VALENCIA.- La Comunitat Valenciana cerró 2023 con 2.951 pequeños comercios menos
(plantillas inferiores a diez trabajadores), mientras que 1.500
autónomos del sector se dieron de baja en su actividad, en un momento en
el que se la rentabilidad de las empresas está cayendo y en el que la
inflación está afectándoles más que al resto de la economía.
Así lo ha puesto de manifiesto este jueves el presidente de la
Confederació d'Empresaris del comerç, servicis i autònoms de la
Comunitat Valenciana (Confecomerç CV), Rafael Torres, que ha ofrecido
una rueda de prensa en la que ha abordado la situación del sector y cómo
le afectarán medidas como la subida del Salario Mínimo Interprofesional
(SMI) o la reducción de la jornada laboral.
Torres ha expuesto que el comercio es la segunda actividad que más
aporta al PIB de la Comunitat Valenciana. Hay 57.000 locales comerciales
en la Comunitat Valenciana, de los que el 96 por ciento cuenta con
menos de diez trabajadores y el 50% son de un solo trabajador.
De los 2.951 pequeños comercios que se perdieron en 2023, cerca del
80% no tenían trabajadores. A pesar de que 1.500 autónomos cesaron su
actividad, se han creado 3.000 puestos de trabajo en el sector.
Asimismo, el 16% de los comercios que cerraron eran online, cerca de 500
empresas, un subsector con «más mortandad» que el resto. La patronal
del comercio ha señalado que en 2023 cerraron un 5% de establecimientos
comerciales y un 9% de empresas.
«El formato pequeño, más débil, es el que más está sufriendo»,
aunque las cifras se vean compensadas por el crecimiento de grandes
empresas, ha explicado Torres.
Confecomerç ha advertido de una «parón» en el consumo de los últimos
años y una «ralentización del crecimiento de las ventas», a pesar de que
las cifras del INE reflejan una mejor situación en 2023, con un
crecimiento del 8,5% del consumo, ha destacado Torres, antes de poner en
valor que las cifras se sitúan por encima de la media nacional.
Las empresas que mejor comportamiento registran son las cadenas
(marcas), tanto grandes como pequeñas, que crecieron un 8%. Por contra,
el menor crecimiento del consumo se registra en grandes superficies
(3,8%) y comercios de proximidad (4%).
Rafael Torres ha señalado que, debido a la inflación, aunque aumenten
las cifras de facturación «no se está vendiendo más».
«La rentabilidad
de las empresas, sobre todo formatos pequeños, está cayendo
sensiblemente porque los costes están subiendo mas que las ventas», ha
apuntado. Con ello, se han reducido los márgenes empresariales y «eso te
impide tener capacidad para competir contra otros formatos».
En
concreto, en los dos últimos años los costes salariales se han
incrementado un 17,5% y los energéticos en un 27,6%.
El presidente de Confecomerç ha indicado que el consumo global se
está «manteniendo», aunque no así el consumo medio de las familias, pero
teme los efectos que pueda conllevar una ralentización de la creación
de empleo.
El sector también está pendiente de la evolución de los tipos
de interés. En general, Torres ha señalado que el comercio vive un
«escenario que está estable pero cogido un poco con alfileres».
«La inestabilidad política no invita tampoco a la inversión. Si
hubiera un gobierno con más previsibilidad creo que las cosas podrían ir
mejor, capacidad empresarial hay», ha añadido.
Asimismo, las rebajas no cumplieron con las expectativas del sector.
Según las encuestas internas de la patronal, un 42% de los empresarios
del sector cree que la campaña fue peor que el año pasado, el 40% las
vio iguales y solo fueron mejores para un 14%.
Sobre las previsiones para el primer trimestre de 2024, el 52% de los
comerciantes piensa que será igual que el año pasado, el 25% espera que
mejore y el otro 25% cree que empeorará la situación.
Respecto a la reducción de la jornada laboral que proyecta el
Ejecutivo central, el 82% del sector la considera inadecuada y un 75% de
los comercios cree que se verá afectado, según una encuesta interna de
Confecomerç.
El 55% de los comercios valencianos afirma que se trabajarán más
horas, porque la «inmensa mayoría» de las empresas son de uno o dos
trabajadores, y solo un 4% se plantea contratar a más trabajadores. Uno
de cada tres (28%) estudia reducir su horario.
Según Torres, los autónomos trabajarán más horas para compensar la
reducción de sus empleados porque si recortan sus horarios de apertura
«pierden capacidad de competir» contra grandes formatos que pueden
permitirse contratar más personal.
Para los pequeños comercios, «contratar a una persona es incurrir en
unos gastos que ya no son asumibles» y no hay trabajadores cualificados y
profesionales que acepten trabajar dos horas y media. Así, ha señalado
que los autónomos trabajarán más y que se logrará «justo lo contrario»
al objetivo inicial de la medida.
Por ello, Confecomerç ha reclamado que, a través del diálogo social,
se acuerde mayor flexibilidad para esta medida y que la reducción de
horas sea de cómputo anual y no semanal, de forma que el comercio pueda
distribuirlas en función de sus momentos de más actividad.
La patronal
ha detallado que la media de horas anuales recogidas del sector es de
1.728 horas, por debajo de las 37,5 horas semanales.
En cuanto al SMI, hay menos oposición que a la reducción de jornada
laboral, pero el 75% de los comerciantes piensa que les afectará
negativamente, ya que supondrá un mayor incremento de costes, también en
sus contratos con proveedores.
«Los comercios no ha podido repercutir
costes, por eso reducimos márgenes, cuesta ser competitivos contra otros
formato. Nos puede llevar, no a generar un efecto inflacionario, pero a
ser todavía menos rentables», ha lamentado.
En opinión de Torres, las medidas planteadas por el Gobierno central
«precisamente van a hacer más daño al eslabón más débil de la cadena y
eso no es lo que persigue el Gobierno». «Es fundamental que se deje en
manos del diálogo social y no se imponga», ha subrayado.
Así, Confecomerç
ha pedido que no se «tenga prisa» en aprobar la reducción de jornada
laboral. También ha apostado por una racionalización de horarios, como
la de otros países europeos.
Sobre la crisis del mar Rojo, Torres ha explicado que a largo plazo
puede haber algún retraso, pero que el comercio acumula stock y no se
está viendo afectado «todavía de una manera relevante ni mucho menos».