martes, 19 de mayo de 2026

Enrique de Diego desvela en sus Memorias el satanismo de Elsa Martínez



En sus Memorias, publicadas en Amazon, y que está constituyendo un éxito de ventas, Enrique de Diego pasa revista al fiasco de la Ciudad de la Luz y denuncia el satanismo de la popular Elsa Martínez:

“La Ciudad de la Luz está en Alicante en la salida hacia Elche, justo al pasar la OAMI, la institución de la Unión Europea encargada de las patentes y marcas. En los terrenos de Aguamarga. 

Tiene 11.000 metros cuadrados de ‘plató y 300 hectáreas exteriores. Posee talleres y almacenes, edificios para producción y tanques de agua. Es una auténtica Cinecitta en Alicante. Ya se sabe, Ciudad de la Luz por el antiguo nombre romano, Lucentum. Sin duda, está bien elegido el nombre, describe la luminosidad y claridad levantina.

Es uno de los mal llamados despilfarros políticos y autonómicos, donde se ha enterrado el dinero del contribuyente: 265 millones de euros. junto a otras obras como la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia. La  Ciudad de la Cultura de Galicia en Santiago de Compostela, el Centro de Artes de Alcorcón, el Bosque de Acero en Cuenca, la Caja Mágica en Madrid, el aeropuerto de Ciudad Real de José Bono. No es despilfarro, que también, pues se mueven tierras y se construyen edificios y hay empresas que se lucran y luego hay politicastros que se lucran y corrompen.


La Ciudad de la Luz tuvo sus prolegómenos con fastos deslumbrantes y majestuosos. Se realizó una gloriosa y absurda presentación en el Puerto de Alicante que fue una exaltación de la luz, pero sin nada concreto. Estaba claro que toda vez que se puso en marcha Terra Mítica, el pretencioso Eduardo Zaplana tenía que dar el do de pecho, con el dinero del contribuyente, en Lucentum. 

Había conectado con él uno de los grandes del cine español, Luis García Berlanga, habitual en los saraos zaplanistas, que pensaba en sacar tajada en la Comunidad Valenciana de las mil maravillas que estaba diseñando Zaplana. Alicante, donde todos los sueños se hacen pesadilla y en todos los platós amenazan agujeros negros.


De la depravación de Eduardo Zaplana da buena cuenta, amén de la corrupción con los molinillos de veinte, la leyenda pepera de que siendo molt honorable, y teniendo puestos que repartir, tenía por costumbre leer el resumen de prensa –auténtica pasión, con su nombre y todo lo que tuviera que ver con él, subrayado- con una joven pepera de Hogueras o Fallas haciéndole una felación, con ansias de escalar.


Y ahí llega, andando el tiempo, Elsa Martínez Portero, mujer descentrada, una belleza de gimnasio, dispuesta a revolucionar el mundo del cine mundial y convertir a Alicante en un nuevo Hollywood. La ponen al frente de la Ciudad de la Luz a codearse con Francis Ford Coppola y Rydley Scott. Resulta aterrador que gente tan ignorante ocupe puestos de tanta influencia. 

Elsa viene de una saga política. Su padre, Arnaldo Martínez fue el último secretario general de UCD. Primero la inefable Elsa matrimonió con otro cargo del PP, Toño Peral, actual concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante, con fama de masón en los círculos peperos, tras la escandalera que se ha llevado por delante a la anterior concejala, aunque para escándalo cuando Luis Díaz Alperi pretendió acumular a la alcaldía el puesto de concejal de Urbanismo. 

Pero estamos con la rutilante Elsa Martínez, en cuya azarosa trayectoria erótica festiva fue acusada por su entonces pareja de oscuras trapisondas con un vicepresidente de la Generalitat en el asiento trasero del coche oficial, que dar para hacerlo con más comodidad que en un Simca 1000. A Dios gracias, la Justicia ha hecho la vista gorda.


Del nido de víboras y cortejo de alacranes que es Alicante he procurado no dar información en Rambla Libre pero un amigo abogado me dio en una ocasión, con timbre de escándalo, documentación gráfica de la existencia en Alicante de una secta satánica que hace aquelarres los sábados tarde.


Entre lo documentación gráfica había testimonio de gays y lesbianas haciendo mofa y befa del cuadro de Leonardo da Vinci ‘La última cena’, en plan hortera de bolera recreando por anticipado la sesión de apertura de los satánicos Juegos Olímpicos de París. Y entre las fotos de la secta lucía una de la estrambótica Elsa posando en pelota picada semejando una cruz invertida.

 Me contestó Elsa en mi cuenta de Twitter exclamando ‘¡pero si es arte!’. ¡Arte, cuántos crímenes se cometen en tu nombre! ¿Arte? El arte del averno -eso era- destaca por su insoportable feísmo y por su hedor incandescente. Por eso en Alicante tiene fama Elsa Martínez de loca y poseída, aunque esta émula de Madonna y Shakira probablemente no consigue hacer más que el soberano ridículo”. 

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