Es por ello que el presidente de la asociación agraria, José Vicente Andreu, asegura que el problema histórico de la xylella se va a poner sobre la mesa estos días. «Llevamos muchos años de lucha con un plan de erradicación que solo erradica el cultivo del almendro», explica el agricultor, quien afirma que desde Asaja reclaman «un giro a la actuación de la Conselleria».
Andreu califica de
«sinsentido» la estrategia que siguen desde la Generalitat, basada en
talar el almendro infectado y los que se encuentran en un radio de 50
metros. Medidas que han destruido numerosos cultivos de la Montaña de Alicante, afectando profundamente a la zona.
La almendra alicantina ha cerrado el año con muchas dificultades. Al problema de la xylella se le sumó el producto proveniente de California, que condenó los precios del producto local. Desde Asaja afirmaron en verano que había agricultores que no llegaban ni a cubrir el 75% de los costes de producción.
Ello, sumado a la sequía y a las altas temperaturas que estresaron al cultivo, provocaron que las previsiones de almendra cayesen en picado. La asociación cifró en 2.526 toneladas las cosechas de estos frutos secos que se recogerían. Sin embargo, en verano anticiparon que es probable que se acabase produciendo una merma de la mitad de todo el cultivo.
La nueva PAC 2023/2024 aprobada desde Bruselas «no apuesta por la productividad del campo alicantino ni por la mejora de sus condiciones», afirma rotundamente Andreu.
Desde Asaja critican las medidas tomadas desde el Parlamento europeo, que «impone requisitos ambientales y digitales que dejarán fuera a cientos de agricultores alicantinos, cosa que no ocurre en el resto del continente». Según destaca el presidente de la asociación, «tan solo se impone el cuaderno digital desde aquí».
Las normativas europeas complican aún más las cosas para el castigado campo de la provincia. El sector debe reducir más de la mitad de los fitosanitarios empleados.

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