domingo, 27 de mayo de 2018

Zaplana, calado hasta los huesos

MADRID.- 6,5 millones ocultos de Zaplana. Aquí la historia de Eduardo Zaplana en la semana del gran hundimiento del PP. Cuando el ex ministro, símbolo del 'milagro' de Aznar, ha entrado en la cárcel por blanqueo, y el PP ha sido condenado por lucrarse de la maraña corrupta de la 'trama Gürtel'. Su perdición arranca con cuatro papeles que el ex presidente de Valencia se olvidó en un falso techo de su primer piso de lujo... Un amigo: "No entendemos cómo un tipo tan inteligente como él ha caído tanto tiempo después, y por un despiste", recoge El Mundo.

Una figura con estampa de alero de baloncesto recorre los pasillos de parqué de uno de los centros deportivos más exclusivos de Madrid. Su cuerpo es fibroso y luce calcetines blancos relucientes a la altura de las rodillas como si fuese un jugador de la NBA. Le acompaña uno de los entrenadores personales más veteranos de este gimnasio vip (120 euros al mes) al que también acudían los ex presidentes de la Comunidad de Madrid Ignacio González y Cristina Cifuentes. Es sábado. Y, como todos los fines de semana, acude disciplinado a su cita. Dos horas y media de levantar pesas con las piernas, machacarse los abdominales en el suelo y hacer bicicleta elíptica.
Siempre fue esclavo de su imagen, pero ahora, a sus 62 años, con una leucemia diagnosticada y tratada que no acaba de abandonarle, tiene otra razón para cuidarse. En el club se refieren a él como «don Eduardo» y cuando alguno de los asiduos le pregunta por su etapa política prefiere cambiar de tema. Responde con evasivas. Aquel sábado parecía aún intocable, a pesar de que las sospechas de corrupción llevaban años persiguiéndole.
La noticia abrió los informativos de este martes: Eduardo Zaplana, símbolo de toda una época en el PP -alcalde de Benidorm, presidente de la Comunidad Valenciana, ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno de Aznar en el 11-M-, detenido. La Guardia Civil le acusa de los presuntos delitos de blanqueo de capitales, cohecho, prevaricación, malversación, delito fiscal... por haber enviado dinero a paraísos fiscales procedente de comisiones obtenidas por adjudicaciones de contratos públicos cuando era presidente de la Generalitat Valenciana.
El jueves a las 1.17 horas de la noche, «don Eduardo», el eterno conseguidor, el businessman de los felices 90, «el encantador de serpientes», como le define un amigo, entró en la cárcel de Picassent, a 21 kilómetros del Palau de la Generalitat que él mismo gobernó.
La caída de Zaplana, aperitivo de la severa condena por el caso Gürtel, ha cogido por sorpresa a su reducido núcleo de amigos, con los que ha solido verse en restaurantes de primer nivel hasta días antes de su detención. «No entendemos que un tipo inteligente como él haya caído tanto tiempo después y por un despiste», asegura uno de ellos.

Primer capítulo

El papel oculto en un falso techo que, en manos del jefe de una mezquita, acabó con su 'trama'
El mandato en la Comunidad Valenciana de Eduardo Andrés Julio Zaplana Hernández-Soro (Cartagena, 1956) siempre estuvo bajo la sombra de la sospecha. Terra Mítica, el Instituto Valenciano de la Exportación, los contratos con Julio Iglesias, sus vínculos con la Caja de Ahorros del Mediterráneo... y todo precedido por el caso Naseiro, la trama de financiación irregular del PP que se derrumbó cuando el Tribunal Supremo anuló las escuchas policiales y en la que Zaplana declaraba su intención de hacer dinero. (No fue grabado diciendo aquello de «He venido a la política a forrarme», como siempre se le ha atribuido erróneamente, sino esta otra frase, en 1990: «Me tengo que hacer rico porque estoy arruinado»).
Pero no. Pese a la desconfianza que generaba su figura, nada ni nadie consiguió sentarle en un banquillo. Ni tan siquiera que prestara declaración en calidad de investigado. Sólo ahora, cuando hace 10 años que había aparcado su carrera política, aquellas sospechas le han enviado a prisión.
El principio de su fin fue un curioso hallazgo, fruto quizá de un olvido imperdonable. Un empresario sirio llamado Imad al Naddaf alquiló un piso de lujo en Valencia que en el pasado había pertenecido a Zaplana. Y, realizando supuestamente una reforma en la vivienda, situada en el edificio La Pagoda de la plaza de la Legión, uno de los barrios más exclusivos de la ciudad, encontró tras un falso techo cuatro hojas manuscritas. 
Hace tres años, esas cuatro hojas acabaron en manos de la Fiscalía Anticorrupción gracias a Marcos Benavent, el llamado yonqui del dinero. Según el relato de este comisionista arrepentido del PP (con sus grabaciones desencadenó la operación Taula en torno a la ex alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y al ex presidente de la Diputación, Alfonso Rus), Al Naddaf, un habitual de los círculos empresariales valencianos, le había entregado los papeles poco después de instalarse en la antigua residencia de Zaplana.
El aludido, fundador del Consejo Islámico Valenciano y ex responsable de la Gran Mezquita de Valencia, se aferra ahora al secreto de sumario para no comentar su participación en el caso. «Muchos datos que se han publicado son incorrectos», se limita a contestar a preguntas de este suplemento.
¿Y qué ponía en esas cuatro páginas? En ellas, Zaplana habría esbozado el plan para cobrar 6,4 millones de euros en comisiones a través de dos adjudicaciones cocinadas en su etapa al frente del Gobierno valenciano (1995-2002): una relativa a la privatización de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) y otra vinculada al Plan Eólico de la Comunidad Valenciana, según el auto de la juez que investiga la denominada operación Erial, María Isabel Rodríguez Guerola, desvelado por El Mundo. Las jugosas mordidas procederían, vía Luxemburgo, del grupo empresarial Sedesa, perteneciente a la familia Cotino.
La investigación sobre las ITV, adjudicadas en 1998 por 37 millones y por un plazo de 25 años, prorrogables a 75, a una unión temporal de empresas (UTE) entre las que figuraba Sedesa, se centra en el cambio normativo que introdujo en 2009 el entonces consejero valenciano Rafael Blasco, condenado a nueve años de prisión por el caso Cooperación
La modificación impuso nuevas cláusulas como la revisión de la sonometría, que elevaron el precio medio por revisión de vehículo de 18,4 a 46,5 euros. Fue entonces cuando muchos de los concesionarios vendieron su participación, con lo que lograron importantes beneficios.
El procedimiento con respecto al Plan Eólico fue similar. En 2002 la Generalitat adjudicó por lotes las zonas de implantación de los molinos de viento. Y Sedesa resultó adjudicataria (en una UTE denominada Proyectos Eólicos Valencianos) de la zona sexta. La firma de Vicente Cotino (sobrino del ex vicepresidente del Gobierno valenciano y ex director de la Policía Nacional Juan Cotino) disponía de una participación del 25% del total de Proyectos Eólicos Valencianos, mientras que Endesa, a través de su filial ECyR, era propietaria del 55% de las acciones y Bancaja, del 20%. 
Siete años y 16 días después, la empresa dirigida por Vicente Cotino salía de Proyectos Eólicos Valencianos vendiendo su participación a Endesa y apuntándose con la operación un beneficio neto de 34,7 millones de euros, según consta en la documentación remitida al Registro Mercantil.
Todo, sin embargo, había quedado tapado hasta la aparición de los papeles en la antigua vivienda de Zaplana. A partir de ahí, la titular del juzgado de instrucción número 8 de Valencia ha tirado del hilo hasta vincular al ex ministro con un desvío de fondos realizado hace 12 años a través de una sociedad llamada Imison Internacional.
Los ingredientes de película en este caso no se agotan. Porque quien administraba esta sociedad, radicada en Luxemburgo, era nada menos que la sobrina de Francisco Paesa, investigada en su día por dar cobertura con sus empresas a su tío, el célebre espía que ayudó a fugarse de España al ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán.
En todo caso, el dinero vinculado a Zaplana, siempre según el auto judicial, habría permanecido oculto en Uruguay, Andorra y Paraguay. Hasta que en 2005 y 2006 dio inicio la operación para que esos fondos volvieran, blanqueados, a España.
El ex presidente de la Comunidad Valenciana lo niega todo.

Segundo capítulo

La pista uruguaya y el negocio de limpiar el Mar Menor con Ignacio González
En los documentos que ha investigado la Guardia Civil en la operación Erial, Uruguay ocupa un papel importante. En concreto, aparecen citados dos bufetes de este país: la firma Caputi & Ventura y el abogado Fernando Belhot, socio del despacho South Capital Partners, con sede en Montevideo.
Según la investigación, Belhot podría ser la persona que asesoró a Zaplana para crear un entramado offshore con el fin de ocultar su fortuna. Lo cierto es que no es la primera vez que este abogado aparece en una investigación policial ligada al ex ministro.
El letrado uruguayo formó parte de un trío de negocios que hace poco más de un año emprendió un proyecto cuanto menos llamativo. Lo formaban, según desveló la operación Lezo, el ex presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González (que en el negocio se hacía llamar Jaime Liberal), Eduardo Zaplana y el propio Belhot.
Su idea: comprar la licencia de un producto químico para el tratamiento de aguas fabricado por la firma alemana Shieer e introducirlo en España. 
En febrero de 2017, según publicó el diario La Verdad, el abogado uruguayo se presentó con un ciudadano alemán y otro chileno ante la Consejería de Agricultura de Murcia (de donde es originario Zaplana) para vender un producto milagroso que acabaría con la contaminación del Mar Menor. Vertiendo su aditivo líquido, llamado Biofish, las aguas quedarían purificadas, sostenían.
La aventura (fallida) salió a la luz cuando estalló el caso Lezo. ¿Era una estrategia para blanquear dinero? Según el juez Eloy Velasco, que instruía la causa, Ignacio González pudo recurrir a la estructura societaria de Belhot para traer a España fondos radicados en el extranjero.
El abogado ha reconocido esta semana a El Confidencial que conoce a Eduardo Zaplana desde hace años, y que el ex ministro fue quien le presentó a Ignacio González.
Los dos ex presidentes autonómicos no han perdido el contacto en los últimos tiempos, por cierto. (Tampoco Zaplana y José María Aznar). «Don Eduardo» vio a González por última vez en la boda de la hija del madrileño a principios de este mes. Su entrada en prisión y posterior excarcelación no los separó.
«Eduardo es muy amigo de sus amigos», dice una fuente cercana a él. «Cuando te dan una hostia o pierdes tu puesto de trabajo, es el primero en llamarte».

Tercer capítulo

Las casas de lujo del ex ministro y su sueldo en Telefónica
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sigue ahora la pista del dinero ligado a Eduardo Zaplana. Supuestamente, el ex ministro utilizó como testaferros a un matrimonio de toda confianza: su amigo de la infancia Joaquín Barceló Llorens -con el que formó parte de la peña festiva El Picarol en Benidorm, y a quien el ex ministro fue colocando en distintos cargos públicos mientras él ascendía políticamente-, y su mujer, Felisa López González.
Los investigadores sospechan que la pareja ayudó a Zaplana a ocultar parte de su fortuna a través de sus empresas. Los Barceló-López poseen seis sociedades con sede en Alicante que suman unos activos inmobiliarios valorados en 9 millones de euros, según informó El Economista.
Bajo lupa están también los movimientos patrimoniales que Eduardo Zaplana y su familia han llevado a cabo en los últimos meses. Su entorno insiste en que su nivel de vida no era ostentoso y sí muy rutinario.
El ex ministro popular tenía despacho en Telefónica en calidad de asesor en el área de asuntos públicos. La compañía de comunicaciones lo fichó en 2008, en cuanto dejó su escaño en el Congreso de los Diputados, por un sueldo que nunca ha sido revelado, aunque sí estimado en unos 600.000 euros anuales. 
El mismo día de su detención, Telefónica suspendió su relación laboral con él, casi al mismo tiempo en que el PP anunciaba también la suspensión de su militancia. En su entorno subrayan, en todo caso, que no fue el PP quien le colocó en la empresa. «Fue su gran amigo Javier de Paz, mano derecha de [José Luis Rodríguez] Zapatero, el que le ayudó a entrar en Telefónica a pesar de lo que se ha ido contando», asegura uno de los amigos más cercanos de Zaplana.
Desde hace seis años el ex ministro del PP cobraba otro sueldo (99.000 euros en 2017) de la distribuidora de tabaco Logista por su cargo como consejero independiente, además de administrar Decuria Consulting, una consultora especializada en abrir puertas que fundó poco después de fichar por Telefónica y que en ocho años facturó más de 2,3 millones de euros.
¿Y sus inmuebles?
A nombre de Eduardo Zaplana y de su esposa, Rosa Barceló Martorell (hija del rico hotelero Miguel Barceló, ya fallecido), figuran actualmente dos: un chalé con piscina en la Cala de Benidorm y un piso de 290 metros cuadrados en la calle Monte Esquinza, en la selecta zona madrileña de Almagro (barrio de Chamberí), que el ex ministro estaba reformando. Una de las líneas de la investigación tiene que ver con esta casa: Zaplana la compró el pasado marzo por alrededor de 1,8 millones de euros a tocateja, sin hipoteca.
La familia asegura que adquirió el inmueble con el dinero que acababa de ingresar (2,8 millones de euros) gracias a la venta de otro: un imponente piso de 532 metros cuadrados en el número 138 del Paseo de la Castellana, junto al estadio Santiago Bernabéu, donde Zaplana y los suyos se establecieron en noviembre de 2002 cuando le nombraron ministro y tuvo que trasladarse a Madrid.
Aquella adquisición ya generó sospechas en su día: Zaplana pagó 1,62 millones de euros por el piso con un préstamo bastante ventajoso concedido por la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Según explica el ex periodista de El Mundo Alfredo Grimaldos en su libro de investigación Zaplana. El brazo incorrupto del PP (editorial Foca, 2007), en la fecha de concesión del crédito el secretario de la caja era su amigo Francisco Grau Jornet, quien esta semana ha sido también arrestado como presunto contable de la trama de blanqueo.
«No tiene dinero fuera de España y siempre ha vivido de acuerdo con sus posibilidades», han dicho fuentes familiares a El Mundo
Argumentan que también el piso de Castellana lo compró Zaplana con la venta de otro anterior, la vivienda familiar ubicada en Valencia en la que el empresario sirio encontró los papeles que originaron la operación Erial.
Sin embargo, otro dato cuestiona esta versión. Según la información de Grimaldos, Zaplana y familia no vendieron su casa de Valencia hasta otoño de 2006, cuatro años después de marcharse a la capital.

Cuarto capítulo

Y cómo últimamente se hacía 'el pobre' y pedía dinero a sus amigos
«Sabemos que siempre ha estado en el punto de mira, sobre todo, con los pinchazos de la operación Lezo, pero pensábamos que eran meras sospechas y que no había nada», asegura un amigo de Zaplana. 
«Cuando nos hemos enterado de que supuestamente guarda un montón de millones de euros en Uruguay, no nos lo creíamos. Porque, de hecho, ha llegado hasta a pedir dinero a algún amigo, y no es comprensible si tienes ese dineral. Era una persona que no exhibía su dinero».
Algunos en su entorno creen ahora que si Zaplana les solicitaba ayuda económica era para ocultar que al otro lado del charco guardaba la cantidad suficiente como para asegurar una vida tranquila a varias generaciones.
En los últimos meses el ex ministro vivía de alquiler. Y seguía haciendo negocios. Según las fuentes consultadas, hace unos meses cerró un restaurante que compartía junto a otros socios en los bajos de un hotel de lujo junto a la plaza de Colón en Madrid debido a que las cuentas no iban bien. También intentó comprar un edificio en Alicante para convertirlo en apartamentos, aunque finalmente no lo consiguió.
En sus reuniones con su círculo, en todo caso, las preocupaciones que trasladaba eran su familia (tiene dos hijas; su hijo Eduardo murió en 2011 con tan sólo 22 años a causa de una enfermedad que padecía de nacimiento) y su recuperación de la leucemia. Eso sí, en las últimas fechas había manifestado un especial pesimismo respecto al devenir del Partido Popular.
«Últimamente decía que veía cómo ahora los políticos del PP no tenían empaque, preparación, como los de antaño. Que les faltaba categoría política. Que antes tenían a Álvarez Cascos, que te podía gustar más o menos pero controlaba el partido con mano de hierro y tenía visión», comenta una fuente cercana. 
«Decía que ahora el PP no tiene visión política y que no ha sabido anticipar el asunto de Cataluña, del que él mismo avisó a Rajoy hace años. Pero no es sólo crítico con el PP; también con el resto de partidos, de los que dice que tienen muy poco nivel».
Aunque la inquina la reservaba, según su entorno, para el presidente del Gobierno, a quien le gustaba referirse con calificativos tan poco halagüeños como «el hijo de puta». Esa animadversión ya quedó clara en los pinchazos que posibilitaron que trascendiera una conversación suya con Ignacio González:
-Éste no puede continuar. Este Rajoy es imposible. Esta legislatura no puede durar. Yo jamás voy a hacer nada [por lo] que puedan decir que he jodido el PP. Pero eso sí, cuando llegue el momento [en] que éste caiga, poner claramente cuál es mi posición y que yo con éste no tengo nada que ver. A ver si cuando éste caiga nos va a arrastrar a todos.
«No le perdona que haya tratado de hacer ver que él era el único limpio de aquella generación del PP cuando él estaba metido en el ajo», indica el amigo. 
«El PP antiguamente cuidaba mucho más a los suyos y ahora ve cómo Rajoy se va quitando de encima a amigos como si fueran unos apestados con tal de aguantar en el poder».

El Erial moral del zaplanismo

VALENCIA.- El zaplanismo nació en 1995 para marcar una época en la Comunidad Valenciana. Con él y su equipo se inició la construcción de un proyecto del PP que duró 20 años, pero que se interrumpió con la dimisión de Francisco Camps en 2011, se apagó con la derrota electoral de Alberto Fabra en 2015 y ha acabado siendo enterrado dramáticamente con la condena y el procesamiento del breve José Luis Olivas y el sobresaltado encarcelamiento de Eduardo Zaplana por supuesto cobro de comisiones ilegales, recuerda hoy El Mundo.

El único consuelo que le queda a la fiel pléyade de seguidores zaplanistas es que una de las "almas" de aquel proyecto, el que fuera jefe de gabinete de Zaplana, Juan Francisco García, ha quedado en libertad aunque con cargos y la retirada del pasaporte y la prohibición de viajar.
El ex presidente Zaplana ha ingresado en prisión en medio del silencio de quienes hasta hace muy poco le seguían aclamando con el orgullo personal de pensar que habían hecho historia. 
El zaplanismo llenó hasta reventarlo el salón de actos del Ateneo Mercantil de Valencia el pasado 16 de abril sin saber que aquella reunión sería la última, una especie de epitafio colocado 36 días después a las puertas de la cárcel de Picassent que rezará Aquí comenzó el 'Erial'.
Todavía en estado de shock, los discípulos del zaplanismo sufren ahora la horfandad del eterno "jefe", del faraón moral y político de un grupo que fue pasado a cuchillo en cuanto Francisco Camps se hizo lo suficientemente fuerte como para matar al padre. Camps y Zaplana se despreciaban mutuamente. 
Y ese sentimiento caló entre sus generales, hasta el punto que parte del zaplanismo ha ido celebrando cada una de las operaciones policiales y judiciales que acumulaban las huestes de Camps, numerosas y sucesivas desde que estalló el caso Gürtel.
En los escasos días que han pasado desde la detención de Zaplana, apenas se ha escuchado la voz de los integrantes de aquel grupo. Obviamente, no está el horno para bollos.Sólo una de sus ex conselleras, la benidormí Gema Amor, incondicional entre las incondicionales, se ha atrevido a tomar la palabra. 
Amor ya no milita en el PP. Es la portavoz del grupo Liberales en el Ayuntamiento de Benidorm y este jueves tomó el altavoz para lamentar la reacción del PP, que no tardó ni 21 minutos en dar de baja a Zaplana como militante. La prueba, según ella, de que "el deporte nacional es la envidia y el rencor".
La ex consellera de Turismo, es verdad, lo tiene más fácil que otros para reivindicar la memoria de Zaplana en estos días de plomo. Ya no milita en el partido y sigue en la política, algo que no pueden decir ya la mayoría de los que formaron parte de aquella administración inicial del PP que, bajo la presidencia de Zaplana, siempre hizo gala de buena gestión y de profesionalidad. 
La lista de todos los que han sido progresivamente despachados por (o del) PP es larga. La mayoría de los que fueron consellers, directores generales, subsecretarios o altos cargos de mucho o poco vuelo han vuelto a su actividad privada anterior.
Los zaplanistas siempre marcaron distancias con el campsismo en dos aspectos: la (hasta ahora) nula mancha de corrupción, de un lado; y el empuje de modernidad dado a la Comunidad Valenciana, por el otro.
Ahora, los cimientos que todavía se percibían incorruptos en la administración que construyó el PP, están bajo sospecha. El Gobierno del Botànic ha dado carpetazo al llamado 'modelo Alzira', inaugurado en 1999 por Zaplana aplicando medidas ensayadas por la Tercera Vía de los laboristas Blair y Giddens. 
Y planes como la privatización de la Inspección Técnica de Vehículos, aparentemente bien diseñados, están bajo sospecha de que se enjuagaron con sobornos. También el famoso 'modelo Cotino' para construir plazas de residencias geriátricas, que realmente fue el modelo del conseller Rafael Blasco, ahora camarada de Zaplana en la prisión, quien lo implantó. Lo que queda del zaplanismo, efectivamente, es un "Erial".
El ingreso en prisión de un presidente de la Generalitat, el primero en la historia, supone el enésimo golpe a la imagen de la Comunidad Valenciana, envuelta desde el estallido de la Gürtel, en febrero de 2009, en una auténtica tormenta de casos de corrupción que ha llevado a la cárcel a nombres muy ilustres, como el del propio Blasco, fichado por Zaplana para ser el «cerebro» en su equipo de Presidencia; Carlos Fabra, ex presidente de la Diputación de Castellón y uno de los hombres que le ayudaron a consolidar su poder territorial y, este jueves, la ex consellera de Turismo Milagrosa Martínez, que ascendió a los cielos de la política con Camps y ha dado con sus huesos en la cárcel de Villena para cumplir 9 años. O el ex alcalde de Torrevieja, Pedro Hernández Mateo, a quien incluso se le denegó el indulto desde el Gobierno.
La reconstrucción de la verdad del caso Zaplana todavía ofrece sombras, como la participación de la sobrina del ex espía Francisco Paesa en la gestión de las cuentas en Luxemburgo a través de las que se canalizaron las mordidas, de la que informó en exclusiva Esteban Urreiztieta en El Mundo.
 O el alcance de la participación de Vicente y José Cotino, sobrinos de Juan Cotino, ambos puestos en libertad por la juez que instruye el caso para sorpresa de muchos. O incluso el extraño episodio que contamos hoy en El Mundo del funcionario que hurgó en los papeles del Plan Eólico días antes de que los pidiera la GuardiaCivil. Pero la sentencia moral al zaplanismo está dictada.

Un alto cargo espió en las actas del plan eólico ligado a Zaplana días antes que los agentes de la UCO

VALENCIA.- Un jefe de servicio del IVACE, dependiente de la Conselleria de Economía, acudió al archivo del Centro Logístico de la Generalitat y revolvió los documentos que investiga la Guardia Civil. En concreto manipuló la carpeta del área IV que fue adjudicada a los Cotino. Los guardias civiles acudieron al archivo el miércoles 23 a revisar la misma carpeta.

Un alto funcionario de la Conselleria de Economía accedió el pasado 16 de mayo al Centro Logístico de la Generalitat ubicado en Riba-roja y estuvo manipulando los documentos del Plan Eólico de la Comunidad Valenciana que ahora investiga la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil por su presunta relación con el 'caso Erial', en el que se imputan delitos de blanqueo de capitales, cohecho, malversación y prevaricación al ex presidente de la Generalitat Eduardo Zaplana, según documentos y testimonios a los que ha tenido acceso El Mundo.
Se trata del jefe de servicio de Recursos Humanos y Servicios Generales del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE), Alfonso Roselló, quien, de momento, no ha dado explicaciones oficiales de su visita al archivo y el motivo por el que removió las carpetas del Plan Eólico justo seis días antes de que los agentes de la Guardia Civil acudieran al mismo lugar con el propósito de hallar pruebas o indicios delictivos del caso que instruye la juez del juzgado de instrucción número ocho de Valencia. 
Los guardias civiles fueron al archivo de Riba-roja el miércoles 23 y revisaron, durante la mañana, la misma documentación que previamente había sido manejada.
Roselló no deparó en que su visita al archivo del Consell iba a quedar reflejada en el registro de entradas que recogen los vigilantes que se encargan de controlar los accesos. En concreto, el jefe del IVACE entró a las 12.33 horas al recinto el día 16 y durante 25 minutos, según ha sabido El Mundo, estuvo obteniendo carpetas y revisando documentación del Plan Eólico que puso en marcha Eduardo Zaplana durante su etapa de presidente del Gobierno valenciano y antes de ser nombrado ministro de Trabajo y Servicios Sociales en 2002.
El empleado de la Conselleria que dirige Rafael Climent, de Compromís, se detuvo en la carpeta que contiene toda la información del área IV del plan eólico, que se corresponde con la adjudicación que recibió Sedesa, la empresa de Vicente Cotino Escrivá -sobrino del ex político Juan Cotino- que disponía de una participación del 25% del total de Proyectos Eólicos Valencianos, mientras que Endesa, a través de su filial ECyR, era propietaria del 55% de las acciones y Bancaja disponía del 20%.
Un proyecto que fue ejecutado en 2006 pero que fue licitado en 2001 con un presupuesto de 450 millones y siete parques previstos en la comarca del Alto Palancia en Castellón.

Jorge Juan, el marino que burló a los ingleses


MADRID.- Una importante calle de Madrid está rotulada como Jorge Juan. Se trata de Jorge Juan y Santacilia, nacido en Novelda (Alicante) en 1713. Tras ese nombre se encuentra uno de los personajes más brillantes de nuestro siglo XVIII, al que -siguiendo una costumbre muy hispana- no se le ha hecho la justicia que merece, a juicio de Abc

"Esa fue una de las razones por las que lo escogí como protagonista de mi novela «El espía del Rey» (Ediciones B). Esa y porque en una de sus misiones, quizá la más peligrosa, se la jugó a los ingleses, quienes en tantas ocasiones se la han jugado a España. He de confesar que sentí cierto regusto", dice José Calvo Poyato autor de esa obra.
Jorge Juan fue un gran marino, un brillante investigador y un excepcional científico. Uno de los más importantes de su tiempo. Perteneció a una generación de marinos ilustrados, con una excelente formación científica obtenida en la Academia de Guardiamarinas, donde se formaban los oficiales de la Armada Real y que había sido fundada en Cádiz, en 1717, por don José Patiño. Por sus aulas pasaron destacados marinos de aquella centuria como Antonio de Ulloa, Dionisio Alcalá-Galiano o José de Mazarredo.
Tras participar en algunas operaciones navales en aguas del Mediterráneo, formó parte, junto con Antonio de Ulloa, de la expedición hispano-francesa que midió el arco del meridiano terrestre en el ecuador, permitiéndoles demostrar que la Tierra era redonda, pero no una esfera al estar achatada por los polos. Nos dejó constancia de esos trabajos en un libro titulado «Observaciones Astronómicas y Físicas hechas por orden de Su Majestad en los Reinos del Perú».

Problemas con la Inquisición

Cuando trató de publicarlo tuvo problemas con la Inquisición, al sostener como válida la tesis heliocéntrica -el Sol como centro del universo-, formulada por Copérnico, frente a los planteamientos sostenidos aún por la Iglesia de que el centro era ocupado por la Tierra -teoría geocéntrica-. 
Consideraban que Jorge Juan defendía planteamientos heréticos. Sólo con la ayuda del Marqués de la Ensenada, quien entonces desempeñaba la Secretaría de Guerra, Marina e Indias, y admitiendo que la formulación copernicana del universo era tan sólo una hipótesis, posiblemente errónea, pudo imprimirse.
Como ha ocurrido en tantas ocasiones, sus méritos científicos fueron escasamente valorados en España. Aquí eran acogidos con indiferencia, mientras obtenía reconocimiento más allá de nuestras fronteras. Las más importantes instituciones científicas de Europa ponderaron sus trabajos. La Royal Society lo invitó a que viajase a Londres para intercambiar opiniones con los hombres de ciencia ingleses y propuso nombrarle socio de honor de la prestigiosa institución.

Imperio colonial

Ensenada consideraba la rivalidad con Gran Bretaña uno de los ejes de nuestra política, dado que su objetivo era labrarse un imperio colonial donde obtener materias primas y colocar los productos que salían de sus talleres, algo que les llevaba a los británicos a poner sus ojos en las Indias. La conjunción de esos dos factores -afanes imperiales y comercio- desembocaría en un inevitable enfrentamiento con Gran Bretaña. 
Por ello, uno de sus principales proyectos era poner en condiciones de hacer frente a la poderosa marina británica, a la Armada Real. Frente a los cien navíos de línea ingleses, España podía oponer quince y similar proporción había entre las fragatas de guerra. Esa diferencia reducía de forma dramática las posibilidades de defender las Indias de un ataque inglés.
El plan de rearme naval y el prestigio de Jorge Juan se cruzaron en el proyecto de Ensenada. "Ahí es donde decidí centrar el desarrollo de «El espía del Rey». Aprovechando su visita a Londres, le encomendó una peligrosa misión: ejercer labores de espionaje que podrían pasar desapercibidas, al menos durante un tiempo, gracias a la cobertura que le proporcionaba la invitación de la Royal Society". 
 Durante su estancia, trataría de hacerse con los secretos de las técnicas utilizadas para construir sus navíos de línea, los dueños del mar en el siglo XVIII. Ensenada buscaba también hacerse con hombres capaces de aplicar esas técnicas en los arsenales españoles de El Ferrol, Cartagena y Cádiz. 
Jorge Juan trataría de enviar a España maestros de jarcia, expertos en tejer lonas para el velamen o cualificados carpinteros para construir los cascos. Incluso, si era posible, un buen fundidor de cañones -técnica muy compleja- para artillar los barcos de la Armada.
Lo acompañaron en esta misión dos jóvenes guardiamarinas: José Solano y Pedro de Mora, escogidos, además de por sus conocimientos de náutica, fundamentales para llevar a cabo la misión, por su dominio del inglés. Embarcaron en la fragata The First August, que hacía la travesía hasta Londres desde Cádiz en los últimos días de enero de 1749, arribando a su destino el primer día de marzo.

Personalidades

En Londres, Jorge Juan, adoptó diferentes personalidades. Lucía uniforme de capitán de navío de la Armada Real o indumentaria propia de un científico -peluca, casaca, chaleco, camisa de cuello y puños de encaje, corbatín o medias de seda, como aparece en el retrato que se conserva en el Museo Naval de Madrid- cuando asistía a reuniones con hombres de ciencia o se desplazaba hasta Greenwich para conocer el observatorio astronómico. 
También vestía esas indumentarias en los bailes y fiestas con que era agasajado por la aristocracia londinense. Fue invitado por el almirante George Anson, quien se había enfrentado a los españoles en las Indias durante la llamada Guerra del Asiento, librada cuando Jorge Juan formaba parte de la expedición que medía el arco del meridiano. También acudió a casa del Secretario de Estado, el duque de Bedford.
Cuando ejercía como espía, su vestimenta era mucho más modesta, la propia de un comerciante de vinos. Algo que le permitía pasear por los docks o frecuentar las tabernas de las riberas del Támesis buscando información de viejos marinos o tomar nota de los buques que observaba. 
En esas circunstancias, se transformaba en mister Josues y, cuando esa identidad empezó a levantar sospechas, adoptó la de mister Sublevant, un librero con conocimientos de náutica de lo que había leído en textos publicados.
Para llevar a cabo la otra parte de su misión centró su búsqueda en dos grupos, donde tenía las mayores posibilidades de éxito: los jacobitas y los católicos. Los primeros eran los partidarios de los Estuardo -habían protagonizado una intentona fracasada en Culloden (1746)- y rechazaban a la dinastía reinante, la de Hannover. Muchos deseaban abandonar el país.
 Los católicos, principalmente de origen irlandés, estaban privados de muchos de los derechos de que gozaban los anglicanos. Jorge Juan les ofreció importantes emolumentos si entraban al servicio del rey de España y pudo contar con suficientes recursos para costear sus viajes. Enviaron a España medio centenar de expertos en las diferentes artes náuticas. "En «El espía del Rey» he novelado las numerosas peripecias de esos encuentros y viajes", dice Poyato.

Persecución

Permaneció en Londres hasta mayo de 1750. Detectada su actividad, se inició su persecución, pero los tres espías lograron escapar. Jorge Juan abandonó Londres a bordo del Santa Ana, un buque español con base en Santoña, disfrazado de marinero y oculto bajo unas lonas. Su misión en Londres se saldaba con un rotundo éxito. 
Entre los enviados a España se encontraban algunos de los más reputados especialistas, como Richard Rooth, Edward Bryant o Mateo Mullan. En los años siguientes dirigieron la construcción de un importante número de navíos de línea y fragatas de guerra que dotaron a España de un importante poderío naval en la segunda mitad del siglo XVIII.
A su regreso a España, Jorge Juan impulsó el trabajo en los astilleros y, poco después, fue nombrado director de la Academia de Guardiamarinas. Promovió la construcción del Observatorio Astronómico de Cádiz y en esos años compuso su «Examen Marítimo», considerada su obra más importante. 
Fundó, en su casa gaditana, la Academia Amistosa Literaria, donde se debatía sobre literatura y cuestiones científicas, y se servía chocolate.
Reinando Carlos III, en 1767, encabezó una embajada diplomática a Marruecos, firmando con el Sultán un beneficioso acuerdo para España. Moría en 1773 de un «accidente alferético» en su casa de la Plaza de los Afligidos.

Memento mori, Zaplana / Antonia Moreno *

La detención de Zaplana ha sorprendido tanto como era esperada. No es necesario recordar la influencia, la capacidad de seducción y el poder que acumuló el cartagenero que consiguió la alcaldía de Benidorm tras una buena boda, un “marujazo”-censura y convenientes amistades de nuevos ricos que le prometieron su sueño: un Opel Vectra de 16 válvulas.

La leyenda sobre su eterno bronceado, las camisas de 200 euros compradas por docenas, su sonrisa blanqueada, sus affaires femeninos, la idolatría de su tropa...ha forjado la imagen del icono de una época que comenzó con él: el nuevo rico, el “puto amo”, el poderoso, el intocable, aquel a quien todos quieren parecerse y quieren acercarse. No hubo nadie que se atreviera a susurrarle memento mori?


En la Vega Baja sabemos mucho de Zaplana. Como un Cesar intocable también aquí estableció un campamento de legionarios segundones que jamas usaron la gomina con tanta gracia. Hace unos meses, se filtró una foto a la prensa en la que Zaplana comía en el restaurante El Chanos de Molins con algunos de sus acólitos territoriales en la Vega Baja. Entre ellos, el ex alcalde de Callosa Javier Pérez Trigueros, el ex alcalde de Dolores, concejales y pedáneos del PP de Orihuela y la ex alcaldesa Monica Lorente.

En la comarca de la Vega Baja, Zaplana era dios y competir con dios en esta comarca tiene mérito. Cohecho, prevaricación, tráfico de influencias, amaños, fraudes, extorsión, son sólo algunos de los delitos que por aquí tiene la soldadesca zaplanista ya en espera de juicio. Ahora que ha caído el águila, los polluelos sentirán el verdadero vacío del banquillo.

Se acaba toda una época pero comienza otra. Decenas de concejales y políticos zaplanistas se han refugiado en las tropas de Ciudadanos como células durmientes a la espera del fruto. La recolección electoral de la siembra planificada por Aznar y Zaplana en el partido de Rivera será su manera de perpetuar su alargada sombra. Lo que no sabe Rivera, si es que si aspira a ser el nuevo Zaplana de la política española, es que ni en el fondo ni en la forma tiene nada que hacer. 

Solo alguien como Eduardo luce con glamour la pulserita de bandera española y luego corretea sus negocios por el extranjero con tanta “soltura”económica. Sólo alguien como Zaplana pacta con Pujol sin que se le descolore el rojigualda de la muñeca. Sólo alguien como Zaplana tiene el cuajo de imponer el requisito lingüístico valenciano para ser profesor y consigue que se señale a los de enfrente. Sólo Zaplana sabe ser Zaplana. 

Sus valientes legionarios están esperando el banquillo o la cárcel. Nada queda de aquellas huestes gloriosas; si acaso, títulos honoríficos y fotos solemnes con fajines purpurados, humillados símbolos en sus gaznates y pompa hortera de serviles palanganeros.

Algunos zaplanistas han logrado, como pulgas parasitarias, saltar de perro, saltar de amo. Podéis reconocerlos con facilidad, de partido en partido, saltaron hasta Ciudadanos. Qué le vamos a hacer. Siempre ha pasado. Espero que Rivera vigile bien su campamento. El Opel Vectra 16 válvulas se ha quedado muy anticuado. A saber qué modelo de coche les representa.

El resto, soledad y tierra saqueada. Una Vega Baja polvorienta de sueños, aletargada por miles de votantes del PP que naufragan estupefactos y cabreados por tanta ilusión traicionada, una Vega Baja que, por fin, ha empezado a disfrutar de gobiernos decentes en sus municipios tras las últimas elecciones. Ha costado mucho desenmascararles. Y hay que seguir señalando a los emboscados, que los hay. Pase lo que pase, por favor, estemos atentos, siguen ahí. Aprendamos.


(*) Periodista


Eduardo Zaplana, el rey del mambo / Enric Vila *

Eduardo Zaplana fue una especie de Albert Rivera antes de Ciudadanos. Nacido en Murcia en 1957, su carrera no se explica sin la mediocridad de las élites locales y la necesidad de Madrid de ofrecer una épica española en territorio hostil, a través de un aventurero simpaticote y seductor.

Ambicioso y hedonista, llegó a ser el dueño casi absoluto de la Comunidad Valenciana. Con el apoyo de Las Provincias y de un Aznar cada vez más poderoso, estableció una red clientelar densísima basada en el capitalismo de amiguitos y en la política franquista del coros y danzas, pasada por un barniz de modernidad chavacana, pero llamativa.

Como condottiere al servicio de Madrid, disfrutó de tanta impunidad que la noticia de su encarcelamiento ha generado una mezcla de hilaridad y de sorpresa. Alfons López Tena recuerda que, en tiempo de Zapatero, los miedos de la oposición valenciana pararon una sátira teatral de su vida basada en una obra de Brecht que explica el ascenso de Hitler a través de la historia de un gángster de Chicago.

La ascensión de Zaplana empezó en 1991 cuando su suegro falangista le compró la alcaldía de Benidorm a través de una tránsfuga nombrada Maruja la bienpagá, que en el 2009 todavía cobraba del PP. En Benidorm ensayó la política turbia y propagandística que después aplicaría a la Generalitat para poder repartir beneficios a través de la inflación de sobrecostes.

Cuando ETA asesinó a Manuel Broseta en 1992 quedó un vacío de liderazgo en la derecha del país y Zaplana lo llenó con el apoyo de Aznar y de algunos caciques locales. En 1995, era investido presidente con los votos de Unión Valenciana, que pronto quedaría disuelta en el magma de nuevos intereses creados por el PP. El presidente valenciano impulsó una política urbanizadora que ha llevado a mucha gente a la prisión y que acabó con la intervención de la Unión Europea.

La cultura del saqueo, tan viva en un territorio marcado por la reconquista, se asoció a una idea barata de triunfador, que Zaplana representaba de buen grado y consciente de los votos que le daba. El contraste con el amodorramiento de la anterior etapa socialista le dio una aureola carismática y moderna. Los constructores multiplicaron con él los beneficios y eso también contribuyó a extender mucha alegría.

Zaplana despertó una euforia grosera, frívola y cofoista, en un momento que la economía española vivía al ritmo frenético de la ruta del bacalao. El presidente del Valencia, Paco Roig, le dijo un día, entre carcajadas: "Presidente ahora voy diciendo que eres maricón para compensar las historias que circulan sobre tus mujeres." Cuando el presidente dejó embarazada a una de las consejeras de su gobierno envió al arzobispo a hablar con su mujer para convencerla de la importancia de la familia.

Obsesionado para ir a Madrid, promovió proyectos como Tierra Mítica o la Ciudad de la Luz de Alicante que se acabaron hundiendo, pero que de momento le permitían satisfacer su corte y dar una imagen de presidente dinamizador y business-friendly. Las grandes escenografías sin base y la atracción de figuras internacionales decaídas como Julio Iglesias o Yoko Ono eran celebradas por Canal 9, que le reía, todas las gracias.

En 2002 Aznar lo nombró ministro de Trabajo. Para no ceder el poder en un solo sucesor que le pudiera coger el control del país se marchó a Madrid dejando una guerra civil dentro del partido. Como portavoz del gobierno de Aznar lideró, junto con Acebes, la estrategia del PP de atribuir el atentado del 11-M a ETA.

Cuando era portavoz del grupo de Rajoy, en tiempo de Zapatero, pidió permiso en la mesa del Congreso para hacerse un jacuzzi en el despacho: "Ya sabes que después de algunas visitas hay que ducharse", le dijo a un diputado, tratando de convencerlo de que pidiera también hacerse uno.

Una vez fracasado el intento de desbancar a Rajoy, justo cuando España empezaba a pagar las facturas de los desenfrenos, en el 2008 dejó la política. El PP enseguida lo colocó en  Telefónica y de presidente del Círculo Siglo XXI. En Valencia había perdido la batalla contra Francisco Camps y Rita Barberá y muchos de sus efectivos fueron pasando a Ciutadans, mientras él se operaba la nariz, los ojos y asistía a sesiones de rayos UVA.

En el 2011, murió uno de sus hijos, y en el 2015 le fue diagnosticada una leucemia de la cual se recuperó, después de haber estado enfermo terminal. La cruzada contra la corrupción hizo que mucha gente se preguntara cómo era posible que todos sus antiguos colaboradores fueran cayendo menos él. 

Cuando todo el mundo daba por hecho que saldría intocado, un imán de la mezquita de Valencia encontró un montón de documentos en un falso techo de un piso de lujo que había sido propiedad suya, cuando era el rey del mambo de Valencia.

En el peor momento de su vida, ahora que la leucemia le había reaparecido y a su mujer se le había declarado también una, la policía lo detuvo cuando iba a quimioterapia. El juez lo ha hecho ingresar en la prisión sin fianza acusado de delitos fiscales y pertenencia a banda criminal.


(*) Periodista


sábado, 26 de mayo de 2018

El piso de 300 m2 que la hija del cartagenero Zaplana compró con "donaciones" de sus padres


MADRID.- En los meses previos a su detención en el marco de la operación Erial, el cartagenero Eduardo Zaplana (62) retomó su afición por las inversiones inmobiliarias mientras los investigadores seguían sus pasos de cerca en el secreto más absoluto. Recientemente, el ex presidente de la Generalitat Valenciana, acusado de siete delitos, vendió por 2,8 millones de euros un piso de 500 metros cuadrados en el madrileño Paseo de La Castellana para reinvertir estos fondos en un inmueble de 290 metros cuadrados en el barrio de Chamberí, adquirido el pasado marzo por 1,8 millones de euros. 

Una transacción, adelantada por Vanitatis, para la que no necesitó contratar hipoteca, lo que llamó la atención de los agentes, quienes durante los dos últimos años intentaban averiguar cómo el también ex ministro de Aznar pudo repatriar 10,5 millones de euros que supuestamente cobró en sobornos y que ocultó en Panamá a través de empresas gestionadas desde Uruguay. La compra de este apartamento precipitó su detención. Sin embargo, ésta no ha sido, tal y como ha podido saber El Mundo en exclusiva, la única adquisición millonaria reciente de los Zaplana.
María Zaplana Barceló (33), la hija de Eduardo Zaplana y Rosa Barceló, miembro de una de las familias más adineradas de Alicante y también detenida en la operación Erial, se hizo el pasado 14 de noviembre de 2017 con un impresionante piso de 310 metros cuadrados en la calle Poeta Querol de Valencia, una céntrica calle de la ciudad del Turia, donde se ubican las tiendas de grandes marcas de lujo, como Ferragamo o Louis Vuitton. 
Al igual que sus padres, María, a pesar de su juventud, no tuvo que suscribir ninguna hipoteca. Fuentes cercanas sostienen que la compra fue analizada "exhaustivamente" por las entidades bancarias para descartar un posible blanqueo de capitales por lo que la operación, a su juicio, "está completamente limpia". 
Aunque la hija de Zaplana está casada en el régimen de sociedad conyugal con el controvertido y riquísimo empresario Luis Iglesias Rodríguez-Viña, con el que vive en Puerta de Hierro, en el momento de la firma del citado 'pisazo', María sostuvo ante el notario Antonio Pérez-Coca que el dinero era privativo, es decir exclusivamente suyo, y fruto de unas "donaciones" efectuadas por sus padres. Con el dinero regalado, María invirtió en una propiedad valorada entre 1.200.000 y 1.485.000 euros, según el equipo de Idealista Data.
En estos meses previos a la detención de su progenitor, María Zaplana, quien trabaja como asesora en la Secretaría de Estado de Turismo, ha quintuplicado su patrimonio inmobiliario. En julio de 2009, sólo tenía el 50% de un garaje en la calle Príncipe de Vergara de Madrid -el otro 50 % figura a nombre de Inversiones Mun SL-. 
En la segunda mitad de 2017, adquirió cuatro más: el citado inmueble de Valencia y otros tres en Menorca. Eso sí, en esta ocasión junto a su marido, ex socio de Oleguer Pujol en la compraventa de 1.152 sucursales del Banco Santander. Su causa por un presunto delito de blanqueo de capitales fue reabierta por el magistrado José de la Mata en enero de 2017.
El matrimonio, que se casó en 2013 y celebró el enlace de manera íntima en el restaurante Horcher, tiene un local y una vivienda en Mahón, así como una finca de 83 hectáreas en la que están realizando obras con las que han tenido problemas. 
Tal y como ha podido confirmar El Mundo, el Consorcio por la legalidad urbanística en suelo rústico de Menorca ha abierto un expediente de disciplina urbanística sobre esta finca. Puestos en contacto con la hija de Zaplana, ésta ha declinado realizar declaraciones.

La mujer de Zaplana, también detenida

María Zaplana y su hermana Rosa María, quien tampoco necesitó de hipoteca para la compra en 2012 de una vivienda de 131 metros cuadrados en la Avenida Alberto Alcocer, de Madrid, arroparon a su madre Rosa, a la salida de la comandancia de la Guardia Civil de Valencia este miércoles. 
María llevaba un bolso de Loewe valorado en 1.000 euros y su hermana, uno de estimación económica parecida, pero de Louis Vuitton. Las dos intentaban proteger de las preguntas de los periodistas a su progenitora, quien hacía unas horas también había sido detenida, pero había sido puesta posteriormente en libertad, con mayor suerte que su marido, en prisión provisional comunicada y sin fianza. 
No son buenos momentos para Rosa Barceló, quien en marzo perdió a su padre, Miguel Barceló, histórico senador del PP fallecido a los 94 años, quien deja un gran legado a sus herederos.
Lo que riza el rizo son los importantes problemas de salud de la familia. Tras despedir a su padre, Rosa acaba de ser diagnosticada de un cáncer, según OK Diario, y Zaplana sigue requiriendo de revisiones médicas para tratar la leucemia que sufre desde hace unos años. Eduardo Zaplana y su mujer han superado momentos duros, como la muerte en 2011 de su hijo Eduardo, y otros asuntos no tan relevantes, pero también dolorosos, como la presunta amistad del ex ministro con una compañera del PP en la Comunidad Valenciana.

Primeros días de Zaplana en la cárcel: cacheo, fabada y a la enfermería con Blasco

VALENCIA.- De coincidir entre los techos artesonados y muros con tapices del Palau de la Generalitat a hacerlo entre las frías paredes modulares de la enfermería de la cárcel de Picassent. De despachar sobre las intríngulis de los últimos planes de empleo o de los programas de ayuda social a hablar sobre qué se puede comprar en el economato o los horarios en prisión. De presidente de la Generalitat y conseller de Trabajo y (luego) de Bienestar Social a compañeros de 'chabolo'. Eduardo Zaplana y Rafael Blasco están ambos ingresados en el módulo de enfermería de Picassent, como confirmaron fuentes penitenciarias, según publica hoy Las Provincias.

La coincidencia entre ambos (si no se ha producido ya) es cuestión de tiempo, aunque los dos exresponsables del Consell comparten módulo de enfermería, pero no se encuentran en la misma ala. Eduardo Zaplana se halla en la zona conocida como B-1, el área destinada a los internos que padecen enfermedades graves o crónicas, y donde ha quedado ingresado a consecuencia de su leucemia. 
La zona B-2 es la que ocupan los presos que sufren problemas psiquiátricos. La B-3, en la que está Rafael Blasco, es para los reclusos que padecen enfermedades pasajeras, lesiones temporales o que tienen una avanzada edad, circunstancia esta última que se aplica al exconseller, por sus 73 años. La relevancia pública de los internos (su condición de VIP) es también un motivo que habitualmente conduce a su internamiento en la enfermería.
Pero la presencia de Blasco -quien cumple condena desde 2015 por el desvío de fondos en el 'caso Cooperación'- en el ala B-3 de enfermería no responde sólo a destino de ingreso, sino también a la labor que el exconseller lleva a cabo entre rejas. Las mismas fuentes explicaron que Blasco trabaja en la cárcel como ordenanza de enfermería, ayudando a los médicos del módulo y como uno de los presos de confianza que acompañan a otros internos.
Para coincidir, Zaplana y Blasco deberán hacerlo durante esta labor de apoyo a los médicos que lleva a cabo el exconseller condenado. Y es que ambos ni siquiera comparten patio ni comedor, pues cada una de las alas de la prisión tiene su propia dependencia. Incluso para acudir al economato lo hacen por ventanillas distintas.
Zaplana llegó a la cárcel de Picassent ya entrada la noche. Y los funcionarios siguieron estrictamente el protocolo que se aplica a cualquier ingreso. Al expresidente se le hizo la ficha carcelaria, las correspondientes fotografías y se le entregaron las normas y horarios del establecimiento penitenciario. 
«Se le cacheó y se registraron sus pertenencias, como a los demás presos», según explicó un funcionario. El expresidente aportó diversos documentos médicos que atestiguan la leucemia que padece, así como del tratamiento que debe seguir.
Los empleados penitenciarios le hicieron entrega de una almohada, sábanas y una manta, el ajuar carcelario para la cama que ocupará Zaplana en el interior del centro Antoni Asunción de Picassent. «Él dio las gracias. No dijo mucho más. Se mostró en todo momento tranquilo y muy correcto con los funcionarios», aseguró un responsable de la vigilancia en la prisión valenciana.
Tras pasar la noche sin ninguna incidencia, ayer por la mañana el expresidente tomó la primera comida de su estancia entre rejas. Para desayunar, café con leche, un pan redondo con mantequilla y mermelada, y galletas. 
El expresidente empezó a recibir entonces las visitas de los especialistas de la cárcel de Picassent que se ocupan del procedimiento de ingreso. Educador, psicólogo y asistente social examinaron cómo se encontraba. El dictamen de los profesionales fue que no era necesario incluir al expresidente dentro del protocolo de prevención de suicidios, aunque Zaplana si se encuentra acompañado en su unidad por varios presos de confianza.
Las normas de visita en el centro Antoni Asunción establecen que el arrestado puede entrevistarse con su abogado en todas las ocasiones que precise. Las reuniones con sus familiares están más restringidas, limitándose a una por semana. Los 'vis a vis' (visitas con personas cercanas sin presencia de funcionarios) tendrá que solicitarlos con antelación y ser autorizados por el director de la cárcel.

Una exconsejera de Zaplana cree que la actuación del PP se enmarca en el "odio y el rencor"

BENIDORM.- La portavoz del grupo municipal Liberales en el Ayuntamiento de Benidorm, Gema Amor, que fue miembro del gobierno del expresidente de la Generalidad Valenciana Eduardo Zaplana, ha lamentado la actuación del PP, que tardó 21 minutos en darle de baja, y la ha enmarcado en el "deporte nacional que es la envidia y el rencor", en alusión a la reacción del partido tras la detención del ex ministro.

Amor señala que el PP, "que tenía que dar ejemplo de los más esenciales preceptos del Estado del Derecho, se ha cargado la presunción de inocencia" y ha criticado al coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, que ha justificado la rápida actuación por pertenecer Zaplana al pasado.
Asimismo ha calificado de "penosas" las declaraciones del actual portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, renunciando a lo que es "una gran parte del pasado del PP sin dejar el más mínimo resquicio a la defensa". Cabe recordar que Hernando fue portavoz adjunto del partido cuando Zaplana era el portavoz en el Congreso.
"Ha añadido que debe ser el único caso en el que se ha actuado de forma autónoma, cosa que dudo. No han dejado ninguna posibilidad de que se pueda defender ni de conocer la causa, ni el mínimo beneficio de la duda", ha dicho.
Las "diferentes varas de medir del PP tras la fulminante" actuación con Zaplana demuestra "que no se le tiene respeto a la persona" y que el partido se encuentra en total descomposición, a la deriva, que no respeta su pasado", dice la ex consejera, que también ataca a Bonig diciendo de ella que nadie "espera nada de ella".
Además de no respetar la presunción de inocencia, añade, "hemos tenido que asistir al dantesco espectáculo de que el PP dé crédito al autodenominado yonqui del dinero, con una película de ciencia ficción con una versión inverosímil de un imán sirio y el altillo. Lo único que se ha podido demostrar es que el empresario sirio existe y que ha dicho que es falso".

El testaferro de Zaplana suma un patrimonio inmobiliario de 9 millones

MADRID.- La UCO, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, sospecha que Joaquín Barceló, mano derecha e íntimo amigo de Eduardo Zaplana, ayudó al expolítico del PP a esconder parte de la fortuna acumulada por el cobro de comisiones. Barceló llegó a controlar junto a su mujer, Felisa López, cerca de una decena de sociedades y, según las últimas cuentas remitidas al Registro Mercantil, al cierre de 2016 sumaba activos inmobiliarios valorados en 9 millones de euros. Todas las firmas tienen su sede en Alicante y sus propiedades y promociones se encuentran repartidas por dicha provincia, publica El Economista.

En el marco de la Operación Erial la UCO está investigando ahora la titularidad de distintas propiedades y empresas vinculadas tanto al matrimonio Barceló López -ambos han sido detenidos- como a otras personas del entorno de Zaplana, que tendrían el control de cuentas en paraísos fiscales en Luxemburgo, Uruguay y Panamá.
En España, la empresa más importante bajo el control de Barceló Llorens es Medlevante, que al cierre del ejercicio 2016 tenía activos valorados en 3,17 millones. Igualmente, destaca también Costera del Glorio, una empresa en la que participa también como apoderada Felisa López, con activos por 2,49 millones más; o Gesdesarrollos Integrales, que tiene también 2,23 millones en activos inmobiliarios.
La relación de Eduardo Zaplana con Joaquín Barceló es de estrecha amistad desde hace muchos años. Ambos se conocen desde su juventud en Benidorm, el pueblo donde el exministro pasaba sus veranos y conoció a su mujer Rosa Barceló -la coincidencia del apellido con el de su amigo es pura casualidad- comenzando además su carrera política hasta llegar a ser alcalde de la localidad en 1991.
En la capital de la Costa Blanca, Zaplana y su grupo de amigos -entre ellos Barceló- formaron la Peña El Picarol. Y allí, los dos matrimonios, los Zaplana Barceló y Barceló López, forjaron un grupo que se mantenía vivo desde entonces. La vida profesional de Zaplana y Barceló también ha ido en paralelo a esta relación personal.
El ahora detenido y señalado como testaferro de Zaplana, entró a formar parte de la extensa nómina de personajes de Benidorm que saltaron a las instituciones de la Comunidad Valenciana a finales de los años 90 del siglo pasado después de que Eduardo Zaplana se hiciera con la presidencia de la Generalitat. 
Así, Barceló empezó dirigiendo el Centro de Desarrollo Turístico (CDT) de Benidorm y posteriormente pasó a ser director de Formación de la Agencia Valenciana de Turismo. En 1995, ya tras la llegada de Eduardo Zaplana a la presidencia de la Generalitat, Barceló fue nombrado director general de la Consejería de Turismo y pasó a hacerse cargo de todos los centros de turismo de la Comunidad Valenciana. 
Posteriomente, en 2002, con Zaplana ya como ministro de Trabajo, Barceló fue nombrado responsable de Relaciones Institucionales del Parque Terra Mítica.
Fuentes de la investigación de la Guardia Civil insisten, no obstante, en que la detención de Barceló no guarda en principio relación con sus cargos públicos, sino con su red de empresas, puestas a disposición de Zaplana. La Guardia Civil está analizando ahora todo su patrimonio, así como las empresas que figuran también a nombre de Felisa López.

Zaplana recurre su prisión por el "grave deterioro" de su salud y porque una fuga es "impensable"

MADRID.- Eduardo Zaplana, exministro del Gobierno de Aznar y expresidente de la Comunidad Valenciana entre 1995 y 2002, ha recurrido de nuevo a decisión de la jueza de instrucción de Valencia, Isabel Rodríguez, de acordar su prisión incondicional por supuestos delitos de cohecho, malversación de fondos públicos, contra la Hacienda, de blanqueo de capitales y de asociación ilícita, entre otros, según El Español.

La instructora, que lleva investigando este caso en secreto desde 2015, considera que existen indicios de que Zaplana cobró en el extranjero -en concreto, en una sociedad luxemburguesa llamada Imison International- sobornos por un importe total de 6,4 millones de euros vinculados a la adjudicación de las estaciones de ITV y de los parques eólicos de la Comunidad Valenciana.
Las comisiones ilegales habrían sido pagadas en 2005 y 2006 por empresas de la familia Cotino, adjudicatarias de esos contratos. Juan y Vicente Cotino (sobrino y hermano, respectivamente, de Juan Cotino, ex director general de la Policía y expresidente de las Cortes valencianas) fueron detenidos, al igual que Zaplana, el pasado martes pero, a diferencia de éste, fueron puestos en libertad el jueves.
La instructora encarceló de forma incondicional a Zaplana alegando la existencia de un riesgo de fuga que vincula a la gravedad de las penas correspondientes a los delitos que son objeto de investigación y a la existencia de riesgo de destrucción de pruebas, que la defensa niega en consideración a que las diligencias se iniciaron en 2015.
La resolución judicial no hace alusión a la delicada situación de salud del exministro debido a una grave enfermedad por la que debe seguir un tratamiento médico permanente. El recurso presentado este viernes por el letrado defensor, Santiago Milans del Bosch, se basa precisamente en el "grave deterioro" que el estado de Zaplana puede sufrir en prisión, donde -sostiene- resulta inviable que reciba un tratamiento adecuado por el tipo de dolencia que padece.
El defensor subraya que la ley prevé la posibilidad de que la prisión incondicional se verifique en el domicilio del investigado, con las medidas de vigilancia que sean necesarias, cuando por razón de enfermedad el internamiento en un centro penitenciario entrañe un grave peligro para su salud.
El letrado considera, asimismo, "impensable" la eventualidad de una fuga no sólo debido a las condiciones físicas de su cliente sino también por su arraigo familiar en España y porque produciría una imagen de culpabilidad contraria a su interés de acreditar su inocencia. Zaplana niega toda relación con cualquier cohecho y también rechaza la imputación de haber repatriado fondos ilícitos del extranjero.

Zaplana ingresó en la enfermería con una subida de fiebre tras ser encarcelado

MADRID.- El expresidente valenciano Eduardo Zaplana ha ingresado en la enfermería de la prisión con subida de fiebre tras ser encarcelado por orden de la titular del Juzgado de Instrucción nº 8 de Valencia. Zaplana se encuentra en pleno tratamiento por leucemia y sus equipos jurídicos han solicitado desde el primer momento la revocación de la orden de prisión incondicional por la delicada salud del investigado en el caso Erial, según revela okdiario.

Zaplana ha sido destinado por este motivo al área de enfermería del centro penitenciario de Picassent. De hecho, Zaplana, que llegó a la prisión a las 21:02 horas en un furgón de la Guardia Civil procedente de la Ciudad de la Justicia de Valencia, pasó los trámites de ingreso en la cárcel e ingresó acto seguido en el ala de enfermería pasadas la una de la mañana.
Ese primer ingreso, formó parte del proceso habitual seguido al ingresar en el centro un interno con una patología acreditada. Pero posteriormente, Zaplana ha tenido una subida de fiebre que ha recomendado el ingreso en la enfermería.
La situación ha sido similar a la vivida tras la detención del martes. Y es que tras concluir el registro en Benidorm, el ex presidente autonómico y ex ministro registro igualmente una subida de fiebre. Hay que recordar que Zaplana está en tratamiento de cáncer, ha sido trasplantado, y la fiebre es uno de los indicadores más delicados sobre su evolución.
La defensa de Zaplana ya ha anunciado que recurrirá el auto de la titular del Juzgado de Instrucción nº 8 de prisión incondicional y sin fianza por “innecesario, desproporcionado e injusto” para la continuidad de la instrucción de esta causa, en la que se investigan delitos de blanqueo de capitales, cohecho, malversación y prevaricación.
Se trata de un ingreso en prisión que ha contado con polémica incluso interna. Y es que las dudas se han desatado entre jueces y fiscales por un final trágico por el impacto de la cárcel en su delicado estado de salud, tal y como adelantó okdiario.
De hecho, la juez que investiga la ‘operación Erial’ ha decretado la prisión incondicional, comunicada y sin fianza, pese a la insistencia de su equipo jurídico en la delicada situación de salud que atraviesa Zaplana, que padece una leucemia de la que lleva tratándose dos años.
La polémica en la capa judicial ha surgido porque el caso no se podrá resolver con celeridad. “Este caso parte de las declaraciones de Ricardo Costa y puede tener conexión con Taula”, señala una fuente conocedora de la tramitación judicial. “Y ello significa que se puede dilatar su tramitación durante varios años. Un periodo que puede resultar excesivo para un persona en ese estado de salud”, añade.
La discusión sobre este punto, de hecho, se ha instalado en la capa judicial y fiscal, donde se discute la idoneidad y necesidad de esta medida de prisión incondicional para una persona que difícilmente podría escaparse teniendo que seguir recibiendo tratamiento contra el cáncer.
“El temor es literalmente por su salud. Estas situaciones tienen un fuerte impacto anímico. Y eso puede ser delicado”, señala otra fuente judicial.
El ex presidente de la Comunidad Valenciana, desde que fue trasplantado de médula en 2016, está sometido semanalmente a un estricto control médico. El pasado martes, cuando fue detenido a la salida de su apartamento valenciano, pasadas las 8:00 de la mañana, Zaplana se dirigía a la consulta de sus oncólogos para que le inyectaran hemoglobina. El arresto le impidió cumplir con el protocolo para controlar la leucemia.
Un cuadro médico como el de Zaplana requiere un tratamiento de especialistas médicos. Los agentes de la UCO pudieron comprobar personalmente la situación de debilidad del ex dirigente del PP cuando lo llevaron de Valencia a Benidorm para practicar el registro de su domicilio.

Caso Zaplana: ¿Qué dice la ley de los presos preventivos enfermos?

MADRID.- El expresident de la Generalitat Eduardo Zaplana, a quien en 2015 le diagnosticaron una leucemia, podría cumplir la medida de prisión provisional en su domicilio si así lo determinara un juez.

Una situación contemplada en la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LeCrim) en su artículo 508 dedicado a la excarcelación de prisión por enfermedad para internos preventivos, según explica Paz Vallés, abogada especialista en Derecho Penitenciario del despacho Molins y Silva.
Vallés aclara que los presos enfermos, sean preventivos o penados no tienen "por qué" tener ningún problema con estar encarcelados, ya que los centros penitenciarios dispensan todo tipo de tratamientos a enfermedades, si bien las posibilidades de que salgan de la cárceles son distintas entre unos y otros.
Para los presos penados enfermos, el acceso a la libertad es más estricta. Según el reglamento penitenciario y la última reforma del Código Penal de 2003 solo los penados que padezcan una enfermedad "muy grave" y con padecimientos "incurables" serán excarcelados por razones humanitarias si los informes médicos lo determinan.
Diferentes son las perspectivas para quien está aún como preso preventivo. El juez o tribunal podrá acordar que esta medida -prisión provisional del investigado- se verifique en su domicilio, con las medidas de vigilancia que resulten necesarias, cuando por razón de enfermedad el internamiento entrañe grave peligro para su salud.
El juez o tribunal podrá autorizar que el investigado o encausado salga de su domicilio durante las horas necesarias para el tratamiento de su enfermedad, siempre con la vigilancia precisa.
De esta forma, la obligación de permanecer en el domicilio con el fin de asegurar la sujeción al proceso penal se entiende como una medida cautelar personal.
Eduardo Zaplana ha anunciado ya a través de su defensa que recurrirá su ingreso en prisión ordenado por la juez de instrucción nº 8 de Valencia tras su detención en el marco de la Operación Erial por los delitos de blanqueo de capitales, cohecho, malversación y prevaricación.
Fuentes penitenciarias consultadas advierten que precisamente la cárcel donde ha ingresado Zaplana no es la más adecuada para un enfermo, ni siquiera su enfermería, saturada de reclusos.

Zaplana cambia de abogado tras un rifirrafe con los letrados

ALICANTE/MADRID.- Dos abogados de renombre acompañaban a la familia del exministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, por su comparecencia ante la magistrada del Juzgado de Instrucción nº8 de Valencia y la Fiscalía Anticorrupción, tras su detención el pasado martes en la «Operación Erial», en la que se investiga su presunta participación en una trama para el presunto blanqueo de dinero procedente del cobro de comisiones. Uno de los letrados era Íñigo Segrelles, especialista en derecho penal patrimonial-económico, además de profesor de esta materia en la Universidad Complutense de Madrid.

El otro era Santiago Milans del Bosch, exjuez, exfiscal y magistrado en excedencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.
Durante la larga espera de la tarde para conocer su futuro judicial, se produjo un rifirrafe entre el letrado Segrelles y un miembro de la familia de Zaplana, según confirmaron fuentes conocedoras de los hechos al diario Información.
Tras esta conversación, el letrado Milans del Bosch bajó a los calabozos para que Zaplana le diera la venia, para sustituir a Segrelles como su letrado en la causa.

La juez considera que hay riesgo de fuga del exministro del PP, sobre todo, tras encontrar documentación sobre un supuesto desvío de fondos en un maletín que ha sido intervenido en uno de los registros. Estos papeles no serían los mismos que los que entregó el empresario sirio en la antigua casa de Zaplana y podrían estar relacionados con la adjudicación de las ITV y de parques eólicos cuando él era presidente de la Generalitat, según El Español.

Tanto Eduardo Zaplana como su mujer Rosa Barceló tienen cáncer

MADRID.- Tanto Eduardo Zaplana como su mujer Rosa Barceló tienen cáncer. Ambos están imputados por delitos de cohecho y blanqueo de capitales. Terrible. Y hace más difícil entender para que alguien en las condiciones de Eduardo Zaplana, con la fortuna que tenía ya en España, querría repatriar ilegalmente los millones escondidos en Panamá o donde fuera, se pregunta Periodista Digital.

La imputación por delitos de cohecho y blanqueo de capitales de Eduardo Zaplana y su esposa ha llegado en un momento extremadamente delicado para ellos. Hace sólo un mes que a Rosa Barceló le diagnosticaron un cáncer, una enfermedad contra la que su marido lucha desde el 2015.
Eduardo Zaplana se retiró de la vida pública en 2015 por motivos de salud. Entonces, el ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales centró todas sus fuerzas en combatir una leucemia por la que, tras ser sometido a un trasplante de médula, sigue recibiendo tratamiento a día de hoy.
De hecho, el político acude cada lunes al hospital para realizarse un chequeo semanal, ya que su equipo médico sigue muy de cerca su estado de salud.
Su mujer, Rosa Barceló, ha sido su mayor apoyo durante estos tres años, pero hace unos meses que ella tampoco se encuentra en su mejor momento.
En abril le fue diagnosticado un cáncer, la misma enfermedad contra la que lucha su marido. Parece ser que ella también ha comenzado ya el tratamiento y este miércoles visitó a Zaplana con un aspecto muy desmejorado, acompañada por sus hijas, Rosa y María Jesús.
Se trata de unas circunstancias tristes para un matrimonio que se formó hace 37 años y que vivió su momento más duro en 2011, con la pérdida de su hijo, Eduardo, nacido hacía 22 años con el síndrome de Lowe, una enfermedad rara que afecta al desarrollo intelectual y a los riñones, entre otras cosas.
Entonces, su madre se despidió de él con una emotiva carta publicada en El Mundo: "Era nuestro bebé y todos los que vivimos cerca de él le queríamos, cada uno a su manera. Además de un bebé era un ángel. Nos va a dejar un vacío enorme a todos los que le hemos conocido de cerca, pero sé que desde donde esté nos va a ayudar".

El recluso Zaplana, en la enfermería

VALENCIA.- Tres celdas en tres noches consecutivas. Tras pasar primero por un calabozo de la Comandancia de València en la noche del martes, por uno de la de Madrid, el miércoles, Eduardo Zaplana, exalcalde de Benidorm, expresidente de la Generalitat Valenciana y exministro de Trabajo, en orden cronológico, probó en la madrugada del jueves su tercera celda en 72 horas. 

Así, Zaplana se encuentra en una de las celdas del módulo de Enfermería del centro penitenciario Antoni Asunción de Picassent, que comparte con dos reclusos más, uno de ellos, en prisión preventiva por una agresión machista a su exnovia. Según la información a la que ha tenido acceso Levante-EMV, habría pasado su primera noche «tranquilo» y, de momento, no está sometido al protocolo de suicidios.
Eduardo Zaplana llegó en un furgón de la Guardia Civil, junto con su asesor fiscal, Francisco Grau Jornet, y su amigo de la infancia y presunto testaferro Joaquín Barceló Llorens a la una de la madrugada a la unidad de Ingresos de la cárcel valenciana, poco después de que la jueza de Instrucción 8 de València decretara prisión comunicada y sin fianza para los tres, a petición de la Fiscalía Anticorrupción de València. La UCO solicitó el furgón a las 0.05 horas, una vez dictados esos autos de prisión por la jueza.
Como sucede con cualquier otro recluso, en la unidad de Ingresos se le abrió la correspondiente ficha de interno, que incluye la toma de huellas, datos personales y dos fotografías -es su segunda reseña como presunto delincuente en 48 horas, tras la ficha policial que le hizo la Guardia Civil mientras permaneció detenido-, y se le entregó el escrito informativo con las normas de funcionamiento del centro, que incluye los horarios de comida, de patio y las posibilidades de entretenimiento (biblioteca, polideportivo...), así como sus derechos de visita, la cuantía económica que puede gastar semanalmente en el economato -las compras especiales van aparte- y los datos para abrir la «cuenta» de gastos a la que tiene derecho todo interno.
Gracias a ese documento, el expresidente de la Generalitat supo que podrá ser visitado por su abogado en todas las ocasiones que lo desee y una vez a la semana por su familia, además de los vis a vis correspondientes, que requieren una solicitud previa con antelación y están restringidos. 
Tras cumplimentar la ficha policial, Zaplana fue explorado por el médico de la prisión -las entrevistas con el psicólogo y con el educador de la cárcel se pospusieron hasta el viernes por la mañana dada la hora de ingreso-, quien tras comprobar la medicación que ha viajado con él desde su detención, a las 8.05 horas del martes a la salida de su domicilio en la calle Pascual y Genís de València, y verificar que su estado de salud se mantiene en buenas condiciones, concedió su ingreso en la Enfermería.
El módulo dispone de todos los elementos necesarios para su cuidado diario y será excarcelado cada vez que tenga visita con su oncólogo o precise tratamiento por la leucemia que padece.

No hay protocolo de suicidio
Además, se ha decidido que no sea sometido al programa de prevención de suicidios (PPS), ya que no se aprecia riesgo de autolesión en el exministro ni un estado depresivo que haya hecho saltar la alarma.
La enfermería es el recinto con mayor protección para un recluso y a él son destinados siempre los internos que padecen algún tipo de enfermedad y los vip. En este caso, Eduardo Zaplana reúne ambas condiciones: el cáncer del que está siendo tratado desde hace años y ser un personaje de relevancia pública.
Los otros dos encarcelados en esta causa, Joaquín Barceló y Francisco Grau, también fueron fichados a su llegada, como marca el protocolo, pero, al no estar enfermos ni se considerados personajes de relevancia social, no fueron llevados a la enfermería, sino que permanecen en el módulo de Ingresos. 
El protocolo marca que los presos primerizos se queden en ese recinto las primeras 48/72 horas, como adaptación al régimen carcelario, antes de ser llevados a un módulo.