lunes, 14 de febrero de 2022

Laporte en la Corte, argumentando científicamente acerca de vacunas covid19 / Juan Gervás *

Los cambios profundos para la Humanidad se han producido por poder nutrirse con regularidad, el acceso seguro a agua segura de consumo (y su depuración), la educación formal desde la infancia y la estructura social que facilita una cierta igualdad, también apoyando la necesaria libertad de expresión científica, política y religiosa.

En la clásica Atenas de Pericles, la libertad de expresión se logró con

1/ isegoria, que daba igual derecho a hablar a todo ciudadano, y ser considerado por el fundamento de sus aportaciones, no por su valía en la expresión de las mismas y

2/ parrhesía que daba derecho incluso a defender ideas con audacia, por más que parecieran extravagantes, y en contra de los poderosos, hasta ridiculizarlos.

Es decir, se aseguraba al tiempo la posibilidad de hablar y de hacerlo con franqueza.

En la respuesta a la pandemia covid19 hemos fracasado respecto a tal libertad de expresión, tramutada en aras de un bárbaro salubrismo “salvador” que conlleva un pensamiento único.

No ha habido ni hay isegoria; tampoco, parrhesía. La franqueza se ha ridiculizado transformando sus propuestas en “bulos” (fake news), por más que se publiquen/publicasen en las mejores revistas científicas del mundo, y a quienes discrepan/discrepasen se les etiqueta con el estigma de enfermedad mental, asignándoles fobias varias, desde negacionistas a anti-vacunas pasando por terraplanista, por más que fueran incluso profesores en prestigiosas universidades.

En la respuesta a la pandemia covid19 hemos fracasado respecto a tal libertad de expresión, tramutada en aras de un bárbaro salubrismo “salvador” que conlleva un pensamiento único.

Dicho pensamiento único se justifica siempre con opiniones de expertos, en quienes se encuentra el fundamento para justificar lo injustificable, como el uso del bozal obligatorio en exteriores y la promoción de las vacunas covid19 como salvadoras de vidas. Con los expertos, los políticos justifican sus decisiones e imposiciones, y la Medicina deviene religión y actividad mágica, y sus propuestas, talismanes.

Por eso la gente sigue llevando el bozal en la calle, porque las mascarillas se han transformado en talismanes.

Con el mismo fervor se aceptan y requieren vacunas y re-vacunas covid19, como fetiches salvadores de vida, que protegerán contra el mal, así sea irracionalmente.

La falacia de la muerte evitada por la Medicina

Hay quien sigue creyendo científicamente que la Medicina y sus adelantos y medicamentos ha logrado cambiar la faz de la Tierra permitiendo el progreso de la Humanidad.

Es una creencia como otra cualquiera ya que la Medicina aporta el 10% de las mejoras, como mucho, y sólo respecto a salud. Con esta creencia se crean narrativas mágicas. Por ejemplo, se pretende que hablando científicamente, las vacunas y los médicos salvan vidas.

Es una falacia la de “la muerte evitada”, pues nadie puede evitar que los humanos terminemos muertos.

Las vacunas (y los médicos), si acaso, cambian causas de muerte y prolongan vidas. No es poco, no.

La arrogancia de los expertos que amordaza la libertad de expresión

Hemos perdido libertades produciendo daños inconmensurables, muertes evitables incluidas.  ¿Quién llevará a tribunales para su condena y reparación de daños a los culpables por acción y omisión (expertos y políticos, sociedades científicas, etc) de confinamientos, cierres de escuelas, toques de queda y demás parafernalia del bárbaro salubrismo?https://www.abc.es/sociedad/abci-confinamientos-restricciones-tenido-efecto-reduccion-mortalidad-covid-19-202202021455_noticia.html

Son los expertos (pseudo) los que llevan soplando en contra de la lógica, con los muertos consiguientes.

Lo dejó claro David Sackett, al certeramente criticar la medicina preventiva, y por tanto las vacunas:

"La medicina preventiva presenta los tres elementos de la arrogancia:

1/ El primero es que es agresivamente asertiva, persiguiendo a las personas sin síntomas y diciéndoles lo que tiene que hacer para permanecer sanos. En ocasiones y apoyándose en el valor de la Ley (vacunas, cinturones de seguridad), prohíbe y prescribe a los pacientes y al público en general de cualquier edad y condición.

2/ Segundo, la medicina preventiva es presuntuosa, confiada en que las intervenciones que adoptará, en promedio, harán más bien que daño a aquellos que aceptan seguirlas.

3/ Finamente, la medicina preventiva es arrogante, arremetiendo contra los que cuestionan el valor de sus recomendaciones"   https://rafabravo.blog/2019/08/08/la-arrogancia-de-la-medicina-preventiva/

Las preocupaciones de Laporte sobre efectos adversos y falta de eficacia de las medidas contra la pandemia, incluidas las vacunas covid19, son las de los mejores profesionales y científicos del mundo

Y estando en esta soberbia del pensamiento único, llega Joan Ramon Laporte al Parlamento español, a la Corte pacata y provinciana en Madrid, y ejerce la libertad de expresión de la Atenas clásica

Efectivamente, el lunes 7 de febrero de 2022 declaró en la Comisión de Investigación sobre la Gestión de las Vacunas, en el Congreso de los Diputados en Madrid (España), el profesor y experto en farmacovigilancia Joan Ramon Laporte, una figura catalana de prestigio internacional http://www.nogracias.org/2022/02/09/transcripcion-y-video-de-la-intervencion-de-joan-ramon-laporte-en-el-congreso-de-los-diputados-relativa-a-la-gestion-de-las-vacunas-covid-y-el-plan-de-vacunacion-en-espana/

Su libertad de expresión conllevó una verdadera tormenta política-científica, y su consecuente linchamiento.

Así, pretenden transformarlo en un anciano anclado en las antiguas formas de farmacovigilancia, bueno en su tiempo, pero incoherente en el actual.

Como ha destacado Sergio Minué, este linchamiento no es casual y ni excepcional: “Laporte no es el único ejemplo. El mismo linchamiento han sufrido o sufre gente como John Ioannidis, Peter Gotzche, Alyson Pollock, Carl Henegan. Cualquiera que ose cuestionar la “religión verdadera”.

Y apostilla: “Da realmente miedo el invierno postpandémico”.  https://gerentedemediado.blogspot.com/2022/02/atticus-finch-y-la-jauria-mediatica.html

Hay tantos expertos que se han convertido en plaga mortal

 "La intervención de Laporte fue respetuosa, clara y documentada en todas y cada una de sus afirmaciones", muy exacta definición de la intervención, comenta Josep Casajuana.

Y sigue: “Laporte mucha veces "provoca" porque lo que dice no se ajusta a la "normalidad" pero sus argumentos siempre tienen fundamento.

Pero desmarcarse de la opinión de los "expertos" tiene un riesgo evidente en un entorno cada vez más polarizado entre el negro y el blanco donde los numerosos matices grises han desaparecido.

En el año 2000, David Sackett publicaba en el British Medical Journal el artículo "los pecados de los expertos y propuestas para su redención". Afirmaba que los expertos impiden el avance de la ciencia porque quien presenta propuestas diferentes de las "oficiales" es ninguneado o repudiado por el oficialismo científico-mediático. Lo ocurrido con Laporte no es más que un ejemplo (otro más) de lo que expresaba Sackett en su artículo, invitando a todos los expertos del mundo a dimitir y a dedicarse a otra cosa (como él demostro con su ejemplo) para favorecer el avance de la ciencia”

“Es enfermizo tanto experto”   https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1118019/

Síntesis

Pretenden hacernos creer que Joan Ramon Laporte "fue" importante en seguridad del paciente y en farmacovigilancia, pero que está anclado en la "tarjeta amarilla", como si fuera un defecto seguir una línea de trabajo de medio siglo, del correo postal a las base de datos de Eudravigilance.

Sus preocupaciones sobre efectos adversos y falta de eficacia de las medidas contra la pandemia, incluidas las vacunas covid19, son las de los mejores profesionales y científicos del mundo, como John Ioannidis, Peter Gotzche, Alyson Pollock, Carl Henegan y muchos más; de Juan Erviti a Peter Doshi, pasando por Tom Jefferson y una miriada de necesarios discrepantes,  aplastados por el pensamiento único irracional, por el bárbaro salubrismo que favorece el negocio y la desigualdad.

 

(*) Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. Exprofesor de la Escuela de Salud Pública, Universidad Johns Hopkins, Baltimore, EE.UU. 

 

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