En una jornada densa y no exenta de tensión, Joan Ignasi Pla demandó a los representantes socialistas huir del debate «sobre fulanismos, superar los vicios del pasado» y centrar los esfuerzos en las próximas elecciones generales, «cuyo resultado condicionará de manera significativa el diseño estratégico de la cita electoral autonómica de 2011».
El líder de los socialistas valencianos hizo hincapié en el «error de pretender despachar en dos meses y cinco hojas un problema que se comenzó a gestar hace doce años» y apelando a su intención de abandonar la representación del partido pidió «espacio para acometer una profunda y rigurosa reflexión» que redefina las posturas políticas.
Las palabras de Pla no cayeron en saco roto y la réplica más rotunda la elaboró el diputado e impulsor del manifiesto a favor de acelerar el cambio, Ricard Torres. En su intervención, el representantes socialista y una de las personas cercanas al ex ministro, Jordi Sevilla, quien finalmente no acudió a la cita, calificó de «inaplazable» el cambio en la dirección y acusó a la Ejecutiva de «no respetar las reglas del juego», viéndose obligada «a convocar un comité nacional para hacer recuento de la disidencia e intentar acallar las voces críticas».
Con este escenario y lejos de calmar las aguas, el resultado de la votación fue interpretado por algunos cargos del partido como el primer envite a la posible candidatura de Sevilla a la secretaría del partido.
La intervención de Torres respondió de manera contundente a una de las intervenciones más duras, la del ex diputado, Ángel Franco, quien calificó de «trepafilia» el movimiento de recogida de firmas impulsado por Torres y acusó a sus partidarios «de mirar por sus propios intereses y no por los del partido».
El tira y afloja en las argumentaciones se mantuvo durante las más de cuatro horas que duró el debate. Así, el resultado de las votaciones, que se efectuó de manera secreta, concede un balón de oxígeno al secretario general del PSPV, ya que el sector crítico incidió tras conocer el desenlace en su intención de acatar la decisión y posponer la apertura del debate.
Pese a aceptar el resultado, fuentes socialistas afines a la convocatoria del congreso extraordinario calificaron de «significativo» el respaldo alcanzado en la votación, ya que según destacaron, el anuncio de convocatoria del comité «de manera súbita» dejó poco tiempo para continuar recabando apoyos «a favor de un debate abierto con la militancia y no en un marco» como el de la sesión de ayer.
Junto a las críticas por la forma en la que se ha gestado la convocatoria, las mismas fuentes cuestionaron la participación en las votaciones de los miembros de la Ejecutiva, ya que «han actuado como juez y parte en esta cita». Una situación que, según explicaron, no se ha producido en situaciones anteriores y ha dejado su «impronta» en los porcentajes con los «que el debate, que suponía profundizar en la celebración de un congreso extraordinario ha quedado eliminada».-(EPI)























