En un comunicado, la asociación agraria ha abundado en que "el aumento descontrolado" de especies como el conejo, jabalí, arruí o muflón, junto con la "falta de medidas eficaces" por parte de la Generalitat Valenciana, "causa daños directos".
Entre esos problemas se incluyen la "destrucción de siembras, consumo de frutos o arranque de plantas", así como otros efectos indirectos en infraestructuras agrarias, como la "destrucción de sistemas de riego, vallados o caminos rurales".
Así, Asaja Alicante ha remarcado que "el actual marco normativo no es ágil ni eficaz" y dice que "se basa en que los agricultores avisan a los cazadores de cada coto para poder hacer frente a la plaga de fauna salvaje, impidiendo actuar con rapidez ante situaciones de sobrepoblación".
"Los procedimientos son lentos y restrictivos,
favoreciendo que determinadas especies alcancen altos niveles de plaga",
ha apostillado.
También ha insistido en que "el control de la
fauna no puede limitarse únicamente a los espacios cinegéticos, ya que
en los últimos años se ha constatado una presencia creciente de estos
animales en zonas no acotadas, explotaciones agrícolas abiertas, áreas
periurbanas e incluso dentro de núcleos urbanos".
Los
agricultores han descrito "una situación cada vez más insostenible".
En
este sentido, Pepe Reus, vicepresidente de Asaja Alicante y productor de
uva de vinificación, ha afirmado que los daños por conejos y ahora
también por arruí son "constantes".
"Hace dos años tuvimos
pérdidas totales en algunas parcelas. Los animales entran cuando empieza
a brotar la viña y, si no actuamos a tiempo, con medios que parten de
nuestros bolsillos, lo perdemos todo", ha aseverado.
Ante la "falta de soluciones", los propios agricultores explican que
deben "asumir" el control.
"Hemos llegado a capturar más de dos mil
conejos con trampas para soltarlos en la montaña. Todo esto supone más
trabajo y más costes para nosotros", ha agregado Reus.
En este
contexto, Asaja Alicante ha criticado "el abandono institucional que
sufre el sector", ya que, a su juicio, "muchos agricultores han perdido
la totalidad de sus cosechas sin recibir compensaciones económicas".
También se ha referido a la "inseguridad jurídica de los cazadores,
quienes evitan actuar en determinadas zonas por temor a sanciones debido
a la proximidad de núcleos urbanos".
En explotaciones de
cereal, como las de Ricardo Ferri, en la comarca de l'Alcoià, "la
situación se ha agravado con la presencia de muflones".
"Tenemos entre
40 y 60 muflones comiendo día y noche en el campo. Llevamos mínimo seis
años con este problema y cada vez va a más", ha destacado.
El
socio de Asaja ha criticado la "falta de actuación administrativa".
"Se
ofrece a los cazadores como solución, pero no hay permisos suficientes.
Al final todos se escudan unos en otros, pero quien paga es el
agricultor".
Según la entidad
agraria, "a esta problemática se suman nuevas especies que están
comenzando a generar daños relevantes".
Por ejemplo, en el Camp d'Elx,
"los agricultores empiezan a tener problemas con las cotorras, al igual
que se está incrementando la presión de aves sobre cultivos como es el
caso de la paloma torcaz, que está castigando cada vez más las
crucíferas", como el brócoli o la coliflor.
Además, ha
continuado, "en la zona se observan daños en nuevas plantaciones y
sistemas de riego provocados por conejos, así como la presencia de
jabalíes en el sur del municipio, que afectan a granados y almendros
jóvenes".
Ante esta situación, Asaja ha pedido "medidas
concretas", como "indemnizaciones por daños tanto en cosecha como en
arbolado, así como actuaciones preventivas eficaces".
En definitiva, "un giro urgente de la normativa cinegética para evitar situaciones de plaga y sobrepoblación".
Consideran que "las limitaciones normativas,
burocracia y disminución de cazadores está generando pérdidas económicas
en las explotaciones agrarias".
"Resulta imprescindible que
la administración adopte un papel más activo, principal y protagonista
en la gestión del problema", ha manifestado el secretario técnico de la
asociación agraria, Ramón Espinosa.



