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miércoles, 29 de enero de 2025

Trabajo logra un acuerdo con sindicatos para subir el SMI un 4,4% en 2025, hasta 1.184 euros al mes

 MADRID.- La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado este miércoles un acuerdo con CCOO y UGT para subir el salario mínimo interprofesional (SMI) un 4,4% en 2025, hasta los 1.184 euros mensuales por catorce pagas, 50 euros más que la cuantía fijada para 2024.

En una comparecencia ante la prensa tras la reunión que ha mantenido Trabajo con los agentes sociales, Díaz ha destacado que, en el marco de este acuerdo, se constituirá en el plazo de dos meses una nueva mesa de diálogo social que abordará la adaptación completa de la Directiva de Salarios Mínimos Europea.

La subida del SMI de este año se aplicará con carácter retroactivo desde el 1 de enero.

"El diálogo social funciona en nuestro país. Es la herramienta para dar buenas noticias en España y creo que hoy damos un paso adelante dando una buena noticia a nuestro país", ha subrayado Díaz, que ha añadido que esta subida se aprobará en Consejo de Ministros "con carácter inminente".

 
Por otra parte, la economía española creció un 3,2% en 2024, cinco décimas más que en 2023, tras mantener en el último cuarto del año un avance del 0,8%, el mismo que registró en el segundo y tercer trimestre, según el adelanto de datos de la Contabilidad Nacional publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Con este crecimiento anual del 3,2%, la economía española encadena cuatro años de avances. El Gobierno había previsto un crecimiento del 2,7% para 2024, pero el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ya había adelantado que esta estimación se quedaría corta y el PIB crecería por encima del 3%.

"España sigue liderando el crecimiento en la zona euro, con un aumento del PIB que es cuatro veces superior al de la eurozona", ha destacado el Ministerio de Economía en una valoración sobre los datos del INE remitida a los medios de comunicación.

Según el Departamento que dirige Carlos Cuerpo, los datos publicados por Estadística "reflejan la fortaleza y el crecimiento equilibrado de la economía española, que día tras día están siendo corroborados por los principales organismos nacionales e internacionales".

La demanda nacional contribuyó con 2,8 puntos al crecimiento económico de 2024, dato 1,1 puntos superior al del año anterior, en tanto que la demanda externa aportó cuatro décimas, seis décimas menos que en 2023.

La inversión aceleró dos décimas su crecimiento en 2024, hasta el 2,3%, encadenando cuatro años de avances.

El valor a precios corrientes del PIB para el año 2024 se situó en 1,593 billones de euros, un 6,3% superior al de 2023 y nuevo máximo histórico. En el cuarto trimestre del año pasado, el PIB a precios corrientes superó por primera vez los 400.000 millones de euros al situarse en 407.457 millones de euros, lo que supone 7.636 millones más que en el trimestre previo.

En el cuarto trimestre del año pasado, el crecimiento interanual del PIB fue del 3,5%, el mismo que en el tercer trimestre, gracias exclusivamente a la demanda nacional, pues la externa presentó una contribución "cercana a cero", según Estadística.

En lo que respecta al avance trimestral del PIB entre octubre y diciembre de 2024, que de nuevo fue del 0,8%, la demanda nacional aportó 1,2 puntos, frente a una contribución negativa del sector exterior de cuatro décimas.

Con los datos del cuarto trimestre de 2024, la economía española acumula 18 trimestres consecutivos de incrementos trimestrales y 15 trimestres de avances interanuales.

El INE ha revisado una décima al alza el crecimiento del primer trimestre de 2024, hasta el 1%, y ha mejorado también una décima los avances interanuales del primer y segundo trimestre, hasta el 2,7% y el 3,3%, respectivamente.

El consumo de los hogares aumentó un 1% en el cuarto trimestre del año pasado, dos décimas menos, en tanto que el gasto público moderó su crecimiento 2,1 puntos, hasta el 0,4%, su tasa más baja desde el segundo trimestre de 2022.

Por contra, la inversión pisó el acelerador y se incrementó un 3,4% entre octubre y diciembre, su mayor alza desde el primer trimestre de 2023. Este dato contrasta con la caída del 1,4% experimentada en el trimestre previo.

La inversión en vivienda avanzó un 1,6% en la recta final del año pasado, frente al retroceso del 2% del tercer trimestre, en tanto que la inversión en maquinaria y bienes de equipo se disparó un 7,6%, en contraste con el descenso del 0,8% del trimestre previo.

Por sectores económicos, los servicios crecieron un 0,9% entre octubre y diciembre, una décima menos que en el trimestre anterior y por encima del avance del 0,3% de la industria, que aceleró dos décimas su valor añadido bruto. 

Por su parte, la construcción fue el sector que más creció, con un 2,6% trimestral, frente al retroceso del 1,6% del trimestre anterior. La agricultura, en cambio, presentó una tasa negativa del 0,7% después de haber crecido un 1,5% en el tercer trimestre.

Por su parte, las exportaciones aumentaron un 0,1% entre octubre y diciembre, tres décimas menos de lo que lo hicieron en el trimestre precedente, en tanto que las importaciones avanzaron un 1,3%, cuatro décimas más.

En tasa interanual, el PIB del cuarto trimestre creció un 3,5%, lo mismo que en el trimestre previo.

El consumo de los hogares registró un crecimiento interanual del 3,7%, ocho décimas más que en el trimestre anterior, mientras que el gasto público aumentó un 4,9%, tasa dos décimas inferior a la del tercer trimestre. El gasto público acumula ya siete trimestres consecutivos con alzas del 4% o superiores.

La inversión, por su parte, avanzó un 3,6% interanual en el cuarto trimestre de 2024, lo que supone 2,2 puntos más que en el trimestre previo, tras acelerar la inversión en vivienda su crecimiento hasta el 3% y la de maquinaria y bienes de equipo hasta el 6,1%.

Por sectores económicos, los servicios elevaron su valor añadido bruto un 3,9% interanual, tasa dos décimas superior a la del trimestre anterior, mientras que la construcción aceleró su crecimiento interanual nueve décimas, hasta el 2,3%. 

En cambio, la agricultura y la industria moderaron su avance interanual hasta el 4,4% y el 2,9%, frente a las tasas del 10,6% y del 3,9%, respectivamente, del tercer trimestre.

Por su lado, las exportaciones mostraron en el cuarto trimestre del año pasado un avance interanual del 3%, frente al 4,6% del trimestre previo, en tanto que las importaciones aceleraron dos décimas su crecimiento, hasta el 3,4%.

El empleo de la economía, en términos de Contabilidad Nacional, aumentó un 2,3% interanual, dos décimas más que en el trimestre anterior. En términos trimestrales, el empleo subió un 0,8%, dos décimas menos que en el trimestre previo.

Por su parte, las horas efectivamente trabajadas aumentaron un 1,8% entre octubre y diciembre, tasa 1,4 puntos superior a la del trimestre anterior, mientras que avanzaron un 2,8% interanual, en contraste con el incremento del 1,3% que experimentaron en el tercer trimestre.

La productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo subió un 1,2% interanual, dos décimas menos, mientras que la productividad por hora efectivamente trabajada avanzó un 0,7%, tasa 1,4 puntos inferior a la del trimestre precedente.

La remuneración total de los asalariados se incrementó un 7,6% interanual en el cuarto trimestre de 2024, cuatro décimas más que en el trimestre anterior, en tanto que la remuneración media avanzó un 4,9%.

Con el dato del tercer trimestre, la remuneración de los asalariados acumula ya 15 trimestres consecutivos de aumentos, todos con tasas superiores al 7%.

Por su parte, el excedente bruto de explotación aumentó un 1,5% interanual, tasa más de 4,5 puntos inferior a la del trimestre anterior.

El deflactor del PIB subió un 2,3% interanual en el último cuarto del año pasado, tasa un punto inferior a la del tercer trimestre. En tasa intertrimestral se incrementó un 1,1%.

jueves, 23 de enero de 2025

Trabajo dicta una instrucción para impedir un SMI menor al de 2024, con vigilancia de la Inspección

 MADRID.- El Ministerio de Trabajo y Economía Social, a través de la Dirección General de Trabajo, ha dictado una instrucción para que no se pueda pagar un salario mínimo interprofesional (SMI) inferior al establecido para 2024 (1.134 euros al mes por catorce pagas).

Esta instrucción responde a que, con la derogación del decreto 'ómnibus' tras la votación de ayer en el Congreso, el SMI deja de ser de 1.134 euros al mes por catorce pagas y vuelve a la cifra de 2023, que era de 1.080 euros mensuales.

En concreto, la Dirección General de Trabajo ha emitido un criterio interpretativo sobre las consecuencias de la derogación de la vigencia del SMI de 2024 atendiendo a su función de "interpretación y aplicación de las disposiciones jurídicas de su competencia", señala Trabajo.

Así, en virtud de esta instrucción, hasta que se fije un nuevo valor para el SMI de 2025, se establece que la desaparición "abrupta" de la prórroga no afecta a los salarios vigentes, por entender que se trata de un salario ya contractualizado.

Asimismo, determina que las nuevas contrataciones no deben tomar como referencia un salario mínimo inferior al fijado en 2024 (1.134 euros al mes por catorce pagas).

El Ministerio de Yolanda Díaz avisa además de que la Inspección de Trabajo vigilará que los trabajadores reciban puntualmente la remuneración pactada "y verificará el cumplimiento estricto de esta obligación empresarial".

sábado, 1 de febrero de 2020

Salario mínimo y desigualdad entre autonomías

MADRID.- La renta per cápita de una economía puede expresarse como el producto de la productividad media por trabajador y la tasa de empleo (definida como el porcentaje de la población total que cuenta con una ocupación). Dicho de otra manera, la renta per cápita de una sociedad puede aumentarse o bien logrando que cada trabajador produzca más o bien fomentando que haya un mayor porcentaje de personas que están produciendo dentro de esa sociedad, según El Confidencial.

Por ejemplo, la renta per cápita de España en 2018 ascendió a 25.727 euros, debido a que su productividad aparente por trabajador fue de 62.200 euros y su tasa de empleo, del 41,74%. La región más rica de España fue Madrid, con una renta per cápita de 35.041 euros, la cual podía descomponerse en una productividad por trabajador de 77.188 euros y una tasa de empleo del 45,9%, mientras que la más pobre fue Extremadura, con una renta per cápita de 18.769 euros, descomponible en una productividad por trabajador de 52.857 euros y una tasa de empleo del 35,9%.
Las cifras son relevantes, porque ponen de manifiesto una realidad que muchas veces pasa desapercibida: las diferencias de renta per cápita entre regiones españolas se deben tanto a las brechas de productividad como a diferencias en las tasas de empleo: por ejemplo, si Extremadura mantuviese su tasa de empleo en el 35,9% pero elevara su productividad hasta alcanzar la media de España, su renta per cápita pasaría de 18.769 euros anuales a 22.329 euros; si, en cambio, mantuviese su productividad y elevara su tasa de empleo hasta la media española, su renta per cápita ascendería a 22.062 euros. 
Así pues, la convergencia regional requiere de políticas que contribuyan a elevar tanto la productividad como la empleabilidad de las regiones más pobres.
Sucede que en los últimos 70 años, los diferenciales de productividad entre autonomías se han ido estrechando pero, en cambio, los diferenciales en la tasa de empleo o se han mantenido inalterados o incluso han empeorado. 
Y, en este sentido, acaso se crea que la muy importante brecha en la tasa de empleo se debe esencialmente al distinto perfil demográfico entre las regiones ricas y las regiones pobres: a saber, la España vaciada se ha quedado sin población joven en edad de trabajar que, en cambio, ha terminado emigrando y concentrándose en las zonas más prósperas del país. Pero este diagnóstico solo nos señala una parte muy parcial del problema.
Y es que la tasa de empleo (definida, según ya hemos dicho, como población ocupada entre población total) puede expresarse como el producto de tres ratios: la tasa de población en edad de trabajar sobre la población total (este sería el componente demográfico), la tasa de actividad (qué porcentaje de los que pueden trabajar está dispuesto a hacerlo) y la tasa de ocupación (qué fracción de los que quieren trabajar cuenta con un empleo). 
Pues bien, la tasa de población en edad de trabajar fue, en 2008, del 62,4% en el caso de España, del 65,5% en el caso de Madrid y del 60,4% en el caso de Extremadura.
A su vez, y como las tasas de actividad no fueron muy distintas entre sí (79% en el caso de España, 79,9% en el de Madrid y 77,9% en el de Extremadura), el porcentaje de la población total que estaba dispuesto a trabajar fue del 49,2% en España, del 52,3% en Madrid y del 47% en Extremadura. 
Pero donde se produjeron las diferencias más importantes fue en la tasa de ocupación, la cual no es más que el espejo de la mucho más conocida e ilustrativa tasa de paro: en 2018, esta última era del 15,35% en España, del 23,8% en Extremadura y del 12,27% en Madrid. Dicho de otro modo, aunque Extremadura tuviera el mismo porcentaje de población activa de España (49,2%), su tasa de empleo solo aumentaría del 35,9% al 37,5% (y, por tanto, su renta per cápita solo crecería de 18.768 euros a 19.820); en cambio, si tuviera su tasa de paro (12,27%), su tasa de empleo pasaría a ser del 39,8% (y, por tanto, su renta per cápita se elevaría desde 18.768 euros a 21.044 euros).
En 2019, la tasa de paro de Extremadura ha cerrado en el 23,48% (una minoración de apenas 32 centésimas respecto a su media del 18), España ha concluido con una del 13,78% (una caída de 1,57 puntos) y Madrid, con una del 9,99% (una reducción de 2,28 puntos). La tasa de empleo, pues, ha pasado del 35,9% al 36,33% en Extremadura; del 41,74% al 42,6% en España, y del 45,9% al 47,7% en Madrid: por eso, salvo que la productividad extremeña haya aumentado mucho más que la madrileña (cosa poco probable), en 2019 habremos tenido divergencia, y no convergencia, entre la renta per cápita de estas dos regiones (y también entre Extremadura y el conjunto del país): la España vaciada tendrá incentivos para vaciarse un poco más.
El fenómeno merece una reflexión, toda vez que cabe sospechar que las diferencias de empleabilidad entre regiones tienen mucho que ver con el establecimiento de una legislación laboral homogénea para todas ellas: en la medida en que esto supone fijar un mismo coste mínimo de contratación para todas las autonomías, dificulta la generación de empleo en las regiones menos productivas con respecto de las más productivas. 
El problema no es solo el salario mínimo (aunque, con unos índices de Kaitz tan altos en algunas regiones, ya resulta difícil ignorar su influencia sobre las barreras de generación de empleo), sino en general toda la regulación laboral que determina la globalidad de los costes laborales y, por tanto, se torna relativamente más gravosa para unas regiones que para otras.
En una España donde (con buen criterio) se apuesta por la descentralización administrativa y regulatoria, sería muy deseable que la legislación laboral (o, al menos, algunos elementos clave de la misma: como el salario mínimo, el coste del despido o la negociación colectiva) también se descentralizara a las autonomías para que estas pudieran adaptar su marco regulatorio a las condiciones reales de su mercado local de trabajo. 
Pretender diseñar el régimen laboral de toda España desde la provinciana visión de la hiperproductiva región de Madrid solo contribuirá a perpetuar las desigualdades territoriales en el país (algo que, por cierto, también ha sucedido en Italia).

jueves, 23 de enero de 2020

La subida del SMI en el campo es compatible con su competitividad, según el ministro Planas

MADRID.- El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha considerado que la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en el sector agroalimentario es compatible con que el país siga siendo competitivo en materia agrícola y ganadera.

Planas ha asegurado este jueves que el nuevo aumento no es un factor "inasumible" para el sector, aunque ha reconocido que para mantener los niveles de competitividad habrá que trabajar en calidad e innovación para lograr un equilibrio.
Planas se ha pronunciado así después de que este miércoles patronal y sindicatos acordaran -con la mediación del Gobierno- una nueva subida del SMI hasta 950 euros en 2020, incremento que según las organizaciones agrarias amenaza con generar problemas de rentabilidad para agricultores y ganaderos.
Asaja considera "inasumible" para el sector la subida del SMI hasta los 950 euros, y ha reclamado medidas de apoyo que contrarresten este aumento de los costes laborales totales.
Planas ha recordado que el sector agroalimentario está muy internacionalizado -vende más del 50 % de lo que produce al exterior- y compite con países como los centroeuropeos u otros extracomunitarios con diferencias muy sensibles en cuanto a salarios.
En su opinión, la mejora del salario mínimo es "una gran noticia", tras mostrarse confiado en que el impacto de esta medida en el sector sea menos negativo que el pasado año, cuando pasó de 736 a 900 euros.
Por otra parte -y en torno a la competitividad-, Planas ha destacado que España es un país especialmente potente en tecnología aplicada a la agricultura, con el uso de herramientas avanzadas para gestión de riegos y drones, o incluso para evitar el uso excesivo de pesticidas en el campo.
En cuanto a los aranceles de Estados Unidos a productos agroalimentarios como el aceite, el vino o el queso, el ministro ha anunciado que el próximo lunes transmitirá en Bruselas al secretario de Agricultura de EEUU, Sonny Perdue, su posición contraria a estos impuestos.
Planas ha reconocido que el sector atraviesa un momento "complejo" por diferentes motivos, como las guerras comerciales y los aranceles, a los que se suma los problemas de precios en origen en algunos sector, el cambio climático y la negociación de la Política Agrícola Común (PAC).
También ha resaltado que durante la legislatura promoverá dotar de mayor presupuestos a los seguros agrarios y se revisarán varias leyes, como la de la Cadena Agroalimentaria o la de la Pesca.

La subida del SMI a 950 euros beneficiará a unos 150.000 trabajadores en la Comunitat Valenciana, según CCOO

VALENCIA.- La subida del salario mínimo interprofesional (SMI) a 950 euros brutos mensuales en 14 pagas (+5,56%) pactada entre el Gobierno y los agentes sociales beneficiará a unos 150.000 trabajadores en la Comunitat Valenciana, según las estimaciones del Gabinete Económico de CCOO, a partir de la información que ofrece la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Según estos datos, la subida de 900 a 950 euros mensuales beneficiará a 52.000 trabajadores más que la anterior mejora, que llevó un SMI de 900 euros a 98.000 valencianos. Con la subida de este año, serán 150.000 trabajadores los que percibirán el SMI, de modo que el colectivo crece un 53%, la mayor subida del país.
En el conjunto de España, la subida del SMI beneficiará en torno a dos millones de trabajadores. De ellos, 1.542.000 son a tiempo completo. Este colectivo está integrado en un 57,6% por mujeres, el 48,8% son personas de entre 35 y 54 años (aunque la incidencia dentro del colectivo de menores de 25 años es del 29,4%) y el 75,8% trabajadores del sector servicios. Por tanto, el perfil más común es el de mujer que trabaja en el sector servicios.
El incremento del SMI de 900 a 950 euros en todo el territorio nacional ha ampliado el colectivo de beneficiarios en 371.000 personas asalariadas, casi un 32% de incremento. Este aumento es aún mayor entre los trabajadores de 35 a 44 años, casi un 38%.
La estadística se nutre de la información salarial registral de AEAT y constituye la fuente estadística salarial más completa, pues comprende a todas las personas asalariadas, incluidas las del sector agrario, servicio doméstico y funcionarios en clases pasivas. 
Los porcentajes de incidencia que resultan para 2018 en cada colectivo se han aplicado al empleo asalariado a tiempo completo correspondiente al segundo trimestre de 2019 de la EPA, para obtener los volúmenes de personas beneficiadas.

miércoles, 22 de enero de 2020

Acuerdo social para aumentar el salario mínimo un 5,5% este año hasta los 950 euros

MADRID.- El nuevo gobierno del socialista Pedro Sánchez, sindicatos y patronal acordaron este miércoles un aumento del salario mínimo de 5,5% este año en España, a 1.108 euros brutos mensuales sobre doce meses.

"Hemos alcanzado un acuerdo para subir el salario mínimo interprofesional este año", anunció en rueda de prensa la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien se congratuló por un "día muy feliz para la democracia en nuestro país y para el conjunto de los trabajadores y trabajadoras".
La subida del salario mínimo, que actualmente era de 1.050 euros mensuales sobre doce meses, fue acordada en una reunión la tarde de este miércoles entre representantes del gobierno, los principales sindicatos del país y las organizaciones patronales, y será aprobada en los próximos días en el consejo de ministros para que aplique inmediatamente.
Esta medida se inscribe dentro del aumento de gasto público en medidas sociales previsto en el programa del gobierno de coalición de los socialistas de Pedro Sánchez y la izquierda radical de Podemos, llegada al poder este mes.
En los últimos días, el gobierno anunció aumentos en pensiones (0,9% en 2020) y sueldos de los funcionarios (2%).
La subida del salario mínimo "es una noticia especialmente importante para la gente que está peor en este país, que ha sufrido más la crisis" económica, aplaudió Unai Sordo, del sindicato Comisiones Obreras.
"Nos hubiera gustado que fuera algo menos", dijo el presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, quien no obstante mostró su alivio por la reducción de la oferta inicial, de un salario mínimo de 1.167 euros mensuales.
En 2019, Sánchez aumentó el salario mínimo un 22%, a 1.050 euros brutos, lo que fue su subida más pronunciada en décadas.
El programa del gobierno de coalición prevé incrementarlo progresivamente hasta alcanzar al fin de la legislatura (de cuatro años) un 60% del salario medio (actualmente de 1.970 euros brutos sobre 12 meses).
Pese al aumento del gasto público, Pedro Sánchez prometió este miércoles en el Foro de Davos que su gabinete ejercerá "rigor fiscal", al tiempo que reiteró su compromiso "con la reducción del déficit y los niveles de deuda pública".

El Gobierno descarta subir de golpe el SMI a 1.000 euros por el campo, pymes y autónomos

MADRID.- La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia y Relaciones con las Cortes, Carmen Calvo, ha descartado este miércoles que el salario mínimo interprofesional (SMI) vaya a subir de golpe desde los 900 euros actuales a 1.000 euros mensuales.

"De una vez no. Tiene que ser un crecimiento progresivo y asumible por el campo empresarial y que no provoque problemas en las pymes. Sabemos que esto tiene un efecto no deseado en el mundo rural de nuestro país, que es donde hay que sostener las iniciativas empresariales y a los autónomos", ha señalado la vicepresidenta en declaraciones a la Cadena SER.
Así, Calvo ha subrayado que el Gobierno tiene, en este asunto, un diagnóstico "bastante fino", de manera el SMI subirá, pero de manera progresiva para que las empresas no sufran "daños colaterales" que pongan en riesgo el crecimiento del empleo.
La vicepresidenta, que ha insistido en que la subida del SMI es una "obligación" que emana de la Carta Social Europea, ha explicado que el objetivo es que, en cuatro años, en esta legislatura, el SMI de España se iguale al de otros países de Europa.
Ello, ha añadido, requerirá fortalecer el diálogo entre sindicatos y empresarios, con la "connivencia y responsabilidad del Gobierno". 
"En la crisis se cargó la mano contra los trabajadores. Hay que restañar esos equilibrios, pero tampoco podemos poner en riesgo el crecimiento de la economía", ha precisado.
En respuesta a las advertencias empresariales sobre los efectos de la subida del SMI sobre el empleo, Calvo ha asegurado que, con la subida a 900 euros mensuales en 2019, se constató que, frente a otros pronósticos, "no se destroza empleo" y que esta mejora del salario mínimo conviene al funcionamiento económico del país y al consumo.
"El mundo empresarial tiene absolutamente claro que somos un Gobierno que va a tomar decisiones, pero que somos gente bastante prudente (...). Para que exista crecimiento económico hace falta paz social (...) No hay crecimiento económico si no hay tranquilidad social y eso no va a ocurrir aquí porque vamos a tomar decisiones ponderadas", ha asegurado la vicepresidenta.
Calvo ha afirmado que el deseo del Gobierno es reactivar "de manera respetuosa" el diálogo social, que arrancará esta misma tarde.
En otro orden de cosas y preguntada por si el Gobierno quiere derogar toda la reforma laboral de 2012 o sólo una parte, la vicepresidenta ha avanzado que la ministra de Trabajo ya tiene en cartera "una primera reforma importante" que afectará al artículo de la reforma laboral que permite despedir a un trabajador por acumular bajas médicas aunque estén justificadas.
"Yo tengo en mi mesa el plan de trabajo de ese Ministerio y tiene prácticamente fecha un Real Decreto-ley de modificación de este asunto puntual. Es bastante clamoroso que a cualquiera se le pueda echar del trabajo cuando lo que tiene pueden ser problemas graves de salud", ha dicho la vicepresidenta, que no ha precisado en qué fecha abordará el Consejo de Ministros este decreto.
En su opinión, hay asuntos de la reforma laboral que hay que abordar de manera "urgente", como el del despido por bajas médicas, y que "serán rápidos".
A la pregunta de si las relaciones con la Iglesia cambiarán con este Gobierno en lo referente a la fiscalidad, Calvo ha asegurado que será "más justa" y, por tanto, la Iglesia tendrá que pagar el IBI en aquel patrimonio "que no esté afecto a sus funciones como religión".

miércoles, 15 de enero de 2020

La subida del salario mínimo puede reducir el número de suicidios

ATLANTA.- Investigadores de la Universidad de Emory (Estados Unidos) han probado que la subida del salario mínimo puede reducir el número de suicidios. En concreto, han estimado que incrementarlo en un dólar está relacionado con un descenso de la tasa de suicidios de entre el 3,5 y el 6 por ciento, pero solo en personas con educación secundaria o menos. 

El estudio, publicado en la revista ‘Journal of Epidemiology & Community Health’, muestra que este efecto es más eficaz durante periodos con mucho desempleo.
En 2018, el suicidio fue la causa de 3.539 muertes en España, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), si bien se produjeron un 3,8 por ciento menos que en 2017. Cada dos horas y media se suicida una persona en España, diez al día. Los muertos por suicidio duplican a los de accidentes de tráfico, superan en once veces a los homicidios y en ochenta a los de violencia de género.
El riesgo de suicidio se asocia a menudo con factores de estrés financiero, pero se sabe menos sobre el impacto de las medidas económicas en las tasas de suicidio. Para tratar de averiguarlo, los investigadores observaron la diferencia entre el salario mínimo por hora estatal y federal en los 50 estados de EEUU y Washington DC, y las tasas estatales de desempleo y suicidio entre los jóvenes de 18 a 64 años por cada mes entre 1990 y 2015.
En ese periodo, 399.206 personas con educación secundaria o menos se quitaron la vida, en comparación con 140.176 personas con un título universitario o superior. Los investigadores estimaron una reducción del 3,5-6 por ciento en los suicidios por cada dólar de aumento en el salario mínimo entre las personas de 18 a 64 años de edad con educación secundaria o menos. No se observó tal efecto entre aquellos que tenían una educación de nivel universitario o superior.
La asociación entre el salario mínimo y las tasas de suicidio difirió según la tasa de desempleo a nivel estatal durante el período de 26 años. Cuando era alta (por encima del 6,5%), los salarios mínimos progresivamente más altos se asociaban con tasas de suicidio más bajas; cuando el desempleo era bajo, por otro lado, el vínculo con el salario mínimo se debilitaba.
Basándose en estas estimaciones, los investigadores calcularon que, después del pico de desempleo de 2009, tras el colapso financiero, se podrían haber evitado 13.800 suicidios entre 2009 y 2015 entre los jóvenes de 18 a 64 años con menor nivel de educación si se hubiera subido un dólar el salario mínimo. Un aumento de 2 dólares podría haber evitado 25.900 suicidios, de acuerdo con sus estimaciones.
Durante todo el período de 26 años, los investigadores calculan que un aumento de un dólar en el salario mínimo estatal podría haber evitado 27.550 suicidios en este grupo de trabajadores, mientras que un aumento de dos dólares podría haber evitado 57.350.
Este es un estudio observacional y, como tal, no se puede establecer la causa. Pero los investigadores defienden que sus resultados son “consistentes con la noción de que las políticas diseñadas para mejorar los medios de vida de las personas con menos educación, que son más propensos a trabajar con salarios más bajos y con un riesgo más alto de resultados adversos de salud mental, pueden reducir el riesgo de suicidio en este grupo“.