martes, 12 de mayo de 2026

Enrique de Diego elogia en sus Memorias la honradez y la gestión de Pedro Zaragoza y Agatángelo Soler


Enrique de Diego en sus Memorias, tituladas “¡Franco, Franco, Franco!”, publicadas en Amazon, que está constituyendo un éxito rotundo de ventas, resalta la honradez y la gestión de Pedro Zaragoza y Agatángelo Soler en contraposición con los dirigentes de lo que él califica mierdocracia:

“Me puse manos a la obra y pronto dio frutos: en la edición de Abc Alicante doblé la tirada y disparé la facturación de publicidad. La delegación iba bien, demasiado bien. 

Tenía una sección de colaboraciones “La Cara del Moro” en la que escribían Agatángelo Soler, ex alcalde de Alicante, Pedro Zaragoza, ex alcalde de Benidorm, padre del Benidorm moderno, ex director general de Turismo. 

De bonhomía acrisolada, de honradez a prueba de bomba, dos franquistas de lealtad probada, nunca renunciarán a sus trayectorias y a sus ideales. Pedro Zaragoza, cuando lo conocí, es un hombre odiado por los socialistas, repudiado por los peperos, que se levantan y le dejan sólo cuando acude a uno de sus actos. 

Los socialistas, que con Joan Lerma han convertido la Comunidad Valencia en su feudo, tienen trazada una carretera que pasa por la casa de Pedro Zaragoza, en el campo de Benidorm. Pedro Zaragoza es un hombre versátil y creativo. Buena muestra de ello es el lapón que se lleva a las playas de Poniente y Levante o su campaña a favor del bikini o el Festival señero de la canción, que gana Julio Iglesias. 

¿Qué pasa con el Festival de la canción? Ha caído bajo el malditismo del franquismo. Me rebelo y decidimos Pedro Zaragoza y yo relanzarlo de nuevo. Ya está en marcha. Pedro lanza la idea del trasvase del Ebro, le secundo. Haremos mucho ruido y pondremos en solfa la insolidaridad del Estado autonómico. 

El turismo es el gran éxito de Franco, y de Pedro Zaragoza. En 1951 se registra la entrada del turista un millón, que fue rápidamente superado en 1955, con 2.522.402 de turistas, 6.113.255 en 1960; 14.251.428 en 1965; 24.105.312 en 1970 y 39.122.478 en 1975. 

Los ingresos en divisas que dejaron aquellos extranjeros se convirtieron en 3.216,1 millones de dólares en 1973. Pero viendo la megalópolis que hoy es Benidorm, sus rascacielos que se elevan al cielo, ¿Pedro Zaragoza habrá hecho una fortuna? ¿se les habrá pegado a los dedos unas cuantas comisiones? 

Nada de eso. Vive en la misma casa de campo heredada de sus padres. Honradez en medio de la opulencia. Cuando muera el Caudillo será llamado, junto con su esposa, al lado de doña Carmen y estarán todo el tiempo con ella. Pedro, el honrado.

No es el único. Agatángelo Soler fue el alcalde de Alicante, cuando el boom turístico. Ponía una pareja de la Policía Local durante las navidades en la puerta de su casa, para evitar los regalos de Navidad. 

Le insinuaron un ‘pelotazo’; que adquiriera playa San Juan y lo recalificara. Resistió a la tentación. ¿Hubieran resistido alcaldes y concejales de urbanismo de la mierdocracia? Seguro que no. Eran gente de otra pasta, de otra fe, los del
franquismo”.

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