martes, 22 de marzo de 2022

La OMS y China guardan silencio sobre las investigaciones del origen del Covid


PEKÍN.- Han pasado cinco meses desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pusiera nombre a un nuevo equipo formado por los mejores cazadores de virus del mundo, los elegidos para tratar de descifrar los orígenes del SARS-CoV-2. Fueron 27 reputados científicos los que integraron el Grupo de Asesoramiento Científico para los Orígenes de los Nuevos Patógenos, reducido por sus siglas como SAGO. Desde el día de su presentación, no ha salido ningún reporte más sobre qué están haciendo los investigadores de la OMS, según crónica de El Mundo.

María Van Kerkhove, líder técnica del organismo internacional sobre Covid-19, presentó en octubre al equipo del SAGO, días después de que las autoridades chinas anunciaran que iban a analizar las donaciones de sangre hechas durante el año 2019 en Wuhan, recogidas en el Centro de Sangre de la ciudad. Expertos de todo el mundo, incluidos los de la OMS, habían pedido desde el principio de la pandemia que se analizaran esas muestras. Una petición que China puso en espera año y medio.

Hay alrededor de 200.000 muestras de sangre de 2019que se conservan en Wuhan, marcadas por fecha y ubicación. Podrían contener signos cruciales de los primeros anticuerpos que ayuden a determinar cómo, cuándo y dónde el Covid cruzó por primera vez a los humanos.

"Los estudios de muestras de sangre son absolutamente críticos para comprender los primeros días de la pandemia", dijo Van Kerkhove. Los funcionarios chinos respondieron a la OMS que explorarían sus bancos de sangre, pero que no darían a los investigadores internacionales acceso libre, sin su supervisión, a los resultados.

Oficialmente, no se ha vuelto a saber nada de esas muestras de sangre. Ni un comentario de la máxima autoridad china para el control de enfermedades. Tampoco ningún paper en alguna revista científica. En las pasadas navidades, el equipo de expertos chinos que mantiene contacto directo con la OMS aseguró a este periódico haber comenzado a realizar estudios serológicos. Sobre los resultados, especificaron que "se conocerán cuando llegue el momento". Esta semana, tras varios emails, finalmente respondieron que "no hay ninguna información adicional que aportar en este momento".

Tampoco hay noticias del equipo de la OMS, del que forman parte la mayoría de expertos que ya estuvieron en la primera misión en Wuhan. El organismo internacional guarda silencio a las consultas sobre la evolución de la nueva investigación que supuestamente iniciaron en octubre.

Han pasado dos años del primer brote conocido en Wuhan y China ahora está luchando contra su peor ola de Covid-19 desde los primeros días de la pandemia. Sobre el origen del virus, no hay ningún avance aparente. Se mantienen las mismas teorías e incógnitas que aparecen en el informe que redactó el primer equipo de la OMS que estuvo en Wuhan: se apuesta por el origen zoonótico, los murciélagos son los principales candidatos a ser los anfitriones originales del SARS-CoV-2, pero se desconoce cuál fue el huésped intermedio antes de que el coronavirus se transmitiera a los humanos. Ni siquiera está claro cuándo empezó a propagarse ni desde dónde.

Más de seis millones de muertos después, sigue habiendo más preguntas que respuestas. Y la política vuelve a cruzarse en el camino de la ciencia. El Gobierno chino lleva toda la pandemia poniendo piedras en el camino de un rastreo independiente en Wuhan. En privado, los expertos de la OMS se quejan de que precisamente son estas trabas para trabajar las que están ralentizando la posibilidad de una investigación más profunda. Las dispares teorías que salen a menudo en China sobre el origen de la pandemia tampoco ayudan en mantener un contacto regular, sereno y científico con los expertos internacionales.

La última avanzadilla de Pekín ha sido abrazar una de las campañas de desinformación rusa en la guerra en Ucrania: Estados Unidos probó los coronavirus de murciélago en laboratorios ucranianos para investigar armas biológicas. Los periódicos chinos han comprado esta afirmación a la propaganda del Kremlin y la repiten en sus páginas a diario. Desde el gigante asiático han usado estos supuestos hallazgos de Moscú para desviar la teoría de que el coronavirus se había filtrado de un laboratorio en Wuhan, al tiempo que resucitan comentarios pasados de políticos y médicos chinos insinuando que fue el ejército de EEUU el que fabricó el virus y lo plantó en China.

A raíz de lo de Ucrania, a principios de esta semana, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Zhao Lijian, se acordó de Fort Detrick, el laboratorio de Maryland que el año pasado estuvo en el centro de la teoría de la conspiración de China. La cadena estatal china CCTV le dedicó un documental centrado en la "oscura historia" de este lugar.

"Fort Detrick es el centro de las actividades bio-militares de Estados Unidos. Hay numerosos artículos científicos que demuestran que ya en 2003 este instituto tenía las capacidades avanzadas para sintetizar y modificar los coronavirus", aseguraba un documental que se emitió la misma semana en la que el presidente Joe Biden dio un plazo de 90 días a la inteligencia estadounidense para presentar un informe que desvelara si el coronavirus se transmitió a los humanos de forma natural o por una fuga en el laboratorio de Wuhan.

Pasados los tres meses, los papeles que le llegaron a Biden decían que los servicios de inteligencia no habían llegado a ninguna conclusión clara sobre el origen de la pandemia, pese a los intentos también de algunos medios de Washington de resucitar la teoría de un accidente en el laboratorio de Wuhan.

Dejando el barro político y volviendo a la ciencia, los últimos estudios publicados centraron de nuevo el origen del Covid en la señalada al principio como posible zona cero de los contagios, el mercado húmedo de Huanan, donde se especuló que el coronavirus había pasado a los humanos a través de alguna especie salvaje que allí se vendía.

Un equipo dirigido por Michael Worobey, biólogo evolutivo de la Universidad de Arizona, presentó en febrero dos preprints concluyendo que "la agrupación geográfica de los primeros casos conocidos de Covid-19 y la proximidad de muestras ambientales positivas a los vendedores de animales vivos sugieren que el mercado mayorista de mariscos fue el sitio de origen del Covid-19".

Los estudios contienen análisis genéticos de muestras de coronavirus recolectadas del mercado y de los primeros infectados oficiales en diciembre de 2019, así como un análisis de geolocalización que conecta las muestras con la sección del mercado donde se vendían animales salvajes.

No hay comentarios: