La consultora ha explicado que el contexto internacional obliga a
las compañías a ajustar su estrategia, aunque se mantienen previsiones
positivas para el cierre del año.
Así, en un comunicado, ha expuesto que la Comunitat Valenciana
transita 2026 en un escenario de estabilidad y crecimiento moderado, en
el que las empresas «proyectan una evolución sólida en su actividad,
combinando prudencia en el análisis del entorno con una clara
orientación a seguir avanzando en competitividad y transformación».
El crecimiento ya no se apoya en inercias. Responde a decisiones más
selectivas, con mayor foco en la eficiencia y la rentabilidad.
Según el
socio responsable de KPMG en la Comunitat Valenciana y Región de
Murcia, Miguel Ángel Paredes, la fortaleza de la región se apoya en la
calidad de su tejido empresarial, que define como «extraordinariamente
dinámico, diverso y con una marcada vocación de crecimiento».
Sus compañías, añade, «han demostrado en los últimos años una gran
capacidad para adaptarse, innovar, diversificar mercados y competir en
entornos geopolíticos inciertos, apoyándose en sectores fuertes y en un
ecosistema cada vez más conectado y cambiante.
En este contexto, resulta
clave avanzar hacia una optimización de las regulaciones, reduciendo la
carga burocrática y fiscal para fomentar un mayor dinamismo empresarial
y la atracción de talento».
El entorno geopolítico sigue marcando la agenda. Según KPMG, La
combinación de tensiones internacionales, presión en costes y
dependencia de terceros países está empujando a las compañías a ajustar
su estrategia sobre la marcha.
De hecho, el 39% de las empresas ya ha
redefinido su enfoque o prevé hacerlo, con impacto directo en áreas
clave como precios, innovación y tecnología e internacionalización.
A esto se suman riesgos reconocidos como el coste las materias
primas (algo que preocupa al 53% de los empresarios valencianos), la
pérdida de competitividad y la presión sobre márgenes, que mantiene el
vilo a la mitad de los directivos.
En paralelo, los empresarios valencianos creen que la economía
española avanza sin grandes cambios. El 61% de las empresas espera
estabilidad.
Frente a ese contexto, la Comunitat Valenciana muestra mayor
fortaleza: el 69% valora positivamente la situación actual de la
economía regional y apenas hay percepciones negativas.
Además, el pulso
económico se mantiene: un 45% cree que la economía seguirá igual y un
46% de los directivos anticipa mejoras, lo que refuerza la sensación de
un entorno más dinámico y predecible que la media.
Para el socio responsable de KPMG en Valencia, Juan Buigues, la
evolución del tejido empresarial responde a «una combinación de talento,
visión y apertura al exterior que está impulsando su transformación».
Las empresas valencianas, añade, «destacan por su cercanía al mercado,
su agilidad y su apuesta creciente por la profesionalización y la
innovación, factores que están contribuyendo a consolidar un modelo cada
vez más sólido, competitivo y preparado para abordar nuevos retos».
La inteligencia artificial se consolida como uno de los vectores
clave del año. Ya es prioridad de inversión para el 57% de las empresas y
su impacto es tangible: mejora de la eficiencia operativa (74%),
automatización de procesos (46%) y apoyo a la toma de decisiones (42%).
Este movimiento viene acompañado de inversión en capacidades
internas. La mitad de las compañías está reforzando la formación de sus
equipos y una de cada tres trabaja en atraer y fidelizar talento en un
contexto cada vez más competitivo.
Con este escenario, la mejora de la rentabilidad aparece como
prioridad para el 65% de las empresas, junto con el refuerzo tecnológico
y la gestión del talento, en un contexto todavía marcado por la
regulación y la evolución de los costes.
En paralelo, las previsiones apuntan a un crecimiento contenido pero
sostenido. Más de la mitad de las empresas prevé aumentar su facturación
hasta un 5% y cerca de tres de cada diez anticipa incrementos
superiores.
La inversión y el empleo siguen una tendencia similar. En conjunto,
2026 se perfila como un año de consolidación. Las empresas valencianas
esperan mantener una evolución positiva en un entorno exigente,
apoyándose en la innovación, la tecnología y la mejora de sus
capacidades internas.