En ese momento, van der Merwe fue tildado de antivacunas, exigiendo que se le relevase de su puesto de trabajo por los mismos que lo encumbraron y pidieron el cielo para él hace apenas once meses, cuando realizaron una labor perfecta a la hora de auxiliar a Romain Grosjean tras su terrible accidente en el Gran Premio de Bahréin de 2020, ganándose el calificativo de héroes, pues no tuvieron reparos en acercarse a una bola de fuego conscientes de que ahí había un piloto.
Ante el revuelo, van der Merwe lanzó una serie de mensajes en las que aclaraba que él no se consideraba antivacunas, que está a favor de ellas y que invita a todo el que quiera a hacerlo a vacunarse, que simplemente en su país, el haber pasado la enfermedad anteriormente, como era su caso, se equipara al tener la vacuna. “Confío en que estos países sepan lo que están haciendo y que también respeten las reglas más restrictivas de otros países.”, matizó.
“Soy plenamente consciente de que potencialmente tendré menos posibilidades de empleo o que mi libertad de movimiento será más restringida por mis elecciones. El hecho de que yo no elija pensando en mi salud no significa que esté tomando decisiones egoístas. Todos queremos estar sanos. Seguiré cumpliendo las pautas de salud públicas, reduciré el riesgo tanto como sea posible y respetaré las decisiones de los demás por igual. No es necesario que haya polarización u odio en cada discusión sobre mascarillas o vacunas.”, finalizó el piloto.
Por su parte, la FIA evitó entrar en el debate generado, ya que en Fórmula 1 no se ha establecido un protocolo, dejando en manos de los equipos, que a su vez lo dejaron en manos de sus integrantes, el vacunarse o no.
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