ALICANTE.- El yacimiento de Cabezo Redondo en Villena ha vuelto a
ofrecer datos esenciales para explicar la vida cotidiana en la Edad de
Bronce tras el hallazgo de un telar vertical excepcionalmente conservado
de hace 3.500 años.
El estudio de equipo de investigadores
dirigido por la Universidad de Alicante ha publicado en la revista
científica 'Antiquity' el análisis de "uno de los descubrimientos más
relevantes de los últimos años para el conocimiento de la tecnología
textil prehistórica en la península ibérica", ha destacado el
Ayuntamiento en un comunicado.
Se trata de los restos de un
telar vertical con pesas, "excepcionalmente conservado", hallado en el
yacimiento de Cabezo Redondo en Villena. Entre los autores de esta
publicación científica figura Ricardo Basso, galardonado este último año
con el Premio de Investigación de Arqueología de la Fundación José
María Soler.
La concejala de Cultura, María Server, ha
explicado que este tipo de investigaciones consolida la importancia de
este enclave para el estudio de los orígenes de las culturas
mediterráneas y certifican la importancia de Villena como cruce de
caminos.
Además, dota a este yacimiento más valor para los amantes del
turismo cultural, los interesados en la historia y para aquellos que
buscan un destino patrimonial.
"El Cabezo Redondo forma parte
del entorno que gira a nuestro Museo de Villena (MUVI), que se vincula
con el Castillo de la Atalaya, y otros espacios vinculados a la historia
que convierten Villena en un lugar excepcional para vivir y entender la
historia del levante español", ha añadido.
Por su parte, la directora del MUVI y codirectora de las excavaciones
en Cabezo Redondo, Laura Hernández, ha señalado la importancia de este
nuevo estudio y del hallazgo. En su opinión, Cabezo Redondo es uno de
los yacimientos clave para el estudio de la Edad del Bronce en el
sureste peninsular.
Las excavaciones realizadas desde mediados
del siglo XX han documentado un asentamiento complejo, con viviendas,
áreas de actividad y una intensa producción artesanal".
Además, entiende que "este nuevo descubrimiento refuerza la importancia
del yacimiento como centro de innovación tecnológica y producción textil
en la prehistoria reciente.
Asimismo, abre nuevas vías de investigación
sobre la evolución de las técnicas de tejido y su papel en las
sociedades del pasado".
Este
tipo de telar, ampliamente conocido por hallazgos indirectos, rara vez
se conserva con elementos estructurales de madera, lo que convierte este
descubrimiento en "un caso excepcional en Europa".
El
hallazgo incluye un conjunto de 49 pesas de telar, restos de madera
carbonizada pertenecientes a la estructura del telar y fibras vegetales
de esparto utilizadas como cuerdas.
Todo ello se encontró en una plataforma elevada dentro de un espacio de circulación del asentamiento, que quedó sellado tras un incendio ocurrido hacia el 1500 a.C.
Este
evento permitió la conservación de materiales orgánicos que normalmente
se degradan con el tiempo.
Según los investigadores, la
disposición de las pesas y los elementos asociados ha permitido
reconstruir la configuración del telar y los tipos de tejidos que se
producían.
Uno de los aspectos más destacados del estudio es
la identificación de diferentes tipos de pesas de telar en función de su
tamaño y peso. La mayoría de ellas son ligeras, lo que sugiere la
producción de tejidos finos y posiblemente más delicados que los
documentados en fases anteriores.
Este cambio podría estar relacionado con la introducción progresiva de la lana como materia prima, en sustitución del lino.
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