VALENCIA.- La disponibilidad de trabajadores y la dificultad para contar con
perfiles técnicos especializados es la principal preocupación del sector
agroalimentario valenciano, en un momento en el que los salarios medios
están por debajo de la media nacional y, sin embargo, los costes ganan
peso debido a la falta de productividad.
Esta es una de las
conclusiones del 'Informe estratégico sobre la industria agroalimentaria
valenciana', cuyo avance han presentado este jueves la Federación de
Empresas Agroalimentarias de la Comunitat Valenciana (Fedacova) y
Fundación Grupo Cajamar. El estudio se está elaborando de forma conjunta
con la participación de empresas y directivos del sector en la
Comunitat Valenciana.
La presentación ha tenido lugar en el
marco de la Asamblea General de Fedacova celebrada esta mañana en el
auditorio Miguel Burdeos de la CEV, y ha contado con la participación
del conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel
Barrachina, y el presidente de la Confederación Empresarial de la
Comunidad Valenciana (CEV), Vicente Lafuente.
Durante la
jornada, se ha puesto de manifiesto que el sector agroalimentario
constituye uno de los pilares de la economía valenciana al generar en
2024 un total de 12.393 millones de euros en la Comunitat Valenciana,
equivalente al 9,3 % del VAB regional, y dar trabajo a 262.769 personas,
el 12 % del empleo.
Además, es el tercer sector
agroalimentario más grande de España y cuenta con una gran capacidad
exportadora, con 9.943 millones de euros en exportaciones en 2025, lo
que la posiciona como tercer exportador nacional, aunque con retos
estructurales relevantes.
El presidente de Fedacova, Rafael
Juan, ha resaltado "las fortalezas del modelo agroalimentario de la
Comunitat Valenciana", como su capacidad de transformación, su
integración de toda la cadena de valor, la apuesta por la calidad y la
diferenciación y la "muy clara" vocación de internacionalización y
porque hemos demostrado también una enorme capacidad de adaptación al
cambio.
"El futuro ya no se define solo por producir más, sino por
producir mejor", ha asegurado.
El director del Servicio de Estudios y Publicaciones de Fundación
Grupo Cajamar, Ignacio Atance, ha expuesto que en el sector valenciano
existe una "dualidad": hay pocas empresas grandes, pero significativas
en términos relativos respecto a la realidad española, y por otro lado
numerosas empresas pequeñas.
Así, sigue predominando la microempresa,
que representa el 62,7 % de las empresas del sector, por encima de la
media española (60,3 %). El informe relaciona la dimensión de las
empresas y las dificultades de crecimiento y productividad del tejido
empresarial.
Al preguntarle al sector, se observa que su mayor
preocupación son los recursos humanos. El diagnóstico identifica un
"ciclo que se retroalimenta": bajos salarios relativos, rotación, menor
productividad y dificultad para subir salarios.
Atance ha explicado que
el salario medio es inferior a la media nacional y el porcentaje de
coste sobre la cifra de negocios supera también el promedio de España
debido a un problema de productividad.
Las empresas que rompen
ese ciclo comparten un patrón: invierten en arraigo, en formación
continua y en proyección interna. La escasez de talento técnico actúa
como cuello de botella que ralentiza la adopción de automatización y
digitalización.
En este sentido, la automatización es percibida como la
respuesta estructural más sólida, pero con un horizonte temporal de
implementación que requiere tiempo, inversión y gestión del cambio
organizativo.
La burocracia y el marco regulatorio son percibidos por el empresariado
agroalimentario valenciano como una fricción cotidiana que consume
tiempo, recursos y energía directiva sin añadir valor al producto. Según
Fedacova, esta carga pesa de forma desproporcionada sobre las empresas
medianas, que no tienen equipos administrativos especializados para
gestionarla.
Otra de las grandes preocupaciones es el cambio
climático que ya está generando pérdidas directas y cuantificables en la
base agraria que alimenta a la industria.
Las empresas que
mejor han resistido los últimos episodios de estrés --la DANA de 2024,
las disrupciones de suministro post-pandemia, las nuevas exigencias del
mercado europeo-- son las que habían invertido antes en resiliencia.
El
informe apunta que las empresas que ya han invertido en sostenibilidad
tienen ventaja competitiva ante los compradores europeos más exigentes;
las que esperan a que la regulación lo exija llegan tarde y con mayor
coste.
El informe articula su propuesta de futuro en torno a
cuatro grandes ejes de acción: la mejora de la dimensión empresarial y
la articulación de la cadena de valor; el desarrollo del talento y la
incorporación de tecnología y automatización; el fortalecimiento de la
resiliencia frente al cambio climático y la presión regulatoria; y el
avance hacia un modelo exportador más diversificado y competitivo por
calidad y valor añadido.
El presidente de Cajamar, Eduardo
Baamonde, ha indicado que la Comunitat Valenciana es una potencia
exportadora pero que la competitividad en España se está basando en "los
salarios bajos".
Ha advertido que "eso no es sostenible en el tiempo" y
que se debe "incrementar el valor" del sector con inversiones en la
eficiencia de los procesos, la digitalización, el posicionamiento de
marca y la innovación.
Por su parte, el conseller de
Agricultura ha destacado la convocatoria de ayudas de la Generalitat
dotada con 28 millones de euros destinada a fomentar las inversiones de
las industrias agroalimentarias de la Comunitat Valenciana.
Estas
subvenciones tienen como objetivo apoyar proyectos de transformación,
comercialización y desarrollo de productos agroalimentarios,
contribuyendo a mejorar la competitividad, la innovación y la
modernización de un sector estratégico para la economía valenciana.
El presidente de la CEV, Vicente Lafuente, ha subrayado que el
"principal capital de las empresas es el humano" y ha recalcado la
necesidad de "ser capaces de fabricarlo" porque "el talento no va a
llegar solo, hay que salir a buscarlo y prepararlo".
En ese sentido, ha destacado iniciativas como la plataforma digital de talento de Fedacova que conecta institutos secundaria, empresas alumnos de formacion profesional para realizar prácticas de empleo.
El Consell critica que el ministro Bustinduy "sitúe la duda" en alimentos valencianos
El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel
Barrachina, ha defendido el control y la vigilancia que lleva a cabo la
Generalitat sobre el sistema alimentario valenciano y ha pedido al
ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy,
que deje de "situar la duda en nuestros clientes nacionales e
internacionales que deben saber que están consumiendo los mejores
alimentos y los más inspeccionados del mundo".
Así ha
respondido después de que el ministro haya enviado cartas a
Barrachina y a la consellera de Industria, Marián Cano, para recordar a
la Generalitat que debe realizar labores de control oficial para
asegurar la calidad y el etiquetado en el ámbito alimentario. Según el
Ministerio, la Comunitat Valenciana es la única de todo el Estado que no
está llevando a cabo estos controles.
Al respecto, Barrachina
ha reprochado que "es tristísimo que un ministro de España no sepa
cuáles son las competencias en cada comunidad autónoma".
"Se le
respondió por escrito y no deben haberle pasado la carta el pasado año.
Aquí no se encarga la Dirección General de Consumo, sino Sanidad. Y
Sanidad hizo 47.000 análisis sobre el etiquetado en 2025", ha explicado.
Además, Barrachina ha afirmado que, también en 2025, la Conselleria
de Agricultura revisó más de 6.500 alimentos en cerca de 700
inspecciones antes de que el producto llegue a los lineales.
"Nosotros hacemos todos los años miles de controles sobre alimentos,
miles" y "todo el sector agroalimentario sabe que tenemos una presencia
constante", ha insistido. El conseller cree que la Comunitat Valenciana
es "de los territorios de España que más inspecciones hace" y considera
que "es preocupante que (Bustinduy) no lo sepa".
El titular
de Agricultura ha manifestado que lo que debe hacer el ministro es
"admirar en lugar de criticar la labor inspectora de la Comunitat
Valenciana y dejar de situar la duda en nuestros clientes nacionales e
internacionales que deben saber que están consumiendo los mejores
alimentos y los más inspeccionados del mundo".
"Nada que ver con esa carta que lamentablemente hemos conocido hoy a
través de la prensa del ministro, dedicado más a la
propaganda que a la colaboración con el resto de administraciones", ha
apostillado.
En esa misma línea, Barrachina ha recriminado
que el ministro se dedique, "en lugar de a pedir colaboración, a
publicitar datos erróneos que inducen a dudar sobre los mejores
alimentos del mundo, que son los valencianos, que están fiscalizados y
vigilados como los que más".
"Es tristísimo que la comunicación sea
epistolar y que nos enteremos por la prensa de que nos envía cartas", ha
lamentado.
Con todo, Barrachina ha advertido que las palabras
del ministro pueden "generar dudas" en los clientes de las
exportaciones agroalimentarias valencianas, que son "fundamentalmente
extranjeros".
Barrachina ha subrayado que "alguien que trabaja para todos los españoles y no para un partido político, sea Sumar o el Partido Socialista, debería saber esto" y ha pedido "rigor".
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