jueves, 2 de julio de 2026

Solamente para iluminados 1 / Argárico

 


La reciente asamblea del RCRA parece haber dejado claro el proceso-estrategia para conducirlo a la quiebra y así justificar su eventual venta a inversores extranjeros, en principio rusos, ucranianos o chinos. Pero no descarto sorpresas vía un despacho profesional de Madrid muy identificado con Alicante.

Ese parecía, al menos, el propósito del anterior presidente, Miguel López, a quien otros más pillos le han robado la idea, o no, porque simplemente lo han relevado al frente del supuesto negocio sin exigirle responsabilidades para que se pudiese ir de rositas. No me creo lo que quieren hacer ver los falsos renovadores de la gestión a tenor de algunas peripecias vitales afloradas.

Ojo con el nuevo comodoro y su mochila presuntamente repleta de socios ocultos por indeseables y nada recomendables de cara a la galería. Y en la del nuevo presidente, donde es posible que se esconda un sobrino madrileño con recientes actuaciones profesionales mercantiles en esta plaza. Aquí dejo, de momento, mi bola de cristal con IA pero seguro que pronto habrá indicios al respecto mi querido Alberto.

Pero muy cerca, algo parecido sucede en el RLC de Alicante, repleto de sospechosos, con la nueva junta directiva títere por trufada de marionetas y peleles, manejada sin pudor por una depredadora local ya muy vista por proveniente de los bajos fondos políticos.

Aquí el objetivo, según la hipótesis más probable, es supuestamente el mismo: quebrar la entidad, tras contraer deudas millonarias, para justificar su liquidación por inviable. 

Y así presentar como la mejor salida la venta de su sede en la Explanada, a precio de saldo, a dos conocidos promotores  inmobiliarios, ya apostados en las inmediaciones situados por la depredadora y en connivencia con los que el último anciano presidente nonagenario desaparecido me calificó literalmente de 'chorizos' después de ser puenteado con crueldad por su propia junta directiva residual, concretamente el día de la presentación en el Salón Imperio del último libro del periodista Pedro Piqueras. 

 "Que todavía no me he muerto", me dijo con dolor antes de acompañarle a su casa.

Repugnante y todo muy burdo por parte de quien muy sospechosa también comparece aquí en público, sin escrúpulos y con otras mochilas repletas de procesados con pasaporte retirado en espera de sentencias definitivas, si finalmente no se juega con el resorte de escape de las sufridas por socorridas dilaciones indebidas, con una aparente presión extrajudicial del ex ministro Luis de Guindos u otros de su calaña, en los procedimientos aún pendientes sobre la gestión en la CAM y sus empresas. 

También aquí lo dejo, querido Armando. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

A tenor de su comentario, entiendo que habría que cambiar el nombre de ambas entidades por RCPA y RLCChA