martes, 29 de mayo de 2018

Eduardo Zaplana / Francisco Pérez Puche *

Sin duda hay un gen, una neurona, un anticuerpo de yo-qué-sé, que actúa como barrera protectora. La acción judicial contra Zaplana me pilla en Sevilla, cuando estoy comprobando que el Ayuntamiento del Guadalquivir sigue usando el sistema ancestral de postes clavados en el pavimento para sustentar los enormes toldos de la procesión del Corpus. 

'Els homenots de la vergonya' no han muerto en la ciudad hermana del sur, que se aferra a las tradiciones sin complejos. Han sido días de disfrute de apacibles paseos turísticos, de redescubrir Triana y Santa Cruz sin las viejas prisas, en los que no he conseguido alcanzar ni el menor asomo de rencor. ¿Me habré quedado ya tonto para siempre?

Empujado por la competencia entre ciudades, el periódico me pidió un serial de reportajes en la Sevilla que en los setenta empezaba a hablar del Metro. Pero ahora es fácil comprobar que a Sevilla le basta con ser ella misma para tener todo el encanto del pasado convertido en recursos del presente. El éxito no está en que las tortitas de camarones tengan muchos camarones, sino en la gracia amistosa con que el camarero explica las malas prácticas de la competencia.

En tres días, Eduardo Zaplana ha pasado de la gloria a la prisión provisional y yo, en Sevilla, solo consigo un sentimiento de melancólico abatimiento por Valencia, por la reputación de una tierra que uno no quisiera ver manchada -¡en Sevilla además!- por comentarios del estilo «Joder, estos valencianos...». No se producen, por fortuna: cada cual lleva su mochila e intenta poner la mejor cara al viento.

Ante el 92, Sevilla fue uno de los motores de la ambición valenciana. Queríamos el AVE, queríamos eventos, autopistas, cartujas, santajustas y miradas comprensivas del Gobierno. No era envidia, sino hambre de infraestructuras y sed de justicia. Y llegó un político nuevo que nos hizo creer que no había que esperar mucho de Madrid, sino arremangarse y conseguir cuanto anhelásemos: Zaplana trasformó la melancolía de Cenicienta en una autoestima que llevábamos esperando casi un siglo.

Julián Quirós, el domingo, hizo el trabajo impecable de describir lo que los valencianos vivimos a caballo entre dos siglos: Zaplana sabía aplicar a cada cual su medicina adecuada a cambio -eso no se duda- de una lealtad que tenía que atravesar las fronteras de la sumisión. Un día, para fastidiarle, le regalé las poesías de nuestro fundador, Teodoro Llorente; y para pasmo de mi impericia, escuché, en dos minutos, el mejor dibujo posible sobre los problemas clásicos del conservadurismo valenciano. 

¿Insaciable? Como es natural. Con Rita Barberá, Valencia cambió de arriba abajo aunque ya no supo detenerse ante el borde del abismo de la crisis. En aquellos años, por cambiar, hasta cambiaron, dos veces, todos los directores de todos los medios informativos de la región. 

Pero ocurre que, tantos años después, no me encuentro el rencor en ningún bolsillo. Cosas de la edad...


(*) Periodista


lunes, 28 de mayo de 2018

Investigan una posible manipulación de pruebas a favor de Zaplana


VALENCIA.- Seis días antes de que la Guardia Civil pusiera en marcha la operación Erial que ha acabado con el expresidente de la Generalitat Valenciana Eduardo Zaplana en prisión preventiva, un alto funcionario autonómico valenciano accedió, al parecer, al expediente de adjudicación a la empresa de la familia del 'exconseller' Juan Cotino de una de las parcelas del plan eólico por la que supuestamente habría pagado una suculenta comisión al exdirigente popular, recuerda hoy El Periódico.

El diario 'El Mundo' desveló que se trataría de Alfonso Roselló, jefe de servicio del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial y que trabajó en la Agencia Valenciana de la Energía que creó Zaplana, en la que fue entre otras cosas jefe de área de administración. También es el marido de Auxiliadora Hernández, secretaria autonómica de educación en el Gobierno del expresidente y que ocupó varios altos cargos en sus 'consells', que llegó a declarar como investigada en el 'caso Gürtel'.
Roselló estuvo el 16 de mayo en el Centro de Archivo y Logística de Ribarroja del Turia unos 16 minutos como refleja el registro de entrada que llevan los vigilantes de seguridad. Después apareció fuera de sitio la carpeta que contenía la información sobre el plan eólico valenciano que unos días después, el 23 de mayo, fue a recoger la UCO ya con Erial en marcha. Por eso se dieron cuenta de que alguien había estado allí consultando ese mismo dosier, como reflejaron los agentes en un informe oficial. Se estudia ahora si faltan documentos o si se manipuló otros.
Nada más conocerse la noticia, la Generalitat anunció la apertura de un expediente informativo a Roselló, que dirigirá la Conselleria de Transparència. Pero Rafa Climent, 'conseller' de Economia, de la que depende el IVACE, ha pedido a la Conselleria de Hisenda, de la que depende el centro logístico, que informe de entradas y salidas 'sospechosas' en un tiempo más amplio que los últimos días.

Investigación rigurosa

"Hay que hacer una investigación muy rigurosa y muy detallada, no única y exclusivamente de hace 10 días; hay que ir un poco más atrás", ha señalado Climent, que ha pedido investigar "durante un periodo de tiempo amplio" quién ha entrado en el almacén y "para qué".
De hecho, el 'conseller' ha señalado que por un proyecto de cambio de relación de puestos de trabajo en el IVACE, Roselló ya había ido en otras ocasiones a consultar documentación, por lo que no quiere "juzgar de manera negativa a nadie sin saber qué ha pasado". De esta manera, Climent ha dejado abierta la posibilidad de que fuera otra la persona que dejó fuera de sitio la carpeta en cuestión o a que fueran más de una las que revolvieran esas carpetas.

Así fue el reparto del plan eólico de Eduardo Zaplana bajo sospecha

VALENCIA.- Un acuerdo del 26 de julio de 2001 de la Generalitat aprobaba el Plan Eólico de la Comunidad Valenciana en el que mediante convocatoria pública se ecogerían los proyectos que instalarían parques en 15 zonas que se sacaron en bloque a concurso. El procedimiento, que ya generó polémica en ese momento, es ahora investigado en el juzgado de Instrucción número 8 de Valencia por formar parte del caso Erial, recuerda hoy Abc

Las sospechas se centran en que el entonces jefe del Consell, Eduardo Zaplana -para quien la juez ordenó prisión el pasado jueves-, amañó las adjudicaciones -al igual que las de las Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV) en 1997- para que recayeran en determinadas sociedades. Una de ellas vinculada a Sedesa y al grupo empresarial de la familia Cotino (Vicente Cotino, empresario y sobrino del ex director general de la Policía Juan Cotino).
A cambio de ello, habría recibido comisiones (los investigadores calculan que 10,5 millones de euros), cuyo dinero ocultó posteriormente en paraísos fiscales para después tratar de que volviera a España. Un proceso de blanqueo para el cual se habria servido de sociedades pantalla, testaferros y asesores fiscales -como Joaquín Barceló o Francisco Grau, ambos también en la cárcel- o despachos de abogados.
Uno de los argumentos determinantes para que la juez mandara a Zaplana a prisión fue, de hecho, el cobro de 6,5 millones de euros por parte de la familia Cotino a través de un ingreso en una cuenta en Luxemburgo perteneciente a la empresa Imison International SA. Según revelaron varios medios este fin de semana, ha sido gestionada por Beatriz García Paesa, la sobrina de espía Francisco Paesa, quien entregó al exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán.

Expedientes

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha registrado durante varios días las instalaciones de la Conselleria de Economía para revisar todos los expedientes relacionados con el plan eólico. Las preadjudicaciones fueron conocidas en 2002 y las definitivas se produjeron en 2003. El reparto se lo llevaron en su mayoría empresas en unión temporal y las más beneficiadas resultaron Renomar, Guadalaviar y Proyectos Eólicos Valencianos. Junto a ellas figuraban Eólica de Levante (formada por Elecnor, Colortex y Eléctricas Vinalopó) y Nuevas Energías Valencianas (Nevag y Umweltkontor Renovable Energy).
Renomar recibió 23 parques eólicos en cinco demarcaciones. En el momento de la preadjudicación estaba integrada por Iberdrola (a través de Energía Hidroeléctrica de Navarra), Energías Eólicas Europeas y Fernando Roig. Posteriormente, Acciona se hace con EHN e Iberdrola -tras su separación- deja de formar parte del consorcio. Su responsable desde julio de 2004 fue el exdirector del Instituto Valenciano de Finanzas, José Manuel Uncio.
Guadalaviar se llevó también cinco zonas. Estaba participada igualmente por Acciona junto a Elecnor. Precisamente a esta primera empresa fue a parar José Monzonís, director general de Industria y responsable directo de la tramitación de la convocatoria del plan eólico, un año después de cesar en el cargo en 2005.
Por último, se encuentra Proyectos Eólicos Valencianos, que se quedó con tres áreas y en la que se sitúa especialmente el foco de la investigación. La sociedad estaba participada por Endesa, Bancaja y Sedesa (propiedad de la familia Cotino). Los dos últimos vendieron sus participaciones unos años después. Aunque lo intentaron con Iberdrola, finalmente lo hicieron a Endesa, obteniendo una plusvalía de 39,3 millones de euros.
Aunque tanto Vicente como José Cotino fueron detenidos en el marco de la operación la pasada semana, ambos quedaron en libertad. Para los investigadores, además del trozo de pastel y el beneficio económico que supuso para ellos la adjudicación de los parques eólicos, también habrían colaborado en el blanqueo de las comisiones que pagaron a Zaplana.

Operación Erial: La caída de Eduardo ‘El Campeón’ Zaplana

MADRID.- La serie sobre la corrupción en la Comunitat Valenciana que El Plural está ofreciendo a sus lectores tiene una parada obligatoria esta semana: la Operación Erial. El ni más ni menos que expresidente de la Generalitat, exministro de Aznar y exportavoz del Gobierno del PP, Eduardo Zaplana, ha dado con sus huesos en la cárcel tras ser detenido por corrupción junto a varios testaferros entre los que destacan Joaquín Barceló y Francisco Grau, ambos en prisión junto a Zaplana.

En el rosario de delitos que se le imputan al expresidente encontramos los de blanqueo de capitales, cohecho, prevaricación, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, fraude en la contratación, delito fiscal, falsedad documental, asociación ilícita para delinquir y grupo criminal.

Guión de Berlanga
Pero antes de entrar en los detalles del por qué ha terminado el que parecía intocable en prisión, no puede uno dejar de detenerse en la berlanguiana forma de caer que ha tenido el expresidente, tan increíble que hasta podría ser cierta la historia si hacemos caso a la castiza frase de 'la realidad siempre supera la ficción'.
Como si de un guión del maestro valenciano se tratara, la historia comienza con el protagonista vendiendo su casa de València a un imán sirio. Sí, no han leído mal, a un imán sirio afincado en la capital del Turia. Un hombre que tras adquirir el inmueble quiso hacer reformas en el mismo y, ¡oh casualidad! encontró en un altillo una carpeta. En dicha carpeta ni más ni menos que el mismísimo Zaplana supuestamente había guardado los esquemas de cómo blanquear el dinero obtenido de unas mordidas que presuntamente se llevó mientras era presidente. 
Pero no solo cómo blanquear, sino que al parecer en los papeles de El Campeón (así le bautizó Julio Iglesias) estaban anotadas las empresas, sociedades y hasta las personas que le hacían de testaferro. Una perita en dulce para cualquier investigador.
Pero por si la historia fuera poco rocambolesca, en un giro de guion digno de un Óscar de la academia de Hollywood, resulta que el Imán sirio era íntimo amigo de Marcos Benavent, más conocido por los españoles como el ‘yonki del dinero’. “OMG” que dirían los ‘milenials’. Pues sí, el sirio le dio la carpeta a Benavent y le pidió que la guardara….los motivos, él sabrá. El resto deberá esperar a que se levante el secreto de sumario para saberlo.
Hete aquí que resulta que el ‘yonki’ huye de España porque a ‘chorizo’ no le gana nadie y los papeles se quedan en un despacho durmiendo el sueño de los justos. Pero la UCO, sin prisa pero sin pausa, encuentra a Marcos Benavent haciendo un periplo por Latinoamérica y, finalmente, éste vuelve a España en modo ‘namasté’ y se convierte en colaborador de la Justicia. 
Es en ese momento que la carpeta del altillo llega a manos del juez de Taula y del fiscal Anticorrupción. Ambos deciden que aquello no tiene nada que ver con esa operación y el fiscal, tras elevar consulta, decide denunciar el caso y termina en manos de la magistrada del Juzgado de Instrucción Número 8 de València.
Ambos, en colaboración con la UCO, empiezan a tirar del hilo hace dos años y medio, en 2015, en una de las operaciones judiciales más secretas que se recuerdan en la historia de la corrupción española. Y hace una semana salta la noticia, Eduardo Zaplana, El Campeón, el intocable, había caído.
La investigación se centra en dos adjudicaciones a la empresa Sedesa, propiedad de los hermanos Cotino, sobrino del exconsejero de la Generalitat e imputado por la visita del Papa en la Gürtel y también aquí, Juan Cotino. Según las primeras investigaciones, dicha empresa habría pagado más de diez millones de euros en mordidas al expresidente. Éste, a través de testaferros, habría escondido el dinero en paraísos fiscales en el extranjero. Pero la codicia siempre termina por salir y, hace poco habría comenzado a mover ese dinero de forma evidente.
Se investiga si durante los años previos, la forma de blanquear el capital se hizo a través de las empresas y sociedades que sus testaferros tienen en España, la cuales habrían incrementado su patrimonio de manera exponencial hasta llegar a los 7,4 millones de euros. Pero también bajo la lupa de la UCO se encuentran diversas operaciones inmobiliarias realizadas por el propio Zaplana. Entre ellas se incluye la venta de su piso en la Castellana por 2,8 millones de euros, la compra de una casa en Chamberí por 1,8, así como la adquisición de varios objetos de valor considerable.

Intocable
Hasta ahora, la corrupción siempre había perseguido al exministro, pero él corría más. Ya a finales de los 80 unas escuchas telefónicas dejaron en evidencia cuál iba a ser su forma de hacer política, pero aquellas grabaciones fueron anuladas y todo quedó en agua de borrajas. Después llegó Terra Mítica donde también bordeó la imputación pero salió victorioso.
La Gürtel, Lezo y Púnica han sido las últimas operaciones en las que el nombre de Eduardo Zaplana ha sonado con fuerza pero, como en las anteriores, ha salido de rositas de cada una de ellas. No ha sido hasta Erial que por fin la Justicia ha podido darle, al menos por el momento, caza.

Eduardo Zaplana, auge y caída del hombre que pagaba siempre en efectivo

MADRID.- Eduardo Zaplana era el prototipo de hombre triunfador. Tuvo todos los cargos públicos dentro de un partido que se pudieran desear. Y después en la empresa privada. Como le sucedió a Iñaki Urdangarin, le recomendaron para un buen puesto en Telefónica, donde ha permanecido hasta que la compañía privada (igual que su partido) le echó en cuanto se hizo efectiva su detención el martes pasado. La jueza Isabel Rodríguez le envió a la carcel de Picassent (Valencia) incomunicado y sin fianza acusado de blanquear 10,5 millones de euros procedente de comisiones ilegales.

Zaplana, el triunfador, el hombre que se hacía los trajes a medidas en la sastrería de El Corte Inglés de la calle Serrano y compraba corbatas Hermès, que solía pagar en efectivo en las tiendas gourmet del barrio de Salamanca, el eterno caballero bronceado al que tomaban el pelo en el PP porque siempre iba impecable y le apodaron Don Limpio, ya no tiene quien le baile el agua. Al menos públicamente. 
Sus amistades y conocidos a los que más de una vez llevó en el avión privado que utilizaba cuando ejerció de cargo público o en verano navegando por el Mediterráneo no quieren saber nada de él. Unos se sienten estafados y otros se han alejado haciendo suyo el refrán de "cuando las barbas de tu vecino veas arder, pon las tuyas a remojar", según constata www.vanitatis.elconfidencial.com.

Roma, París y las duras sesiones de quimio

Como aseguraba a Vanitatis una amiga que lo defiende: "Ahora resulta que todos sabían que Eduardo era un corrupto y un delincuente. ¿Y si eran conocedores de esa situación, por qué aceptaban que les invitara a comer? ¿O se iban con él de viaje a Roma o a París? ¿O le hacían la pelota y jugaban con él al tenis, aunque no tuvieran ganas? Efectivamente Zaplana -antes de que le detectaran la leucemia- solía hacer escapadas a estas dos ciudades. 
Es un hombre muy sibarita que no frecuentaba los restaurantes de moda, pero sí los locales de toda la vida como la marisquería O Pazo o el desaparecido NiMu, en el hotel Adler en la calle Velázquez. Gran deportista, acudía casi todos los días al gimnasio Metropolitan, donde tenía su entrenador personal. Solo faltaba cuando las sesiones de quimioterapia le dejaban fuera de juego.
Fue alcalde de Benidorm, presidente de la Generalitat Valenciana, ministro de Trabajo, portavoz de su grupo en el Congreso. Se llevaba bien con los periodistas y con el resto de su colegas de otros partidos. Donde despertaba más envidias era entre los suyos, precisamente por ese buen rollo que mantenía con la prensa. "El fuego amigo es el peor", decía refiriéndose a cargos del PP.

La paella de pollo y conejo para Julio (Iglesias)

Mantenía un buen rollo con los profesionales que se dedicaban a la prensa del corazoneo. Formaba parte de la lista de elegantes y respondía a los cuestionarios ajenos a su dedicación laboral. Desde prestarse a dar una receta de cocina a explicar como se hacia la paella, "que no hay que confundir con los arroces". Decía: "Aquí, se hace de pollo y conejo. Esa es la genuina".
Conservaba la tradición de muchas familias de la Comunidad Valenciana donde los hombres cocinan la paella en las reuniones importantes o los domingos. Tuvo incluso su nexo de unión con Ana Obregón en temas gastronómicos. Si la multifacética actriz le cocinaba a Spielberg, Zaplana lo hacía para Julio Iglesias.
Al menos esa era la leyenda de aquellos años cuando contrató al cantante en 1997 por seis millones de euros para que paseara el nombre de la Comunidad Valenciana por el mundo. El contrato incluía hablar de lo beneficioso que resultaba comer naranjas y arroz. Este pago se gestionó a través del IVEX (Instituto Valenciano de la Exportación) y cuando se investigó, el benefactor aseguró que la publicidad que había conseguido el cantante justificaba el dinero.

Muchos años después, Antonio Banderas hizo lo mismo promocionando Málaga con un éxito tremendo y gratis total. En esto radicaba la diferencia. Uno fue honesto y practicaba con el ejemplo y el hoy encarcelado seguía la pauta de lo 'mío es mío y lo tuyo también'.

Eduardo Zaplana ha pasado de ser el Campeón, como le llamaba Julio Iglesias, a ser el apestado del PP. Quizá lo único importante que le queda en su vida son sus hijos y su mujer. 

Los hitos de Eduardo Zaplana resumidos en diez frases

MADRID.- El pasado jueves 24 de mayo, la jueza de Valencia Isabel Rodríguez decretó la entrada en prisión comunicada pero sin fianza de Eduardo Zaplana. La magistrada accedía así a la petición de la Fiscalía Anticorrupción que alertaba del riesgo de fuga del exministro del Partido Popular.

Hijo de militar, Zaplana quiso ser piloto para no defraudar a su padre. Sin embargo, una baja médica le alejó de esa profesión para decantarse por el Derecho. Durante su época universitaria, el joven Zaplana comenzó a familiarizarse con la política pero, mientras que sus compañeros de facultad militaban en grupos de izquierdas, él prefirió apostar por el liberalismo de la mano de Joaquín Garrigues Walker, recuerda http://www.revistavanityfair.es.

“Me atrajo mucho la idea de que el liberalismo luchara por la democracia tanto o más a como se hacía desde la izquierda”, le contaba el de Cartagena a Pedro J. Ramírez en una entrevista para el suplemento Magazine de El Mundo en 2004.

De la Federación de Partidos Demócratas y Liberales, Zaplana pasó a UCD. Lo hizo a regañadientes, solo porque su mentor, Garrigues, lo ordenó. Por eso, tras la debacle del partido fundado por Adolfo Suárez, Zaplana se integró en Alianza Popular. Sin embargo, no fue hasta que el partido de Manuel Fraga pasó a llamarse Partido Popular cuando la carrera política de Zaplana despegó de verdad.

En 1991 fue alcalde de Benidorm, en 1995 presidente de la Comunidad Valenciana y, aunque fue uno de los hombres fuertes de los gobiernos de José María Aznar, desde el primer momento sobrevolaron sobre él sospechas de corrupción.

Tanto es así que, apenas un año después de ser elegido alcalde, Zaplana ya se vio envuelto en la causa de corrupción iniciada contra Naseiro y Sanchís. El escándalo fue de tal magnitud, que un informe interno del partido redactado por Alberto Ruiz-Gallardón sugería su expulsión inmediata de la agrupación.

Con motivo del aparente fin de su meteórica carrera política, Vanity Fair repasa los hitos de Eduardo Zaplana, a través de sus declaraciones.

Comer y rascar… todo es empezar

El caso Naseiro fue un escándalo de corrupción que implicó al tesorero del partido, Rosendo Naseiro, y a Ángel Sanchís Perales, diputado por Valencia y antiguo tesorero de la formación. Durante la investigación, también se obtuvieron escuchas telefónicas en las que se vio involucrado Salvador Palop, concejal por Valencia cuyo hermano estaba siendo investigado por narcotráfico, y Eduardo Zaplana. En dichas conversaciones se oía decir al que fuera Portavoz del Gobierno de Aznar:

"Me sentaré a comer con él y le diré a ver cómo puedo rascar yo aquí. (…) Así, pura y simplemente, ¿eh? Que me dé diversas opciones y me quedo con la más fácil. Pero me tengo que hacer rico porque estoy arruinado. (…) Estoy trabajando mucho, pero estoy arruinado. (…) Me lo gasto todo en política".

¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?

En 1988, la marca de automóviles Opel lanzó al mercado su modelo Vectra. Este vehículo de tamaño mediano y capacidad para cinco adultos, alcanzaba en su gama alta un precio entre los 24 y 30.000 euros. En una de esas conversaciones con Palop, Zaplana mostraba su deseo de hacerse con uno de ellos: “Ay, tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. ¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?”.

El nuevo Juan Guerra, pero bronceado

En 1990 estalló el escándalo Juan Guerra. El hermano del vicepresidente del Gobierno se dedicaba al tráfico de influencias desde un despacho dependiente de la Delegación del Gobierno en Andalucía. El caso provocó la dimisión de Alfonso Guerra y dio fuerzas a la oposición liderada por José María Aznar.

Zaplana, por su parte, vio en el hecho una oportunidad para prosperar personalmente. Coincidiendo con la inminente celebración de la Expo 92, el político puso en marcha negocios en Sevilla hasta el punto de bromear con el tema afirmando: “Ahora que han echado a Juan Guerra, a ver si lo sustituyo”.

Transfuguismo, de entrada no

Durante años, a Eduardo Zaplana se le llenó la boca con eso de que “en el Partido Popular no promovemos el tansfuguismo”. No se sabe si lo promovió o no, pero el hecho es que, cuando una concejala del Partido Socialista lo abandonó para pasarse al Grupo Mixto, Zaplana aprovechó la coyuntura para registrar una moción de censura contra el gobierno municipal del PSOE y postularse como candidato a la Alcaldía de Benidorm. El del PP, que se había quedado a un solo voto para poner a su alcalde cuando se celebraron las elecciones, no tuvo mucho problema en sacar la moción adelante gracias al voto de esa tránsfuga socialista.

Un señor etnocentrista en el Congreso

En el año 2006, María Teresa Fernández de la Vega, por entonces vicepresidenta del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, viajó a Mozambique para celebrar el Día Internacional de la Mujer y clausurar el foro “España-África. Mujeres por un mundo mejor”. Durante su estancia en el país africano, la vicepresidenta se fotografió ataviada con vestimentas típicas de la zona. 
Aprovechando el hecho, Eduardo Zaplana en calidad de portavoz del Partido Popular, arremetió contra De la Vega con las siguientes palabras: «¿Cuánto ganaría la Cámara si usted, que es tan aficionada a disfrazarse, un día se vistiera de vicepresidenta del Gobierno y cumpliera su obligación!». Y se quedó tan ancho.

Miss Benidorm

Los certámenes de Miss suelen caracterizarse por esos discursos vacuos de las candidatas que apelan a la paz en el mundo, a la felicidad de los más desfavorecidos y al poder sanador de la sonrisa de un niño. En ese sentido, Eduardo Zaplana hubiera sido una gran Miss, al menos a la vista de declaraciones tan vacías como: “Si tuviera ese poder eliminaría el hambre, la miseria, las desigualdades. Ojalá con sólo desearlo pudiéramos ayudar de verdad a los más desfavorecidos”. Pagar impuestos, no blanquear dinero negro y no estafar, también podría ayudar pero, bueno, eso… eso ya tal.

Podría haber sido peor

En agosto de 1992 se declaró un grave incendio en la Sierra Cortina de Alicante que, según todas las investigaciones, fue provocado. Como informaba el diario ABC, “la falta de medios técnicos para sofocar el incendio y la descoordinación de los recursos humanos” hizo que el fuego fuera aún más destructivo y acabase con cuatrocientas cincuenta hectáreas de una zona no urbanizable y de especial protección forestal. Eduardo Zaplana, por entonces alcalde de Benidorm, declaró que, a pesar de todo, “el incendio todavía podía haber tenido resultados más graves”. Efectivamente. Unos años después, se construyó en esos terrenos Terra Mítica.

Papá no lo sabe

El padre de Eduardo Zaplana quedó viudo muy joven. En su afán por cuidar, educar y proteger a su prole, nunca vio con buenos ojos que su hijo se dedicase a la política y menos aún en los turbulentos años de la Transición. “Lo que más siento es que mi padre muriera sin verme desarrollar mi actividad pública, para que hubiera tenido la satisfacción de ver que todo aquello tenía un sentido”. A la vista de los acontecimientos de los últimos días, tal vez haya sido mejor así.

Lo mejor de tu vida, me lo he llevado yo

Eduardo Zaplana y su esposa Rosa Barceló se conocieron cuando él tenía 16 años y ella 15. Se casaron en 1981 y, desde entonces, siguen juntos. “Pienso que el mérito fundamentalmente es de ella, que se ha adaptado muy bien a la vida de un político, a sus ausencias”, afirmó el del PP. Las malas lenguas, sin embargo, aseguraron que un buen día Rosa le puso las maletas en la calle. Se había hartado las ausencias. 
De las profesionales y de otras, que vinculaban al político con conocidas presentadoras de televisión. Evidentemente, todo era un infundio porque, no solo siguen juntos, sino que Rosa Barceló está siendo investigada en la causa que implica a su esposo, lo que supone que podría acabar como la esposa de Luis Bárcenas. Si eso no es amor, que baje Dios y lo vea.

Al César lo que es del César

Una de las frases más recordadas de Eduardo Zaplana es aquella que dice: “Estoy en política para forrarme”. En realidad esta afirmación nunca fue pronunciada por el exportavoz del Gobierno, sino por Vicent Sanz Monlleó aunque, a la vista de los acontecimientos, “se non è vera, è ben trovata”.

Hallan en un cementerio turco una pierna de un fallecido en el accidente de 'Yak-42'

MADRID.- Una pierna sin identificar de uno de los 75 miembros del pasaje del avión Yak-42 (entre ellos 62 militares españoles) se encuentra aún en territorio turco, concretamente en el cementerio de Maçka, según han confirmado a Abc fuentes del Ministerio de Defensa.

El hallazgo se produce después de que un familiar de las víctimas del Yak-42 solicitara en enero al Ministerio de Defensa que preguntase a las autoridades turcas sobre si aún permanecían restos de personas fallecidas en territorio turco.
«En su respuesta, recibida en la Embajada española en Ankara, las autoridades turcas han comunicado que una extremidad inferior, cuya identificación no pudo determinarse en su momento, fue enterrada en el cementerio de Maçka el 24 de julio de 2003», informan las fuentes.
En el Ministerio de Defensa, que está informando a las familias al respecto, no existe constancia documental de este hecho.
El Ministerio de Defensa ha instado ante la Audiencia Nacional la apertura de un proceso de cooperación judicial con Turquía para verificar la existencia de ese resto de una víctima de la tragedia aérea del Yak-42, ocurrida el 26 de mayo del año 2003.
«El proceso iniciado persigue verificar si el resto enterrado en 2003 puede ser localizado a día de hoy, para adoptar en su caso las medidas oportunas de identificación», informan desde Defensa. En caso de que sea verificado se procedería a su identificación. Por otro lado, las autoridades turcas, en su respuesta a la petición española, también a instancias del mismo familiar de un militar español, confirman que tanto las muestras orgánicas de las víctimas como las de los familiares utilizadas para su identificación fueron destruidas, tal y como determina la legislación turca.

Fallece de madrugada el sacerdote diocesano Antonio Vivo


ALICANTE.- El sacerdote diocesano monseñor Antonio Vivo Andújar, natural de Torre-Pacheco (Murcia), hijo de Pedro y de María e impulsor durante veinticinco años, como párroco y rector, de la basílica menor  de Santa María en Alicante, prelado de Su Santidad Benedicto XVI y caballero de la Orden del Santo Sepulcro, ha fallecido la pasada madrugada a los 89 años en la Casa Sacerdotal 'San Pablo' de forma repentina a causa de un infarto. 

Pese a haber nacido en la localidad murciana de Torre Pacheco el 17 de febrero de 1929, siempre se sintió alicantino, ya que se trasladó durante la adolescencia al Seminario de Orihuela para iniciar sus estudios como seminarista, tal como recuerda el diario Información.
Fue ordenado presbítero en la capilla del Palacio Episcopal de Orihuela el 19 de julio de 1953. 
A lo largo de su trayectoria, Antonio Vivo fue durante diez años secretario familiar del obispo Pablo Barrachina, vicario episcopal de Pastoral, delegado de Patrimonio Cultural de la Diócesis Orihuela-Alicante, director de la Casa Sacerdotal durante muchos años, así como profesor en la Escuela Universitaria de Enfermería y en las universidades de Burgos y de Granada.  
Diplomado en Humanidades Clásicas por la Universidad Pontificia de Comillas (1948), licenciado en Sagrada Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (1952), era bachiller en Derecho Canónico y Diplomado en Pastoral Litúrgica y en Pastoral Catequética por el Instituto Superior de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca.
Era doctor en Historia por la Universidad de Alicante y canónigo de la Concatedral de San Nicolás, de Alicante.
La misa exequial, presidida por el obispo Jesús Murgui, se celebra mañana, martes, a las 10 horas, en la Concatedral de San Nicolás, donde el finado oficiaba misa todos los días a las 11 de la mañana. 
Antes, a las 9.30 horas, los restos mortales, que ahora se encuentran en la Sala 8 del tanatorio del Vial de los Cipreses, serán recibidos por todo el Cabildo, que los trasladará hasta el Altar Mayor. 

Al servicio de Dios, y de los hombres

Pedro Soriano

Antonio Vivo (Torre Pacheco, 1929 ) nació en la casa cuartel de su ciudad natal. Su padre era Guardia Civil y su madre, modista. «Toda la ropa que llevaba de pequeño la hacía mi madre», recuerda. 
La fecha de su nacimiento es el 17 de febrero. Por eso, viajó hasta Torre Pacheco y visitó la casa cuartel. Luego entró en la iglesia que hay al lado: «No sé el tiempo que pasé allí, miré la pila bautismal donde me bautizaron y soñé, como si fuera un adulto, el día de mi bautismo».
A los seis años trasladaron a su padre a Cartagena y allí fue la familia: «Mi madre era cartagenera de la calle Cuatro Santos y vivimos en Santa Lucía». 
Allí murió un hermano de accidente, al que todavía sigue recordando. También visitó esta ciudad el día de su cumpleaños.

Su vida, me dice, la han marcado sus vivencias en una casa cuartel. Poco tiempo después, a su padre lo destinan a la Comandancia de Alicante: «Vivíamos en la calle San Carlos, todavía visito esa casa, con permiso del matrimonio que la habita».

A los nueve años ingresa en las Escuelas Salesianas. «El espíritu salesiano también ha marcado mi vida de sacerdote, abierto a los hombres», dice. Un día fue a la Misericordia y se encontró con Alejo García Sánchez, un cura que fundó la parroquia de Carolinas y el Instituto Social: «Me preguntó si yo quería ser cura, y le dije que sí». No lo pensó dos veces, su vocación estaba decidida.

Ingresa en el seminario de Orihuela y estudia el bachillerato elemental, con cuatro años de Latín, Humanidades y dos años de Filosofía. «Por sugerencia de un profesor, el obispo don José García, me enviaron a Comillas para especializarme en Latín y Griego». Pero eran tiempos difíciles y no tenía recursos, «me presenté ante don José María Paternina, presidente de la Diputación, yo tenía 16 años y le conté lo que había, me lo solucionó con una beca».

Se licenció en Teología y siguió con el Derecho Canónico, en el que obtuvo el bachiller e iba por la licenciatura, «pero no pudo ser, me llamó el obispo don Pablo Barrachina y me mandó a Villena». 
Se le iluminan los ojos cuando habla de esta población: «Es la experiencia más hermosa que he tenido como sacerdote». Le acogieron como uno más en cada casa, «me dediqué a los gitanos que vivían en cuevas, el día de mi santo me regalaban pollos y gallinas que, a veces, venían de corrales ajenos y había que devolver». Al final se consiguió que se construyera un poblado, «aquella gente tenía que vivir con dignidad».

Y llega el momento que el obispo Barrachina le elige como secretario y familiar. «Me trasladé a Orihuela, a vivir en el Palacio Episcopal, que solo lo habitábamos los dos, era nuestra casa». Me cuenta que don Pablo era muy austero, comía poco y él pasaba hambre: «Un día me saqué en la comida un bocadillo y una cerveza, no sabía lo que podía pasar, pero no me dijo nada. Al día siguiente ya me ponían más de comer».

De esa época guarda muy buenos recuerdos y se le nota un alto grado de admiración por el emblemático obispo. «Era muy tajante, pero no era dictador, muy consecuente con sus principios y yo más tolerante, pero siempre respetó mi forma de ser». 
Los años de Orihuela, recuerda, fueron muy felices pero me asegura que, a la vez, difíciles por lo que era vivir en este palacio, que fue inaugurado como museo.

Pero lo más difícil estaba por llegar, cuando el Nuncio decide que la Diócesis de Orihuela se compartiría con Alicante. «Los oriolanos tenían parte de razón porque les suponía perder la Curia y perder al obispo. Don Pablo aceptó esa odiosidad que se produjo en la ciudad». A Orihuela se le nombró concatedral y la compartió con Alicante, «aunque aquí no se han dado cuenta de la importancia que esto tiene», me dice con cierta melancolía.

Una de las primeras obras fue la construcción de la Casa Sacerdotal, «fue la primera de España y de Europa, en pleno Concilio Vaticano II, vinieron a verla de todas las Diócesis de España». También se trasladó el Teologado pero, « a cambio, don Pablo iba todos los días a Orihuela y en el colegio de Santo Domingo situó al mejor equipo de sacerdotes y conservó el Seminario Menor». Por eso, dice, se han mantenido las vocaciones sacerdotales que disminuían en otras partes.

La casa sacerdotal costó sudores. «Tuve que ir a Madrid a pedir dinero, visité a Fraga, que no me recibió muy bien, pero al final de un lado y otro se consiguió terminarla», rememora. El nuncio llegó a decir que «la obra de la casa justificaba por sí sola el obispado de don Pablo».

Y continúa contándome los programas de alfabetización que realizaban por barrios. «Contaba con la ayuda de los sacerdotes recién ordenados y los enviaba a barrios donde no había parroquias, que más tarde se fueron creando».

Su formación teologal le lleva, durante un tiempo, a ser profesor de Teología en las universidades de Burgos y Granada. Luego ejerce de profesor en el Teologado de Alicante. De hecho, esta vocación le lleva a participar en la creación de la Universidad de Alicante y a ser el primer sacerdote que defiende una tesis en esta universidad.

En 1995 llega a Santa María: «Me ofreció el obispo San Nicolás, pero preferí Santa María, que estaba en ruinas y comenzamos su restauración que está punto de iniciar su cuarta fase, el presidente Zaplana ayudó mucho a ello». Ahora Santa María tiene la categoría de basílica, «es una iglesia muy querida de los alicantinos, tenemos bodas y bautizos a pesar de que no tiene feligreses».
A don Antonio se le ve un hombre activo, inquieto, con una excelente memoria y especialmente próximo en el trato, es su formación salesiana, como a él gusta decir. 



Antonio Vivo Andújar

Zaplana, el marrajo de altos vuelos

CARTAGENA.- De las lujosas habitaciones de hoteles de cinco estrellas al minimalista calabozo de un cuartel de la Guardia Civil. Del palco del Cartagonova -o del Bernabéu, según toque- al módulo de ingresos del penal de Picassent. El exministro de Trabajo con José María Aznar y expresidente de la Generalitat valenciana, Eduardo Zaplana, completó a ritmo vertiginoso esta semana un descenso a los infiernos por el 'caso Erial', tras haber vivido a todo trapo más de dos décadas en la cúspide social española, se escribe hoy en la edición cartagenera del diario murciano La Verdad

Como si fuera una película de espías, documentos hallados por un imán sirio en un piso de Valencia que perteneció al expolítico cartagenero pusieron al instituto armado y a la Fiscalía Anticorrupción -previa intermediación de un arrepentido- sobre la pista de un entramado presuntamente orquestado para blanquear dinero procedente del cobro de comisiones cuando era presidente de la Comunidad Valenciana (1995-2002).
«¡Quién lo iba a decir! Todos habíamos escuchado cosas de Eduardo, pero no pensábamos que fuese a acabar así», admite, parco en palabras y perplejo, un destacado militante del PP regional que pide anonimato. Zaplana (Cartagena, 3 de abril de 1956) nunca tuvo mucho más contacto con los populares murcianos que las clásicas reuniones que en la etapa dorada del PP celebraba cada verano en la costa con Ramón Luis Valcárcel y sus respectivas cohortes. 
Su mundo estaba en Benidorm, a donde se trasladó de joven con su familia tras quedarse huérfano de madre; aunque sobre todo en Valencia y en la capital de España más recientemente. Por eso extrañó tanto que el expresidente regional Pedro Antonio Sánchez le nombrara en otoño de 2016 representante de la Comunidad Autónoma en el Consejo Social de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).
En círculos políticos y académicos se interpretó aquella designación como un regalo para que Zaplana pudiera reencontrarse con sus orígenes en un momento crucial de su vida: acababa de superar la fase más dolorosa de su tratamiento contra la leucemia, tenía aún reciente el duelo por la muerte de su hijo Edu y las revistas del corazón daban por roto su matrimonio a base de adjudicarle diferentes conquistas.
 Otros lo vieron como el servicio que un hombre con poder y contactos ofrecía a su tierra natal antes de una hipotética jubilación. Pero apenas ha sido relevante su paso por el Consejo Social de la UPCT, del que fue destituido el miércoles, pocas horas después de su detención. «Habrá venido dos veces a las reuniones y su participación no ha sido muy activa», según la socialista Teresa Rosique, que también ocupa un sillón en ese órgano.

Vivienda en la Muralla

«Algunos creímos que Pedro Antonio lo nombró para, después, hacerlo alcalde», dice una persona que ha coincidido con él varias veces en sus frecuentes visitas a Cartagena. Afincado en Madrid y Valencia, Zaplana había intensificado en los últimos tres años las visitas a su tierra, donde apenas le queda familia pero muchos recuerdos y varios amigos de la infancia. Por eso era frecuente verlo pasear con ellos algún viernes por la noche por la Puerta de Murcia y en La Manga Club. O comer con el exconsejero Juan Carlos Ruiz en el restaurante El Barrio de San Roque. 
Muy pocas veces ha faltado un Viernes Santo a su cita con la procesión del Encuentro de la Cofradía Marraja. De su padre, oficial de Marina en el Arsenal, heredó su devoción por la imagen de Jesús Nazareno que cada año sale de la Lonja de Pescadores al encuentro de la Virgen Dolorosa, la Pequeñica de los marrajos.
Su reencuentro con Cartagena ha sido paulatino desde que en 1997 pronunció el pregón de Semana Santa y se convirtió, además, en oráculo para algunos empresarios y políticos locales con los que se reunía en privado para hablar de turismo e infraestructuras. Recientemente oficializó su 'vuelta' con la compra de una vivienda de lujo en un edificio aún en reformas de la exclusiva Muralla del Mar -orientación a mediodía y espléndidas vistas al mar- y cuyo estreno ahora se antoja complicado. Antes de esa última adquisición había pedido precio por una antigua casona de la calle Medieras donde también tienen su sede los ecologistas de ANSE.

Ambición y negocios

Pero pese a lo que algunos pudieron creer, Zaplana no se postulaba para alcalde. Más bien iba buscando abrir nuevas vías para sus negocios, hacer contactos, aseguran dos empresarios que hace una semana coincidieron con él en el palco del estadio de fútbol de Cartagena, en el primer partido del Efesé por el ascenso a Segunda División. 
El exministro tenía en su círculo de amigos cartageneros al exalcalde socialista José Antonio Alonso Conesa, que por mor de sus tejemanejes le situó sorpresivamente en el punto de mira de la Guardia Civil dentro de la 'Operación Púnica'.
En un informe incorporado en enero a la causa que instruye la Audiencia Nacional, la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado atribuye a Zaplana un presunto tráfico de influencias por mediar en una operación entre el conseguidor de la trama, Alejandro de Pedro, y la exalcaldesa de Madrid Ana Botella. Zaplana, a instancias del también investigado José Antonio Alonso, medió para que De Pedro presentara servicios de reputación 'online' a Botella en un encuentro que tuvo lugar en el verano de 2013 en una casa de la familia Aznar. 
«Querido compañero: Tu 'secre' ya tiene el perfil de Ana». En un mensaje interceptado por los investigadores, Alonso le trataba así, con la familiaridad alcanzada a base de encuentros con amigos comunes, como la senadora del PP Pilar Barreiro.
En otro informe posterior para el 'caso Púnica', la UCO establece supuestos vínculos societarios entre Alonso y el exministro, que aparentemente trataban de realizar negocios en América. Los guardias civiles sospechan que el segundo de ellos abrió numerosas puertas en Madrid al expolítico socialista reconvertido en 'conseguidor'. 
En su relación puede estar la clave de cómo el desconocido informático valenciano Alejandro de Pedro se convirtió, presuntamente, en pieza clave de los negocios de Alonso y de la trama corrupta en cuya cúspide la Guardia Civil sitúa a quien fue 'número dos' del PP madrileño con Esperanza Aguirre, Francisco Granados.
En el sumario del 'caso Lezo' también aparece el nombre de Zaplana, relacionado con el del expresidente madrileño Ignacio González, junto al que habría intentado hacer negocio con el Mar Menor vendiendo a la Comunidad, a través de intermediarios, un aditivo 'mágico', llamado Biofish, que acabaría con la contaminación de la laguna.
Caminar por el alambre es una vieja especialidad de Zaplana, marrajo en Cartagena y tiburón en los negocios. Su nombre siempre ha sido vinculado con el entramado de presunta financiación ilegal del PP valenciano, a pesar de que nunca fue probado. Ni siquiera cuando en 1990 quedó vinculado a un reparto de comisiones ilegales, el llamado 'caso Naseiro'. 
El Tribunal Supremo anuló la principal prueba incriminatoria: unas grabaciones telefónicas de la Policía en las que hablaba con el entonces concejal valenciano Salvador Palop de hacer negocios y repartirse «comisiones bajo mano». 
«Me tengo que hacer rico porque estoy arruinado. Me lo gasto todo en política», le decía en otro extracto de la conversación.
Hacerse rico, ganar pasta, ser un hombre influyente. Esas eran metas para quien su padre había trazado una carrera de aviador. Lo intentó en vano el hombre, pues ni las cartas que escribió a un contacto que tenía en el Ministerio de Defensa abrieron al espigado muchacho las puertas de la Academia General del Aire de San Javier. Finalmente optó por estudiar Derecho en la Universidad de Alicante, pero sin renunciar a los altos vuelos. La ambición ha sido a veces un defecto y otras una virtud para el artífice de Terra Mítica, cuentan quienes le conocen.
Con apenas 18 años, en su Benidorm de acogida, Zaplana se fijó en Rosa Barceló, hija de un preboste local dedicado a la política y a los negocios a partes iguales. De su mano y gracias a la 'ayuda' de una concejal socialista tránsfuga, se convirtió en 1991 en alcalde de la ciudad alicantina. 
Sigiloso, ágil y férreo como el marrajo que nada en las profundidades marinas, en 1995 se convirtió en presidente del Gobierno autónomo valenciano. Ingentes subvenciones caían por la chimenea del Palau de la Generalitat para destinarlas después a proyectos babilónicos, como el de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
 Aquel hormigón sirvió para forjar también la personalidad de un hombre que en 2002 fue llamado por Aznar para ocupar la cartera de Trabajo y Seguridad Social. En 2008 lo dejó todo para incorporarse a Telefónica y seguir con sus negocios. Los mismos que ahora le han llevado a dar con sus huesos en la trena.

Zaplana había pactado con Telefónica su salida antes de la detención: se iba en junio

MADRID.- Eduardo Zaplana había pactado ya su salida de Telefónica antes de su detención el pasado martes por el presunto cobro de comisiones ilícitas a cambio de la adjudicación de contratos públicos a empresas afines durante su etapa como presidente de la Comunidad Valenciana. La desvinculación efectiva se iba a producir a principios de junio coincidiendo con la celebración de la junta general de accionistas, fijada para el día 8 en Madrid, pero la Operación Erial precipitó los acontecimientos.

Según ha podido conocer El Independiente, el ex presidente valenciano negoció a principios de año con la dirección de la multinacional su salida, fijando ambas partes el mes que viene como fecha para formalizar la marcha. Se iba a poner así fin a una relación de una década, si bien en los últimos tres años Zaplana estaba principalmente centrado en el tratamiento de la leucemia que le fue diagnosticada a principios de 2015 y por la que tuvo que someterse a un trasplante de médula ósea.
El pasado martes, tan sólo unas horas después de que agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil lo detuvieran en Valencia por el presunto cobro y blanqueo de comisiones ilegales, Telefónica comunicó la suspensión inmediata de la relación laboral que mantenía con el ex dirigente del PP, que estaba adscrito en la actualidad al área de Asuntos Públicos. 
Su peso en el organigrama directivo había disminuido desde que José María Álvarez-Pallete tomó las riendas de la compañía en marzo de 2016 en sustitución de César Alierta, el ejecutivo que lo fichó.
El 30 de abril de 2008, Zaplana causó baja en el Congreso como diputado del grupo popular. Hacía menos de dos meses que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero había vuelto a ganar las elecciones generales -celebradas el 9 de marzo y a las que el hoy encarcelado concurrió de número cuatro por la circunscripción de Madrid- y el dirigente del PP daba por terminada su carrera política -iniciada en 1991, cuando alcanzó la Alcaldía de Benidorm (Alicante)- para emprender la aventura en el sector privado.
Teléfonica le había hecho una oferta para que se convirtiera en el delegado de la compañía para Europa, aprovechando sus contactos a nivel internacional. Era una propuesta irrechazable: más de medio millón de euros de sueldo al año, coche oficial, tarjeta para gastos de representación, despacho… 
Su incorporación se producía en el ecuador de la etapa de César Alierta (2000-2017) como presidente ejecutivo de la multinacional española de las telecomunicaciones, que a finales de diciembre de 2007 había cubierto ya el cupo socialista nombrando consejero a Javier de Paz.
“El fichaje se produce tras la consolidación de la presencia de Telefónica en Europa, después de la adquisición de O2 y la antigua Cesky Telecom y la entrada en el capital de Telecom Italia, con el 10 % de las acciones con derecho a voto. Zaplana será también miembro de los Consejos de Administración de Telefónica O2 Europe y de Telefónica O2 República Checa”, justificó entonces la compañía. 
Ocurría hace 10 años, después de que Zaplana hubiera ocupado la cartera de Trabajo y Asuntos Sociales en el último gobierno de José María Aznar (2002-2004) y hubiera ejercido como portavoz del PP en el Congreso de los Diputados (2004-2008).
Años antes de que Zaplana se incorporara a la compañía presidida entonces por César Alierta ocultaba ya presuntamente en paraísos fiscales los fondos procedentes de las comisiones ilícitas que el grupo empresarial Sedesa -dirigido por Vicente Cotino Escribá, sobrino del ex presidente de las Cortes Valencianas Juan Cotino e imputado también en la Operación Erial– le habría pagado fuera de España a cambio de adjudicaciones tanto de estaciones de ITV como de autorizaciones para instalar parques eólicos en la Comunidad Valenciana. Ambos proyectos se aprobaron cuando Eduardo Zaplana presidía aún el Ejecutivo autonómico.
En el auto por el que la juez envió a prisión este jueves al ex dirigente del PP, la juez detalla que las mordidas se abonaron en Luxemburgo para dificultar su rastro y que parte de los fondos “fueron retornados a España durante los años 2005 y 2006”. 
Según expone la titular del Juzgado de Instrucción 8 de Valencia en la resolución, adelantada por El Mundo, se habría intentado repatriar el dinero mediante sociedades en las que figurarían como titulares personas vinculadas al ex ministro a modo de testaferros.
En esa operativa, la investigación otorga un papel estelar a Joaquín Barceló, ex director del Centro de Desarrollo Turístico (CDT) de Benidorm y antiguo responsable de Relaciones Institucionales en el parque temático Terra Mítica. 
Él figura como administrador único en dos de las sociedades -Medlevante SL y Gesdesarrollos Integrales SL- que, según la instructora, se habrían utilizado para canalizar el retorno de fondos. Detenido el martes, Barceló también ha sido enviado a prisión sin fianza junto a Zaplana y al asesor fiscal de éste, Francisco Grau.
La incógnita no despejada hasta el momento es por qué el ex presidente valenciano levantó las sospechas de la UCO intentando mover los fondos desde hace un año, después de que su nombre hubiera salido a relucir en las escuchas captadas por la Guardia Civil en el teléfono del ex presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González durante la investigación del caso Lezo
En los pinchazos, los agentes descubrieron que González le había propuesto “montar una estructura financiera” a través de Fernando Belhot -abogado uruguayo que facilitaba a sus clientes “estructuras societarias” opacas en países como Holanda, Estados Unidos o Uruguay- “para canalizar algún tipo de operación a medio, o largo plazo”. El ex ministro negó entonces tener relaciones mercantiles con el ex presidente madrileño: “Nunca he participado ni he auxiliado a nadie en la comisión de hecho delictivo alguno”.

Cambio de piso en Madrid

A sus 62 años y enfermo de cáncer (su esposa también se encuentra enferma), ¿quería disponer Zaplana de fondos ante su próxima salida de Telefónica, lo que hará que deje de ingresar un sueldo superior a los 600.000 euros al año y de disfrutar de otras ventajas asociadas al cargo? De momento, es sólo una hipótesis. Los investigadores no han interceptado ninguna conversación en la que el investigado aluda al motivo que le habría llevado a mover el dinero, según las fuentes consultadas. Éstas, con todo, consideran que esa explicación tiene lógica.
La inminencia de su desvinculación de Telefónica y la merma de los ingresos es lo que supuestamente llevó también al matrimonio a vender recientemente la casa que tenían en el Paseo de la Castellana -a solo unos metros del estadio Santiago Bernabéu- y comprar una vivienda más económica en el barrio madrileño de Chamberí. 
Está ubicada concretamente en el edificio en el que vivió y murió el escritor y dramaturgo alicantino Carlos Arniches, como acredita la lápida conmemorativa que luce en la fachada y que fue colocada en 1966 coincidiendo con el primer centenario de su nacimiento.

El yerno de Aznar, Alejandro Agag, implicado en el caso Zaplana

BARCELONA.- Las tramas de corrupción que asolan al Partido Popular, especialmente en el País Valencià y que siguen aflorando con operaciones policiales como la detención del expresidente de la Generalitat Valenciana Eduardo Zaplana y varios colaboradores suyos en el marco del caso Erial, podría llegar a salpicar al expresidente del Gobierno José María Aznar por la vía de su yerno, el empresario Alejandro Agag, de quien todavía es recordada su boda palaciega con Ana Aznar en el año 2002 en el real monasterio de San Lorenzo del Escorial, donde buena parte de los invitados han terminado procesados ​​por delitos de corrupción, recoge www.elnacional.cat

Según publican varios medios digitales, como El Confidencial Digital y OK Diario, el nombre de Agag suena cada vez con mayor frecuencia entre los mentideros políticos que hacen uso de información policial privilegiada hasta el punto que el mismo Partido Popular ya se estaría preparando ante la posibilidad que el yerno de Aznar acabe implicado en alguno de los casos que la justicia investiga, especialmente en relación a la celebración del campeonato de Fórmula 1 en València.
De hecho, OK Diario asegura que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil investiga a Agag desde hace al menos dos años por su relación con el caso Erial, el mismo por el que ha sido detenido Zaplana y seis persones más bajo las acusacions de cohecho, blanqueo de capitales y fraude fiscal.
Agag, que mantuvo una estrecha amistad con Zaplana en su época de ministro de Trabajo bajo el gobierno de su suegro, José María Aznar, habría estado implicado en la construcción del circuito urbano de Fórmula 1 por las calles de València, razón por la cual su nombre aparece en documentación y declaraciones en poder actualmente de la Guardia Civil.
La cuestión es que la cúpula del Partido Popular ya estaria manejando esta información, previniéndose ante la posibilidad que el nombre de Agag sea finalmente investigado por orden judicial, especialmente ahora, cuando la detención de Zaplana puede convertirse en la punta de un iceberg de corrupción donde todavía muchas partes permanecen ocultas.
Según los citados medios, en el PP ya dan por sentado que las detenciones del martes no solo reabrirán viejas investigaciones sobre el circuito de Fórmula 1, sino también sobre el rescate a Valmor, la sociedad mercantil que poseía los derechos del trazado urbano, y que estaba gestionada por Bancaixa, Jorge Martínez Aspar y Fernando Roig.

El riesgo de fuga de Zaplana / Pedro J. Ramírez *

Conozco lo suficiente a Eduardo Zaplana como para querer creer en su inocencia, pero tengo a la vez las suficientes referencias sobre la profesionalidad de la juez Isabel Rodríguez, del fiscal jefe anticorrupción Alejandro Luzón y de los mandos de la UCO, que desarrollan una encomiable tarea en la lucha contra la delincuencia política, como para tener que contemplar la funesta hipótesis de que sea culpable.

Con el secreto del sumario cubriendo los resultados de dos años de investigación, es imposible saber hoy cual es la consistencia de las pruebas e indicios que vinculan al expresidente valenciano con el cobro de las comisiones presuntamente pagadas por la familia Cotino por adjudicaciones públicas, hace veinte años. La tentación estaba ahí; la necesidad, no. Carezco de suficientes elementos de juicio. No tengo formado todavía un criterio.

Mi amistad hacia el detenido empuja en una dirección, el sentido común en otra. Sería una monstruosidad que fuera víctima de un error de apreciación o que se le estuvieran apretando las tuercas, en pos de piezas que ayudaran a cuadrar un puzzle inconexo. Así no funciona -o no debería funcionar- nuestro Estado de Derecho pero…

Lo que se ha filtrado del auto de prisión afecta, es verdad, a personas estrechamente vinculadas a Zaplana e incluye nombres de empresas que habrían servido para repatriar al menos parte de lo pagado en el extranjero. Antes o después se levantará el velo y sabremos si son o no de Zaplana, si han sido utilizadas o no por Zaplana, si han desviado o no dinero hacia Zaplana. En caso afirmativo mi decepción será grande y me sentiré doblemente obligado a hacer constar mi censura pública más rotunda, pues hay conductas que jamás pueden quedar amortiguadas por ninguna relación personal. 

Es cierto, en cuanto a las medidas cautelares adoptadas por la juez, que sorprende que los presuntos sobornadores hayan quedado en libertad y el presunto sobornado sufra prisión incondicional. Tal vez tenga que ver con la prescripción de los delitos o con algún otro tecnicismo. O con un oscuro pacto de impunidad a cambio de una delación. Para la UCO y la fiscalía Zaplana era caza mayor. Tampoco tengo suficiente información para opinar sobre eso, aunque lo de los documentos olvidados en el falso techo me suene, desde luego, a cuento sirio.

¿Para qué entrar pues en esta liza, sin suficiente conocimiento de causa? En primer lugar porque en este momento en que lo habitual es ponerse de perfil, quiero reiterar mi relación de amistad con Zaplana. Los lectores deben saber a qué atenerse. Esa amistad surgió cuando era alcalde de Benidorm, se mantuvo mientras gobernaba en Valencia, quedó hibernada cuando fue ministro y portavoz parlamentario, pues me tocaba juzgar de cerca sus actos, y se reanudó con intensidad cuando dejó la política. Si su teléfono ha estado pinchado dos años, los investigadores nos habrán escuchado docenas de veces hablar sobre Rajoy, Aznar, Zapatero, la sucesión en Telefónica, la buena marcha de El Español o cuestiones familiares.

Precisamente por eso hay un aspecto de su situación procesal sobre el que sí tengo información detallada que me veo en la obligación moral de divulgar: el estado médico de Zaplana y su -perdóneme, Su Señoría- imaginario y absolutamente inverosímil riesgo de fuga. Nadie en sus circunstancias, tal y como yo las conozco, se plantearía una huída azarosa e incierta, con muchos visos de convertirse en un atajo seguro hacia la tumba.

Cuando a comienzos de 2015, reciente todavía el drama de la muerte accidental de su hijo, también enfermo, se le diagnosticó una variante de la leucemia de muy mal pronóstico, yo mismo le acompañé a Pamplona a visitar a los especialistas de la Clínica Universitaria de Navarra. Él viajó luego a Houston, para terminar sometiéndose en el Hospital La Fe de Valencia a un arriesgado trasplante de médula con su hermana como donante.

Desde el mismo día de la intervención, Zaplana sabía que viviría, al menos un año, en grave peligro de muerte por los riesgos de rechazo y que, una vez superada esa barrera, sería toda su vida un hombre a un hospital pegado, por un déficit crónico de defensas. De hecho, los protocolos de sus oncólogos le obligan a ingresar de inmediato siempre que tenga unas décimas de fiebre y a someterse, en todo caso, a una revisión intensiva cada dos semanas. Una vez al mes recibe un tratamiento específico de carácter regenerativo.

Ignoro en qué medida esto ha podido quedar reflejado en los distintos informes que, al parecer, sus abogados han presentado ante la juez. A veces los médicos utilizan de palabra términos muy rotundos y son más cautos cuando los ponen por escrito. Sí que puedo acreditar dos cosas: que, al menos en seis ocasiones, ha sufrido infecciones de diversa índole que han requerido su hospitalización urgente y han tenido a sus familiares y amigos en vilo; y que cada vez que ha planificado un viaje, por breve que fuera, ha suscrito el correspondiente seguro de cancelación.

Como algunos medios se han hecho eco de ello estos días, viene a cuento añadir que, para colmo de desdichas, también a su esposa, Rosa Barceló, se le ha diagnosticado recientemente una enfermedad similar que requiere tratamiento médico intensivo. La hemos visto fotografiada a la puerta de la prisión con rostro demacrado. Es una mujer dulce e inteligente que huye de los focos y nunca da entrevistas pero que, más allá de dimes y diretes, se ha convertido en el punto de amarre de una familia golpeada por las desgracias. Si no me equivoco, a eso es a lo que en términos judiciales se le denomina “arraigo”. Todo un antídoto para el riesgo de fuga de una persona sana; no digamos para el caso de un enfermo crónico que acaba de enterarse de que su mujer comparte su propio drama médico. 

Me parece imposible que el auto de prisión incondicional, dictado por la discreta y respetada titular del juzgado número 8 de Valencia, no incluya ninguna referencia a ninguna de estas circunstancias, cuando se refiere al riesgo de fuga como uno de los dos motivos fundamentales de la prisión provisional sin fianza, dictada contra Zaplana. 

Leo y me cuentan que Su Señoría alude a otras “experiencias”, relacionadas con la falta de control fronterizo y la libertad de movimientos en la Unión Europea, como si hubiera algún paralelismo con la fuga de Puigdemont y sus consellers. También, que se especula con que Zaplana podría esconderse y pasar desapercibido en países en los que no es conocido, como si se tratara del contable de un banco huido tras un desfalco. Pero es obvio que tiene que haber quedado traspapelado algún párrafo en el que Su Señoría se refiera específicamente a esos lazos hospitalarios y familiares, en una situación tan exponencialmente límite como la de Zaplana.

Tal vez confiando en la subsanación de ese descuadre, su abogado, Santiago Milans, ha presentado un recurso de reforma ante la propia juez Rodríguez. Tampoco conozco el texto pero se ha difundido que el letrado invoca el artículo 508 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Supongo que como medida paliativa, si no se le concede la libertad bajo fianza. Su literalidad dice: “El juez o Tribunal podrá acordar que la medida de prisión provisional del investigado o encausado se verifique en su domicilio, con las medidas de vigilancia que resulten necesarias, cuando por razón de enfermedad el internamiento entrañe grave peligro para su salud”. Cualquiera diría que el legislador pensaba exactamente en un caso como este.

Es de sentido común que una detención domiciliaria con control de comunicaciones desactivaría también el riesgo de destrucción de pruebas, invocado por la fiscalía y asumido por la juez como segundo gran fundamento de la prisión provisional. Es obvio que, una vez registrado exhaustivamente el domicilio, sin poder abandonarlo y sin más contacto que con su familia, pocas pruebas podría destruir Zaplana, en el caso de que, al cabo de más de dos años de instrucción secreta, quedara alguna que los investigadores no hubieran examinado ya del derecho y del revés. 

Suelen decir los letrados más curtidos que esperar que un recurso de reforma prospere es como confiar en que vuelen las ovejas o las ranas críen pelo. Sugieren así que no hay juez o tribunal que cambie de criterio en un fin de semana, pues hacerlo supondría reconocer que no ha ponderado adecuadamente algún elemento significativo en su resolución previa; y la disposición a rectificar no es propia del estamento judicial, y menos en un país con tanto orgullo como el nuestro. Si encima el presumible informe desfavorable de la fiscalía retroalimenta la perseverancia de quien debe decidir, pues todo queda siempre en cuatro frases retóricas que a modo de cláusulas de estilo zanjan la cuestión. 

Por eso he escuchado incluso que presentar este recurso de reforma supone una "pérdida de tiempo", en la medida en que dilata, siquiera en unos días, la presentación del de apelación que verá una sala de tres magistrados de la Audiencia Provincial de Valencia, sin el condicionante de una decisión anterior. A lo mejor soy un ingenuo crónico, pero yo sin embargo creo que cada juez es la Justicia y no debe descartarse nunca que argumentos con tanto peso como estos puedan abrirse paso en la conciencia individual de quien debe resolver. 

Insisto en que -como suele decirse tópicamente- no pongo la mano en el fuego por la inocencia de Eduardo Zaplana, por mucho que la desee. Tampoco estoy siquiera cuestionando la pertinencia de su prisión incondicional. Habría mucho que escribir sobre el abuso de este recurso procesal, pero no voy a hacerlo cuando la medida afecta a alguien respecto a quien no soy imparcial.

Lo único que planteo es que, si la juez considera imprescindible tenerlo bajo control, por razones de elemental humanidad y estricta legalidad, esa privación de libertad tenga lugar en su domicilio en los términos previstos por ese artículo 508 de la LEJC. No sé si es verdad, como se ha publicado, que Zaplana tuvo que compartir celda con dos reclusos que fumaban y que fue ingresado después en la enfermería con algo de fiebre. Pero es obvio que prolongar situaciones de riesgo de esa índole, para alguien con su cuadro clínico, es jugar cruel e innecesariamente a la ruleta rusa.

Y de la misma manera que no sé si Zaplana cobró o no de los Cotino, si Zaplana ha ocultado o no dinero en paraísos fiscales, si Zaplana ha blanqueado o no parte de esos fondos -la Justicia hablará cuando deba hacerlo-, estoy tan seguro de que su riesgo de fuga es ninguno, que si viviéramos en una cultura como la de la Revolución Francesa, en la que se contemplaba esa práctica, yo mismo me ofrecería como rehén ante Su Señoría para garantizar su sometimiento a la acción de la Justicia.


(*) Periodista y editor de El Español


https://www.elespanol.com/opinion/20180527/riesgo-fuga-zaplana/310588940_12.html

Tres historias de Zaplana / Javier Alfonso *

No repuesto aún de la impresión por la entrada en la cárcel de Eduardo Zaplana, el mismo día del ingreso de Milagrosa Martínez y de la publicación de la sentencia del caso Gürtel que ha convencido a Rivera el resto ya lo estaba de que Rajoy no debe continuar, uno empieza a mirar los detalles y se pregunta cosas. 

Por ejemplo, por qué los magistrados de la Audiencia Nacional renunciaron a cambiar la historia de España, que es lo que habría pasado si en lugar de hacer pública la sentencia –fechada el 17 de mayo– el jueves día 24 la hubieran anunciado el 23 por la mañana, horas antes de que Ciudadanos y PNV dieran aire al Gobierno aprobando los Presupuestos Generales del Estado, sin los que habríamos ido a elecciones anticipadas.

También hay que tener mucha fe en las casualidades para creer la historia del sirio que vivía en la casa que habitó Zaplana y que durante una reforma encontró los manuscritos que han llevado al expresident a la perdición. Es tan inverosímil que hasta podría ser cierta por aquello de que la realidad supera a veces la ficción, pero lo cierto es que al CNI se le ha ido la mano al reescribir el guion. Habría sido más creíble que los papeles hubieran salido por despecho de alguien que ya no se sintiera correspondido en el amor o en los negocios.

La detención y encarcelamiento de Zaplana han motivado el rescate en la prensa de algunas de sus andanzas que fueron publicadas en su día sin ninguna repercusión judicial ni electoral. Merece la pena recordar brevemente tres que ilustran sus maneras como gobernante y la impunidad con la que hizo y deshizo durante siete años.

La regasificadora de Sagunto

En enero de 2001, Unión Fenosa presentó un proyecto para construir una planta regasificadora en el puerto de Sagunto, con una inversión de 180 millones de euros, desconociendo –grave error– que en la Comunitat Valenciana no se movía una hoja y menos de ese tamaño sin el plácet de Zaplana. Y sin pasar por caja. 

El liberalismo sui generis del president –en 1995 se publicó el libro Eduardo Zaplana, un liberal para el cambio, de Rafa Marí, prologado por José María Aznar– se puso de manifiesto cuando en lugar de alegrarse por la inversión, creó a toda prisa una empresa paralela participada por la Generalitat, 'sus' cajas de ahorro, Iberdrola y la patronal azulejera Ascer para "estudiar la viabilidad" de una regasificadora en la Comunitat –algo que ya había hecho Fenosa–, elegir la mejor ubicación y promoverla.

El estudio, cocinado en tiempo récord y nunca publicado, concluyó que la regasificadora tenía que instalarse en Castellón y que, lógicamente, no podía haber dos regasificadoras separadas por solo 40 kilómetros. Así que el propio Zaplana y su conseller Fernando Castelló amenazaron públicamente a Unión Fenosa con torpedear su proyecto si no se unía al promovido por la Generalitat e Iberdrola, la eléctrica hegemónica en la Comunitat, muy querida por nuestro liberal presidente, defensor de antiguos monopolios como Telefónica, donde acabó recalando en un puesto de nueva creación con un sueldazo que mantuvo hasta el martes pasado.

Tras un pulso que duró once meses sin que Aznar moviera un pelo del bigote, la batalla quedó en tablas. La regasificadora se instaló en Sagunto porque el estudio de verdad era el de Unión Fenosa, pero la empresa que presidía José María Amusátegui tuvo que dar entrada a Iberdrola y comprar por 600.000 euros la sociedad impulsada por Zaplana que hizo el informe que no sirvió para nada. Si así obró con una de las grandes eléctricas del país, que no haría con los empresarios más débiles. 

La ITV

La privatización de la ITV valenciana en 1997 fue el primer gran escándalo en la gestión de Zaplana, que le sirvió para comprobar que en materia de contratación podría hacer y deshacer a su antojo sin ningún perjuicio judicial ni electoral. Está más que publicado cómo las estaciones de ITV se repartieron entre amiguetes, pero en uno de los lotes la ilegalidad fue tan manifiesta que cabe preguntarse si Zaplana tenía amigos en la fiscalía y la judicatura, como los tenía en Hacienda, para salir indemne. 

En ese lote compitieron una UTE formada por la líder nacional del sector, Itevelesa, y la principal caja de ahorros valenciana, Bancaja –aún no del todo controlada por Zaplana–, frente a una oferta compuesta por sociedades recién creadas y empresarios amigos sin experiencia en el sector. Los criterios de adjudicación eran tres: precio, experiencia y solvencia financiera. 

En precio empataron. En experiencia y solvencia ganaron los amigos, que ni tenían experiencia ni solvencia. Luego llegó Rafael Blasco –hoy podrá comentar la jugada con Zaplana en Picassent– y nos subió aún más las tarifas de la ITV para que los amigos que aún no habían vendido sus estaciones hiciesen caja. Lo estamos pagando cada vez que pasamos la inspección.

A partir de ahí, vinieron otras privatizaciones a dedo como las resonancias magnéticas o los hospitales públicos –Ferran Belda publicó en su columna de Levante antes de convocarse el concurso de Alzira que se lo llevaría Adeslas, y se lo llevó–, o la promoción de la ruinosa Terra Mítica con empresarios amigos.  

La caja fija

En los años noventa la caja fija de la Generalitat no despertaba el más mínimo interés político. Los anticipos de caja fija son gastos sin fiscalización previa para pequeños gastos periódicos o repetitivos, como taxis, dietas y comidas de trabajo. ¡Qué has dicho! Zaplana se encontró con que podía gastar, según la normativa estatal, el 7% del presupuesto de esta forma pero repartió tantas visas entre sus altos cargos e hicieron tal uso de ellas que acabó aprobando un decreto autonómico y elevó el límite de gasto al 12% del presupuesto con un límite por factura de dos millones de pesetas (12.000 euros).

De la caja fija no se habló hasta que Uncio se gastó 7.000 euros en regalos y la compra en Mercadona y, más recientemente, de cuando Cristina Serrano pagó comilonas y un hotel de cinco estrellas en Nochevieja, tras lo que Alberto Fabra retiró la visa a los altos cargos. Transparencia debería publicar no solo la caja fija de ahora, sino la de entonces. Lo que nos íbamos a reír.

Zaplana era liberal solo en la primera acepción del Diccionario: "Generoso o que obra con liberalidad" –con dinero ajeno, el nuestro–, o en la cuarta: "Que se comporta o actúa de una manera alejada de los modelos estrictos o rigurosos". Baste decir que su conseller de Economía y Hacienda era José Luis Olivas, al que Eduardo y Rafa esperan en Picassent. 


(*) Periodista y director de Valencia Plaza


domingo, 27 de mayo de 2018

Miles de personas se manifiestan en Madrid para pedir la abolición de la tauromaquia


MADRID.- Miles de personas se han manifestado este domingo en Madrid para pedir la abolición de todos los festejos taurinos, unas 40.000, según las 17 organizaciones animalistas convocantes.

La protesta ha comenzado a las 12.00 horas en la Puerta del Sol con una acción en la que cientos de activistas han realizado una ‘performance’ bajo el lema ‘Tauromaquia Es Violencia’. 
Los participantes han roto banderillas llenas de polvo rojo, formando así una nube de este color, simbolizando la sangre de los más de 20.000 toros, vacas, vaquillas, novillos y becerros que cada año mueren en festejos taurinos en España.
Bajo lemas como “La tortura no es cultura” o “Basta ya de maltrato animal” miles de personas han recorrido las calles de la capital madrileña desde la céntrica Puerta del Sol hasta la Plaza del Museo Reina Sofía, donde ha tenido lugar la lectura de manifiestos.
Según destacan las once organizaciones convocantes, a la manifestación se han adherido más de 170 colectivos procedentes de todo el país y del extranjero, y cuenta con el apoyo del Equo y de la Asociación Parlamentaria de Defensa de los Derechos de los Animales (APDDA).
La portavoz de ‘Tauromaquia es violencia’, Laura Gonzalo, ha señalado que “es un atraso que en pleno siglo XXI se sigan torturando animales por diversión y encima financiándolo con dinero público”.
“Estamos demostrando que la sociedad quiere un cambio. Reclamamos a los políticos que sean valientes, que empiecen a escucharnos y a tomar mediadas encaminadas a la abolición de la tauromaquia”, ha remarcado.
En este sentido, el coportavoz de ‘Tauromaquia es violencia’, José Enrique Zaldívar, ha afirmado que él, como veterinario, quiere “hacer saber a la sociedad que el sufrimiento, la tortura y el maltrato a los animales, simplemente por divertimento no tiene cabida en esta sociedad”. 
“La sociedad está cambiando, el movimiento cada día es más grande y tenemos muchos argumentos con los que contrarrestar los argumentos de los taurinos”, ha manifestado.
Algunos de los manifestantes han explicado que su objetivo es “defender a los animales, que se les oiga” ya que ellos “tienen voz” y han reclamado a los políticos que “quiten las subvenciones a la tauromaquia” y las destinen a “educación o sanidad”.
También han expresado su apoyo rostros de la cultura como la escritora Rosa Montero, la cantante Mari de ‘Chambao’, la actriz Emma Ozores, el cantante Niño de Elche y la escritora y periodista Pilar Eyre, entre otros.
Asimismo, han apoyado la concentración representantes políticos como el cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero, que ha señalado que “matar toros ya no es cultura. No toleramos que nadie maltrate a un perro, ¿por qué tenemos que tolerar que alguien maltrate a un toro?” y que el paso inicial para abolir la tauromaquia es “dejar de subvencionar espectáculos taurinos”.