Así lo han puesto de manifiesto este martes durante la Comisión de
Políticas de Igualdad de Género y del Colectivo LGTBI que ha tenido
lugar en Les Corts en la que, junto a organizaciones y víctimas, han
participado las diputadas Verònica Ruiz (Compromís); Rosa Peris (PSPV);
Verónica Marcos (PP); y Ángeles Criado (Vox). Las comparecencias se
enmarcaban en el procedimiento de elaboración de dos Proposiciones de
Ley presentadas por los socialistas y relacionadas con esta materia.
Momentos antes de comenzar la comisión, ha tenido lugar una
concentración a las puertas de Les Corts convocada por el Front
Abolicionista y en la que su portavoz ha incidido a los grupos a que
«sigan avanzando en la legislación abolicionsita».
«Hay que hacer más
cosas», ha reclamado.
Amelia Tiganus, de la asociación Emargi, ha sido una de las
participantes en la comisión. «Me vendieron por 300 euros a un español
que llenaba burdeles con mujeres de Rumanía y fui explotada por todo el
país», ha comenzado su intervención para agregar: «ahora lucho y me
pongo frente al sistema».
«Quiero humanizar la figura de las mujeres prostituidas. Seguimos
hablando en la actualidad de mujeres prostituidas como si fueran las
otras y no nosotras mismas. Tenemos que empezar a ver a las mujeres
prostituidas como nuestras iguales», ha pedido.
Tras ello, ha contado su caso: «Yo nací libre, o eso se suponía, y
soñaba con ser profesora o médica. Sin embargo, mi destino no pudo
cumplirse de esa manera porque me convirtieron en mercancía, en materia
prima de esa industria criminal para que los hombres se puedan divertir a
un módico precio».
«Se nos fabrica como a putas --ha añadido--. Aprendí que mi
sexualidad no era para gozar, no era mía, no me pertenecía. Aprendí,
cuando mi tío abusó de mí a los siete años, que la sexualidad es una
moneda de cambio para recibir atención, miradas, reconocimiento y, más
tarde, dinero con la prostitución. A los 13 años me violaron entre cinco
en un portal y aprendí lo que era someterse para sobrevivir, lo que
perversamente se llama consentimiento».
Y también se ha referido a los prostíbulos: «Pasé por más de 40,
también en la Comunidad Valenciana, porque está en la punta. Son
auténticos campos de concentración exclusivos para mujeres empobrecidas.
Allí somos manoseadas y penetradas por todos los agujeros mientras los
puteros se divierten y se lucran y la sociedad mira hacia otro lado», ha
lamentado visiblemente emocionada.
Con el paso del tiempo, Amelia ha podido salir de este mundo y ha
decidido quedarse a vivir en España junto a su marido: «Confío en que
somos capaces de cambiar el mundo», ha dicho. Así, ha reclamado leyes,
«reconocer a los puteros como agresores sexuales y pensar en el futuro».
«Necesitamos que nuestros derechos estén garantizados. Yo me recuperé
gracias a la mirada de muchas mujeres y de algunos hombres que me veían
como algo más que a un cuerpo», ha relatado.
«Es necesario una legislación abolicionista para garantizar los
derechos de las mujeres prostituidas y para lograr la dignidad de la
sociedad. No hablo por todas las mujeres pero sí como mujer, como una
persona que ha podido reconquistar su cuerpo y su vida», ha incidido.
La «necesaria» legislación y de medios materiales y personales
también ha sido reclamada por otras organizaciones que han comparecido
en Les Corts como Associació Alanna; Associació Amar Dragoste o Front
Abolicionista.
De hecho, Carolina López, víctima superviviente del sistema
prostitucional y miembro de Alanna, ha manifestado que «está muy bien
legislar, perseguir al proxeneta y a la demanda, establecer leyes, pero
no podemos dejar a las mujeres atrás». «Necesitamos planes efectivos con
la adecuada perspectiva. La prostitución es violencia extrema para las
mujeres y hay que acompañarlas adecuadamente», ha pedido.
Al respecto, ha reclamado: «Poned la oreja. Contad con las
supervivientes. Somos mujeres resilentes con una perspectiva real de lo
que es el sistema y cómo daña a las mujeres y sabemos los pasos a
seguir».
Su compañera, la psico-terapeuta María Consuelo Álvarez, también de
Alanna, ha abogado por perseguir el proxenetismo «en todas sus formas».
Se ha referido a sancionar a la demanda y a la compra de sexo, así como a
proteger a las mujeres y a considerarlas víctimas de violencia
machista.
Ha reclamado una respuesta «integral» que castigue todos los tipos de
proxenetismo y que articule distintas medidas para garantizar los
derechos de estas mujeres: dispositivos de acogimiento para alejarse del
sistema prostitucional; acceso a ayudas a viviendas reales e
inmediatas; planes socio-laborales individualizados basados en sus
propias propuestas; prestaciones económicas inmediatas y una correcta
atención sanitaria teniendo en cuenta el daño psicológico y la atención
de profesionales de salud mental con una empatía femenista «necesaria».
«Tenemos clarisimo --ha dicho-- que tiene que haber punitivismo,
sanciones al putero y al proxeneta. Pero, además, hacen falta medidas
que aseguren la salida de las mujeres de forma digna y la recuperación
de sus derechos humanos. Las medidas que hoy discutimos son el primer
paso para conseguir una Ley Integral Abolicionista y tiene que ir todo
en paralelo».
Por su parte, Tamara Kelppler, de Amar Dragoste, también ha mostrado
el apoyo de su entidad a las propuestas de ley el grupo socialista y ha
presentado algunas enmiendas relacionadas con la necesidad de incluir
apoyo psicológico y jurídico a las víctimas; plazos concretos para los
planes de apoyo; y presupuesto específico para desarrollar el plan, «en
ningún caso inferior a tres millones de euros».
Además, ha abogado por
cursos de sensibilización complementarios junto a las sanciones.
En esta línea, Concha Hurtado, portavoz del Front Abolicionista del
País Valencià, ha reclamado un estudio «riguroso» en la Comunitat sobre
el impacto de la prostitución en la salud y ha mostrado su apoyo a las
dos modificaciones de ley, «un paso muy necesario», ha dicho, «que debe
ir acompañado de más recursos para las víctimas».
«Os pedimos hacer
historia y que ayudéis a poner fin a tanto sufrimiento», ha reclamado a
las diputadas presentes.
Ante estas intervenciones, la diputada Verònica Ruiz ha insistido en
la «necesaria» puesta en marcha de un plan integral para las mujeres
víctimas de la prostitución que acompañe la reforma legislativa,
mientras que la socialista Rosa Peris ha coincidido con las entidades
que hay que perseguir el proxenetismo «en todas sus formas» y ha abogado
por penalizar la compra, desincentivar la demanda y mejorar la calidad
de vida de las mujeres sometidas a la prostitución.
Por su parte, la diputada de Vox ha coincidido en el «grave problema»
que supone la prostitución y se ha interesado por si las entidades
comparecientes atendían a niños y a hombres y no solo a mujeres víctimas
de la prostitución.
La diputada del PP Verónica Marcos también ha
subrayado la importancia de la legislación junto con planes integrales
socio-laborales o de vivienda. También ha reclamado que sea un asunto
«nacional».