

MADRID.- Cientos de miles de personas respondieron ayer en el centro de Madrid a la primera gran manifestación de la democracia convocada, en exclusiva, por un partido de la oposición. Bajo el lema 'España por la libertad. No más cesiones a ETA', el Partido Popular organizó una marcha masiva en contra de la política antiterrorista del Gobierno sin que se produjeran incidentes y en el que las banderas españolas fueron absolutas protagonistas.Se calcula que de la provincia de Alicante asistieron unas 7.000 y unas 20.000 de toda la Comunidad Valenciana.
La maquinaria del Partido Popular, con más de 700.000 afiliados, consiguió los objetivos que se había marcado, amén de aprovechar la experiencia acumulada en las siete convocatorias en contra de la política antiterrorista del PSOE en esta legislatura, convocadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo o el Foro de Ermua, pero donde el PP participaba activamente en la organización. Según la Delegación del Gobierno, los asistentes sumaron un total de 342.655, mientras que la Comunidad de Madrid habló de 2.125.000 personas.
En esta ocasión hubo menos pancartas, menos consignas y las que se gritaron fueron menos ofensivas para el presidente del Gobierno, aunque éste fuera el destinatario de la mayoría de los cánticos. Las banderas constitucionales se impusieron a todo y ya en la Plaza de Colón, durante el discurso del presidente del PP, Mariano Rajoy, dieron pie a una fotografía inédita. Los atentados del 11 de marzo, cuyo tercer aniversario se cumple mañana, tampoco fueron objeto de mención.
Ni siquiera hubo consignas mayoritariamente coreadas, aunque hubo algunas que se impusieron al resto: "Zapatero, dimisión", "España merece otro presidente", es decir, Mariano Rajoy, al que los gritos de los simpatizantes le cambiaban el puesto que ocupa ahora por el de jefe de Gobierno. Tampoco la mayoría se acordó en sus cánticos del preso de ETA Ignacio de Juana Chaos, cuya prisión atenuada dio origen, en un principio, a la marcha.
Donde más gritos se escucharon contra ETA fue en la pancarta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, unos metros más atrás que la que portaba la plana mayor del PP. Por delante del cartel con la leyenda 'Rendición, en mi nombre no' caminaba su presidente, Francisco José Alcaraz, de la mano de su mujer. Otros responsables de la Asociación coreaban "ETA asesina" y el ya generalizado "A por ellos, oé", mientras recibían los aplausos que le dirigían los manifestantes concentrados en los laterales.
Algunos de los familiares de Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate, los dos ecuatorianos asesinados por ETA en la T-4 del aeropuerto de Barajas, también se hallaban entre los asistentes a la marcha.
La manifestación comenzó a andar minutos después de las 17:00 horas y acabó una hora y media después. Tan sólo unos metros por delante de la pancarta, avanzaba un gran manto con un lazo azul. El crespón azul fue una constante en toda la tarde y se pudo ver en diversas banderas o incluso en balcones y terrazas.
Antes de que Rajoy subiese al escenario, la organización hizo sonar por los potentes altavoces el 'Libertad sin ira' de Jarcha, que enloqueció a las Nuevas Generaciones del PP. Al éxito de la Transición le siguió otro, propio de la 'generación Operación Triunfo', 'Saber que se puede', de Diego Torres. Después, se proyectó un vídeo en homenaje a las víctimas del terorriorismo en el que se incluían unas declaraciones del funcionario de prisiones secuestrado por ETA José Antonio Ortega Lara, presente en la manifestación, en las que aseguraba entender que en su día el Gobierno de Aznar no hubiese negociado con los terroristas para lograr su liberación.
Rajoy lanzó varios mensajes desde el atril. Pidió "recuperar la España que no se rendía", situó al Gobierno "cogido en una trampa" y "asustado" y dijo que el 'caso De Juana' "ha desenmascarado todos los disimulos" y que constituye "el peaje que paga el Gobierno para negociar". "Necesitamos recuperar el consenso. Si no es posible alcanzarlo con el Gobierno, yo quiero establecerlo con los españoles", añadió en un momento de su intervención.
Una intervención que vivió su momento más emotivo cuando Rajoy mencionó a Miguel Angel Blanco y se volvió a abrazar a su hermana y a su padre. Estos le habían acompañado al frente de la manifestación desde el principio. Muy cerca de Rajoy, la presidenta del PP vasco, María San Gil, y Pilar Elías, la viuda de Ramón Baglietto, así como de numerosos cargos electos del partido en el País Vasco.
También cerca, el ex presidente del Gobierno José María Aznar, que, como en otras manifestaciones, fue muy aplaudido, aunque esta vez cambió el anonimato de la multitud por un puesto destacado al frente de la marcha. A la totalidad de dirigentes del PP se sumó el también ex presidente de Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo, mientras el secretario general del PP adelantaba: "Esta convocatoria va a ser un hito en nuestra democracia".
Al menos, según las cifras de Delegación y Comunidad, se trató de la manifestación más numerosa de cuantas se han celebrado contra la política antiterrorista del Gobierno en esta legislatura. A su término, sonó un fragmento del himno de España.
Por su parte, el PP congregó en la noche de viernes a unas 10.000 personas en la plaza de la Montañeta y ante la Subdelegación del Gobierno en Alicante, para protestar contra la prisión atenuada del etarra Iñaki de Juana Chaos.
Los gritos contra el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, protagonizaron la concentración - una de las más concurridas de todas las capitales de provincia - , que se desarrolló sin ningún incidente entre las 20,15 y las 20,55, aunque la gran afluencia de personas obligó a cortar al tráfico el perímetro de la plaza.
«Zapatero, dimisión» y «Zapatero, embustero» fueron las consignas más coreadas por los asistentes a una convocatoria que contó con un pleno casi total de cargos públicos populares y que acabó con el himno de España sonando a todo volumen por la megafonía tras el duro discurso del presidente provincial del PP. «Al final de la lucha, la victoria», concluyó su intervención José Joaquín Ripoll, que calificó la decisión del Ejecutivo de «cesión intolerable del Estado ante el chantaje de un terrorista».
Se agrupaban junto al estrado situado en el centro de la plaza, a la altura de la calle de Colón, los cargos públicos zaplanistas del PP: desde el presidente de las Cortes, Julio de España, a los consellers de Justicia y Cooperación, Miguel Peralta y Gema Amor, además de concejales, diputados provinciales y autonómicos. Poco después, y por su lado, llegaron los campistas. Además de los ediles de Alicante, también asistieron los alcaldes de Benidorm, Manuel Pérez Fenoll; Torrevieja, Pedro Ángel Hernández Mateo; Crevillent, César Augusto Asencio, y Almoradí, Antonio Ángel Hurtado, entre otros. Al filo de las 20,30 compareció el primer edil de Alicante, Díaz Alperi: «El pueblo español ha dicho basta, y esto es un antecedente de la manifestación de mañana en Madrid».
Además de los políticos, la plaza de la Montañeta se llenó de personas que portaban un lazo azul y lucían pegatinas con la bandera de España y la leyenda «Ley, Constitución, libertad». Acudieron muchas personas mayores, pero también se vieron parejas jóvenes y padres con sus hijos pequeños. En total, unos 10.000, según los datos del Cuerpo Nacional de Policía y de la Policía Local, que calcularon la asistencia en función de una cuadrícula de la plaza de la Montañeta, según la cual, entre la calle de Colón y la de Gerona hay 3.100 metros cuadrados de superficie, a los que añadieron otros 600 metros entre la calle de Colón y el acceso superior al parking, y unos 1.000 metros más en la zona inferior, en la plaza de Calvo Sotelo. En los tramos de concentración más densa, los policías contaron 2,5 personas por metro cuadrado; y en los de menos densidad, dos individuos.
Poco después de las 20,30, un grupo de jóvenes se subió al escenario y, entre una ovación general, desplegaron una pancarta con el logotipo del PP y el lema de la concentración: «España por la libertad, no más cesiones a ETA». Esa misma leyenda se reflejó en varias pancartas traídas por el PP de Aspe y San Vicente del Raspeig, aunque también hubo otras de contenido más duro: «La sangre de las víctimas clama justicia». Aunque, para dureza, la que empleó Ripoll durante los nueve minutos que dedicó a la lectura de su discurso.
Mientras, en Elche, cerca de 700 personas, según la Policía Local, se concentraron por la tarde-noche en la plaza de Baix por la misma causa. Jóvenes de Nuevas Generaciones desplegaron una pancarta con idéntico lema y se repitieron los mismos gritos de «Zapatero, dimisión». En Elda, la concentración reunió a unas 200 personas ante la plaza del Ayuntamiento, la misma cifra y escenario que en Ibi.- (Europa Press y diario "Información"