.
"Cuando paseas por la Playa de Babilonia, sorprende ver como el mar choca
contra los pilares de sus casas. Algunas cuentan con escaleras, que en
su día bajaban a la playa y que hoy bajan directamente al mar. Las olas
golpean incansables una y otra vez mientras sus dueños luchan (también
incansables) contra su azote. Todos somos conocedores de que el mar no
perderá. Mientras tanto, propietarios y turistas siguen disfrutando de
las pocas casas de Babilonia que siguen en pie", se añade.
El 15 de septiembre - previo desalojo de personas y enseres - está marcada como fecha para el derribo de las primeras
sesenta viviendas, según notificaciones oficiales del Ministerio para la
Transición Ecológica. Algunos propietarios han negociado su salida. La legislación estatal sigue limitando expropiaciones sin indemnización.
Es la aplicación estricta de la legalidad invocando protección medioambiental cuando la propia Administración Central no reconoce, sin embargo, que la causa del cambio de la dinámica litoral en la zona y su consiguiente menor aportación de arena tiene que ver con el diseño, orientación del dique y ejecución equivocadas de la obra pública de encauzamiento de la desembocadura del río Segura.
Durante casi 100 años, muchas familias han disfrutado del lujo de
despertarse pegados al mar, con los pies (casi) en la arena. En su
mayoría, segundas viviendas usadas para veranear por las clases más pudientes de la Vega Baja del Segura pero edificadas en dominio público marítimo-terrestre, en un suelo que era y es de todos los españoles, la gran mayoría sin poder gozar de ese mismo privilegio solo al alcance hasta ahora de unos pocos huertanos.
La concesión en ese dominio público marítimo-terrestre de las viviendas de
la Playa de Babilonia se produjo en el año
1934 en plena II República. El régimen autoritario de Franco, sin embargo, la respetó por tratarse de quienes se trataba lo que se beneficiaban en exclusión.
Sin embargo, ya con la Monarquía democrática reinstaurada, la Ley General de Costas de 1988 cambió la situación legal de
dichas viviendas, algunas de las cuales carecen de concesión desde el
año 2011, (y las demás desde el 2018 tras la prorroga por treinta años acordada por un Gobierno socialista mayoritario).
Finalmente el entonces MOPU decidió no
prorrogar más sus concesiones, pasando su situación a ilegal. A pesar de
que sus propietarios solicitaban prórrogas, una vez tras otra, el Supremo
las denegaba (también una y otra vez).
Y es que los informes medioambientales indican que las casas de Playa de Babilonia son un peligro.
En primer lugar, el retroceso de la playa, por el avance del mar,
afecta a la integridad de las viviendas, y en segundo lugar, las olas
arrastran consigo, a mar abierto, los escombros de las viviendas
destruidas.
Las casas de Playa de Babilonia están pues condenadas a desaparecer. El retroceso en la playa, hace que el agua 'bese', con su lengua de
espuma, casi las puertas de las viviendas de veraneantes.
Con los temporales de invierno,
los propietarios se ven obligados a tapiar puertas y ventanas, y solo
les queda cruzar los dedos para que el agua no destruya las paredes de
estas casas, cuya mayoría son ya ruinas. El peso de un destino convierte hoy esos muros en escombros.
El Tribunal Supremo negó reiteradamente la posibilidad de suspender los derribos, por caducidad de concesión, desde 2018. En 2023 avaló el fin de la prórroga y confirmó que no cabe prórroga adicional.
Alea jacta est.
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