viernes, 25 de febrero de 2022

Wuhan, Ucrania... / Fernando López Mirones *

En Europa ha empezado una guerra que estaba planeada. Una guerra en el concepto tradicional de la palabra que no es si no una batalla de la auténtica gran guerra que estamos librando desde hace dos años.

Me gustaría influir en mucha gente para que empiece a darse cuenta de que todo lo que nos parece circunstancial es en realidad un plan gestado y ejecutado por unas élites globalitarias que ya nos dominan desde hace tiempo, pero que todavía necesitan nuestra ignorancia para avanzar.

Les asusta que la gente se de cuenta y eso es una buena noticia para nosotros porque significa que aún podemos invertir la situación.

Disfrazados tras conceptos que nadie discutiría como Paz, Salud, Justicia, Igualdad, Ecología y Vida, manejan a la Humanidad con fases que tienen previamente diseñadas.

Ahora tocaba una guerra creada para justificar el crack económico con subidas de precios aún mayores y desabastecimientos de todo tipo para que la gente se olvide de la masacre de repentinitis que asola a los países cuya población engañada ha permitido que les inyecten ARN sintético.

Si, es tal el escándalo y tan descomunales las responsabilidades de la Plandemia que hace falta una guerra para hacer de tinta de calamar y ocultar la masacre.

Pero está en nosotros dejarnos engañar de nuevo o no; volver a creernos lo que las TV de los Soros y los Gates nos dicen o abrir los ojos a lo evidente.

Sorprende que gente despierta con el falso virus pique en lo de Ayuso/Casado/Feijoo/Sánchez o lo de Ucrania/Rusia.

¿Acaso creen que los que nos quisieron engañar en una cosa de pronto nos dicen la verdad en otras?

Necesitan un desencadenante para cada movimiento. Ese reactivo inicial del proceso de manipulación social puede ser un magnicidio, un virus quimera o una guerra a medida, les da igual.

Lo único que les quita el sueño a los plutócratas globalitarios es que nos demos cuenta de lo que hacen.

Por eso invierten tanto en propaganda, por eso sus cortinas de humo, los capotes que nos tienden para desviar nuestra atención son tan devastadores como una falsa guerra en la que ellos nunca perderán y mucho menos morirán.

De nuevo nosotros, el pueblo, la Humanidad, ponemos el brazo, ya sea para recibir inyecciones letales o para empuñar un arma.

Juegan con nuestros sentimientos para crear toda suerte de miedos, y los alternan cuando empezamos a descubrirlos.

La “vacunación” de la tercera dosis es un rotundo fracaso, millones de binoculados en todo el mundo se han dado cuenta de que han sido engañados y ahora son los mayores negacionistas.

La gente está viendo morir a personas cercanas más ahora que en la supuesta pandemia. Jóvenes y niños inundan las consultas y hospitales con afecciones nunca antes vistas con tal profusión.

Callan, no lo dicen, cada familiar debe pensar que ha sido mala suerte; ellos se encargan de que nunca veamos que el bosque entero está ardiendo.

Esta guerra es la misma que la de Wuhan, es la misma que le costó la vida a J.F. Kennedy, la misma que empezó a fraguarse tras la II Guerra Mundial.

Hoy ha empezado una guerra  en Europa y la mayoría de los españoles la ve lejana como les pasó hace dos años con un extraño virus nuevo en China.

Es cosa de chinos, es cosa de ucranios, es cosa de rusos...

Pero los globalistas de Bruselas, la OTAN, la OMS y las Naciones Unidas no son más que instituciones privadas cuyos dueños colocan allí a sus peones para que nos mantengan entretenidos entrando a cada trapo que nos ponen.

Mientras no nos metan el estoque no se acabará la faena, pero es imperativo convencer a la Humanidad de que somos el toro en esta lidia.

No perdamos de vista a los culpables de la falsa pandemia y sus colaboradores políticos.

Ahora vendrá la inflación, la recesión, la subida del gas, el petróleo, la electricidad, las materias primas, los cereales de Crimea y lo vamos a pagar otra vez todos nosotros.

Aunque todos sean parte de lo mismo, si tiene usted que elegir hágalo siempre hacia quien los medios pongan como el malo; sin duda ese es el menos malo. 

Ventajistas

Àlex y George ya saben qué acciones y bonos comprarán y qué inversiones harán a precio de saldo por la guerra creada para ganar miles de millones.

En casa están hoy muy contentos, el negocio de las sociedades abiertas va viento en popa, la gente cree, la gente teme, los periodistas aceptan cobrar por no trabajar.

Por algo cada miembro de la OTAN, la UE y el Banco Mundial están en sus nóminas.

Para eso pagaron las campañas de Macron, Sánchez, y cada uno de los presidentes títere que tardaron años en hacer llegar a donde están ahora.

El resto es todo mentira.

Hasta que usted no vea esto no entenderá absolutamente nada. 

Vienen los dragones

Estamos asistiendo a una campaña mediática idéntica a la de la primera ola de la plandemia.

Telediarios con imágenes sacadas de maniobras militares de hace meses o actuales e incluso bombardeos sacados de vídeo juegos.

Y la técnica que no falla y que consiste en entrevistar a pobre gente aterrada de miedo que en realidad no sabe lo que pasa.

Es decir, generan el miedo, la población reacciona y la graban para conmover a occidente con testimonios de madres asustadas huyendo.

En realidad la mayor parte de las veces huyen de su propia percepción, de lo que CREEN que les puede pasar, no de lo que en realidad ocurre.

En Occidente estas imágenes se multiplican en las tv creando el ambiente que quieran.

Ocurrió igual el primer trimestre de 2020, cuando el miedo a un virus mató mucho más que el supuesto virus real.
La sola imagen de los ataúdes convenció a gente inteligente que desde entonces tiene bloqueado todo análisis crítico y no se dan cuenta.

Encerraron a los ancianos abandonándolos en las residencias por temor a “lo que venía” y que nunca vino. Por eso murieron, no fue un virus, fue el miedo de los otros, incluidos los cuidadores.

Se trata de provocar estampidas humanas y después repartir los vídeos por todas partes aliñados de testimonios que son reales, pero solo en que se trata de gente asustada ¡que vienen los dragones!

Los que hemos descubierto esta estrategia de comunicación audiovisual una vez deberíamos reconocerla a partir de entonces cuando la repitan con otros temas.

Esto no significa que no haya ataques, como con el virus no es un existe o no existe, si no ¿qué existe de verdad y qué no?

Por favor instalemos el antivirus en nuestros cerebros para que nunca mas nos recreen tragedias auto provocadas.

El fin de todo esto no es otro que justificar la recesión económica brutal que ya tenían planeada para después del miedo a la leyenda Covid.

La fórmula es sencilla: generar miedo en la población protagonista con noticias falsas. Creado ese pánico se graba en cientos de vídeos con entrevistas de personas aterrorizadas, y con esos vídeos convencer al resto del mundo de que todo es real: ¡lo estoy viendo, lo dice gente de allí!

Funciona con chinos en Wuhan o con ucranios en Ucrania.

Generar emociones. Por último te ofrecen las explicaciones lógicas pero falsas que todos los medios y tertulianos todólogos repiten y repiten hasta la náusea.

Ahora usted ya es experto en geoestrategia además de virólogo.

Cuando Barack Obama metió un comando con helicópteros de combate en otro país soberano (Pakistán) sin permiso del gobierno para asesinar a varias personas nadie dijo nada, siendo una enorme barbaridad.

Lo que debería preocupar a los españoles es lo que Marruecos planea con las Islas Canarias (Ceuta y Melilla son solo un cebo).

Ahora la frase “es por la guerra de Ucrania” servirá una vez más para que los plutócratas se hagan más ricos, y usted o yo más pobres pero además con menos derechos.

Y tras la guerra creada vendrá la siguiente fábula basada en animales.

Tenemos miedo ¡vienen los dragones! pero los dragones son lagartijas bien filmadas. El miedo a los dragones no hace que estos existan.


(*) Biólogo español y columnista

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