martes, 29 de mayo de 2018

'Inditex' y 'El Corte Inglés' adelantan las rebajas por la amenaza del e-commerce

MADRID.- Las esperadas rebajas de verano adelantan su inicio. Por lo menos en las dos compañías que marcan el calendario en este período, Inditex y El Corte Inglés. La época de descuentos arrancará en las dos principales firmas el próximo 29 de junio, antes del tradicional 1 de julio.

Fuentes cercanas a Inditex confirman que la propia compañía ya ha anunciado esta fecha de manera interna. Por lo tanto, los clientes de Zara, Stradivarius, Bershka, Massimo Dutti, Oysho, Uterqüe, Lefties o Pull & Bear podrán disfrutar de las rebajas de sus marcas desde el viernes 29 de junio por la mañana en la tienda física y en la madrugada del jueves al viernes en su portal online.
Una fecha que todavía prefiere no hacerse oficial. Un portavoz de la compañía ha asegurado a Vozpópuli que todavía “es pronto” para confirmar la fecha exacta del comienzo de las rebajas. No obstante, el representante de Inditex ha reconocido que este cambio tendría sentido, ya que “sería ajustar el arranque de esa temporada de rebajas al fin de semana anterior al 1 de julio”, valora.
Para El Corte Inglés este período también encaja. “Es razonable este movimiento, pero todavía es demasiado pronto para anunciar cualquier cambio de fechas en las rebajas”, afirman desde la compañía. Una coincidencia de fechas de las rebajas que siempre se ha producido entre la firma que preside Dimas Gimeno y la que dirige Pablo Isla.

Amenaza del e-commerce

El baile de fechas de las rebajas no sólo responde al ajuste de calendario. El e-commerce también golpea en este terreno. Un efecto que se notó en las rebajas de enero de este año. Inditex y El Corte Inglés adelantaron sus fechas de inicio al 6 de enero en sus plataformas online. Un fenómeno que muchos expertos del sector insisten que cambiará el formato tradicional de las rebajas.
Un hecho que también se aprecia en días como el Black Friday o el Cyber Monday que están robando protagonismo entre los consumidores. Una aceptación de la compra online que pone en riesgo las tradicionales fechas y amenaza con terminar con las famosas aglomeraciones de clientes en el inicio del período de rebajas.

Segundo año “excepcional”

El 1 julio no fue respetado por primera vez en 2017. Los dos gigantes del textil adelantaron al 30 de junio el inicio sus rebajas el pasado año. El Corte Inglés anunciaba este novedoso movimiento como un cambio de “carácter excepcional”.
Una excepcionalidad que iba vinculada a que el 1 de julio, fecha oficial y tradicional del inicio del periodo de las rebajas, el pasado año fue sábado y coincidía con el inicio de las vacaciones para muchos españoles. En este 2018, esta fecha corresponde al domingo y encajaría en los planes de ambas empresas.
Su cambio de fechas también tendrá un efecto dominó. Los principales competidores de El Corte Inglés e Inditex vigilan los cambios de inicio de las rebajas para poder responder con apuestas más ambiciosas a este envite.
El pasado verano firmas como Cortefiel, Bimba y Lola, Women's Secret, Springfield o H&M, colgaron descuentos que rondan del 50% al 60% una semana antes que los dos gigantes textiles. Una modificación que es posible gracias a la liberalización de las rebajas que se aprobó en julio de 2012 y que altera el tradicional período de descuentos.

El presidente de El Corte Inglés denuncia irregularidades en el grupo y amenaza con rechazar las cuentas

MADRID.- El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, está dispuesto a plantear batalla hasta sus últimas consecuencias en el conflicto abierto con sus primas, Marta y Cristina Álvarez. Según han confirmado fuentes próximas al directivo, llegará a la reunión del consejo de administración del grupo el próximo miércoles bajo la amenaza de no firmar las cuentas anuales del último ejercicio, cerrado el pasado 28 de febrero, si no se atienden una suma de reivindicaciones.

El único punto del orden del día de este consejo es, en principio, la ratificación de las cuentas y no está previsto así que se debata su cese, algo que ocurrirá previsiblemente en otra reunión extraordinaria en las primeras semanas de junio, algo que Gimeno está tratando de evitar. 
Cuatro consejeros -Florencio Lasaga, Carlos Martínez Echavarría, Víctor del Pozo y Jesús Nuño de la Rosa- le exigieron el pasado 4 de mayo la convocatoria de este consejo extraordinario, para lo que tiene un mes de plazo. Pero puesto que se ha negado, a partir de esa fecha podría convocarse la reunión por los consejeros que lo han solicitado.
El presidente llegará, sin embargo, con una lista de peticiones al máximo órgano ejecutivo. En primer lugar, exigirá saber los detalles de la auditoría encargada a EY sobre el área de seguridad, después de haber denunciado que su anterior responsable, Juan Carlos Fernández Cernuda, habría estado contratando a empresas bajo el control de su familia.
Gimeno acusará directamente a un consejero histórico del grupo, Florencio Lasaga, de haber permitido y encubierto estas irregularidades y demandará además que se investiguen otras divisiones, fundamentalmente la filial Viajes El Corte Inglés, que estaba bajo la dirección de Jesús Nuño de la Rosa, desde el pasado mes de octubre nuevo consejero delegado junto a Victor del Pozo. 
Además, y según siempre las fuentes consultadas, exigirá un calendario para poner en marcha la salida a bolsa de la compañía, tal y como adelantó elEconomista el pasado 11 de mayo.
El hasta ahora presidente quiere forzar además la renovación del consejo de administración, planteando que tanto Lasaga como Carlos Martínez Echevarría abandonen sus puestos como consejeros y sean sustituidos como independientes, todo en el marco de un proceso de profesionalización del grupo, que exigiría también la puesta en marcha de un nuevo plan estratégico.
Si no se atienden sus peticiones, además de amenazar con no firmar las cuentas, está dispuesto a judicializar todo el proceso, especialmente tras las demandas presentadas por su madre, y su tío, María Antonia y César Álvarez respectivamente, contra sus primas Marta y Cristina, las hijas de Isidoro Álvarez. Lo que no entienden los demás accionistas es porque Gimeno no ha acometido todos estos cambios que reclama ahora cuando era presidente ejecutivo, teniendo en cuenta que mantuvo el cargo hasta el pasado mes de octubre.
El problema de Gimeno es que se encuentra en minoría tanto en el capital como en el consejo y su salida parece así ya inminente, aunque él sigue luchando por lograr el apoyo de Al Thani y de Corporación Ceslar.

Eduardo Zaplana, el escapista que despegó en Benidorm

BENIDORM.- Un año en política es toda una vida. Lo decía siempre Vicente Pérez Devesa y la historia (local, regional y hasta nacional) se empecina siempre en darle la razón. Los tres años que estuvo Eduardo Zaplana al frente de la Alcaldía de Benidorm dieron para mucho, como para tres vidas, porque fueron el principio del imperio popular, relata El Mundo.

No fueron tres años especialmente fructíferos a nivel de desarrollo urbanístico, los grandes planes parciales llegarían después, pero sí fueron claves en la carrera política del cartagenero «yerno de Barceló» que era además un señor joven, alto, educado, astuto y bien plantao, que a muchos les recordaba a Suárez y que parecía venir con ganas de comerse el mundo. 
Y se lo comió. Y de lo que le sobró comieron muchos que luego llegaron tras él, siguieron su estela y se arrogaron su herencia hasta que ésta dejó de ser rentable.
Le dio a la ciudad brillo, glamour, espectáculos multimedia en la playa, desempolvó el Festival de la Canción. Pan y circo mientras se abonaba el terreno para dar el salto al estrellato y salir del poble que se le quedaba pequeño. 
Pero como dice el refrán que «es de bien nacido ser agradecido» cuando conquistó el podio político jamás se olvidó de su querida Benidorm y le puso un parque temático con el que quería hacerle sombra al mismísimo Eurodisney. Y el parque atrajo inversiones y llegó el boom urbanístico, y Benidorm creció, y comenzaron los grandes planes parciales, las obras faraónicas y Zaplana alcanzó el Olimpo.
De la caída de los dioses y de cómo acaba la historia ya han podido leer estos días en este diario y en muchos otros medios. Pero en medio pasaron muchas cosas. Y aún hoy con Zaplana durmiendo en Picassent y con el Erial sobre la mesa, quienes le conocen bien insisten en que nunca se le podrá negar el mérito de ser «el gran transformador de la Comunidad Valenciana».

Todo empezó con un café

El joven Zaplana se sienta en la mesa con Vicente Pérez Devesa con un objetivo claro: coser el centro derecha benidormí. Pero acabar con la guerra entre familias irreconciliables que lideraban su suegro Miguel Barceló y el propio Pérez Devesa no es tarea fácil, muchas veces se intentó y se fracasó.
Zaplana removía su taza: «Vamos a ver Vicente....», «Eduardo, con Barceló no se puede hablar», «Vicente, si no estamos unidos los socialistas ganarán siempre», «Con Miguel, no», «No estás hablando con Miguel, estás hablando conmigo»... La conversación no sería exactamente así pero quienes la conocen indican que debió ser muy parecida. El caso es que lo consiguió y la de Zaplana fue la mano mediadora al que terminaron siguiendo todas las facciones como al flautista de Hammelin
El centro derecha no solo se unió sino que hizo del «todos a una» y el «prietas las filas» todo un arte que la izquierda benidormí mira con cierta envidia.
En Benidorm, menos esta última legislatura, todos los cambios de color político se habían hecho siempre a golpe de «-azo» primero el marujazo y luego el bañulazo. Los populares ganaron el gobierno de la ciudad como lo perdieron después: con un tránsfuga. Solo que la ex socialista Maruja Sánchez supo rentabilizar mucho mejor y durante más tiempo su manotazo que José Bañuls.
La operación fue un éxito, fue avalada por el mismísimo Rajoy entonces secretario de organización y en 1991 Eduardo Zaplana fue alcalde. Comenzaría una época de encadenar victorias una tras otra mientras los socialistas veían pasar las citas electorales como una vaca mira el tren.
De aquella época como alcalde es el plan de acción para lavarle la cara al casco antiguo, también la supresión del recibo de la basura a los pensionistas o el inicio de las obras de la nueva Biblioteca Municipal. 
«Heredó unas arcas municipales en una situación dramática» aseguran sus partidarios que recuerdan que «había que inventarse cosas» para relanzar la imagen turística. Y uno de aquellos inventos fue un espectáculo multimedia en la playa de Levante que despertó mucha expectación y que después como llegó se fue. La oposición lo consideraba un despilfarro pero Zaplana era un mago del artificio, de vender imagen, de sacar conejos de la chistera y arrancar el aplauso del respetable cegado por el brillo de las lentejuelas. 
Suyo es el mérito también de haber rescatado del baúl de los recuerdos el Festival de la Canción que aguantó casi quince años más resucitado hasta que Manuel Pérez Fenoll lo dejó morir en paz.
También de su mandato son los Mapas Verdes y Mapas Sonoros de la ciudad que se encargaron y pagaron a una empresa externa vinculada a un ex militante del PP y de los que nunca más se supo y la oposición jamás llegó a ver una copia.
De aquella época también es el Caso Naseiro en cuyas grabaciones también quedó retratado pero de aquello salió indemne, como de todos y cada uno de los muchos casos de corrupción que han salpicado al Partido Popular, hasta ahora.
Tres años para preparar su salto al Palau de la Generalitat, arrebatársela a Lerma y, de paso, quitarse de encima a los blaveros. Desde Alicante fue haciendo grande su ejercito y se alió con Castellón para sitiar Valencia y hacer saltar al PSOE por los aires. 
Cuando consiguió ser Molt Honorable se sintió como pez en el agua. Creó la Academia Valenciana de la Lengua y en los institutos se estudiaban los països catalans como concepto cultural. Y no pasaba nada. 
La valenciana fue la primera comunidad en tener una Ley de Parejas de Hecho, puso playas accesibles, acordó trasvases como Júcar-Vinalopó o Tajo-Segura y se fue a negociar con Bono para hacer posible la autovía Alicante-Madrid y también Valencia- Madrid.
Pero a Zaplana lo que de verdad le lucía era el urbanismo. Las grandes obras. Lo quería todo a lo grande. Acuñó una forma de hacer política que dejo marcada, para bien y para mal, la ciudad y la Comunidad Valenciana. Sirvió para «poner Valencia en el mapa» para unos y para «dejar la Comunitat hecha un solar» para otros.
Para Benidorm, su ojito derecho, lo que hiciera falta. Las subvenciones comenzaron a llegar como no si no hubiera un mañana. Construyó una depuradora, una potabilizadora, los centros de Salud de Foietes y La Cala, los institutos Bernat de Sarriá y Beatriu Fajardo, la sede de la Uned, los colegios Serra Gelada, Els Tolls y Puig Campana, una planta de residuos, la carretera Benidorm-Guadalest y la Vía Parque, futura zona de ensanche de la ciudad rodeada de grandes planes parciales.
 Y su apuesta personal, la joya de la corona: Terra Mítica. Un gran parque temático que pudo construirse porque un incendio -cuyas causas siempre han sido un misterio-, arrasó Sierra Cortina y acabó con todo valor ecológico esos terrenos y el Ayuntamiento aprovechó para recalificarlos.
Y al calor del parque temático llegaron los campos de golf, más parques temáticos, más hoteles y un frenesí urbanístico que tenía contagiado a su sucesor en el Ayuntamiento, Vicente Pérez Devesa, y que lo hizo empezar a diseñar planes parciales con rascacielos y lagos artificiales como Armanello, o desarrollar allí donde quedara un metro libre como el PAU del Murtal o el PP 6.1Xixo. Y un tal Enrique Ortiz empezaba a pasearse por la ciudad. 
A velocidad de vértigo la ciudad entró en una borrachera de ingresos urbanísticos, préstamos bancarios para más proyectos faraónicos y todo se le quedaba pequeño. Todo tenía que ser más grande para estar a la altura. Ayuntamiento nuevo, Palau d'Esports, remodelación del puerto... 
 Las dos primeros no contaron con subvención autonómica pero estaban impregnados de esa forma de hacer política a lo grande que ya era marca de la casa en la Comunidad Valenciana. Y como buena sucursal del ejemplo autonómico, los sobrecostes fueron también millonarios.
Benidorm crecía y, a pesar de encontrarse en una de las mayores épocas de bonanza económica de la historia reciente de este país, su deuda también. Si entraba dinero por tasas urbanísticas, no era suficiente, se necesitaba más. Concejales del gobierno de Pérez Devesa no dejaban de repetir que «es un buen momento para endeudarse» al tiempo que firmaban un nuevo préstamo bancario e hipotecaban la ciudad.
Como ejemplo, si hasta 1996 las previsiones de ingresos por tasas urbanísticas se situaban en torno a los 600.000 euros anuales, en 1998 el Ayuntamiento llegó a ingresar seis millones de euros, diez veces más, por licencias de obras pero pedía préstamos por valor ocho millones y medio.

El brillo se apaga

Pero Zaplana fue reclamado en Madrid y a Benidorm no le dio tiempo a cambiarse la chaqueta. Con Camps las subvenciones siguieron llegando pero no al mismo ritmo, ni mucho menos. Hubo remodelación del Paseo de Poniente y Parque de Poniente y Centro Cultural pero de los dos últimos uno ha sido finalizado esta legislatura y otro aún tiene pinta de esqueleto de hormigón. Los planes parciales iniciados en pleno boom del ladrillo estaban paralizados por distintos procesos judiciales y la deuda municipal por las nubes.
Benidorm perdió peso en la política autonómica y nacional y dejó de ser esa especie de academia de políticos con pedigrí que suministraba cargos a todas las administraciones. El centro derecha local se rompió por una costura zaplanista que se descosió después de un cambio de chaqueta. Hasta los socialistas volvieron a ganar unas elecciones.
Y llegaron los Gürtel, Brugal, Taula, Copa Davis, etc. Pero se saltaron a Zaplana que siempre salía indemne mientras se sonreía viendo a sus sucesores y enemigos políticos pasar por los banquillos.
Muchas sospechas que se quedaron en eso, sólo sospechas. «Era la crónica de una detención anunciada» decían desde Esquerra Unida. Pero lo cierto es que en Benidorm la detención de Zaplana ha sorprendido y mucho. Pero no porque los delitos que se le imputan no puedan estar fundamentados, sino porque «lo han pillado». 
No sorprende los supuestos hechos sino que hayan podido atrapar al mago del escapismo político.
Mientras, en Picassent, Zaplana busca en su manga por si encuentra un último as.

Zaplana deja el consejo de 'Logista' mientras la UCO investiga un posible chivatazo

VALENCIA.- Las empresas para las que trabajaba el exministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, van soltando lastre del ahora preso preventivo. Tras al suspensión de empleo y sueldo por parte de Telefónica, este martes fue la compañía de distribución Logista la que anunció la salida del que fue presidente de la Generalitat valenciana de su consejo de administración. Lo hizo a través de un hecho relevante comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores en el que calificó de "dimisión" la renuncia de Zaplana "como consecuencia de su actual situación procesal penal".

Zaplana era vocal independiente del consejo de administración desde 2012 de la filial cotizada de la antigua Tabacalera, donde percibía una retribución de 60.000 euros más dietas al año. El pasado ejercicio la remuneración total fue algo inferior a los 100.000 euros.
La "dimisión" se hace efectiva el día que se reúne el consejo de administración de Logista, justo una semana después de la detención del expolítico el pasado 22 de mayo. 
Tras dos días de registros, compareció ante la Guardia Civil y la jueza instructora de Valencia, Isabel Rodríguez, y fue enviado a prisión por riesgo de fuga y destrucción de pruebas, una decisión que ha recurrido su defensa por razones de salud.
En paralelo a la investigación sobre las presuntas operaciones de blanqueo de comisiones de Zaplana, personas de su confianza y la familia Cotino, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha abierto diligencias para indagar sobre un posible chivatazo de la operación que llevaban en marcha. 
El pasado 16 de mayo, seis días antes de que los agentes accediesen a un centro logístico y almacenaje de la Generalitat en la localidad valenciana de Riba-roja, un alto funcionario de la Conselleria de Economía, Alfonso Roselló, accedió al recinto durante algo menos de media hora. Según atestados de la UCO publicados por El Mundo, Roselló pudo consultar y manipular expedientes relativos al proceso de adjudicación del Plan Eólico Valenciano, los mismos papeles que los investigadores requisaron el 23 de mayo, el segundo día de la operación Erial.
Roselló no es un desconocido en las filas del PP valenciano. Marido de Auxiliadora Hernández, ex alto cargo con los populares y hermana de Maritina Hernández, exconsejera de Agricultura. Actualmente, el funcionario ejerce de responsable de Recursos Humanos del Intituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE), empresa pública que integró a la Agencia Valenciana de la Energía, organismo del que que dependió la tramitación del Plan Eólico y en el que trabajaba Roselló.
Aunque, el alto funcionario ha negado haber manipulado expedientes y ha atribuido su presencia previa en el almacén a una casualidad, pero su presencia en un lugar al que normalmente solamente acuden los ordenanzas cuando se solicita algún documento desde alguno de los departamentos de la Adminsitración valenciana ha despertado las sospechas de la existencia de un 'chivatazo' y de si los implicados en la trama de blanqueo y comisiones podrían haber estado alertados de lo que iba a ocurrir.
No en balde, en ámbitos de la Ciudad de la Justicia se venía especulando desde hacía algunas semanas sobre una posible operación policial que iba a implicar a un personaje muy mediático.

Los investigadores sitúan al sucesor de Zaplana en la Generalitat valenciana en el ‘caso Erial’

VALENCIA.- Los investigadores de la Operación Erial sitúan al sucesor de Eduardo Zaplana en la presidencia de la Generalitat valenciana, José Luis Olivas, en la misma “red criminal” que al exministro del PP y creen que también cobró comisiones por la adjudicación a Sedesa, empresa de la familia Cotino, de tres zonas de explotación del Plan Eólico Valenciano, según han asegurado fuentes del caso a El País. Las mismas fuentes adelantan que Olivas será citado a declarar como investigado. Su abogado ha declinado hacer declaraciones.

En 2017, Olivas ya fue condenado a un año y medio de cárcel por el misterioso pago de 580.000 euros que en 2008 le hizo Sedesa, dirigida entonces por Vicente Cotino, detenido la semana pasada en la Operación Erial.
La Fiscalía y la Abogacía del Estado, que representaba a Hacienda, mantuvieron en aquel juicio que aquella entrega de dinero, que Olivas intentó justificar con una labor de asesoría en la venta de la participación de Sedesa en la sociedad Proyectos Eólicos Valencianos, escondía la contraprestación por un “favor inconfesable”. Las acusaciones lograron las condenas de Olivas y Cotino por falsedad documental y fraude fiscal, pero no lograron ir más allá.
Las pesquisas del caso Erial, desarrolladas desde 2015 por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción, bajo la dirección de la juez de Valencia, Isabel Rodríguez, que el martes pasado condujeron al arresto de Zaplana y otras seis personas, han cambiado la perspectiva. 
El pago de 580.000 euros es visto ahora como la concreción de una mordida del Plan Eólico Valenciano, el programa de la Generalitat para instalar parques de aerogeneradores a lo largo de la Comunidad Valenciana. Las 15 zonas de explotación fueron repartidas en 2002 entre las propuestas presentadas por Unión Temporales de Empresas. Sedesa se benefició de tres de las 15 adjudicaciones.
Los investigadores creen que Olivas cobró la mordida cinco años después de abandonar el Gobierno valenciano, cuando la empresa de la familia Cotino obtuvo una plusvalía de cerca de 40 millones al traspasar a Endesa su participación del 25% en la sociedad Proyectos Eólicos Valencianos. Una práctica, la del pago de comisiones a plazo, que también se habría producido en el caso de Zaplana.

Zaplana, el príncipe descubierto / Julián Quirós *

Cuando leí la penetrante biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte ya había tenido dos largos encuentros con Zaplana, un Zaplana ya (supuestamente) retirado de la política que volvía a pasear por la calle Caballeros gracias a la caída a los infiernos de Paco Camps y el posterior indulto de Alberto Fabra. Había en el libro un juramento belmontiano a modo de destello, propio de un torerillo desesperado y muerto de hambre; una declaración de principios predestinada a que un muchacho de Cartagena la hiciera suya muchas décadas después: «me haré torero en Valencia o me matará un toro». 

Ambos se arrojaron al coso con el coraje de la juventud y aquí triunfaron como primeras figuras. Valencia los hizo toreros. Y se acabaron los parecidos. Punto. A Belmonte, la fama y el dinero le dieron posibilidad de vivir como lo que era, un individuo sensitivo, raro, de profunda espiritualidad, icono de la intelectualidad. Puro misterio. 

Eduardo Zaplana en cambio era un libro abierto y estas aspiraciones debían producirle hilaridad o indiferencia; sus ansias fueron entonces profundamente terrenales, tangibles y concretas. Esto es de dominio público. Si algo define al expresidente de la Generalitat es su constante voluntad de poder, de llegar y permanecer; una ambición notable sujeta a un estricto autocontrol. 

En realidad, son condiciones muy aptas para ejercer la política. Sabe calibrar las oportunidades y los límites propios y calcular las debilidades y deseos ajenos; por eso usaba teclas diferentes según las pulsiones de cada interlocutor. A gente distinta, táctica distinta.

Zaplana tuvo su oportunidad en Benidorm y la aprovechó como catapulta, tomó la alternativa en Valencia con éxito pero no se conformó con ser una estrella. Quiso ser un príncipe, amado y temido, sobre todo temido, el príncipe de su propia república aprovechando el presupuesto desmedido que en aquellos años malgastaban los jerarcas autonómicos. 

Podría haberse eternizado en el cargo de presidente de la Generalitat, pero esa voluntad suya de avanzar, de ascender por la escalera social, lo empujó a renunciar al terreno conquistado para instalarse en Madrid, la capital del poder. Seguramente buscaba la presidencia del gobierno, pero pronto se dio cuenta de que le era inaccesible («yo llegué tarde a la sucesión de Aznar; sabía que no tenía opciones, eso estaba entre Rato y Rajoy»). 

Tampoco le importó, Madrid es muy grande, bastaba con formar parte de la mesa camilla donde se tomaban las decisiones y anclarse a ella. Cambió de registro, comprendió que moverse en Madrid con las ínfulas que usó en Valencia lo hubiera hecho parecer un patán con pretensiones. Refinó su estilo político de una manera extraordinaria y encontró su sitio en los despachos y salones de la corte. 

Madrid también es la capital del dolor o rompeolas machadiano donde casi todos fracasan. Pero él logró anclarse a la mesa del poder hasta este mismo martes, cuando fue detenido en su vivienda de Pascual y Genís. El príncipe ha quedado al descubierto y nada volverá a ser igual, aunque escape del trance judicial. Apostaría a que Zaplana lleva tiempo psicológicamente preparado para esta eventualidad, o no sería Zaplana. 

El mediodía del jueves estuvo declarando en la Ciudad de la Justicia, pero en su agenda figuraba un almuerzo con Las Provincias. Hacía año y medio que no hablábamos a fondo. Desde que aparecieron sus grabaciones con Ignacio González en el caso Lezo había desaparecido, ni siquiera llamaba para protestar o matizar las alusiones que le afectaban. 

Todo aquello tenía algo muy intrigante: ¿cómo una persona que ha superado los sesenta años y ha pasado por experiencias vitales traumáticas como perder un hijo o someterse a un trasplante de médula, una persona enferma que ha logrado sortear las sospechas de corrupción mientras todos sus sucesores quedaban cautivos de la telaraña judicial, cómo esa persona seguía especulando sobre poner o quitar jueces y fiscales o presionar a la ministra de Defensa? 

Pese a disfrutar de un estatus fabuloso como directivo de la primera compañía del país. La mayoría de la gente en su situación habría echado el freno, se habría retirado, pero eso demuestra que Zaplana está hecho de otra pasta y le domina una voluntad indesmayable. Lo fue todo en el PP, pero fue mucho más. Ha mantenido su acceso privilegiado a todos los estamentos. Puestazo en Telefónica, presidencia del principal foro de opinión del país (Club Siglo XXI), contactos con las grandes empresas, interlocución con el establishment catalán, componedor de fichajes diversos, fuente de los periodistas nacionales más influyentes, estrechos vínculos con Rubalcaba (al que le hizo un favor personal de los que no se olvidan), Blanco, Javier de Paz o José Bono (al que curiosamente ningún fiscal ha tenido la curiosidad de investigar), reclutador de cuadros para Albert Rivera y susurrador de consejos y experiencias a los inquilinos palaciegos de turno. 

Por supuesto el Zaplana previo, el más conocido en Valencia, cuando ostentaba la condición de Molt Honorable y todos sus resortes, no era tan fácil de sobrellevar. No debió ser cómodo hacer periodismo en Valencia durante su mandato. Hace una década, la primera vez que asistí al acto oficial del 9 de Octubre, lo tuve claro con una escena que dejaba boquiabierto al neófito. 

Al entrar Paco Camps en el salón de autoridades, todo el público se puso en pie y empezó a aplaudirlo con fervor, simplemente por hacer acto de presencia, en un gesto de adhesión y servilismo a un cargo público que no disfrutaban ni los reyes de España. El presidente de la Generalitat homenajeado por encima del Día de la Comunitat, de los premiados, entrando en escena bajo una especie de palio metafórico. Aquella costumbre medievalista, que afortunadamente acabó con el pobre Fabra, venía heredada de Zaplana y retrataba una época y unos modos jerárquicos peligrosos. 

La famosa sociedad civil apenas fue nada con el zaplanismo, que lo acaparó todo bajo su férreo control. Empresas, personalidades, patronales, colectivos, medios de comunicación. Todo. La propiedad de este periódico tuvo que dar un golpe de timón en la dirección para liberarse de las maniobras de uno de los principales colaboradores del President. Los tentáculos del poder no dejaban nada suelto. Hasta llegar a fabricar nuevos operadores en todos los ámbitos con el dinero de los presupuestos; Valencia fue tierra de promisión para muchos agentes llegados de todas partes. También esto lo sabe todo el mundo. La leyenda quizá sea exagerada, pero hay preguntas que retratan las reglas de juego: «¿qué puedo hacer por ti?»... «¿qué necesitas?»

En definitiva, el Zaplana de su época valenciana mandó mucho e intensamente. Y también dio frutos indudables, aunque ahora pretendan ocultarse. Sacó esta tierra del ostracismo, de la tristeza, de los complejos. Inventó un relato ganador que supuso un impulso considerable a la autoestima y el bienestar colectivo. Zaplana fundó la Valencia moderna, admirada en toda España, y sus sucesores mantuvieron ese relato tal cual, estirándolo más allá de lo razonable hasta que se fracturó de golpe con la crisis de 2007. 

El PP no tuvo más modelo que el que Zaplana puso en marcha y tanta ventaja electoral le otorgó durante veinte años. Si aquel proyecto llevó aparejado corrupciones, sobornos y fuga de capitales es algo que siempre estuvo presente en el imaginario colectivo, pero nunca hubo pruebas ni denuncias. Sólo ahora la policía, los fiscales y los jueces se han puesto a investigarlo. Sorprende que todo ese tinglado haya podido permanecer tanto tiempo oculto, hasta que casualmente aparecen cuatro folios manuscritos en el falso techo de una vivienda. Si te lo ponen en una película, no te lo crees.


(*) Periodista y director de Las Provincias



Eduardo Zaplana / Francisco Pérez Puche *

Sin duda hay un gen, una neurona, un anticuerpo de yo-qué-sé, que actúa como barrera protectora. La acción judicial contra Zaplana me pilla en Sevilla, cuando estoy comprobando que el Ayuntamiento del Guadalquivir sigue usando el sistema ancestral de postes clavados en el pavimento para sustentar los enormes toldos de la procesión del Corpus. 

'Els homenots de la vergonya' no han muerto en la ciudad hermana del sur, que se aferra a las tradiciones sin complejos. Han sido días de disfrute de apacibles paseos turísticos, de redescubrir Triana y Santa Cruz sin las viejas prisas, en los que no he conseguido alcanzar ni el menor asomo de rencor. ¿Me habré quedado ya tonto para siempre?

Empujado por la competencia entre ciudades, el periódico me pidió un serial de reportajes en la Sevilla que en los setenta empezaba a hablar del Metro. Pero ahora es fácil comprobar que a Sevilla le basta con ser ella misma para tener todo el encanto del pasado convertido en recursos del presente. El éxito no está en que las tortitas de camarones tengan muchos camarones, sino en la gracia amistosa con que el camarero explica las malas prácticas de la competencia.

En tres días, Eduardo Zaplana ha pasado de la gloria a la prisión provisional y yo, en Sevilla, solo consigo un sentimiento de melancólico abatimiento por Valencia, por la reputación de una tierra que uno no quisiera ver manchada -¡en Sevilla además!- por comentarios del estilo «Joder, estos valencianos...». No se producen, por fortuna: cada cual lleva su mochila e intenta poner la mejor cara al viento.

Ante el 92, Sevilla fue uno de los motores de la ambición valenciana. Queríamos el AVE, queríamos eventos, autopistas, cartujas, santajustas y miradas comprensivas del Gobierno. No era envidia, sino hambre de infraestructuras y sed de justicia. Y llegó un político nuevo que nos hizo creer que no había que esperar mucho de Madrid, sino arremangarse y conseguir cuanto anhelásemos: Zaplana trasformó la melancolía de Cenicienta en una autoestima que llevábamos esperando casi un siglo.

Julián Quirós, el domingo, hizo el trabajo impecable de describir lo que los valencianos vivimos a caballo entre dos siglos: Zaplana sabía aplicar a cada cual su medicina adecuada a cambio -eso no se duda- de una lealtad que tenía que atravesar las fronteras de la sumisión. Un día, para fastidiarle, le regalé las poesías de nuestro fundador, Teodoro Llorente; y para pasmo de mi impericia, escuché, en dos minutos, el mejor dibujo posible sobre los problemas clásicos del conservadurismo valenciano. 

¿Insaciable? Como es natural. Con Rita Barberá, Valencia cambió de arriba abajo aunque ya no supo detenerse ante el borde del abismo de la crisis. En aquellos años, por cambiar, hasta cambiaron, dos veces, todos los directores de todos los medios informativos de la región. 

Pero ocurre que, tantos años después, no me encuentro el rencor en ningún bolsillo. Cosas de la edad...


(*) Periodista


lunes, 28 de mayo de 2018

Investigan una posible manipulación de pruebas a favor de Zaplana


VALENCIA.- Seis días antes de que la Guardia Civil pusiera en marcha la operación Erial que ha acabado con el expresidente de la Generalitat Valenciana Eduardo Zaplana en prisión preventiva, un alto funcionario autonómico valenciano accedió, al parecer, al expediente de adjudicación a la empresa de la familia del 'exconseller' Juan Cotino de una de las parcelas del plan eólico por la que supuestamente habría pagado una suculenta comisión al exdirigente popular, recuerda hoy El Periódico.

El diario 'El Mundo' desveló que se trataría de Alfonso Roselló, jefe de servicio del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial y que trabajó en la Agencia Valenciana de la Energía que creó Zaplana, en la que fue entre otras cosas jefe de área de administración. También es el marido de Auxiliadora Hernández, secretaria autonómica de educación en el Gobierno del expresidente y que ocupó varios altos cargos en sus 'consells', que llegó a declarar como investigada en el 'caso Gürtel'.
Roselló estuvo el 16 de mayo en el Centro de Archivo y Logística de Ribarroja del Turia unos 16 minutos como refleja el registro de entrada que llevan los vigilantes de seguridad. Después apareció fuera de sitio la carpeta que contenía la información sobre el plan eólico valenciano que unos días después, el 23 de mayo, fue a recoger la UCO ya con Erial en marcha. Por eso se dieron cuenta de que alguien había estado allí consultando ese mismo dosier, como reflejaron los agentes en un informe oficial. Se estudia ahora si faltan documentos o si se manipuló otros.
Nada más conocerse la noticia, la Generalitat anunció la apertura de un expediente informativo a Roselló, que dirigirá la Conselleria de Transparència. Pero Rafa Climent, 'conseller' de Economia, de la que depende el IVACE, ha pedido a la Conselleria de Hisenda, de la que depende el centro logístico, que informe de entradas y salidas 'sospechosas' en un tiempo más amplio que los últimos días.

Investigación rigurosa

"Hay que hacer una investigación muy rigurosa y muy detallada, no única y exclusivamente de hace 10 días; hay que ir un poco más atrás", ha señalado Climent, que ha pedido investigar "durante un periodo de tiempo amplio" quién ha entrado en el almacén y "para qué".
De hecho, el 'conseller' ha señalado que por un proyecto de cambio de relación de puestos de trabajo en el IVACE, Roselló ya había ido en otras ocasiones a consultar documentación, por lo que no quiere "juzgar de manera negativa a nadie sin saber qué ha pasado". De esta manera, Climent ha dejado abierta la posibilidad de que fuera otra la persona que dejó fuera de sitio la carpeta en cuestión o a que fueran más de una las que revolvieran esas carpetas.

Así fue el reparto del plan eólico de Eduardo Zaplana bajo sospecha

VALENCIA.- Un acuerdo del 26 de julio de 2001 de la Generalitat aprobaba el Plan Eólico de la Comunidad Valenciana en el que mediante convocatoria pública se ecogerían los proyectos que instalarían parques en 15 zonas que se sacaron en bloque a concurso. El procedimiento, que ya generó polémica en ese momento, es ahora investigado en el juzgado de Instrucción número 8 de Valencia por formar parte del caso Erial, recuerda hoy Abc

Las sospechas se centran en que el entonces jefe del Consell, Eduardo Zaplana -para quien la juez ordenó prisión el pasado jueves-, amañó las adjudicaciones -al igual que las de las Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV) en 1997- para que recayeran en determinadas sociedades. Una de ellas vinculada a Sedesa y al grupo empresarial de la familia Cotino (Vicente Cotino, empresario y sobrino del ex director general de la Policía Juan Cotino).
A cambio de ello, habría recibido comisiones (los investigadores calculan que 10,5 millones de euros), cuyo dinero ocultó posteriormente en paraísos fiscales para después tratar de que volviera a España. Un proceso de blanqueo para el cual se habria servido de sociedades pantalla, testaferros y asesores fiscales -como Joaquín Barceló o Francisco Grau, ambos también en la cárcel- o despachos de abogados.
Uno de los argumentos determinantes para que la juez mandara a Zaplana a prisión fue, de hecho, el cobro de 6,5 millones de euros por parte de la familia Cotino a través de un ingreso en una cuenta en Luxemburgo perteneciente a la empresa Imison International SA. Según revelaron varios medios este fin de semana, ha sido gestionada por Beatriz García Paesa, la sobrina de espía Francisco Paesa, quien entregó al exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán.

Expedientes

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha registrado durante varios días las instalaciones de la Conselleria de Economía para revisar todos los expedientes relacionados con el plan eólico. Las preadjudicaciones fueron conocidas en 2002 y las definitivas se produjeron en 2003. El reparto se lo llevaron en su mayoría empresas en unión temporal y las más beneficiadas resultaron Renomar, Guadalaviar y Proyectos Eólicos Valencianos. Junto a ellas figuraban Eólica de Levante (formada por Elecnor, Colortex y Eléctricas Vinalopó) y Nuevas Energías Valencianas (Nevag y Umweltkontor Renovable Energy).
Renomar recibió 23 parques eólicos en cinco demarcaciones. En el momento de la preadjudicación estaba integrada por Iberdrola (a través de Energía Hidroeléctrica de Navarra), Energías Eólicas Europeas y Fernando Roig. Posteriormente, Acciona se hace con EHN e Iberdrola -tras su separación- deja de formar parte del consorcio. Su responsable desde julio de 2004 fue el exdirector del Instituto Valenciano de Finanzas, José Manuel Uncio.
Guadalaviar se llevó también cinco zonas. Estaba participada igualmente por Acciona junto a Elecnor. Precisamente a esta primera empresa fue a parar José Monzonís, director general de Industria y responsable directo de la tramitación de la convocatoria del plan eólico, un año después de cesar en el cargo en 2005.
Por último, se encuentra Proyectos Eólicos Valencianos, que se quedó con tres áreas y en la que se sitúa especialmente el foco de la investigación. La sociedad estaba participada por Endesa, Bancaja y Sedesa (propiedad de la familia Cotino). Los dos últimos vendieron sus participaciones unos años después. Aunque lo intentaron con Iberdrola, finalmente lo hicieron a Endesa, obteniendo una plusvalía de 39,3 millones de euros.
Aunque tanto Vicente como José Cotino fueron detenidos en el marco de la operación la pasada semana, ambos quedaron en libertad. Para los investigadores, además del trozo de pastel y el beneficio económico que supuso para ellos la adjudicación de los parques eólicos, también habrían colaborado en el blanqueo de las comisiones que pagaron a Zaplana.

Operación Erial: La caída de Eduardo ‘El Campeón’ Zaplana

MADRID.- La serie sobre la corrupción en la Comunitat Valenciana que El Plural está ofreciendo a sus lectores tiene una parada obligatoria esta semana: la Operación Erial. El ni más ni menos que expresidente de la Generalitat, exministro de Aznar y exportavoz del Gobierno del PP, Eduardo Zaplana, ha dado con sus huesos en la cárcel tras ser detenido por corrupción junto a varios testaferros entre los que destacan Joaquín Barceló y Francisco Grau, ambos en prisión junto a Zaplana.

En el rosario de delitos que se le imputan al expresidente encontramos los de blanqueo de capitales, cohecho, prevaricación, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, fraude en la contratación, delito fiscal, falsedad documental, asociación ilícita para delinquir y grupo criminal.

Guión de Berlanga
Pero antes de entrar en los detalles del por qué ha terminado el que parecía intocable en prisión, no puede uno dejar de detenerse en la berlanguiana forma de caer que ha tenido el expresidente, tan increíble que hasta podría ser cierta la historia si hacemos caso a la castiza frase de 'la realidad siempre supera la ficción'.
Como si de un guión del maestro valenciano se tratara, la historia comienza con el protagonista vendiendo su casa de València a un imán sirio. Sí, no han leído mal, a un imán sirio afincado en la capital del Turia. Un hombre que tras adquirir el inmueble quiso hacer reformas en el mismo y, ¡oh casualidad! encontró en un altillo una carpeta. En dicha carpeta ni más ni menos que el mismísimo Zaplana supuestamente había guardado los esquemas de cómo blanquear el dinero obtenido de unas mordidas que presuntamente se llevó mientras era presidente. 
Pero no solo cómo blanquear, sino que al parecer en los papeles de El Campeón (así le bautizó Julio Iglesias) estaban anotadas las empresas, sociedades y hasta las personas que le hacían de testaferro. Una perita en dulce para cualquier investigador.
Pero por si la historia fuera poco rocambolesca, en un giro de guion digno de un Óscar de la academia de Hollywood, resulta que el Imán sirio era íntimo amigo de Marcos Benavent, más conocido por los españoles como el ‘yonki del dinero’. “OMG” que dirían los ‘milenials’. Pues sí, el sirio le dio la carpeta a Benavent y le pidió que la guardara….los motivos, él sabrá. El resto deberá esperar a que se levante el secreto de sumario para saberlo.
Hete aquí que resulta que el ‘yonki’ huye de España porque a ‘chorizo’ no le gana nadie y los papeles se quedan en un despacho durmiendo el sueño de los justos. Pero la UCO, sin prisa pero sin pausa, encuentra a Marcos Benavent haciendo un periplo por Latinoamérica y, finalmente, éste vuelve a España en modo ‘namasté’ y se convierte en colaborador de la Justicia. 
Es en ese momento que la carpeta del altillo llega a manos del juez de Taula y del fiscal Anticorrupción. Ambos deciden que aquello no tiene nada que ver con esa operación y el fiscal, tras elevar consulta, decide denunciar el caso y termina en manos de la magistrada del Juzgado de Instrucción Número 8 de València.
Ambos, en colaboración con la UCO, empiezan a tirar del hilo hace dos años y medio, en 2015, en una de las operaciones judiciales más secretas que se recuerdan en la historia de la corrupción española. Y hace una semana salta la noticia, Eduardo Zaplana, El Campeón, el intocable, había caído.
La investigación se centra en dos adjudicaciones a la empresa Sedesa, propiedad de los hermanos Cotino, sobrino del exconsejero de la Generalitat e imputado por la visita del Papa en la Gürtel y también aquí, Juan Cotino. Según las primeras investigaciones, dicha empresa habría pagado más de diez millones de euros en mordidas al expresidente. Éste, a través de testaferros, habría escondido el dinero en paraísos fiscales en el extranjero. Pero la codicia siempre termina por salir y, hace poco habría comenzado a mover ese dinero de forma evidente.
Se investiga si durante los años previos, la forma de blanquear el capital se hizo a través de las empresas y sociedades que sus testaferros tienen en España, la cuales habrían incrementado su patrimonio de manera exponencial hasta llegar a los 7,4 millones de euros. Pero también bajo la lupa de la UCO se encuentran diversas operaciones inmobiliarias realizadas por el propio Zaplana. Entre ellas se incluye la venta de su piso en la Castellana por 2,8 millones de euros, la compra de una casa en Chamberí por 1,8, así como la adquisición de varios objetos de valor considerable.

Intocable
Hasta ahora, la corrupción siempre había perseguido al exministro, pero él corría más. Ya a finales de los 80 unas escuchas telefónicas dejaron en evidencia cuál iba a ser su forma de hacer política, pero aquellas grabaciones fueron anuladas y todo quedó en agua de borrajas. Después llegó Terra Mítica donde también bordeó la imputación pero salió victorioso.
La Gürtel, Lezo y Púnica han sido las últimas operaciones en las que el nombre de Eduardo Zaplana ha sonado con fuerza pero, como en las anteriores, ha salido de rositas de cada una de ellas. No ha sido hasta Erial que por fin la Justicia ha podido darle, al menos por el momento, caza.

Eduardo Zaplana, auge y caída del hombre que pagaba siempre en efectivo

MADRID.- Eduardo Zaplana era el prototipo de hombre triunfador. Tuvo todos los cargos públicos dentro de un partido que se pudieran desear. Y después en la empresa privada. Como le sucedió a Iñaki Urdangarin, le recomendaron para un buen puesto en Telefónica, donde ha permanecido hasta que la compañía privada (igual que su partido) le echó en cuanto se hizo efectiva su detención el martes pasado. La jueza Isabel Rodríguez le envió a la carcel de Picassent (Valencia) incomunicado y sin fianza acusado de blanquear 10,5 millones de euros procedente de comisiones ilegales.

Zaplana, el triunfador, el hombre que se hacía los trajes a medidas en la sastrería de El Corte Inglés de la calle Serrano y compraba corbatas Hermès, que solía pagar en efectivo en las tiendas gourmet del barrio de Salamanca, el eterno caballero bronceado al que tomaban el pelo en el PP porque siempre iba impecable y le apodaron Don Limpio, ya no tiene quien le baile el agua. Al menos públicamente. 
Sus amistades y conocidos a los que más de una vez llevó en el avión privado que utilizaba cuando ejerció de cargo público o en verano navegando por el Mediterráneo no quieren saber nada de él. Unos se sienten estafados y otros se han alejado haciendo suyo el refrán de "cuando las barbas de tu vecino veas arder, pon las tuyas a remojar", según constata www.vanitatis.elconfidencial.com.

Roma, París y las duras sesiones de quimio

Como aseguraba a Vanitatis una amiga que lo defiende: "Ahora resulta que todos sabían que Eduardo era un corrupto y un delincuente. ¿Y si eran conocedores de esa situación, por qué aceptaban que les invitara a comer? ¿O se iban con él de viaje a Roma o a París? ¿O le hacían la pelota y jugaban con él al tenis, aunque no tuvieran ganas? Efectivamente Zaplana -antes de que le detectaran la leucemia- solía hacer escapadas a estas dos ciudades. 
Es un hombre muy sibarita que no frecuentaba los restaurantes de moda, pero sí los locales de toda la vida como la marisquería O Pazo o el desaparecido NiMu, en el hotel Adler en la calle Velázquez. Gran deportista, acudía casi todos los días al gimnasio Metropolitan, donde tenía su entrenador personal. Solo faltaba cuando las sesiones de quimioterapia le dejaban fuera de juego.
Fue alcalde de Benidorm, presidente de la Generalitat Valenciana, ministro de Trabajo, portavoz de su grupo en el Congreso. Se llevaba bien con los periodistas y con el resto de su colegas de otros partidos. Donde despertaba más envidias era entre los suyos, precisamente por ese buen rollo que mantenía con la prensa. "El fuego amigo es el peor", decía refiriéndose a cargos del PP.

La paella de pollo y conejo para Julio (Iglesias)

Mantenía un buen rollo con los profesionales que se dedicaban a la prensa del corazoneo. Formaba parte de la lista de elegantes y respondía a los cuestionarios ajenos a su dedicación laboral. Desde prestarse a dar una receta de cocina a explicar como se hacia la paella, "que no hay que confundir con los arroces". Decía: "Aquí, se hace de pollo y conejo. Esa es la genuina".
Conservaba la tradición de muchas familias de la Comunidad Valenciana donde los hombres cocinan la paella en las reuniones importantes o los domingos. Tuvo incluso su nexo de unión con Ana Obregón en temas gastronómicos. Si la multifacética actriz le cocinaba a Spielberg, Zaplana lo hacía para Julio Iglesias.
Al menos esa era la leyenda de aquellos años cuando contrató al cantante en 1997 por seis millones de euros para que paseara el nombre de la Comunidad Valenciana por el mundo. El contrato incluía hablar de lo beneficioso que resultaba comer naranjas y arroz. Este pago se gestionó a través del IVEX (Instituto Valenciano de la Exportación) y cuando se investigó, el benefactor aseguró que la publicidad que había conseguido el cantante justificaba el dinero.

Muchos años después, Antonio Banderas hizo lo mismo promocionando Málaga con un éxito tremendo y gratis total. En esto radicaba la diferencia. Uno fue honesto y practicaba con el ejemplo y el hoy encarcelado seguía la pauta de lo 'mío es mío y lo tuyo también'.

Eduardo Zaplana ha pasado de ser el Campeón, como le llamaba Julio Iglesias, a ser el apestado del PP. Quizá lo único importante que le queda en su vida son sus hijos y su mujer. 

Los hitos de Eduardo Zaplana resumidos en diez frases

MADRID.- El pasado jueves 24 de mayo, la jueza de Valencia Isabel Rodríguez decretó la entrada en prisión comunicada pero sin fianza de Eduardo Zaplana. La magistrada accedía así a la petición de la Fiscalía Anticorrupción que alertaba del riesgo de fuga del exministro del Partido Popular.

Hijo de militar, Zaplana quiso ser piloto para no defraudar a su padre. Sin embargo, una baja médica le alejó de esa profesión para decantarse por el Derecho. Durante su época universitaria, el joven Zaplana comenzó a familiarizarse con la política pero, mientras que sus compañeros de facultad militaban en grupos de izquierdas, él prefirió apostar por el liberalismo de la mano de Joaquín Garrigues Walker, recuerda http://www.revistavanityfair.es.

“Me atrajo mucho la idea de que el liberalismo luchara por la democracia tanto o más a como se hacía desde la izquierda”, le contaba el de Cartagena a Pedro J. Ramírez en una entrevista para el suplemento Magazine de El Mundo en 2004.

De la Federación de Partidos Demócratas y Liberales, Zaplana pasó a UCD. Lo hizo a regañadientes, solo porque su mentor, Garrigues, lo ordenó. Por eso, tras la debacle del partido fundado por Adolfo Suárez, Zaplana se integró en Alianza Popular. Sin embargo, no fue hasta que el partido de Manuel Fraga pasó a llamarse Partido Popular cuando la carrera política de Zaplana despegó de verdad.

En 1991 fue alcalde de Benidorm, en 1995 presidente de la Comunidad Valenciana y, aunque fue uno de los hombres fuertes de los gobiernos de José María Aznar, desde el primer momento sobrevolaron sobre él sospechas de corrupción.

Tanto es así que, apenas un año después de ser elegido alcalde, Zaplana ya se vio envuelto en la causa de corrupción iniciada contra Naseiro y Sanchís. El escándalo fue de tal magnitud, que un informe interno del partido redactado por Alberto Ruiz-Gallardón sugería su expulsión inmediata de la agrupación.

Con motivo del aparente fin de su meteórica carrera política, Vanity Fair repasa los hitos de Eduardo Zaplana, a través de sus declaraciones.

Comer y rascar… todo es empezar

El caso Naseiro fue un escándalo de corrupción que implicó al tesorero del partido, Rosendo Naseiro, y a Ángel Sanchís Perales, diputado por Valencia y antiguo tesorero de la formación. Durante la investigación, también se obtuvieron escuchas telefónicas en las que se vio involucrado Salvador Palop, concejal por Valencia cuyo hermano estaba siendo investigado por narcotráfico, y Eduardo Zaplana. En dichas conversaciones se oía decir al que fuera Portavoz del Gobierno de Aznar:

"Me sentaré a comer con él y le diré a ver cómo puedo rascar yo aquí. (…) Así, pura y simplemente, ¿eh? Que me dé diversas opciones y me quedo con la más fácil. Pero me tengo que hacer rico porque estoy arruinado. (…) Estoy trabajando mucho, pero estoy arruinado. (…) Me lo gasto todo en política".

¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?

En 1988, la marca de automóviles Opel lanzó al mercado su modelo Vectra. Este vehículo de tamaño mediano y capacidad para cinco adultos, alcanzaba en su gama alta un precio entre los 24 y 30.000 euros. En una de esas conversaciones con Palop, Zaplana mostraba su deseo de hacerse con uno de ellos: “Ay, tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. ¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?”.

El nuevo Juan Guerra, pero bronceado

En 1990 estalló el escándalo Juan Guerra. El hermano del vicepresidente del Gobierno se dedicaba al tráfico de influencias desde un despacho dependiente de la Delegación del Gobierno en Andalucía. El caso provocó la dimisión de Alfonso Guerra y dio fuerzas a la oposición liderada por José María Aznar.

Zaplana, por su parte, vio en el hecho una oportunidad para prosperar personalmente. Coincidiendo con la inminente celebración de la Expo 92, el político puso en marcha negocios en Sevilla hasta el punto de bromear con el tema afirmando: “Ahora que han echado a Juan Guerra, a ver si lo sustituyo”.

Transfuguismo, de entrada no

Durante años, a Eduardo Zaplana se le llenó la boca con eso de que “en el Partido Popular no promovemos el tansfuguismo”. No se sabe si lo promovió o no, pero el hecho es que, cuando una concejala del Partido Socialista lo abandonó para pasarse al Grupo Mixto, Zaplana aprovechó la coyuntura para registrar una moción de censura contra el gobierno municipal del PSOE y postularse como candidato a la Alcaldía de Benidorm. El del PP, que se había quedado a un solo voto para poner a su alcalde cuando se celebraron las elecciones, no tuvo mucho problema en sacar la moción adelante gracias al voto de esa tránsfuga socialista.

Un señor etnocentrista en el Congreso

En el año 2006, María Teresa Fernández de la Vega, por entonces vicepresidenta del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, viajó a Mozambique para celebrar el Día Internacional de la Mujer y clausurar el foro “España-África. Mujeres por un mundo mejor”. Durante su estancia en el país africano, la vicepresidenta se fotografió ataviada con vestimentas típicas de la zona. 
Aprovechando el hecho, Eduardo Zaplana en calidad de portavoz del Partido Popular, arremetió contra De la Vega con las siguientes palabras: «¿Cuánto ganaría la Cámara si usted, que es tan aficionada a disfrazarse, un día se vistiera de vicepresidenta del Gobierno y cumpliera su obligación!». Y se quedó tan ancho.

Miss Benidorm

Los certámenes de Miss suelen caracterizarse por esos discursos vacuos de las candidatas que apelan a la paz en el mundo, a la felicidad de los más desfavorecidos y al poder sanador de la sonrisa de un niño. En ese sentido, Eduardo Zaplana hubiera sido una gran Miss, al menos a la vista de declaraciones tan vacías como: “Si tuviera ese poder eliminaría el hambre, la miseria, las desigualdades. Ojalá con sólo desearlo pudiéramos ayudar de verdad a los más desfavorecidos”. Pagar impuestos, no blanquear dinero negro y no estafar, también podría ayudar pero, bueno, eso… eso ya tal.

Podría haber sido peor

En agosto de 1992 se declaró un grave incendio en la Sierra Cortina de Alicante que, según todas las investigaciones, fue provocado. Como informaba el diario ABC, “la falta de medios técnicos para sofocar el incendio y la descoordinación de los recursos humanos” hizo que el fuego fuera aún más destructivo y acabase con cuatrocientas cincuenta hectáreas de una zona no urbanizable y de especial protección forestal. Eduardo Zaplana, por entonces alcalde de Benidorm, declaró que, a pesar de todo, “el incendio todavía podía haber tenido resultados más graves”. Efectivamente. Unos años después, se construyó en esos terrenos Terra Mítica.

Papá no lo sabe

El padre de Eduardo Zaplana quedó viudo muy joven. En su afán por cuidar, educar y proteger a su prole, nunca vio con buenos ojos que su hijo se dedicase a la política y menos aún en los turbulentos años de la Transición. “Lo que más siento es que mi padre muriera sin verme desarrollar mi actividad pública, para que hubiera tenido la satisfacción de ver que todo aquello tenía un sentido”. A la vista de los acontecimientos de los últimos días, tal vez haya sido mejor así.

Lo mejor de tu vida, me lo he llevado yo

Eduardo Zaplana y su esposa Rosa Barceló se conocieron cuando él tenía 16 años y ella 15. Se casaron en 1981 y, desde entonces, siguen juntos. “Pienso que el mérito fundamentalmente es de ella, que se ha adaptado muy bien a la vida de un político, a sus ausencias”, afirmó el del PP. Las malas lenguas, sin embargo, aseguraron que un buen día Rosa le puso las maletas en la calle. Se había hartado las ausencias. 
De las profesionales y de otras, que vinculaban al político con conocidas presentadoras de televisión. Evidentemente, todo era un infundio porque, no solo siguen juntos, sino que Rosa Barceló está siendo investigada en la causa que implica a su esposo, lo que supone que podría acabar como la esposa de Luis Bárcenas. Si eso no es amor, que baje Dios y lo vea.

Al César lo que es del César

Una de las frases más recordadas de Eduardo Zaplana es aquella que dice: “Estoy en política para forrarme”. En realidad esta afirmación nunca fue pronunciada por el exportavoz del Gobierno, sino por Vicent Sanz Monlleó aunque, a la vista de los acontecimientos, “se non è vera, è ben trovata”.

Hallan en un cementerio turco una pierna de un fallecido en el accidente de 'Yak-42'

MADRID.- Una pierna sin identificar de uno de los 75 miembros del pasaje del avión Yak-42 (entre ellos 62 militares españoles) se encuentra aún en territorio turco, concretamente en el cementerio de Maçka, según han confirmado a Abc fuentes del Ministerio de Defensa.

El hallazgo se produce después de que un familiar de las víctimas del Yak-42 solicitara en enero al Ministerio de Defensa que preguntase a las autoridades turcas sobre si aún permanecían restos de personas fallecidas en territorio turco.
«En su respuesta, recibida en la Embajada española en Ankara, las autoridades turcas han comunicado que una extremidad inferior, cuya identificación no pudo determinarse en su momento, fue enterrada en el cementerio de Maçka el 24 de julio de 2003», informan las fuentes.
En el Ministerio de Defensa, que está informando a las familias al respecto, no existe constancia documental de este hecho.
El Ministerio de Defensa ha instado ante la Audiencia Nacional la apertura de un proceso de cooperación judicial con Turquía para verificar la existencia de ese resto de una víctima de la tragedia aérea del Yak-42, ocurrida el 26 de mayo del año 2003.
«El proceso iniciado persigue verificar si el resto enterrado en 2003 puede ser localizado a día de hoy, para adoptar en su caso las medidas oportunas de identificación», informan desde Defensa. En caso de que sea verificado se procedería a su identificación. Por otro lado, las autoridades turcas, en su respuesta a la petición española, también a instancias del mismo familiar de un militar español, confirman que tanto las muestras orgánicas de las víctimas como las de los familiares utilizadas para su identificación fueron destruidas, tal y como determina la legislación turca.

Fallece de madrugada el sacerdote diocesano Antonio Vivo


ALICANTE.- El sacerdote diocesano monseñor Antonio Vivo Andújar, natural de Torre-Pacheco (Murcia), hijo de Pedro y de María e impulsor durante veinticinco años, como párroco y rector, de la basílica menor  de Santa María en Alicante, prelado de Su Santidad Benedicto XVI y caballero de la Orden del Santo Sepulcro, ha fallecido la pasada madrugada a los 89 años en la Casa Sacerdotal 'San Pablo' de forma repentina a causa de un infarto. 

Pese a haber nacido en la localidad murciana de Torre Pacheco el 17 de febrero de 1929, siempre se sintió alicantino, ya que se trasladó durante la adolescencia al Seminario de Orihuela para iniciar sus estudios como seminarista, tal como recuerda el diario Información.
Fue ordenado presbítero en la capilla del Palacio Episcopal de Orihuela el 19 de julio de 1953. 
A lo largo de su trayectoria, Antonio Vivo fue durante diez años secretario familiar del obispo Pablo Barrachina, vicario episcopal de Pastoral, delegado de Patrimonio Cultural de la Diócesis Orihuela-Alicante, director de la Casa Sacerdotal durante muchos años, así como profesor en la Escuela Universitaria de Enfermería y en las universidades de Burgos y de Granada.  
Diplomado en Humanidades Clásicas por la Universidad Pontificia de Comillas (1948), licenciado en Sagrada Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (1952), era bachiller en Derecho Canónico y Diplomado en Pastoral Litúrgica y en Pastoral Catequética por el Instituto Superior de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca.
Era doctor en Historia por la Universidad de Alicante y canónigo de la Concatedral de San Nicolás, de Alicante.
La misa exequial, presidida por el obispo Jesús Murgui, se celebra mañana, martes, a las 10 horas, en la Concatedral de San Nicolás, donde el finado oficiaba misa todos los días a las 11 de la mañana. 
Antes, a las 9.30 horas, los restos mortales, que ahora se encuentran en la Sala 8 del tanatorio del Vial de los Cipreses, serán recibidos por todo el Cabildo, que los trasladará hasta el Altar Mayor. 

Al servicio de Dios, y de los hombres

Pedro Soriano

Antonio Vivo (Torre Pacheco, 1929 ) nació en la casa cuartel de su ciudad natal. Su padre era Guardia Civil y su madre, modista. «Toda la ropa que llevaba de pequeño la hacía mi madre», recuerda. 
La fecha de su nacimiento es el 17 de febrero. Por eso, viajó hasta Torre Pacheco y visitó la casa cuartel. Luego entró en la iglesia que hay al lado: «No sé el tiempo que pasé allí, miré la pila bautismal donde me bautizaron y soñé, como si fuera un adulto, el día de mi bautismo».
A los seis años trasladaron a su padre a Cartagena y allí fue la familia: «Mi madre era cartagenera de la calle Cuatro Santos y vivimos en Santa Lucía». 
Allí murió un hermano de accidente, al que todavía sigue recordando. También visitó esta ciudad el día de su cumpleaños.

Su vida, me dice, la han marcado sus vivencias en una casa cuartel. Poco tiempo después, a su padre lo destinan a la Comandancia de Alicante: «Vivíamos en la calle San Carlos, todavía visito esa casa, con permiso del matrimonio que la habita».

A los nueve años ingresa en las Escuelas Salesianas. «El espíritu salesiano también ha marcado mi vida de sacerdote, abierto a los hombres», dice. Un día fue a la Misericordia y se encontró con Alejo García Sánchez, un cura que fundó la parroquia de Carolinas y el Instituto Social: «Me preguntó si yo quería ser cura, y le dije que sí». No lo pensó dos veces, su vocación estaba decidida.

Ingresa en el seminario de Orihuela y estudia el bachillerato elemental, con cuatro años de Latín, Humanidades y dos años de Filosofía. «Por sugerencia de un profesor, el obispo don José García, me enviaron a Comillas para especializarme en Latín y Griego». Pero eran tiempos difíciles y no tenía recursos, «me presenté ante don José María Paternina, presidente de la Diputación, yo tenía 16 años y le conté lo que había, me lo solucionó con una beca».

Se licenció en Teología y siguió con el Derecho Canónico, en el que obtuvo el bachiller e iba por la licenciatura, «pero no pudo ser, me llamó el obispo don Pablo Barrachina y me mandó a Villena». 
Se le iluminan los ojos cuando habla de esta población: «Es la experiencia más hermosa que he tenido como sacerdote». Le acogieron como uno más en cada casa, «me dediqué a los gitanos que vivían en cuevas, el día de mi santo me regalaban pollos y gallinas que, a veces, venían de corrales ajenos y había que devolver». Al final se consiguió que se construyera un poblado, «aquella gente tenía que vivir con dignidad».

Y llega el momento que el obispo Barrachina le elige como secretario y familiar. «Me trasladé a Orihuela, a vivir en el Palacio Episcopal, que solo lo habitábamos los dos, era nuestra casa». Me cuenta que don Pablo era muy austero, comía poco y él pasaba hambre: «Un día me saqué en la comida un bocadillo y una cerveza, no sabía lo que podía pasar, pero no me dijo nada. Al día siguiente ya me ponían más de comer».

De esa época guarda muy buenos recuerdos y se le nota un alto grado de admiración por el emblemático obispo. «Era muy tajante, pero no era dictador, muy consecuente con sus principios y yo más tolerante, pero siempre respetó mi forma de ser». 
Los años de Orihuela, recuerda, fueron muy felices pero me asegura que, a la vez, difíciles por lo que era vivir en este palacio, que fue inaugurado como museo.

Pero lo más difícil estaba por llegar, cuando el Nuncio decide que la Diócesis de Orihuela se compartiría con Alicante. «Los oriolanos tenían parte de razón porque les suponía perder la Curia y perder al obispo. Don Pablo aceptó esa odiosidad que se produjo en la ciudad». A Orihuela se le nombró concatedral y la compartió con Alicante, «aunque aquí no se han dado cuenta de la importancia que esto tiene», me dice con cierta melancolía.

Una de las primeras obras fue la construcción de la Casa Sacerdotal, «fue la primera de España y de Europa, en pleno Concilio Vaticano II, vinieron a verla de todas las Diócesis de España». También se trasladó el Teologado pero, « a cambio, don Pablo iba todos los días a Orihuela y en el colegio de Santo Domingo situó al mejor equipo de sacerdotes y conservó el Seminario Menor». Por eso, dice, se han mantenido las vocaciones sacerdotales que disminuían en otras partes.

La casa sacerdotal costó sudores. «Tuve que ir a Madrid a pedir dinero, visité a Fraga, que no me recibió muy bien, pero al final de un lado y otro se consiguió terminarla», rememora. El nuncio llegó a decir que «la obra de la casa justificaba por sí sola el obispado de don Pablo».

Y continúa contándome los programas de alfabetización que realizaban por barrios. «Contaba con la ayuda de los sacerdotes recién ordenados y los enviaba a barrios donde no había parroquias, que más tarde se fueron creando».

Su formación teologal le lleva, durante un tiempo, a ser profesor de Teología en las universidades de Burgos y Granada. Luego ejerce de profesor en el Teologado de Alicante. De hecho, esta vocación le lleva a participar en la creación de la Universidad de Alicante y a ser el primer sacerdote que defiende una tesis en esta universidad.

En 1995 llega a Santa María: «Me ofreció el obispo San Nicolás, pero preferí Santa María, que estaba en ruinas y comenzamos su restauración que está punto de iniciar su cuarta fase, el presidente Zaplana ayudó mucho a ello». Ahora Santa María tiene la categoría de basílica, «es una iglesia muy querida de los alicantinos, tenemos bodas y bautizos a pesar de que no tiene feligreses».
A don Antonio se le ve un hombre activo, inquieto, con una excelente memoria y especialmente próximo en el trato, es su formación salesiana, como a él gusta decir. 



Antonio Vivo Andújar

Zaplana, el marrajo de altos vuelos

CARTAGENA.- De las lujosas habitaciones de hoteles de cinco estrellas al minimalista calabozo de un cuartel de la Guardia Civil. Del palco del Cartagonova -o del Bernabéu, según toque- al módulo de ingresos del penal de Picassent. El exministro de Trabajo con José María Aznar y expresidente de la Generalitat valenciana, Eduardo Zaplana, completó a ritmo vertiginoso esta semana un descenso a los infiernos por el 'caso Erial', tras haber vivido a todo trapo más de dos décadas en la cúspide social española, se escribe hoy en la edición cartagenera del diario murciano La Verdad

Como si fuera una película de espías, documentos hallados por un imán sirio en un piso de Valencia que perteneció al expolítico cartagenero pusieron al instituto armado y a la Fiscalía Anticorrupción -previa intermediación de un arrepentido- sobre la pista de un entramado presuntamente orquestado para blanquear dinero procedente del cobro de comisiones cuando era presidente de la Comunidad Valenciana (1995-2002).
«¡Quién lo iba a decir! Todos habíamos escuchado cosas de Eduardo, pero no pensábamos que fuese a acabar así», admite, parco en palabras y perplejo, un destacado militante del PP regional que pide anonimato. Zaplana (Cartagena, 3 de abril de 1956) nunca tuvo mucho más contacto con los populares murcianos que las clásicas reuniones que en la etapa dorada del PP celebraba cada verano en la costa con Ramón Luis Valcárcel y sus respectivas cohortes. 
Su mundo estaba en Benidorm, a donde se trasladó de joven con su familia tras quedarse huérfano de madre; aunque sobre todo en Valencia y en la capital de España más recientemente. Por eso extrañó tanto que el expresidente regional Pedro Antonio Sánchez le nombrara en otoño de 2016 representante de la Comunidad Autónoma en el Consejo Social de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).
En círculos políticos y académicos se interpretó aquella designación como un regalo para que Zaplana pudiera reencontrarse con sus orígenes en un momento crucial de su vida: acababa de superar la fase más dolorosa de su tratamiento contra la leucemia, tenía aún reciente el duelo por la muerte de su hijo Edu y las revistas del corazón daban por roto su matrimonio a base de adjudicarle diferentes conquistas.
 Otros lo vieron como el servicio que un hombre con poder y contactos ofrecía a su tierra natal antes de una hipotética jubilación. Pero apenas ha sido relevante su paso por el Consejo Social de la UPCT, del que fue destituido el miércoles, pocas horas después de su detención. «Habrá venido dos veces a las reuniones y su participación no ha sido muy activa», según la socialista Teresa Rosique, que también ocupa un sillón en ese órgano.

Vivienda en la Muralla

«Algunos creímos que Pedro Antonio lo nombró para, después, hacerlo alcalde», dice una persona que ha coincidido con él varias veces en sus frecuentes visitas a Cartagena. Afincado en Madrid y Valencia, Zaplana había intensificado en los últimos tres años las visitas a su tierra, donde apenas le queda familia pero muchos recuerdos y varios amigos de la infancia. Por eso era frecuente verlo pasear con ellos algún viernes por la noche por la Puerta de Murcia y en La Manga Club. O comer con el exconsejero Juan Carlos Ruiz en el restaurante El Barrio de San Roque. 
Muy pocas veces ha faltado un Viernes Santo a su cita con la procesión del Encuentro de la Cofradía Marraja. De su padre, oficial de Marina en el Arsenal, heredó su devoción por la imagen de Jesús Nazareno que cada año sale de la Lonja de Pescadores al encuentro de la Virgen Dolorosa, la Pequeñica de los marrajos.
Su reencuentro con Cartagena ha sido paulatino desde que en 1997 pronunció el pregón de Semana Santa y se convirtió, además, en oráculo para algunos empresarios y políticos locales con los que se reunía en privado para hablar de turismo e infraestructuras. Recientemente oficializó su 'vuelta' con la compra de una vivienda de lujo en un edificio aún en reformas de la exclusiva Muralla del Mar -orientación a mediodía y espléndidas vistas al mar- y cuyo estreno ahora se antoja complicado. Antes de esa última adquisición había pedido precio por una antigua casona de la calle Medieras donde también tienen su sede los ecologistas de ANSE.

Ambición y negocios

Pero pese a lo que algunos pudieron creer, Zaplana no se postulaba para alcalde. Más bien iba buscando abrir nuevas vías para sus negocios, hacer contactos, aseguran dos empresarios que hace una semana coincidieron con él en el palco del estadio de fútbol de Cartagena, en el primer partido del Efesé por el ascenso a Segunda División. 
El exministro tenía en su círculo de amigos cartageneros al exalcalde socialista José Antonio Alonso Conesa, que por mor de sus tejemanejes le situó sorpresivamente en el punto de mira de la Guardia Civil dentro de la 'Operación Púnica'.
En un informe incorporado en enero a la causa que instruye la Audiencia Nacional, la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado atribuye a Zaplana un presunto tráfico de influencias por mediar en una operación entre el conseguidor de la trama, Alejandro de Pedro, y la exalcaldesa de Madrid Ana Botella. Zaplana, a instancias del también investigado José Antonio Alonso, medió para que De Pedro presentara servicios de reputación 'online' a Botella en un encuentro que tuvo lugar en el verano de 2013 en una casa de la familia Aznar. 
«Querido compañero: Tu 'secre' ya tiene el perfil de Ana». En un mensaje interceptado por los investigadores, Alonso le trataba así, con la familiaridad alcanzada a base de encuentros con amigos comunes, como la senadora del PP Pilar Barreiro.
En otro informe posterior para el 'caso Púnica', la UCO establece supuestos vínculos societarios entre Alonso y el exministro, que aparentemente trataban de realizar negocios en América. Los guardias civiles sospechan que el segundo de ellos abrió numerosas puertas en Madrid al expolítico socialista reconvertido en 'conseguidor'. 
En su relación puede estar la clave de cómo el desconocido informático valenciano Alejandro de Pedro se convirtió, presuntamente, en pieza clave de los negocios de Alonso y de la trama corrupta en cuya cúspide la Guardia Civil sitúa a quien fue 'número dos' del PP madrileño con Esperanza Aguirre, Francisco Granados.
En el sumario del 'caso Lezo' también aparece el nombre de Zaplana, relacionado con el del expresidente madrileño Ignacio González, junto al que habría intentado hacer negocio con el Mar Menor vendiendo a la Comunidad, a través de intermediarios, un aditivo 'mágico', llamado Biofish, que acabaría con la contaminación de la laguna.
Caminar por el alambre es una vieja especialidad de Zaplana, marrajo en Cartagena y tiburón en los negocios. Su nombre siempre ha sido vinculado con el entramado de presunta financiación ilegal del PP valenciano, a pesar de que nunca fue probado. Ni siquiera cuando en 1990 quedó vinculado a un reparto de comisiones ilegales, el llamado 'caso Naseiro'. 
El Tribunal Supremo anuló la principal prueba incriminatoria: unas grabaciones telefónicas de la Policía en las que hablaba con el entonces concejal valenciano Salvador Palop de hacer negocios y repartirse «comisiones bajo mano». 
«Me tengo que hacer rico porque estoy arruinado. Me lo gasto todo en política», le decía en otro extracto de la conversación.
Hacerse rico, ganar pasta, ser un hombre influyente. Esas eran metas para quien su padre había trazado una carrera de aviador. Lo intentó en vano el hombre, pues ni las cartas que escribió a un contacto que tenía en el Ministerio de Defensa abrieron al espigado muchacho las puertas de la Academia General del Aire de San Javier. Finalmente optó por estudiar Derecho en la Universidad de Alicante, pero sin renunciar a los altos vuelos. La ambición ha sido a veces un defecto y otras una virtud para el artífice de Terra Mítica, cuentan quienes le conocen.
Con apenas 18 años, en su Benidorm de acogida, Zaplana se fijó en Rosa Barceló, hija de un preboste local dedicado a la política y a los negocios a partes iguales. De su mano y gracias a la 'ayuda' de una concejal socialista tránsfuga, se convirtió en 1991 en alcalde de la ciudad alicantina. 
Sigiloso, ágil y férreo como el marrajo que nada en las profundidades marinas, en 1995 se convirtió en presidente del Gobierno autónomo valenciano. Ingentes subvenciones caían por la chimenea del Palau de la Generalitat para destinarlas después a proyectos babilónicos, como el de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
 Aquel hormigón sirvió para forjar también la personalidad de un hombre que en 2002 fue llamado por Aznar para ocupar la cartera de Trabajo y Seguridad Social. En 2008 lo dejó todo para incorporarse a Telefónica y seguir con sus negocios. Los mismos que ahora le han llevado a dar con sus huesos en la trena.