martes, 7 de junio de 2022

El leon rampante y la hermandad del mal / Claire Gruié


La SNOM o Soberana orden de Malta representa hoy un club selecto neo-fascista amparado por el Vaticano. De hecho, una de las 4 super logias de alta masonería del Vaticano se llama San Juan de Jerusalén. Con el pretexto de ser una institución caritativa, puede dedicarse a subvencionar acciones militares encubiertas, así como de espionaje.

Su escuela militar ACISMOM usa drones en los conflictos como el de Ucrania.

Ya al propio Achille Damiano Ambrogio Ratti (Pio XI), le preocupaba que la Orden olvidase su espíritu religioso en detrimento de más poder político y que siguiera controlando las finanzas del Vaticano (de hecho, Juan Pablo I murió envenenado por querer tocar el tema de las finanzas). Asimismo Roberto Calvi traicionó la Orden a la que pertenecía y fue encontrado colgando de un puente en Londres.

La SNOM vigila la actividad del Pentágono y gestiona la ley del Almirantazgo marítimo internacional con su ejército marítimo. Asimismo creó la CIA y supervisa la SMCOSG o la Orden de San Jorge vinculada a la Federación internacional de la Cruz Roja. 

Por otra parte, se puede fácilmente relacionar la SNOM con la nobleza ya que tradicionalmente sus miembros pertenecían y siguen perteneciendo a la aristocracia. Podríamos citar a la familia de los Habsburgos que pretenden descender del último emperador romano. Para añadir un dato, el saludo nazi es el mismo que el saludo romano.

En cuanto a Hitler, la mayoría de la nobleza alemana, mediante su influencia y riqueza, le permitió acrecentar su poder. Las casas de Saboya y de Borbón pusieron en el poder a Francisco Franco así como a Benito Mussolini que estableció la Ciudad del Vaticano como nación soberana en 1929. Se sabe que el Rey Víctor Manuel II de Saboya se apoderó de la residencia papal de 1870 a 1929 y que los papas fueron recluidos o “prisioneros” dentro del propio Vaticano durante 59 años. 

La familia Orsini, Colonna y Rosenberg parecen ser actualmente los máximos regentes de la Orden Rosacruz. La familia Medici administra la Orden Hermética de la Golden Dawn. La casa de Glücksburg en Dinamarca y Noruega dirige la OMS de manera encubierta.

Asimismo, resultaria probable que existiera un papá gris (familia Orsini) que controla tanto al Papa negro como al Papa blanco.

Estamos aquí ante el linaje antiquísimo de “sangre azul” que procede de Egipto y, en última instancia de la región estelar de Sirio y Orion. La sangre azul representa el verdadero Grial de esta hermandad de ángeles caídos cuya fórmula secreta es la pureza ya que no se puede mezclar sin perder su fuerza. En heráldica, el “león rampante” de muchas casas reales europeas sigue representando la esfinge egipcia.

Ellas encarnan esta historia de la sangre merovingia de descendencia davídica tan querida al blasfemo y desinformador Código da Vinci.

Este león rampante se vuelve a encontrar en el movimiento neoconservador ultraderechista TFP (Tradición, Familia y Propiedad) fundado por Plinio Correa de Oliveira en Brasil en 1960 (coetáneo del Vaticano II). 

Esta reinstitucionalización de la caballería medieval es usada por el propio Yunque a través de TFP network y asimismo tiene estrechos vínculos con la aristocracia. El TFP fue infiltrado por la secta milenarista “La Siempre Viva”. 

Sus miembros: monjes guerreros se consagraban al Doctor Plinio como “míseros objetos sin voluntad” agradeciendo ademas esta “sagrada esclavitud”, vistiendo tunicas con los tres colores de la alquimia (nigredo, albedo, rubedo). Hoy día, el movimiento cambió de nombre, pasando a llamarse “Heraldos del Evangelio''.

Es evidente que existe una voluntad clara de controlar a la disidencia católica tradicional. Otro ejemplo de ello sería Monseñor Marcel Lefebvre, ordenado sacerdote por el masón Achille Liénart y muy vinculado a la familia noble Palaviccini.

Esta sinarquía universal del Priorato de Sión que repta en la oscuridad y siempre defendió el precepto de gobernanza pan europea nos recuerda a Kalergi y al jesuita Joseph Retinger. Se basa para más inri, en el ocultismo de Saint Yves d’Alveydre. 

Podemos citar la Federación pro-europea cristiana (FPEC) que participa en la consolidación de esta teocracia o “Sacro Imperio europeo” unificada a través de un gran monarca carismático.

En resumidas cuentas, la masonería eclesiástica sigue su hoja de ruta, programada desde el alfa de la Humanidad por el enemigo y, con certeza nos hará vivir en un futuro muy cercano, su iniquo omega.

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