
Esta desaceleración parece provocada por los efectos de la crisis en los sectores tradicionales de la industria manufacturera (calzado, textil y juguete) al crearse sólo 5.146 nuevas mercantiles de otros sectores productivos en paralelo a las 448 disoluciones societarias registradas, un 25,5% más interanual y que agudiza la crisis de dinamismo empresarial, que dura sostenida ya más de un quinquenio.
Además, el capital social inicial que suscriben las nuevas empresas en comparación con otras regiones españolas que han sufrido, igualmente, la recesión de sus manufacturas, también suele ser menor ahora. Eso es así hasta el punto de que la cuota participativa de Valencia (13,7%) en el conjunto nacional es superior en más de diez puntos a la cuota de Alicante (3,3%) a partir del pasado mes de agosto.
Ese dinero corresponde a la prestación por desempleo de tipo contributivo y asistencial (en este caso el aumento mensual del Inem es de 4,5 millones de euros al haber 8.000 nuevos beneficiarios al finalizar el año) y a las indemnizaciones y salarios de tramitación que paga el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) por quiebras empresariales, insolvencias, concurso de acreedores y despidos colectivos de las plantillas.
El Estado ha incrementado una media mensual de 4,5 millones de euros la partida de prestación contributiva y subsidio por desempleo en Alicante. La nómina de parados que dependen de la ayuda del Estado pasa de 39.521 personas a 44.094 a finales del pasado año. Es decir, y pese a que el el presidente de la Generalidad Valenciana, Francisco Camps, dijo en su mensaje de final de año que «vive el mejor momento de su historia», en Alicante existen a día de hoy 7.960 nuevos parados que perciben la prestación por desempleo y que no lo hacían al empezar 2006. En total, 49 millones de euros más que el año anterior (8.134 millones de las antiguas pesetas).
La bolsa de parados alicantinos (85.000, según el último dato ofrecido por el Inem) le cuesta a las arcas del Estado (sólo el 45% cobran la prestación o el subsidio) la nada desdeñable cifra de 530 millones de euros (87.900 millones de las antiguas pesetas, tanto como toda la facturación anual del sector de la piedra natural y el mármol alicantino).
Por lo que se refiere al aumento del dinero enviado por el Fogasa (Fondo de Garantía Salarial), este organismo del Ministerio de Trabajo que, por ley, hace frente al gasto de indemnizaciones y salarios de tramitación de empresas en quiebra, insolvencias justificadas, suspensiones de pagos o despidos colectivos, ha aumentado el dinero en casi 5 millones de euros (850 millones de pesetas). En total, el Fogasa envió a Alicante (hasta noviembre) 23,1 millones de euros.
El aumento de casi 5 millones de euros (840 millones de pesetas) es consecuencia directa del incremento de empresas afectadas concretamente por insolvencias. El Fogasa atiende las quiebras, los concursos de acreedores o suspensiones de pagos y los despidos colectivos de plantillas, pero lo que más crece en Alicante y en la Comunidad Valenciana son las insolvencias justificadas por falta de pedidos y descenso en picado del mercado interior y exterior, caso del calzado. A falta de computar el mes de diciembre, en la Comunidad Valenciana se han declarado, ante la autoridad laboral, como insolventes a efectos legales, 427 empresas más que el año 2005. En total lo han hecho 2.678 sociedades, de las que cerca de 2.000 tienen su sede social en Alicante.
Según los últimos datos del Fogasa del Ministerio de Trabajo, de enero a noviembre se vieron afectadas por regulación de empleo para empresas con más de 100 trabajadores, a través de la fórmula de despido colectivo, un total de 1.245 mercantiles, frente a las 1.384 con problemas en el período enero-noviembre.
Los datos sobre prestaciones por desempleo y sobre dinero del Fogasa por insolvencias, quiebras y suspensiones de pagos de industrias alicantinas transcienden después de conocerse la evolución del mercado laboral. Según el Inem, Alicante es la provincia española con mayor aumento del paro en el año 2006, y también en el mes de diciembre. Sobre todo por la desaceleración del sector de la construcción y del sector servicios, y por el incremento notable de inmigrantes que van al paro.
El proceso de ajuste de la industria textil alicantina, por ejemplo, continuará durante el presente ejercicio 2007. Las empresas asumen que la posible recuperación del sector se retrasará hasta 2008 pese a que se detecta una evolución hacia un entorno algo más estable, a tenor del informe de balance del año del Centro de Información Textil y de la Confección (CITYC), que advierte de que continuará bajando la producción y el empleo.
El año 2006 se cierra con más de otro millar de empleos pérdidos en el sector manufacturero de la Comunidad Valenciana, fundamentalmente, del ámbito norte de la provincia alicantina. En el global nacional la caída alcanzó los 18.000, lo que deja una plantilla final de 205.000 trabajadores. La comparativa entre los años 2000 y 2006 señala que la producción ha descendido en un 32% y el empleo en un 28%.
El sector del textil y de la confección autonómico ofrece ocupación en este momento a unos 33.000 trabajadores pertenecientes a unas 3.200 empresas. En concreto, el área alicantina de L´Alcoià y El Comtat es una de las principales afectadas por la crisis, ya que dentro de las denominadas comarcas centrales acogen a medio millar de empresas y alrededor de 18.000 de esos trabajadores, es decir, el 14,4% del sector nacional, sólo superada por el 36,4% de Cataluña.
El estudio de Cityc hace hincapié en el nuevo retroceso de la actividad en 2006, aunque fue inferior a la del año anterior, y a pesar de acontecer una recuperación de las exportaciones, que crecieron un 12%. De hecho, la situación coyuntural del sector, después del impacto de la liberalización de los intercambios comerciales internacionales en 2005, ha evolucionado hacia niveles de mayor equilibrio dentro de una tónica que se prevé mantener a partir de ahora.
En el caso concreto alicantino, destaca la ventaja del predominio de la industria del textil-hogar, que ha mostrado signos de comenzar a despegar, pese al contexto difícil del mercado. La mejora del consumo europeo y una cierta recomposición de las corrientes de aprovisionamiento tradicionales, explican en parte la recuperación de las exportaciones –en torno a un 10%–, que se han centrado, especialmente, en los tejidos, los textiles especiales y la ropa de hogar. Esta evolución ha permitido contener en 2006 el crecimiento del déficit comercial en el sector, aunque se sitúa por encima de los diez puntos con respecto al año anterior.
El Centro de Información Textil y de la Confección concluye en su análisis que "el deterioro general de las condiciones económico-financieras del sector no afecta a todos por igual, puesto que se han acrecentado las diferencias entre unas empresas y otras". Es decir, aquellas firmas que han innovado, han adaptado su estructura y organización a las demandas del mercado, y han apostado por nuevos materiales –textiles técnicos–, han conseguido posiciomarse en una situación inmejorable de cara al futuro.
















