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sábado, 6 de diciembre de 2025

Alicante venera a su patrón San Nicolás


ALICANTE.- La Plaza del Ayuntamiento de Alicante ha vivido este sábado la tradicional procesión en honor a San Nicolás, patrón de la ciudad, por la Plaza del Ayuntamiento. La procesión ha estado presidido por una imagen de San Nicolás del siglo XVII, que ocupa un lugar destacado en un retablo situado en la Sacristía de la Concatedral, en homenaje al capataz Salva Ramón que este año completa su labor con su última salida al frente del trono del Patrón de Alicante.

La procesión, en la que han participado representantes del conjunto de las fiestas de la ciudad, de las casas regionales, sociedad civil y de entidades religiosas la han abierto los Nanos i Gegants, al término de la Eucaristía celebrada en la concatedral de San Nicolás. 

Los compases del Himno de Alicante, interpretados al órgano, han sonado mientras la imagen del Patrón se dirigía desde el interior del templo hacia el pórtico principal.

Los momentos previos al comienzo de la procesión los han protagonizado cerca de 400 niños integrantes de las comisiones de hogueras y barracas cuando el obispo José Ignacio Munilla, que ha presidido la ceremonia religiosa, ha bendecido los xiulets y campanillas que han portado durante la procesión, organizada por la Cofradía de San Nicolás, que preside Antonio Torres.

Una persona vestida de San Nicolás montada a caballo -el propio veterinario del equino- ha representado al patrón, mientras un camión ha repartido juguetes entre los más pequeños. Cuarenta costaleros, siguiendo las indicaciones de los capataces Francisco Cerezo y Ramón García, han portado el trono, según la crónica de Todo Alicante https://www.todoalicante.es/alicante-ciudad/alicante-venera-patron-san-nicolas-20251206145832-ga.html

Antes de los renos y regalos, existió un santo: Nicolás de Bari, el origen de Papá Noel que se ha olvidado



ROMA.- Antes de ese popular y afable hombre grande, vestido de rojo y con barba blanca, conocido por todos como Papá Noel, las familias recordaban más la figura de san Nicolás de Bari, obispo del siglo IV en quien se inspiró la tradición y cuya festividad celebramos cada 6 de diciembre.

Aunque es cierto que se cuentan con escasos datos exactos sobre la vida del religioso, esto aumenta aún más el misterio. Se sabe que nació en el Imperio Romano, y algunos sostienen que estuvo presente durante el Primer Concilio de Nicea.

Provenía de una familia adinerada y llegó a ser nombrado obispo. Para el momento de su muerte, su fama de generosidad le había hecho ganar la devoción del pueblo.

Tras la muerte de Nicolás, el emperador Teodosio ordenó construir una iglesia en el lugar de su sede episcopal para venerar sus reliquias. Sin embargo, los restos del religioso cambiaron de lugar varias veces, ya que los devotos los trasladaban de ciudad en ciudad. De hecho, la ubicación del cuerpo del santo sigue siendo un tema controvertido en la actualidad.

Generosidad en secreto

Cuenta la historia que san Nicolás de Bari rescató a tres jóvenes de una familia que estaba al borde de la ruina. La falta de dinero del padre impedía que pudieran concertar matrimonio. La familia no tenía medios para sobrevivir, y el destino de las mujeres parecía encaminarlas hacia la prostitución.

Al enterarse de ello y sin que nadie lo viera, el obispo arrojó por una ventana de la casa una bolsa con monedas de oro. Se dice que el padre la encontró y pudo casar a la hija mayor al disponer de una dote. Poco después, Nicolás de Bari repitió el gesto, y la segunda hija también pudo casarse.

Cuando estaba a punto de realizar el tercer y último acto de generosidad con la menor de las hijas, fue descubierto por el padre, quien no pudo más que arrodillarse ante el obispo para agradecer su gesto. San Nicolás pidió al hombre que no contara a nadie el origen de los tres regalos, pero hoy esta historia es la más conocida del santo.

El renombre de Papá Noél

Aunque pueda pensarse que la tradición procede únicamente de las bolsas de oro, lo cierto es que también se atribuyen a san Nicolás numerosas intercesiones milagrosas relacionadas con la protección de niños. Entre los relatos más conocidos, se cuenta que en vida devolvió a la vida a tres niños que habían muerto tras caer de un árbol.

Incluso durante la Segunda Guerra Mundial se registró otra intercesión: una madre perdió de vista a su hijo durante un bombardeo en la ciudad de Bari, pero horas después el pequeño apareció sano y salvo en la puerta de su casa, asegurando que un tal san Nicolás lo había protegido y acompañado de regreso.

Con el paso del tiempo, el recuerdo de san Nicolás de Bari —por sus dones, generosidad, caridad y su especial cariño por los niños— fue transformándose. El Papá Noel que conocemos hoy nació de reinterpretaciones de antiguas tradiciones europeas tras su llegada a Estados Unidos. Allí, poco a poco, la figura del santo cristiano evolucionó hasta convertirse en el anciano vestido de rojo y blanco que viaja en un trineo repartiendo regalos.

Algunos consideran que Santa Claus es el resultado de haber apartado a Dios de la Navidad, haciendo que esta época pierda su principal esencia. Para otros, se trata simplemente de un reclamo comercial que fomenta el consumo. No obstante, más allá de interpretaciones modernas, nadie puede borrar que su origen se encuentra en la figura de un santo.



San Nicolás de Bari es el patrón de la ciudad de Alicante y da nombre a su concatedral


ALICANTE.- El 6 de diciembre de 1244, día de San Nicolás, la ciudad de Alicante fue entregada por la población musulmana al infante don Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio), hecho que marcó el inicio de su vinculación con el santo. En recuerdo de este acontecimiento, Alfonso mandó construir una iglesia dedicada a San Nicolás y puso la ciudad bajo su protección, consolidando así su papel como patrón de Alicante.

*Patrón y fiestas en la ciudad*

Desde la Edad Media los alicantinos veneran a San Nicolás como su patrón y figura de identidad religiosa e histórica. Cada 6 de diciembre se celebra en la concatedral una misa solemne y una procesión por las calles del centro, con la imagen del santo y diversas tradiciones locales en su honor.

*Concatedral de San Nicolás*

La actual concatedral de San Nicolás de Bari se levanta en el mismo solar de la primitiva iglesia ordenada en el siglo XIII por Alfonso, y hoy es una de las dos sedes de la diócesis de Orihuela-Alicante.
Además de su importancia religiosa, es uno de los edificios arquitectónicos más representativos de la ciudad y centro de muchas celebraciones litúrgicas.

*Santa Claus*

Santa Claus en Holanda (Sinterklaas) es, en realidad, la misma figura básica que San Nicolás de Bari, y la idea de que llega “desde España” se relaciona tanto con la devoción a San Nicolás en puertos españoles (como Alicante) como con la antigua dominación española de los Países Bajos.

*De San Nicolás a Sinterklaas / Santa Claus*

En los Países Bajos, el Sinterklaas que trae regalos el 5‑6 de diciembre está inspirado directamente en San Nicolás de Bari, obispo del siglo IV famoso por su caridad con los niños y los pobres. 

A través de la emigración neerlandesa a Estados Unidos (el “Sant Nikolaas” / “Sinterklaas” de Nueva Ámsterdam), esta figura se fue transformando en el Santa Claus moderno, con trineo y renos, ligado ya a la noche del 24 de diciembre.

*Por qué “viene de España”*

La tradición neerlandesa dice que Sinterklaas vive en España y llega en barco de vapor cada noviembre para repartir regalos, y una explicación histórica es que, en la época en que los Países Bajos formaban parte del imperio de los Austrias, se asociaba a San Nicolás con el sur gobernado por España, donde se veneraban sus reliquias y era patrón de ciudades portuarias.

Algunas versiones populares concretan incluso que “viene de Alicante”, relacionándolo con el hecho de que San Nicolás es patrón de la ciudad y tiene concatedral, lo que refuerza el vínculo simbólico entre el santo, España y la llegada por mar a Holanda. 

 

La ciudad de Alicante celebra hoy sábado 6 el día de su patrón San Nicolás de Bari

ALICANTE.- Como cada 6 de diciembre desde hace más de 770 años, los alicantinos veneran hoy a una de las señas históricas de la ciudad, su patrón San Nicolás de Bari. El 6 de diciembre de 1248 Alicante se consagró a su nuevo patrón en una tradición que ha permanecido vigente hasta nuestros días.

Este  sábado a partir de las 12:00 horas, finalizada la ceremonia religiosa en su honor, el patrón salió en procesión desde la Concatedral y desfiló por las calles Labradores, Plaza de San Cristóbal, calle Primo de Rivera y luego la Rambla de Méndez Núñez para llegar después hasta la Plaza del Ayuntamiento. 

Los compases del Himno de Alicante han sonado mientras la imagen del patrón se dirigía a la salida desde el interior del templo hacia el pórtico principal de la Concatedral.  Tras el saluda de un grupo de policías locales, ataviadas de Gran Gala, han volteado las nueve campanas de la concatedral.

 Frente al Ayuntamiento, el alcalde, Luis Barcala, ha pronunciado el tradicional Voto a la Ciudad para recordar (en presencia del obispo de la Diócesis Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla) la entrega histórica de la población, por entonces musulmana, al cristiano Alfonso X el Sabio, quien mandó a edificar una iglesia en honor del Santo y puso Alicante bajo su protección. 

La iglesia terminó siendo concatedral, junto con la del Salvador de Orihuela, como sede de la diócesis de Orihuela-Alicante.

Tras este acto civil, el patrón de la ciudad, San Nicolás, emprendió el camino de regreso hacia la Concatedral dando por finalizada la procesión en su honor.

Los integrantes de L'Harmonia Societat Musical d'Alacant, dirigidos por José Tomás Moñinos, han interpretado distintas marchas procesionales. Además, a la salida y al regreso de la imagen de San Nicolás al templo, han sonado los compases del Himno Nacional.

¿Por qué es San Nicolás patrón de Alicante?

El 6 de diciembre del año 1244, fiesta de San Nicolás, los musulmanes entregaron la ciudad, al entonces príncipe Alfonso X el Sabio. El príncipe mandó edificar una iglesia en honor a San Nicolás y puso a la ciudad bajo su protección.

Desde hace 778 años los alicantinos le han venerado como patrón y seña de identidad en su historia.

San Nicolás, Obispo de Myra,que nacio en al año 270, no llegó nunca a ser Papa, como se ha llegado a pensar. Lo fueron otros cinco grandes personajes que sí llevaron su nombre. Éste procede etimológicamente del griego, cuyo significado es “vencedor del pueblo”. 

Es conocido como San Nicolás de Bari, ya que es en esta ciudad italiana de la costa adriática donde fueron llevadas sus reliquias en 1087. Se cuenta que de su cuerpo sigue manando “una suave mirra”, o sudor con la que se curaba milagrosamente a los enfermos. En Italia es denominado el “Manna di S. Nicola”.

Muy pocas cosas se conocen con certeza acerca de esta mítica figura. Nació en una provincia del Asia Menor, llamada Parara de Licia. Peregrinó siendo joven a diversos lugares de Egipto e incluso Palestina. En la capital de Licia, Myra, llegó a convertirse en su obispo, cuando regresó de tales agotadores viajes. Su vida corrió peligro en tiempos de la persecución del martirizador de cristianos, el emperador Diocleciano. 

Fue encarcelado pero gracias a otro soberano, Constantino, pudo ser liberado. También se decía que participó en el Concilio de Nicea en el año 325, aunque no aparece en los listados de los obispos asistentes. Fue un luchador incansable contra la herejía arriana que ponía en duda la divinidad de Cristo.

Fue muy conocida su actuación en la liberación de tres inocentes, justo en el preciso instante en el que el verdugo iba a ejecutarlos. Reprendió públicamente al gobernador Eustaquio, quien llegó a arrepentirse por su injusticia. 

En esa ocasión estuvieron presentes tres guardias que, creyéndose al borde de la muerte, rezaron a San Nicolás. Esa misma noche se apareció el santo en sueños al emperador Constantino y éste ordenó la liberación de los oficiales, siguiendo las instrucciones del obispo. 

Supo que aquellos miembros de su guardia habían invocado al santo. El magnánimo monarca envió entonces a los tres soldados ante San Nicolás con una misiva en la que pedía que rezase por la paz en el mundo.

A partir de esos momentos, uno de sus más famosos milagros, su culto se extendió por todo el occidente. Según la tradición, en la ciudad turca de Myra, donde ejerció su labor episcopal, tuvo una gran predilección por los niños pobres; de ahí que se convirtiera en su protector. 

Tanta fama alcanzó que incluso el emperador Justiniano construyó una basílica en Constantinopla (hoy Estambul) y su popularidad se extendió por todo el orbe cristiano. No sólo es patrón de Alicante, sino que lo es de Rusia, por ejemplo. 

En este enorme país, los zares levantaron más iglesias bajo su advocación que a ningún otro santo. Se le conocía aquí muchos siglos antes que en América. Se erigió patrón también de muchas ciudades alemanas, austríacas, belgas, holandesas, italianas… así como de marineros, de mercantes, de viajeros…

Otro de sus grandes y populares milagros fue el conocido como el de las “tres doncellas”. Se trataba de las tres hijas vírgenes de un pobre de Myra. Era tal la miseria en la que se hallaban que, para salir de la miserable situación, trató de prostituirlas . 

Se cuenta que fue San Nicolás el que, para evitarlo, lanzó varias monedas de oro por la chimenea de su casa. En otra ocasión lanzó la bolsa con el dinero desde la calle. Así hasta tres veces hasta que las tres muchachas pudieron tener una vida digna. 

El feliz vecino pudo saber quién era su salvador: una noche en la que estaba acechando, oyó caer algunas monedas en la ropa tendida, momento en el que sorprendió al bienhechor. Este episodio se recuerda en las representaciones de “San Nicolás” con tres bolas de oro, simbolizando las tres dotes de las hermanas a las que salvó permitiéndoles casarse honradamente.

Más terrible fue el suceso de los tres niños asesinados y descuartizados por un carnicero y sumergidos en una tina de abobar llena de sal. Fueron resucitados por el Obispo. 

Así, en el fabuloso retablo de “San Nicolás de Bari”, de la iglesia de San Francisco de la capital palmera, Santa Cruz, a los pies del santo (una escultura barroca de 1724 confeccionada en madera policromada de 104 cms. de alto procedente de Sevilla), aparecen las tres pequeñas tallas de los niños (de 23, 5 cms.) saliendo del barril. 

Estas figurillas aparecieron al final del Gótico, aunque es en el Renacimiento cuando ya surgen de dentro del cubo. También en el nicho central superior de este precioso altar, al otro lado de la peana de nuestro Santo, aparece la figura de un “copero” (16,5 cms). Se recuerda así la historia de un joven cautivo de un rey pagano que el santo devolvió sano y salvo a su familia.

Se cuenta también que durante una terrible sequía y hambruna, el obispo bendijo a los barcos que acudían a auxiliar a una zona muy castigada y, gracias a su intersección, pudieron salvarse de un terrible temporal. 

También pidió a unos mercaderes que dejasen todos los alimentos de su embarcación para poderla entregar a los hambrientos. Cuando llegaron a su destino, encontraron todas las viandas en su lugar original.

Lo de Santa Claus nace en Nueva York y lo de Papá Nöel en Francia

Las casualidades de la historia permitieron que siglos después, cuando los Países Bajos impulsaron la tradición de venerar al santo, el rey de aquellos territorios fuese el español Felipe II, produciéndose una extraña concatenación de ideas que identificaban a su San Nicolás con un santo llegado desde España.

En la fascinante metamorfosis del santo en el modernísimo Papá Noel, muchos desconocen que en 1863, adquirió la actual fisonomía de gordo barbudo bonachón, con la que más se le conoce.

Desde el inicio del fervor religioso a San Nicolás (270-345) se le atribuía un carácter solidario con los más necesitados, llevando "regalos a los niños pobres, con su indumentaria roja y blanca, se propagó en la Europa cristiana antes de su muerte". El obispo en la ciudad de Mira, en Licia, Asia Menor, logró muchas conversiones y seguidores.

"La leyenda lo convirtió en protector de los niños y adolescentes, atribuyéndole la resurrección milagrosa de tres muchachos asesinados", prosigue la reseña. "Desde esa época se tejió la leyenda de que el obispo oriental cabalgaba milagrosamente sobre los tejados, en un mágico corcel gris, para llevar regalos a los niños y a los hombres de buena voluntad".

Según la historia de la Iglesia el cuerpo de San Nicolás permaneció enterrado en la catedral de Myra por más de siete siglos. Pero fue en el año 1087, cuando ante la amenaza de la invasión de los sarracenos a Turquía, los sacerdotes trasladaron a la ciudad portuaria de Bari, Italia.

Asimismo, narra la tradición que en el siglo XI, "sus restos fueron robados por comerciantes italianos, aunque dejaron un pedazo de cráneo y la mandíbula, reliquias, a las que se les atribuye el don de hacer milagros".

Con el tiempo se sucedieron debates teológicos, mezclas de tradiciones, intereses políticos en la Reforma Protestante. Nada de eso influyó para que los feligreses siguiesen manteniendo el mito del santo bonachón que llenaba los hogares de regalos en la noche del Nacimiento del Niño Jesús.

En esa época, continúa la historia, "en los Países Bajos San Nicolás se convierte en Sinter Klaas, con lo que empieza a difundirse en todo el mundo católico". Hasta que "en el siglo XVIII, un rey alemán inicia un proceso de secularización del personaje, al sustituir los símbolos cristianos por los antiguos símbolos de la tradición alemana".

La Concatedral alicantina atribuye a esa época parte de la actual iconografía del santo: hadas, los elfos o duendes y el árbol de Navidad, un abeto decorado con regalos.

Casi 200 años después de la colonización de la isla de Manhattan, "el escritor Washington Irving, escribió una sátira, Historia de Nueva York, en la que deformó al santo holandés, Sinterklaas, en la pronunciación angloparlante de Santa Claus, con lo que la fama del personaje empezó a difundirse en los demás estados de la Unión". 

En Francia se transformó en "Padre de la Navidad"; es decir, en Papa Nöel.

viernes, 6 de diciembre de 2024

La ciudad de Alicante celebra hoy viernes 6 el día de su patrón San Nicolás de Bari, obispo de Myra, ciudad turca

ALICANTE.- Como cada 6 de diciembre desde hace más de 770 años, los alicantinos veneran hoy a una de las señas históricas de la ciudad, su patrón San Nicolás de Bari. El 6 de diciembre de 1248 Alicante se consagró a su nuevo patrón en una tradición que ha permanecido vigente hasta nuestros días.

Este viernes a partir de las 12:00 horas, finalizada la ceremonia religiosa en su honor, el patrón salió en procesión desde la Concatedral y desfiló por las calles Labradores, Plaza de San Cristóbal, calle Primo de Rivera y luego la Rambla de Méndez Núñez para llegar después hasta la Plaza del Ayuntamiento. 

Los compases del Himno de Alicante han sonado mientras la imagen del patrón se dirigía a la salida desde el interior del templo hacia el pórtico principal de la Concatedral.  Tras el saluda de un grupo de policías locales, ataviadas de Gran Gala, han volteado las nueve campanas de la concatedral.

 Frente al Ayuntamiento, el alcalde, Luis Barcala, ha pronunciado el tradicional Voto a la Ciudad para recordar (en presencia del obispo de la Diócesis Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla) la entrega histórica de la población, por entonces musulmana, al cristiano Alfonso X el Sabio, quien mandó a edificar una iglesia en honor del Santo y puso Alicante bajo su protección. 

La iglesia terminó siendo concatedral, junto con la del Salvador de Orihuela, como sede de la diócesis de Orihuela-Alicante.

Tras este acto civil, el patrón de la ciudad, San Nicolás, emprendió el camino de regreso hacia la Concatedral dando por finalizada la procesión en su honor.

Los integrantes de L'Harmonia Societat Musical d'Alacant, dirigidos por José Tomás Moñinos, han interpretado distintas marchas procesionales. Además, a la salida y al regreso de la imagen de San Nicolás al templo, han sonado los compases del Himno Nacional.

¿Por qué es San Nicolás patrón de Alicante?

El 6 de diciembre del año 1244, fiesta de San Nicolás, los musulmanes entregaron la ciudad, al entonces príncipe Alfonso X el Sabio. El príncipe mandó edificar una iglesia en honor a San Nicolás y puso a la ciudad bajo su protección.

Desde hace 778 años los alicantinos le han venerado como patrón y seña de identidad en su historia.

San Nicolás, Obispo de Myra,que nacio en al año 270, no llegó nunca a ser Papa, como se ha llegado a pensar. Lo fueron otros cinco grandes personajes que sí llevaron su nombre. Éste procede etimológicamente del griego, cuyo significado es “vencedor del pueblo”. 

Es conocido como San Nicolás de Bari, ya que es en esta ciudad italiana de la costa adriática donde fueron llevadas sus reliquias en 1087. Se cuenta que de su cuerpo sigue manando “una suave mirra”, o sudor con la que se curaba milagrosamente a los enfermos. En Italia es denominado el “Manna di S. Nicola”.

Muy pocas cosas se conocen con certeza acerca de esta mítica figura. Nació en una provincia del Asia Menor, llamada Parara de Licia. Peregrinó siendo joven a diversos lugares de Egipto e incluso Palestina. En la capital de Licia, Myra, llegó a convertirse en su obispo, cuando regresó de tales agotadores viajes. Su vida corrió peligro en tiempos de la persecución del martirizador de cristianos, el emperador Diocleciano. 

Fue encarcelado pero gracias a otro soberano, Constantino, pudo ser liberado. También se decía que participó en el Concilio de Nicea en el año 325, aunque no aparece en los listados de los obispos asistentes. Fue un luchador incansable contra la herejía arriana que ponía en duda la divinidad de Cristo.

Fue muy conocida su actuación en la liberación de tres inocentes, justo en el preciso instante en el que el verdugo iba a ejecutarlos. Reprendió públicamente al gobernador Eustaquio, quien llegó a arrepentirse por su injusticia. 

En esa ocasión estuvieron presentes tres guardias que, creyéndose al borde de la muerte, rezaron a San Nicolás. Esa misma noche se apareció el santo en sueños al emperador Constantino y éste ordenó la liberación de los oficiales, siguiendo las instrucciones del obispo. 

Supo que aquellos miembros de su guardia habían invocado al santo. El magnánimo monarca envió entonces a los tres soldados ante San Nicolás con una misiva en la que pedía que rezase por la paz en el mundo.

A partir de esos momentos, uno de sus más famosos milagros, su culto se extendió por todo el occidente. Según la tradición, en la ciudad turca de Myra, donde ejerció su labor episcopal, tuvo una gran predilección por los niños pobres; de ahí que se convirtiera en su protector. 

Tanta fama alcanzó que incluso el emperador Justiniano construyó una basílica en Constantinopla (hoy Estambul) y su popularidad se extendió por todo el orbe cristiano. No sólo es patrón de Alicante, sino que lo es de Rusia, por ejemplo. 

En este enorme país, los zares levantaron más iglesias bajo su advocación que a ningún otro santo. Se le conocía aquí muchos siglos antes que en América. Se erigió patrón también de muchas ciudades alemanas, austríacas, belgas, holandesas, italianas… así como de marineros, de mercantes, de viajeros…

Otro de sus grandes y populares milagros fue el conocido como el de las “tres doncellas”. Se trataba de las tres hijas vírgenes de un pobre de Myra. Era tal la miseria en la que se hallaban que, para salir de la miserable situación, trató de prostituirlas . 

Se cuenta que fue San Nicolás el que, para evitarlo, lanzó varias monedas de oro por la chimenea de su casa. En otra ocasión lanzó la bolsa con el dinero desde la calle. Así hasta tres veces hasta que las tres muchachas pudieron tener una vida digna. 

El feliz vecino pudo saber quién era su salvador: una noche en la que estaba acechando, oyó caer algunas monedas en la ropa tendida, momento en el que sorprendió al bienhechor. Este episodio se recuerda en las representaciones de “San Nicolás” con tres bolas de oro, simbolizando las tres dotes de las hermanas a las que salvó permitiéndoles casarse honradamente.

Más terrible fue el suceso de los tres niños asesinados y descuartizados por un carnicero y sumergidos en una tina de abobar llena de sal. Fueron resucitados por el Obispo. 

Así, en el fabuloso retablo de “San Nicolás de Bari”, de la iglesia de San Francisco de la capital palmera, Santa Cruz, a los pies del santo (una escultura barroca de 1724 confeccionada en madera policromada de 104 cms. de alto procedente de Sevilla), aparecen las tres pequeñas tallas de los niños (de 23, 5 cms.) saliendo del barril. 

Estas figurillas aparecieron al final del Gótico, aunque es en el Renacimiento cuando ya surgen de dentro del cubo. También en el nicho central superior de este precioso altar, al otro lado de la peana de nuestro Santo, aparece la figura de un “copero” (16,5 cms). Se recuerda así la historia de un joven cautivo de un rey pagano que el santo devolvió sano y salvo a su familia.

Se cuenta también que durante una terrible sequía y hambruna, el obispo bendijo a los barcos que acudían a auxiliar a una zona muy castigada y, gracias a su intersección, pudieron salvarse de un terrible temporal. 

También pidió a unos mercaderes que dejasen todos los alimentos de su embarcación para poderla entregar a los hambrientos. Cuando llegaron a su destino, encontraron todas las viandas en su lugar original.

Lo de Santa Claus nace en Nueva York y lo de Papá Nöel en Francia

Las casualidades de la historia permitieron que siglos después, cuando los Países Bajos impulsaron la tradición de venerar al santo, el rey de aquellos territorios fuese el español Felipe II, produciéndose una extraña concatenación de ideas que identificaban a su San Nicolás con un santo llegado desde España.

En la fascinante metamorfosis del santo en el modernísimo Papá Noel, muchos desconocen que en 1863, adquirió la actual fisonomía de gordo barbudo bonachón, con la que más se le conoce.

Desde el inicio del fervor religioso a San Nicolás (270-345) se le atribuía un carácter solidario con los más necesitados, llevando "regalos a los niños pobres, con su indumentaria roja y blanca, se propagó en la Europa cristiana antes de su muerte". El obispo en la ciudad de Mira, en Licia, Asia Menor, logró muchas conversiones y seguidores.

"La leyenda lo convirtió en protector de los niños y adolescentes, atribuyéndole la resurrección milagrosa de tres muchachos asesinados", prosigue la reseña. "Desde esa época se tejió la leyenda de que el obispo oriental cabalgaba milagrosamente sobre los tejados, en un mágico corcel gris, para llevar regalos a los niños y a los hombres de buena voluntad".

Según la historia de la Iglesia el cuerpo de San Nicolás permaneció enterrado en la catedral de Myra por más de siete siglos. Pero fue en el año 1087, cuando ante la amenaza de la invasión de los sarracenos a Turquía, los sacerdotes trasladaron a la ciudad portuaria de Bari, Italia.

Asimismo, narra la tradición que en el siglo XI, "sus restos fueron robados por comerciantes italianos, aunque dejaron un pedazo de cráneo y la mandíbula, reliquias, a las que se les atribuye el don de hacer milagros".

Con el tiempo se sucedieron debates teológicos, mezclas de tradiciones, intereses políticos en la Reforma Protestante. Nada de eso influyó para que los feligreses siguiesen manteniendo el mito del santo bonachón que llenaba los hogares de regalos en la noche del Nacimiento del Niño Jesús.

En esa época, continúa la historia, "en los Países Bajos San Nicolás se convierte en Sinter Klaas, con lo que empieza a difundirse en todo el mundo católico". Hasta que "en el siglo XVIII, un rey alemán inicia un proceso de secularización del personaje, al sustituir los símbolos cristianos por los antiguos símbolos de la tradición alemana".

La Concatedral alicantina atribuye a esa época parte de la actual iconografía del santo: hadas, los elfos o duendes y el árbol de Navidad, un abeto decorado con regalos.

Casi 200 años después de la colonización de la isla de Manhattan, "el escritor Washington Irving, escribió una sátira, Historia de Nueva York, en la que deformó al santo holandés, Sinterklaas, en la pronunciación angloparlante de Santa Claus, con lo que la fama del personaje empezó a difundirse en los demás estados de la Unión". 

En Francia se transformó en "Padre de la Navidad"; es decir, en Papa Nöel.