
Endurecimiento de las penas por corrupción urbanística, destinar los beneficios incautados a los condenados a políticas sociales o promover la declaración de bienes y actividades de los cargos electos al principio y al final de cada mandato.
Estas son algunas de las medidas incluidas por el Partido Popular en el Programa Marco, un documento que persigue convertirse en la base para el resto de programas electorales de las comunidades autónomas y municipios en las próximas elecciones municipales y autonómicas.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, desveló estas propuestas durante una intervención en la Casa de Campo de Madrid. Allí, el líder de la oposición aseguró que su partido "practica y va a seguir practicando" la "tolerancia cero" frente a la corrupción urbanística y aseguró que este Programa Marco pretende fomentar "la transparencia en los gobiernos y la honradez en la política".
Además del endurecimiento de las penas, Rajoy propuso combatir el transfuguismo impidiendo la presentación de mociones de censura en los ayuntamientos durante el primer y último año de mandato, si no van avaladas por los dos tercios del número legal de miembros de la corporación.
Paradójicamente, Rajoy presentó estas medidas mientras el alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, del PP, era proclamado en la Estación Marítima del Puerto de Alicante, ante 1.000 personas traídas en autobuses, de nuevo candidato para encabezar la lista municipal al ayuntamiento de la ciudad, tras casi doce años en este cargo, en medio de una fuerte contestación vecinal por sus desmanes.
El alcalde, que se encuentra imputado, acusó a los socialistas de ver las cosas «a través de una lente turbia por las mentiras y la difamación».Pidió a los alicantinos que no se dejen manipular porque «el PP es lo mejor que le ha podido pasar a esta ciudad», y aconsejó a Etelvina Andreu que deje de hacer gala de sus dos carreras universitarias, sobre todo porque de lo que se trata es de saber gestionar. «Alicante no es ningún laboratorio, ni los alicantinos son células madre», señaló.
Tras hacer un extenso recorrido de las principales actuaciones de la ciudad, sostuvo que la candidata del PSPV tiene «las manos vacías de ideas y propuestas»
Alperi se sienta estos días en el banquillo de la Audiencia Provincial por diversas causas abiertas contra él, acusado por los fiscales anti corrupción y los abogados de los vecinos de la ciudad de varios presuntos delitos en diversos hechos acaecidos.
De imputado ha pasado ya a acusado en todas ellas y así afronta su cuarta campaña electoral frente a una candidata socialista, Etelvina Andreu, impoluta y de mucho más nivel cultural y universitario. Los numerosos títulos académicos de su adversaria le acomplejan y trata de devaluarlos ante quienes no entienden el mundo universitario.
Ante su altura académica, Alperi se ha tenido que inventar, para no quedar en ridículo, un currículo con títulos académicos que, o son falsos, o no son tales puesto que no se le conoce ninguna formación ni oficio específicos, a sus 61 años, que no sea la política, y negocios que han terminado siempre en fiasco, casos de "Alivacsa" y el "squash" de la calle Alemania, que acabó en una sonada estafa a todos los socios.
Eso sin contar sus legendarias trampas jugando al mus en el "productivo" Real Club de Regatas de Alicante. Toda una trayectoria como para seguir otros cuatro años más, hasta cumplir los dieciséis en el sillón.
Díaz Alperi presentó oficialmente su candidatura a la alcaldía de Alicante por el Partido Popular con la intención de renovar, por cuarta vez consecutiva, la mayoría absoluta. Disparó contra «las plataformas que quieren dirigir la ciudad desde la demagogia y sin presentarse a las elecciones». Pero todo sin bromas ni ironías con sus imputaciones judiciales.
Aunque redujo el poder de convocatoria de asociaciones y movimientos cívicos a «cuatro, azuzados por la izquierda, que sólo mueven a doscientos», no obvió la cantidad de concentraciones y protestas que han proliferado por la ciudad en las últimas fechas: «Para éstos, los vecinos no son el fin, sino un juguete a su servicio» de «ambición personal».
El alcalde criticó con mal gusto y peor estilo a su principal rival en los comicios del 27 de mayo, la socialista Etelvina Andreu. Haciendo un vulgar juego de palabras, Alperi se refirió a la uve de su nombre propio como uve de «vencida» e intercambió el orden de las letras que forman ese nombre: «Etelvina, evítenla».
De la aspirante habló con falsedad, complejo de inferioridad y rencor: «Tiene las manos limpias porque se las ha lavado".
Presentó un discurso basado, según él, en la idea de «progreso» experimentada por la ciudad de Alicante en los últimos doce años de gestión del PP y recordó los proyectos realizados por su equipo de Gobierno en este periodo. Manifestó su compromiso de «seguir trabajando por impulsar y mejorar la competitividad de Alicante».
Díaz Alperi anunció que no habrá nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en esta legislatura, aunque «estará preparado para que la próxima Corporación lo pueda aprobar al principio de la legislatura».
Aseguró que no le ha parecido bien dar trámite al documento al final de la legislatura, y justificó el despido del redactor, el arquitecto Luis Cantallops, en que «quedaba pendiente de realizar el 40% del plan después de seis años».
Delante del promotor estrella del municipio, Enrique Ortiz, sentado entre los invitados, defendió Rabasa, por cuanto que es «el plan social de vivienda más importante de la Comunidad Valenciana», además de aportar un millón de metros cuadrados de zona verde a la ciudad y un pabellón cubierto. De este proyecto dijo, además, que era «mentira» que se ejecutase fuera del PGOU: «Estaba incluido en el avance como suelo urbanizable».
Además del Consell casi en pleno y el equipo municipal de gobierno, entre otros, estaban el presidente de la Autoridad Portuaria, Mario Flores; el de la CAM, Vicente Sala, el vicepresidente Armando Sala, el cuestionado alcalde de Torrevieja, Pedro Ángel Hernández Mateo; el de Benidorm, Manuel Pérez Fenoll. También acudió a arroparlo el diputado por Alicante, ex presidente del Congreso de los Diputados y ex ministro de Defensa, Federico Trillo.

















