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martes, 2 de julio de 2024

Reflexiones sobre la España actual de un arquitecto gallego que vive en China

 

MADRID.- Reflexiones sobre la España actual de un arquitecto gallego que vive en China.

  • La mayoría de las infraestructuras se han quedado atrás.

  • Todo es absurdamente caro. No hay relación entre salarios y coste de vida en España.

  • La gente trabaja, de cara al público, abiertamente mal.

  • Hay un porcentaje de la población relativamente importante que está fuera, mental y físicamente.

  • El país ha sido vendido a los 'guiris'.

  • Hay una clara pérdida de fe en el sistema.

  • Es un país para 'bumers'. España es una 'bumercracia charócrata' de facto. El país es suyo.

  • El principal acontecimiento económico de cada lugar que he visitado es cuándo será la siguiente fiesta/concierto/festival/verbena/jarana.

  • Cuesta tener conversaciones racionales con la gente.

  • Hay una clara falta de perspectiva sobre el mundo de 2024.

  • Hay un conformismo totalmente desmedido. La gente se ha quedado en 2008

  • Muchos niños son una especie de salvajes tipo Mowgli.

  • Hay demasiados perros

  • Los cambios se producen muy lentamente. Apenas se notan mejoras tras casi un lustro.

  • La juventud necesita organizarse de otra manera para salir de la precariedad

  • En España se puede seguir viviendo bien, pero hay problemas con el coste de la vida, que es demasiado alto y la relación capital/trabajo.

martes, 8 de octubre de 2019

Un sociólogo australiano retrata España: “El trauma seguirá aunque la economía mejore”


MADRID.- Cuando el joven Max Holleran aterrizó en Granada a principios de la pasada década como estudiante universitario, se encontró con una España fascinante para la mirada de un futuro sociólogo. “El país atravesaba una crisis de identidad muy interesante en ese momento: había pasado de ser un lugar de emigración a otro de inmigración”, recuerda hoy. “También era un momento en el que la gente estaba reevaluando el estatus económico del país, desde una 'Europa pobre' a un país económicamente boyante con un nivel de vida muy superior”, tal como recoge El Confidencial.

Dos décadas más tarde, Holleran, investigador en la Universidad de Melbourne y editor de la editorial Public Books, ha publicado en 'Journal of Sociology' un retrato de la España de la última década a través de 33 testimonios. "La generación perdida de la crisis de 2008: memoria generacional y conflicto en España" explora la ruptura entre la quinta de la Transición y sus hijos, que volvieron a convertir España en un país de migraciones. Al extranjero, al pueblo o a casa de los padres. Una imagen quizá chocante desde su punto de vista, ya que Australia fue uno de los países menos afectados por la crisis.
“España y Grecia sufrieron más y durante más tiempo tras la crisis de 2008”, recuerda a El Confidencial durante un descanso en la escritura de su primer libro. “Los 'millennials' en España son conscientes de que estos sueldos perdidos les perseguirán durante el resto de sus vidas, tanto como experiencia como por una capacidad de ahorro menor a la de la generación anterior”. El panorama es el opuesto al de la España que se encontró al llegar a Granada. Uno en el que el espejismo se ha desvanecido.
Marta, una licenciada en turismo de 28 años que había pasado el año anterior en paro; Álvaro, de 27 años, que había comenzó a trabajar en la construcción en 2004 y que, tras el estallido de la burbuja, se vio obligado a volver a casa de sus padres mientras malvivía trabajando en una tienda de equipamiento para la vendimia de segunda mano; Raquel, una farmacéutica de 26 años que no quería emigrar porque pensaba que, de hacerlo, sus padres terminarían matándose por el estrés de llevar un negocio ruinoso, o Beatriz, de 23 años, que tras estudiar telecomunicaciones decidió volver al pueblo. Estos son algunos de los personajes que recorren el estudio y que repiten algunos de los tópicos generacionales. Precariedad, sobrecualificación, promesas incumplidas.
“En España (como en el sur de Europa), había una sensación de haber vuelto a la casilla de salida, era de nuevo un país pobre comparado con Alemania y Holanda”, responde el australiano. “Eso creó un escenario de 'retorno al pasado'. La gente vio cómo el progreso económico de los noventa y principios de los dosmil se había borrado”. Lo que Holleran encontró fue paro, hipotecas imposibles de pagar y migración, cosas que parecían pertenecer a los años setenta. Y algo más que parece haberse quedado: una precariedad asumida y que ha desaparecido del discurso oficial.
“Afortunadamente, la economía está repuntando, pero es difícil decírselo a alguien que haya estado en paro (o mejor dicho, subempleado) los últimos 10 años, porque no mide su salud económica usando macroindicadores, sino que piensa en su cuenta corriente, la deuda de su tarjeta de crédito, y si puede permitirse comprar un piso”, responde. “La generación perdida sentirá una sensación agridulce por los ingresos perdidos y, más importante, las oportunidades perdidas. Eran la generación mejor formada y no pudieron trabajar (y contribuir a la sociedad de forma significativa) durante años”.
Es la marca de Caín de toda una generación, esa “incertidumbre e impotencia” que, a juicio del autor, marcará sus vidas. “Los optimistas dirían: son más autosuficientes y han aprendido a apreciar lo que es realmente importante en la vida”, explica. “Los pesimistas dirían: sufren un trauma colectivo que los perseguirá incluso cuando la economía se haya recuperado por completo”.

Recuperando el tiempo perdido

"La generación anterior nos falló completamente: no hicieron por la democracia todo lo que decían (...) se unieron a la Unión Europea para ganar dinero para ellos (…) gastaron y gastaron y gastaron y cuando llegó la factura, desaparecieron".
¿Qué ha sido de sus 33 entrevistados un lustro después (las entrevistas se realizaron entre 2013 y 2016)? “He mantenido el contacto con algunos y les va mejor”, reconoce. “Los que no, se han resignado al subempleo y creo que básicamente han comenzado a reconsiderar lo que es importante en su vida (especialmente aquellos que se mudaron al pueblo)”.
¿Una generación marcada indefectiblemente por el rencor? “Creo que hay una actitud más positiva desde las entrevistas”, valora. “La economía se está recuperando poco a poco y la gente de la generación perdida está reintegrándose en el mercado laboral. Sin embargo, eso no significa que se hayan desecho de esa identidad de 'haberse quedado atrás'. Muchos están formando familias, intentando hacerse sitio y acelerar sus carreras, pero es difícil después de un desempleo tan prolongado sin ahorros. Incluso si la economía española mejora, habrá una gran frustración entre esa generación, porque tendrá efectos en sus ingresos a lo largo de toda su vida”.
Holleran dedicó otra de sus investigaciones al turismo en España, al que define como “una suerte y una maldición”. “Es parte importante de la economía y ha ayudado a algunas regiones menos desarrolladas, pero también ha contribuido a la burbuja inmobiliaria. Laboralmente, es estacional, no está bien pagado y no tiene salidas”, explica. Sin embargo, se convirtió en la salida por excelencia para muchos de sus entrevistados, que vivían en la Comunidad Valenciana. “Apoyarse demasiado en el turismo es un problema económico y medioambiental, pero no se ha hecho lo suficiente en España para cambiarlo”.

La España que se odia a sí misma

"Nos dieron un sistema que no funcionaba, sí, pero mi generación fue muy vaga después del euro (…) Pensamos 'trabaja la mitad y cobra el doble' (…) esa era la promesa (…) la gente pensaba que el euro era como un dios que había venido a salvarnos".
El sorprendido investigador se dio de bruces con cómo los españoles habían asumido sin rechistar la imagen caricaturizada que de ellos se había pintado desde el norte de Europa. Así, muchos habían aceptado que la culpa de su situación era solo suya, una consecuencia de un estilo de vida comprado a crédito. “Es curioso, porque esa imagen hace referencia a muchas cualidades culturales que suelen celebrarse: la apertura, la actitud relajada hacia la vida, el tiempo en familia, los amigos cercanos, las juergas”, recuerda Holleran.
Precisamente aquellas cosas que los turistas alemanes venían buscando a nuestro país. “La misma crítica de la cultura española usada durante la crisis en lugares como Alemania era lo mismo que se habría resaltado en un folleto turístico antes de 2008: la mentalidad de 'mañana', la cultura fiestera, las largas comidas, las conversaciones con los amigos tomando tapas”. El australiano considera que los países del norte recogieron esos lugares comunes y los utilizaron como un arma para castigar al displicente sur, que se lo tomó como algo personal. “Por supuesto, las estadísticas no muestran ninguna clase de vaguería”.
Y añade un punto conspirativo, pero realista, al asunto: si los españoles internalizamos ser unos vagos es porque era muy útil políticamente. “Las crisis financieras suelen ser causadas por grandes actores institucionales que a menudo se han arriesgado demasiado. Estas empresas solicitan a los gobiernos, y por lo tanto a los contribuyentes, que acaten parte de su responsabilidad en forma de deuda. Algo más fácil de conseguir si te sientes responsable”.

¿El trabajo dignifica?

"Me dijeron que terminaría rompiéndome la espalda y que se reirían de mí por no tener estudios (…) Pero dije, 'hay granjeros ganando 75.000 al año vendiendo aguacates a los supermercados franceses, así que no voy a perder el tiempo".
El desencanto generacional tiene letra económica, pero su música es laboral. Todos los entrevistados muestran por activa o por pasiva su frustración respecto al empleo, ya sea por el paro prolongado, por no haber conseguido lo que se les prometió o haberse visto expulsados de una jauja inesperada. La consecuencia lógica, una relación con el empleo que pone en tela de juicio el principio de 'ora et labora', transformado en 'estudia, labora y gana mucho'.
“Las expectativas son el gran problema”, responde el sociólogo. “Ocurre lo mismo en todo el mundo desarrollado. La gente en los países ricos quiere un trabajo bien remunerado, que le proporcione estatus, y trabajar de lo que le gusta”. Los testimonios de la generación perdida muestran que era una utopía. “Tenían una expectativa muy elevada de cómo iba a ser su vida desde el punto de vista material: propietarios de un hogar, vacaciones en el extranjero y un gran estilo de vida”.
No fue así y eso les obligó a replantearse su relación con el empleo. “Afortunadamente, se lo están replanteando utilizando nuevas ideas del ecologismo y repensando la economía de la propiedad así como el consumismo en sentido más amplio. En España, se les prometió mucho, pero los más jóvenes están reajustando sus expectativas preguntándose qué es lo verdaderamente importante para ellos y qué les hace felices. Un trabajo gratificante va a ser algo difícil de encontrar en el futuro”.

El callejón sin salida político

Leer el trabajo de Holleran es un ejercicio casi nostálgico, una zambullida en un momento y un lugar muy concretos, a pesar de que las respuestas tienen, en algunos casos, hasta seis años. En ellas se rastrea el nacimiento de una nueva conciencia política, que cristalizaría en el nacimiento de Podemos, que considera que era “la encarnación de la generación perdida pero también una coalición muy frágil”.
“En 2011 era muy fácil ver el movimiento del 15-M y decir 'guau, esta generación va ser muy de izquierdas', pero también parece que algunos de ellos se unieron a las protestas por su frustración personal con el paro, por ejemplo, más que un verdadero compromiso con los principios asamblearios, el ecologismo, los derechos de las mujeres y una agencia explícitamente anticapitalista”, prosigue. Como ha mostrado el tiempo, la generación perdida está más repartida a lo ancho del espectro político.
Con una particularidad. Que, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países del sur de Europa que corrieron suertes semejantes o peores a la nuestra, no ha surgido ningún partido antieuropeo como tal. Otra especifidad española, que Holleran achaca a que “las contribuciones económicas de la UE son increíblementes evidentes en infraestructura, cultura y ciudades”. En otras palabras, “es difícil mantener la mentalidad de 'no han hecho nada por nosotros' cuando hay tantos ejemplos en tu cara”. Pero el futuro puede ser oscuro para la Unión también dentro de nuestras fronteras. Desde la izquierda, por su desconfianza hacia el mercado. Desde la derecha, por la inmigración. Desde todas partes, por una insatisfacción incurable.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Zapatero: "Seguiré anteponiendo el interés de España a cualquier otro"

MADRID.- El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha replicado este miércoles a quienes le están demandando un giro a la izquierda en sus políticas que su objetivo fundamental sigue siendo la recuperación económica y la creación de empleo. "No sé si eso es un giro o no hay que girar, pero vamos a hacerlo con toda la responsabilidad y poniendo los intereses de España por encima de cualquier otro, como he dicho en más de una ocasión", ha sentenciado.

   Zapatero respondía así en la sesión de control al Gobierno en el Congreso al portavoz de ERC, Joan Ridao, quien le preguntó si tras las elecciones del pasado domingo tiene previsto recuperar el "programa socialdemócrata mínimo" con el que llegó a La Moncloa y si había reflexionado sobre el hecho de "mientras la izquierda tomaba las plazas, la derecha llenaba las urnas".
   Ridao explicó que no va a pedir un adelanto electoral porque no desea la vuelta de la derecha al poder. "No tengo ninguna prisa ni ningún ansia de eso, pero sí de que un día de estos la izquierda vuelva al Gobierno", confesó, antes de dejar claro que ERC no va a "abonar una moción de censura" en el caso de que el PP la planteé.
   "Sería relativamente fácil que todos nos pusiéramos en contra de usted, pero lo que ya es casi imposible es que nos pusiéramos a favor del señor Rajoy", señaló Ridao, quien exhortó a Zapatero a aclarar si ante el, margen de actuación tan "estrecho" que tiene, piensa dar un giro a la izquierda".
   En su primera réplica Zapatero empezó a hablar de hipotecas, la pregunta que Ridao le hizo hace dos meses: "No sé si me iba a preguntar sobre las hipotecas, pero... en fin, sobre un giro en torno a las hipotecas le puedo contestar", le respondió inicialmente Zapatero, aparentemente desconcertado.
   Ridao explicó después que el presidente le había admitido el error y lo había achacado a sus asesores, que le habían preparado una respuesta relativa a las hipotecas, sobre la que Ridao le preguntó, pero a finales de marzo. El propio presidente del Congreso, José Bono, también aclaró luego a los diputados republicanos que todo se había debido a una equivocación.
   Tras su primera referencia a las hipotecas, el presidente improvisó una réplica a las afirmaciones de Ridao sobre el movimiento del 15 de mayo, pero sin abundar en el tema: "Las valoraciones sobre el resultado electoral corresponden a los partidos correspondientes", dijo, antes de expresar su "profundo respeto" por los mismos y destacar la importancia de la "amplia participación electoral" que ha tenido lugar "frente a algunos discursos".
   En su segundo turno, Ridao incidió en sus reproches a la política económica "antisocial" de Zapatero, al que acusó de "satisfacer a los mercados y salvar a los bancos sin ningún tipo de contraprestación". "El movimiento de los indignados que no se siente representado por ningún partido expresan precisamente esa inquietud, es gente que piensa que el sistema está en contra de ellos y eso tiene mucho que ver son su política económica".
   Por todo ello, le rogó que le contestase "concretamente" a su pregunta de si continuará "barriendo la casa a la derecha" y de si "priorizará la confianza de los ciudadanos o la de los mercados". Para ayudarle ha priorizar la primera opción le propuso "hacer efectiva la dacion en pago para las hipotecas, apretar las tuercas a los bancos para que fluya el crédito, profundizar en un Estado laico y en la transparencia y la regeneración democrática". 
   Fue en su segunda réplica cuando Zapatero subrayó que el "objetivo fundamental del Gobierno" ante la "más grave crisis económica" que se ha vivido durante décadas es "conseguir la recuperación y mantener la estabilidad financiera de España" que, según ha recalcado, es "indispensable para la recuperación y el objetivo central, que es volver a crear empleo".
   "No sé si es un giro o no hay que girar, pero lo que sí vamos a hacerlo es contra la responsabilidad y poniendo los intereses de España por encima de cualquier otro, como he dicho en más de una ocasión", ha recordado el jefe del Ejecutivo.
   Antes del debate entre Zapatero y Ridao, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, había intentado sin éxito introducir en la sesión de control al Gobierno en el Congreso la posibilidad de que el PP plantee una moción de censura, que el Ejecutivo se someta a una cuestión de confianza o que incluso convoque elecciones anticipadas a raíz de los resultados obtenidos por el PSOE este domingo.
   "Ésta es la primera pregunta que se formula tras las elecciones municipales y lo lógico quizá sería que le preguntase acerca de lo que se viene debatiendo: si moción de censura, si cuestión de confianza o si elecciones anticipadas", ha comenzado Duran su pregunta en el Pleno de la Cámara Baja.
   Sin embargo, el jefe del Ejecutivo ha hecho caso omiso al planteamiento inicial del nacionalista catalán y tan sólo se ha limitado a sumarse a las condolencias que Duran ha trasladado a la familia del ex gobernador del Banco de España Luis Ángel Rojo, fallecido este martes.
   "Quiero sumarme en nombre del Gobierno a las condolencias a la familia de quien fue gobernador del Banco de España, cuya memoria todos honramos", ha dicho.
   Este mismo martes el secretario general del CiU ya supeditó su apoyo a una hipotética cuestión de confianza o una eventual moción de censura a las propuestas que hagan Zapatero, en el primer caso, o el líder del PP, Mariano Rajoy, en el segundo.
   En este sentido, Duran animó a ambos partidos a "mojarse" utilizando estos instrumentos constitucionales porque, según dijo, eso servirá para conocer qué programa quiere cada uno de los dos grandes partidos para afrontar la crisis que atraviesa el país.

lunes, 12 de julio de 2010

España se olvida de tensiones territoriales con el título mundial

MADRID.- Al menos por unos días, el éxito de España en el Mundial de fútbol parece hacer olvidar las tensiones territoriales y regionalistas del país, forjando una unión nacional alrededor del trofeo, como ocurrió con Francia y su composición racial en el Mundial-1998.

"España unida gracias a sus campeones" o "Metáfora de una nación": los editoriales de la prensa más conservadora alababan este lunes la comunión inédita en todo el país, alrededor de la bandera rojigualda, durante mucho tiempo asociada por muchos a la dictadura de Francisco Franco.

"La selección ha terminado con el velo que escondía el deseo de expresar algo tan básico como el orgullo de ser español", decía el periódico Abc.

El seleccionador de la 'Roja', Vicente Del Bosque, había subrayado el domingo el carácter ejemplar del equipo, que integra a jugadores catalanes, madrileños, andaluces, un vasco o un asturiano, entre otros.

"Favorecemos una mejor relación entre las comunidades autónomas del país", dijo el estratega de la 'Roja', que con su carácter humilde y poco aficionado a las polémicas ha conseguido el mayor éxito del país en su historia futbolística.

La fiebre mundialista ha llegado hasta lugares donde hace poco parecía difícil, como Cataluña y el País Vasco, donde existen fuertes tensiones nacionalistas y donde la bandera española no se ve con tanta frecuencia como en otros lugares del país.

En Barcelona, más de 75.000 aficionados se reunieron en la Plaza de España, al pie de la 'Montaña Mágica' y olímpica de Montjuic, para seguir la final contra Holanda en una pantalla gigante.

Muchos de ellos, con colores del 'Barça', equipo que constituye la columna vertebral de la 'Roja' y que ha conseguido un pleno: los ocho goles son de jugadores del 'Barça', dos de Andrés Iniesta -incluido el decisivo en la final-, uno de Carles Puyol y cinco de la nueva estrella, el asturiano David Villa.

Un día antes de la final, Barcelona había acogido una gran manifestación en defensa del nuevo Estatuto de Autonomía, recortado recientemente por una sentencia del Tribunal Constitucional, lo que ha sido considerado como un agravio por los sectores más nacionalistas.

En el País Vasco, la situación es similar. "La euforia de la Roja pasará. Y volveremos a la realidad (...) el problema vasco continúa", señaló Íñigo Urkullu, presidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), hasta el año pasado en el poder en el Parlamento de Vitoria y en la oposición desde entonces.

Fue precisamente en Cataluña y el País Vasco donde se produjeron los incidentes más destacados, aparte de dos muertos por accidentes.

Un total de 21 personas fueron detenidas en Barcelona y 74 resultaron heridas, mientras que en el País Vasco se procedió a tres detenciones, las de unos radicales que habían intentado agredir a hinchas que celebraban la victoria española.

El miércoles, en Pamplona, en la región parcialmente vascófona de Navarra, un fanático de la 'Roja' había sido apuñalado por llevar la camiseta del equipo, según las autoridades municipales.

La alegría registrada estos días en Cataluña o el País Vasco "muestra únicamente que el nacionalismo no tiene la exclusividad de la representación política en esas regiones", señaló el redactor jefe de la agencia Vasco Press, Florencio Domínguez.

"Pero el nacionalismo no va a cambiar. Las realidades territoriales, los problemas de identidad nacional no desaparecen por un éxito deportivo", estimó.

Durante la semifinal España-Alemania (1-0), un importante cargo electo vasco se hizo notar en un restaurante alemán de Bilbao, apoyando como cualquier hincha teutón al equipo de Joachim Löw, que terminó eliminado.