ALICANTE.- Los Ayuntamientos de Alcoy y Villena se encuentran en proceso
de restablecer la "normalidad" en ambos municipios tras las tormentas,
reventones húmedos y fuertes rachas de viento registrados en la tarde
del lunes que dejaron desperfectos materiales y obligaron a los bomberos
a realizar numerosas intervenciones.
El fenómeno
meteorológico provocó rachas de viento de hasta 176 kilómetros por hora
(km/h) en Villena --en la sierra-- y por encima de los 120 km/h en el
caso del municipio de Alcoy, con una caída de las temperaturas desde los
33 hasta los 17 grados en cuestión de "pocos minutos".
Esta
tormenta ha generado "numerosos desperfectos materiales" en diversos
puntos del núcleo urbano de Alcoy, cuyo equipo de gobierno, ante la
previsión de estas condiciones adversas, ya había emitido avisos para
alertar del "peligro" y había ordenado la suspensión de toda la
actividad al aire libre, con el cierre preventivo de las piscinas
municipales, según ha señalado el consistorio en un comunicado.
Según el Ayuntamiento, este tipo de episodios "violentos y repentinos"
se enmarcan en "la nueva realidad climática que afecta de manera
directa a la cuenca mediterránea" y en los que el calentamiento
progresivo de la atmósfera y del agua del mar "actúa como combustible
para la formación de tormentas convectivas de alto impacto", como los
reventones térmicos.
Durante toda la tarde y noche, los
equipos de emergencia y mantenimiento han llevado a cabo actuaciones
para atender todas las incidencias.
En este sentido, el alcalde de
Alcoy, Toni Francés, ha resaltado que se han enfrentado a "un fenómeno
extraordinario", una muestra "evidente" de cómo afecta el cambio
climático.
El primer edil ha agradecido la "rápida"
intervención tanto de los cuerpos de seguridad como del personal técnico
y las brigadas municipales, que han trabajado "intensamente" para que
la ciudadanía sufra de "la menor forma posible" las consecuencias de
esta tormenta.
Además, ha apuntado que el objetivo principal
es "la protección de las personas y la recuperación de la vía pública",
por lo que ha pedido "paciencia" a los vecinos durante los días que
duren los trabajos de adecuación.
Una
de las consecuencias "más visibles" del temporal ha sido la caída de
árboles y grandes ramas, que ha afectado a la mayor parte de las zonas
verdes. Por ello, todos los parques permanecerán cerrados durante los
próximos días hasta que se certifique "la ausencia de peligro", con el
fin de facilitar las tareas de retirada.
Los desperfectos en
el arbolado se han localizado en espacios como La Glorieta, la plaça
Ramón y Cajal, el carrer Músic Gonçal Blanes, Cantagallet, la Avinguda
d'Elx, el carrer Alacant, Isabel II, el carrer Fontanella, el Camí Vell
de Batoi, Mestre José Ribera Montes, El Romeral, el entorno del colegiO
San Vicente de Paúl, la zona del río, la Font de l'Horta, la parte baja
del passeig del Viaducte, el parc de la Zona Nord, la Avinguda
Hispanitat, la Avinguda Andalusia, Serelles, Font Dolça, el parque Reis
Mags, el Parterre y Emili Sala, entre otras localizaciones.
Además, el viento también ha afectado "gravemente" al suministro y el
cableado. Se han registrado problemas en el tendido eléctrico de Batoi,
el Pont de Sant Roc, el Pont de Sant Jordi, Mestre José Ribera Montes,
un semáforo de la Avinguda País Valencià, Isabel la Catòlica, Enginyer
Cort Merita, la Avinguda d'Elx, el acceso a Santiago Payá, calle
València, Pintor Sala y el acceso al colegio San Vicente de Paúl, donde
la caída de una línea de Iberdrola obligó a centrar los esfuerzos para
eliminar cualquier riesgo.
Asimismo, el desprendimiento de
tejas en edificios de la calle Sabadell y Arquebisbe Doménech provocó
daños en vehículos estacionados, con una cifra de unos diez coches
afectados en toda la ciudad, según ha cuantificado la Policía Local.
También ha caído un muro en la estación de autobuses, lo que ha
obligado a cortar un carril, mientras que en la calle Gabriel Miró se
cortó momentáneamente el tráfico por el peligro de caída de la cubierta
de una terraza de un ático, una incidencia resuelta gracias a la
actuación conjunta de los bomberos y el propietario. No obstante, el
consistorio ha asegurado que no ha habido ninguna persona herida.
En el ámbito de la limpieza urbana y la recogida de basura, la
empresa adjudicataria ya ha reubicado los contenedores desplazados por
las ráfagas y ha iniciado este martes un dispositivo especial de
limpieza en las calles.
En cuanto a
las piscinas municipales, las de José Trenzano y Batoi han abierto con
normalidad a las 10.00 horas y se espera que la instalación de
Caramanxel pueda abrir a lo largo del día, cuando se restablezcan los
accesos.
La situación en la piscina de San Vicente de Paúl es
"más compleja", a causa del entorno, mientras que en el Preventorio el
agua "no está en condiciones para el baño".
Para subsanar el
impacto en el medio natural, el Ayuntamiento prevé habilitar una partida
económica especial de cara al otoño para reponer los alcorques y todo
el arbolado dañado, con soluciones estructurales que garanticen "la
calidad de vida de toda la ciudadanía frente a los futuros retos
meteorológicos".
DAÑOS EN VILLENA
De otro lado, el
Ayuntamiento de Villena ha asegurado que las brigadas municipales están
en proceso de recuperar la normalidad tras la tormenta, que ha provocado
la caída de ramas, el desplome de algún árbol, daños en una línea de
alta tensión y desperfectos en viviendas particulares.
Desde
la noche de este lunes, las brigadas municipales de mantenimiento y
obras, junto al personal de limpieza y recogida de basuras, han
intensificado las tareas de reparación, retirada de ramas y otros
elementos causados por la tormenta de lluvia y viento para restablecer
el tránsito y garantizar la seguridad, según ha informado el consistorio
a través de un comunicado.
Mientras duren estas tareas, el
Ayuntamiento ha decidido mantener cerrados los parques y jardines, así
como otras instalaciones hasta revisar el arbolado y el resto de
elementos o mobiliario urbano que pudiera suponer un riesgo para la
ciudadanía.
El alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, ha pedido
"prudencia y paciencia", a la vista de que muchas instalaciones
públicas mantendrán el cierre como medida de precaución, al menos hasta
que haya una revisión de su estado y las condiciones climatológicas no
vuelvan a suponer ningún riesgo.

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