jueves, 18 de junio de 2026

La disponibilidad de trabajadores, principal preocupación de las empresas agroalimentarias valencianas

 VALENCIA.- La disponibilidad de trabajadores y la dificultad para contar con perfiles técnicos especializados es la principal preocupación del sector agroalimentario valenciano, en un momento en el que los salarios medios están por debajo de la media nacional y, sin embargo, los costes ganan peso debido a la falta de productividad.

Esta es una de las conclusiones del 'Informe estratégico sobre la industria agroalimentaria valenciana', cuyo avance han presentado este jueves la Federación de Empresas Agroalimentarias de la Comunitat Valenciana (Fedacova) y Fundación Grupo Cajamar. El estudio se está elaborando de forma conjunta con la participación de empresas y directivos del sector en la Comunitat Valenciana.

La presentación ha tenido lugar en el marco de la Asamblea General de Fedacova celebrada esta mañana en el auditorio Miguel Burdeos de la CEV, y ha contado con la participación del conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, y el presidente de la Confederación Empresarial de la Comunidad Valenciana (CEV), Vicente Lafuente.

Durante la jornada, se ha puesto de manifiesto que el sector agroalimentario constituye uno de los pilares de la economía valenciana al generar en 2024 un total de 12.393 millones de euros en la Comunitat Valenciana, equivalente al 9,3 % del VAB regional, y dar trabajo a 262.769 personas, el 12 % del empleo.

Además, es el tercer sector agroalimentario más grande de España y cuenta con una gran capacidad exportadora, con 9.943 millones de euros en exportaciones en 2025, lo que la posiciona como tercer exportador nacional, aunque con retos estructurales relevantes.

El presidente de Fedacova, Rafael Juan, ha resaltado "las fortalezas del modelo agroalimentario de la Comunitat Valenciana", como su capacidad de transformación, su integración de toda la cadena de valor, la apuesta por la calidad y la diferenciación y la "muy clara" vocación de internacionalización y porque hemos demostrado también una enorme capacidad de adaptación al cambio.

 "El futuro ya no se define solo por producir más, sino por producir mejor", ha asegurado.

El director del Servicio de Estudios y Publicaciones de Fundación Grupo Cajamar, Ignacio Atance, ha expuesto que en el sector valenciano existe una "dualidad": hay pocas empresas grandes, pero significativas en términos relativos respecto a la realidad española, y por otro lado numerosas empresas pequeñas. 

Así, sigue predominando la microempresa, que representa el 62,7 % de las empresas del sector, por encima de la media española (60,3 %). El informe relaciona la dimensión de las empresas y las dificultades de crecimiento y productividad del tejido empresarial.

Al preguntarle al sector, se observa que su mayor preocupación son los recursos humanos. El diagnóstico identifica un "ciclo que se retroalimenta": bajos salarios relativos, rotación, menor productividad y dificultad para subir salarios. 

Atance ha explicado que el salario medio es inferior a la media nacional y el porcentaje de coste sobre la cifra de negocios supera también el promedio de España debido a un problema de productividad.

Las empresas que rompen ese ciclo comparten un patrón: invierten en arraigo, en formación continua y en proyección interna. La escasez de talento técnico actúa como cuello de botella que ralentiza la adopción de automatización y digitalización. 

En este sentido, la automatización es percibida como la respuesta estructural más sólida, pero con un horizonte temporal de implementación que requiere tiempo, inversión y gestión del cambio organizativo.

La burocracia y el marco regulatorio son percibidos por el empresariado agroalimentario valenciano como una fricción cotidiana que consume tiempo, recursos y energía directiva sin añadir valor al producto. Según Fedacova, esta carga pesa de forma desproporcionada sobre las empresas medianas, que no tienen equipos administrativos especializados para gestionarla.

Otra de las grandes preocupaciones es el cambio climático que ya está generando pérdidas directas y cuantificables en la base agraria que alimenta a la industria.

Las empresas que mejor han resistido los últimos episodios de estrés --la DANA de 2024, las disrupciones de suministro post-pandemia, las nuevas exigencias del mercado europeo-- son las que habían invertido antes en resiliencia.

 El informe apunta que las empresas que ya han invertido en sostenibilidad tienen ventaja competitiva ante los compradores europeos más exigentes; las que esperan a que la regulación lo exija llegan tarde y con mayor coste.

El informe articula su propuesta de futuro en torno a cuatro grandes ejes de acción: la mejora de la dimensión empresarial y la articulación de la cadena de valor; el desarrollo del talento y la incorporación de tecnología y automatización; el fortalecimiento de la resiliencia frente al cambio climático y la presión regulatoria; y el avance hacia un modelo exportador más diversificado y competitivo por calidad y valor añadido.

El presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, ha indicado que la Comunitat Valenciana es una potencia exportadora pero que la competitividad en España se está basando en "los salarios bajos". 

Ha advertido que "eso no es sostenible en el tiempo" y que se debe "incrementar el valor" del sector con inversiones en la eficiencia de los procesos, la digitalización, el posicionamiento de marca y la innovación.

Por su parte, el conseller de Agricultura ha destacado la convocatoria de ayudas de la Generalitat dotada con 28 millones de euros destinada a fomentar las inversiones de las industrias agroalimentarias de la Comunitat Valenciana.

 Estas subvenciones tienen como objetivo apoyar proyectos de transformación, comercialización y desarrollo de productos agroalimentarios, contribuyendo a mejorar la competitividad, la innovación y la modernización de un sector estratégico para la economía valenciana.

El presidente de la CEV, Vicente Lafuente, ha subrayado que el "principal capital de las empresas es el humano" y ha recalcado la necesidad de "ser capaces de fabricarlo" porque "el talento no va a llegar solo, hay que salir a buscarlo y prepararlo". 

En ese sentido, ha destacado iniciativas como la plataforma digital de talento de Fedacova que conecta institutos secundaria, empresas alumnos de formacion profesional para realizar prácticas de empleo.

El Consell critica que el ministro Bustinduy "sitúe la duda" en alimentos valencianos

 

El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha defendido el control y la vigilancia que lleva a cabo la Generalitat sobre el sistema alimentario valenciano y ha pedido al ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, que deje de "situar la duda en nuestros clientes nacionales e internacionales que deben saber que están consumiendo los mejores alimentos y los más inspeccionados del mundo".

Así ha respondido después de que el ministro haya enviado cartas a Barrachina y a la consellera de Industria, Marián Cano, para recordar a la Generalitat que debe realizar labores de control oficial para asegurar la calidad y el etiquetado en el ámbito alimentario. Según el Ministerio, la Comunitat Valenciana es la única de todo el Estado que no está llevando a cabo estos controles.

Al respecto, Barrachina ha reprochado que "es tristísimo que un ministro de España no sepa cuáles son las competencias en cada comunidad autónoma". 

"Se le respondió por escrito y no deben haberle pasado la carta el pasado año. Aquí no se encarga la Dirección General de Consumo, sino Sanidad. Y Sanidad hizo 47.000 análisis sobre el etiquetado en 2025", ha explicado.

Además, Barrachina ha afirmado que, también en 2025, la Conselleria de Agricultura revisó más de 6.500 alimentos en cerca de 700 inspecciones antes de que el producto llegue a los lineales.

"Nosotros hacemos todos los años miles de controles sobre alimentos, miles" y "todo el sector agroalimentario sabe que tenemos una presencia constante", ha insistido. El conseller cree que la Comunitat Valenciana es "de los territorios de España que más inspecciones hace" y considera que "es preocupante que (Bustinduy) no lo sepa".

El titular de Agricultura ha manifestado que lo que debe hacer el ministro es "admirar en lugar de criticar la labor inspectora de la Comunitat Valenciana y dejar de situar la duda en nuestros clientes nacionales e internacionales que deben saber que están consumiendo los mejores alimentos y los más inspeccionados del mundo".

"Nada que ver con esa carta que lamentablemente hemos conocido hoy a través de la prensa del ministro, dedicado más a la propaganda que a la colaboración con el resto de administraciones", ha apostillado.

En esa misma línea, Barrachina ha recriminado que el ministro se dedique, "en lugar de a pedir colaboración, a publicitar datos erróneos que inducen a dudar sobre los mejores alimentos del mundo, que son los valencianos, que están fiscalizados y vigilados como los que más".

  "Es tristísimo que la comunicación sea epistolar y que nos enteremos por la prensa de que nos envía cartas", ha lamentado.

Con todo, Barrachina ha advertido que las palabras del ministro pueden "generar dudas" en los clientes de las exportaciones agroalimentarias valencianas, que son "fundamentalmente extranjeros". 

Barrachina ha subrayado que "alguien que trabaja para todos los españoles y no para un partido político, sea Sumar o el Partido Socialista, debería saber esto" y ha pedido "rigor". 

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