Así, esta entidad ha decidido, «ante el problema que supone a corto
plazo la existencia de este hongo», instar a la Conselleria de Agricultura
a que, «de la mano de las organizaciones agrarias valencianas, continúe
»negociando con el Ministerio de Agricultura autorizaciones
excepcionales" para el uso de los citados fungicidas.
Igualmente, ha acordado, solicitar que «en el medio y largo plazo»,
se refuerce «con suficientes recursos materiales y humanos los trabajos
del IVIA --Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias-- para
encontrar variedades resistentes al hongo, como base de la pirámide de
las medidas integrales apuntadas por este organismo».
El CVC ha precisado que «el refuerzo de recursos tendría que alcanzar
también al Servicio de Salud Vegetal, departamento de la Conselleria de
Agricultura que trabaja en estrecha colaboración con el IVIA y las
organizaciones agrarias».
A esto se suma la petición de trabajar, por
parte de las organizaciones agrarias, «en la línea de las
recomendaciones del IVIA que forman parte de la respuesta integral al
problema, atendiendo a las indicaciones en cuanto a la siembra y al
abono de los cultivos».
El Consell Valencià de Cultura ha adoptado estas medidas en el pleno
ordinario de marzo celebrado esta semana, una sesión en la que se aprobó
por unanimidad el informe que a través de su Comisión de Ciencias ha
elaborado sobre la afección del hongo piricularia en el cultivo del
arroz valenciano y ha presentado el vocal Xavi Aliaga.
Este documento señala que ese hongo ha
generado «un problema de alcance global» que «en el caso del territorio
valenciano tiene una incidencia muy acusada, dado que las variedades
autóctonas se han mostrado más vulnerables» a la enfermedad que provoca.
El informe analiza, además de esta afectación, «qué herramientas
tienen los agricultores a su alcance para combatir -este problema--, las
trabas que están encontrando y las reivindicaciones al respecto», así
como «las investigaciones de los organismos competentes para encontrar
variedades de arroz más resistentes al hongo y que, por lo tanto, no
afecten de manera tan acusada a la productividad del cultivo».
El CVC ha comentado que la del arroz es una actividad vinculada «a
las zonas húmedas, actualmente protegidas, que no se puede entender sin
la simbiosis con el espacio natural al que pertenecen en positivo por la
regulación de los flujos de agua y el mantenimiento de la
biodiversidad, contribuyendo a la conservación de los espacios».
En esta línea, ha agregado que «la convivencia entre explotación
agrícola y espacio natural genera equilibrios no siempre fáciles en
cuanto al uso de fungicidas y plaguicidas», como sucede en este caso.
Así, ha remarcado que «las limitaciones por parte de la Unión Europea
a determinados tipos de productos provocan que los agricultores estén
indefensos a la hora de combatir esta plaga de manera eficaz» y que
queden «en condiciones de inferioridad respecto al arroz de otros
lugares no sometidos a condiciones fito-sanitarias tan estrictas».
«La consecuencia a corto y medio plazo, a pesar de los esfuerzos de
la investigación, es la mengua de la productividad de las explotaciones y
la amenaza de desaparición de variedades locales tradicionales que
forman parte de la identidad cultural y gastronómica valenciana», ha
remarcado, a la vez que ha determinado que a largo plazo se podría
«estar hablando de la amenaza de desaparición de una actividad agrícola
tan valiosa en la configuración del paisaje tradicional de las zonas
arroceras».
Para llevar a cabo su informe el CVC ha acogido en la Comisión de
Ciencias la comparecencia de agricultores, representantes de
organizaciones agrarias e investigadores y ha comprobado «sobre el
terreno, a través de la visita a una de las cooperativas arroceras más
importantes, los efectos de la enfermedad y los puntos de vista de los
afectados», como recoge también el documento.
El Consell Valencià de Cultura ha insistido en la trascendencia de
«la problemática» que el hongo piricularia, «la enfermedad fúngica más
importante en todo el mundo en cuanto que afecta diferentes tipos de
cultivos», está provocando en un sector de la agricultura valenciana
«muy importante» más allá de la parte económica.
De este modo, ha resaltado la importancia del arroz «en términos
sociales y culturales por lo que contiene de configuración de un paisaje
único», como los arrozales del entorno de l'Albufera de València, y
«por su conexión con una manera de entender la gastronomía muy arraigada
a la idiosincrasia valenciana».
El acuerdo plenario, también insta a que se explore «la posibilidad
de convenios de colaboración público-privada con empresas productoras de
fungicidas para incentivar la investigación y la producción de nuevos
productos que estén dentro de los parámetros marcados por la Unión
Europea».
Además, se reclama que «desde las instituciones valencianas, de la
manera que sea más oportuna», se traslade «a la Comisión Europea y a la
Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición una propuesta para
lograr una rotulación clara y obligatoria que indique la procedencia
real de los productos».
«Se trata de atender la reivindicación que el
consumidor, independientemente del punto de envasado, tenga clara la
procedencia del producto que está consumiendo», ha precisado la entidad.
El CVC ha invitado, además, a «hacer campañas institucionales de
promoción de la Denominación de Origen (DO) Arròs de València,
acompañadas de actividades educativas y de difusión de la importancia
cultural, económica y social de este cultivo».
La entidad ha instado, asimismo, «a los poderes ejecutivo y
legislativo valencianos a trasladar a las instituciones europeas la
necesidad que los acuerdos comerciales con otras instancias recogen
exigencias fitosanitarias a los productos importados iguales o lo más
similares posible a las exigidas a nuestros productores».
El Consell Valencià de Cultura ha concluido en su informe que «por
arraigo a la historia, el paisaje y la gastronomía valencianas, pero
también por su singular adaptación a las condiciones ambientales de
determinados lugares, el cultivo del arroz es fundamental para entender
la idiosincrasia valenciana».