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miércoles, 19 de febrero de 2025

El futuro de Murcia, Alicante y Almería pasa por convertirse en grandes desiertos


MADRID.- Las sequías llegan y pasan dejando tras de sí mayores o menores estragos. También la sequía que asola de forma crónica a España tendrá momentos más o menos intensos, pero quizás la normalidad que quede tras ella no sea como la anterior. El motivo es la existencia de una tendencia hacia la aridez a largo plazo, la aridificación del territorio, publica Xataca.

Buena parte de la Península se clasifica en base a su índice de aridez como zonas semiáridas, “a un paso” de esta clasificación como zona árida, según los datos de la propia EEZA.ia donde este proceso la aridez más va a avanzar. Es uno de los puntos que han trascendido del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del CSIC.

De dónde venimos. Almería, Murcia y el archipiélago de las Canarias han sido tradicionalmente las áreas donde se concentraban las zonas áridas españolas. No resulta por tanto llamativo que sean las dos provincias del sudeste peninsular donde el proceso de aridificación haya tenido mayor impacto. Al menos hasta ahora.

Y es que buena parte de la Península se clasifica en base a su índice de aridez como zonas semiáridas, “a un paso” de esta clasificación como zona árida, según los datos de la propia EEZA.

Potencial para la desertificación. Según el Ministerio para la Transición Ecológica, la extensión de estas zonas áridas y semiáridas, a las que habría que añadir las subhúmedas secas, delimita el área donde el riesgo de desertificación debe ser seriamente considerado.

Según los datos más recientes del Ministerio, las zonas con riesgo alto o muy alto de desertificación, si bien se reparten por casi todo el país, abarcan una porción más significativa de las provincias del levante y el sudeste peninsular (además de Canarias). 

Las zonas de riesgo "muy alto" son particularmente notables en provincias como Almería, Murcia, Alicante, Granada e incluso Cuenca, y de forma ligeramente menos notoria en algunas de las provincias limítrofes.

Una tendencia a largo plazo. Existen numerosos factores que ayudan a explicar por qué nos encontramos ante esta situación. El primero es la falta de lluvias. Más allá de la sequía actual, las últimas décadas han sido relativamente secas en España. Se espera que el cambio climático agrave esto, con menos precipitaciones en promedio, pero más concentradas.

Precedentes. 2023 y 2024 no solo fueron anómalamente secos: también especialmente cálido. El incremento de las temperaturas implica un aumento de la evaporación del agua que nos llega, tanto desde ríos y pantanos como desde el mismo suelo: en primavera de este año la humedad del suelo era de cerca del 0% en la mayor parte de la península.

Finalmente debe mencionarse el uso de agua. El crecimiento poblacional, el turismo y una agricultura cada vez más dependiente del regadío traen consigo cada vez más presión sobre embalses y acuíferos. Estos últimos en una situación límite.

Sin solución a la vista La combinación de todos estos factores hace que la solución sea difícil. España cuenta con una vasta red de desaladoras, pero las limitaciones energéticas y ecológicas que presentan impiden (al menos por ahora) un uso a escala suficiente. Ejemplo de ello es la situación en Cataluña, donde la sequía no ha podido ser detenida con desaladoras funcionando al 100% de sus capacidades.

Una mayor eficiencia en el uso de agua podría ayudar a complementar estas nuevas fuentes, pero aquí las limitaciones también son importantes: aproximadamente tres cuartas partes del agua consumida en España son empleadas por el sector de la agricultura y la ganadería según datos de Aquae. La precaria situación del sector y las recientes protestas no invitan a pensar que exista margen de actuación en este frente.

lunes, 30 de agosto de 2021

China quiere rentabilizar los desiertos y convertirlos en tierras cultivables


MADRID.- Imagina que pudiéramos convertir las enormes áreas de desierto que existen en nuestro planeta y que cubren el 41,3% de la superficie terrestre en zonas fértiles capaces de producir cosechas para la población?, se pregunta El Confidencial.

Así nació el proyecto de "suelización del desierto" por parte de China, una nación que apenas cuenta con un 12% de superficie cultivable a pesar de su gran extensión en kilómetros cuadrados. Allá por 2016, un equipo de científicos de la Universidad Chongqing Jiaotong (China) afirmó haber desarrollado —tras más de una década de investigación— una nueva tecnología que podía hacer precisamente esto: convertir la tierra árida y seca del desierto en tierra cultivable.

En aquel momento, los investigadores hicieron su primer experimento en el desierto chino de Ulan Buh, una de las áreas más severamente desertificadas y uno de los desiertos más difíciles de controlar en China, logrando que la arena se convirtiera en suelo cultivable con funciones similares a las tierras cultivables tradicionales.

¿Cómo? Extrayendo un adhesivo de fibra de las plantas. Los científicos descubrieron que el suelo está en estado reológico cuando está hidratado y en estado sólido cuando está seco, de ahí que ambos estados mecánicos puedan alternarse constantemente entre sí. Si se pierden las propiedades de autocuración del suelo, se pueden producir dos formas extremas de degradación: la compactación del suelo y la desertificación del suelo. 

Aprovechando este conocimiento, el requisito imprescindible para esta transformación de la tierra era la manipulación mecánica (cambiando las propiedades mecánicas de la arena, dejando que se volviese reológica al estar húmeda y sólida al estar seca). 

"El suelo es un material particulado, se puede convertir entre estado sólido y reológico y preservar el agua, los nutrientes y el aire", explicó Zhao Chaohua, vicedecano del Instituto de Ecología del Desierto de la Universidad de Chongqing Jiaotong.

La prueba de campo de cultivo en este desierto inicial (que consistió en plantar 260 hectáreas con el hidrogel) dio como resultado plantaciones de pimientos, sandías, melones, maíz, arroz, rábanos o patatas, con una producción nada exigua. Según los investigadores chinos, las plantas cultivadas en la parcela arenosa produjeron un mayor rendimiento de los cultivos, utilizando la misma cantidad de agua necesaria para cultivos en suelos tradicionales. 

En 2018, la prueba de transformar tierra árida del desierto en territorio cultivable se llevó a cabo en el desierto de Mongolia Interior, el desierto de Taklimakan en Xinjiang y la tierra desertificada en Zoige, Sichuan, con un área total de más de 650 hectáreas. 

En 2019 volvieron a expandir la tecnología en los desiertos del Sahara y Medio Oriente, en las tierras desertificadas del Tíbet y en la arena de las playas de las islas Xisha y Xiamen, con una superficie de más de 1.300 hectáreas. Todas con idéntico resultado.

La tecnología se basa en una pasta hecha de celulosa vegetal, que puede mejorar en gran medida la capacidad de las arenas del desierto para retener agua, minerales, aire, microbios y nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas.

¿Qué impacto podría tener el transformar el desierto y los pastizales en tierras cultivables? A todas luces tendría repercusiones a gran escala en el clima, la biodiversidad y el equilibrio ecológico general de la Tierra. De hecho, algunos expertos ya han llamado la atención acerca de la reducción de biodiversidad de las especies en la zona y la propagación de enfermedades en las plantas a causa del monocultivo en algunas áreas. 

Eso sí, desde que comenzó el proyecto, la región norte de China ha sido testigo de un crecimiento de la cobertura verde del 5% al 13,5%, y algunas secciones del desierto de Gobi ahora están floreciendo con vegetación saludable, suelo fértil y aumento de las precipitaciones. Es innegable que, tras varios años de desarrollo, muchas plantas crecen sanas y fuertes en los sitios de prueba. 

Además, también se están formando costras de algas en el "suelo", lo que indica que se está creando un nuevo ecosistema diferente al del desierto.

Pero si todos los desiertos de la Tierra se volvieran fértiles, tendría una serie de consecuencias, tanto positivas como negativas para la vida en la Tierra (entre las nefastas, la ausencia de tierras secas haría que muchas plantas y animales no pudieran sobrevivir sin estos desiertos y recordemos que su presencia promueve la concentración y formación de minerales tan necesarios como el potasio, el nitrato o el yeso). 

Ahora toca reflexionar si queremos medir los efectos de estos cambios en todo nuestro planeta. Por el momento, otros países como Emiratos Árabes Unidos han solicitado la cooperación con China para sembrar 10 kilómetros cuadrados de zona árida en Abu Dabi.

martes, 31 de diciembre de 2019

La Región de Murcia y Andalucía trasladarán a la Unión Europea la alarmante situación de sequía que padecen

MURCIA.- Los gobiernos de la Región de Murcia y de Andalucía trasladarán a los comisarios de Agricultura y de Medio Ambiente de la Unión Europea la situación de especial vulnerabilidad del Sureste español ante el cambio climático, y que valoren el papel que desempeña la agricultura ante el avance de la desertización.

Así lo anunció hoy el consejero de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente de la Región de Murcia, Antonio Luengo, tras reunirse en Murcia con la consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, Carmen Crespo, sobre la que destacó que "la experiencia de nuestras regiones en esta materia, puede ser de especial relevancia en la política europea de lucha contra el cambio climático y la desertización".
Por este motivo, los consejeros han enviado una carta conjunta solicitando sendas entrevistas a Janusz Wojciechowski, comisario europeo de Agricultura, y a Virginijus Sinkevicius, comisario europeo de Medioambiente, Océanos y Pesca.
Antonio Luengo explicó a los medios de comunicación que "es fundamental la coordinación y el trabajo conjunto entre las regiones afectadas".
En el marco de la lucha contra la desertización, ambos consejeros han expuesto la contribución que el Trasvase Tajo-Segura ha significado para el Levante español en los últimos 40 años, recordando que abastece a más de 80.000 regantes y 145.000 hectáreas, generando más de 100.000 puestos de trabajo y más de 300.000 indirectos. 
Además, aporta cerca de 4.000 millones de euros al PIB español, y permite hacer frente al avance de la desertización, que amenaza al sur de Europa.

sábado, 16 de junio de 2012

Alicante se seca por dentro, alertan expertos en el Día de la Desertización


MADRID.- España se seca por dentro, según alertan los estudios que reflejan cómo la falta de precipitación regular en la península incide directamente en los acuíferos.

El director del Centro de Investigaciones sobre Desertización, Patricio García-Fayos, explicó hoy que la falta de lluvia incide directamente en la cubierta vegetal que al deteriorarse provoca la erosión del suelo, que pierde la permeabilidad necesaria para filtrar el agua con el que se alimenta el subsuelo.
Este ciclo perverso hace que la superficie más desnuda y expuesta no reaccione ni ante las lluvias torrenciales que esporádicamente azotan el territorio español, sobre todo en zonas insulares y de costas, asociadas a los modelos de cambio climático.
España, el más desértico de los países europeos junto con Grecia, está abocada a la sequía crónica si no se toman medidas urgentes, señaló el experto.
Según García-Fayos, biólogo, botánico y especialista en ecología vegetal, el aumento de la aridez incide directamente en un aumento de los incendios forestales, uno de los agentes más degradantes del suelo.
Aunque el panorama se presenta catastrófico, reconoció, y hay puntos en España donde ya se ha alcanzado el "umbral de fragilidad", el punto de no retorno, la reforestación es la única alternativa y está prácticamente en manos de todos.
"Casi todos podemos sembrar un árbol", subrayó el investigador, coautor en 2011 del libro "Restauración ecológica de áreas afectadas por infraestructuras de transporte", editado por la Fundación Biodiversidad para minimizar el impacto de la obra civil en el terreno.
García-Fayos recordó que la normativa vigente obliga a la obra pública a contar con un plan de revegetación, al que además hay que dar seguimiento, por lo que recomendó favorecer las especies autóctonas, acordes con la climatología de la zona afectada y no optar por modelos importados, de resultados desconocidos en España.
Sembrar no es una medida estética, sino una inversión en el suelo y en el agua del futuro, puntualizó.
El experto señaló que Alicante, Murcia, Almería y algunas zonas de Teruel figuran entre las más áridas de España, aparte de Canarias, según los parámetros que determina el Centro de Investigación que encabeza, con sede en Valencia y dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Entre los datos que analizan en sus estudios, además del limitante del clima, aparecen la pérdida de vegetación silvestre, la agricultura, la salinización del suelo y la carga que soporta por pastoreo.
La investigación se inició en 2004 y se complementa con trabajos similares que se desarrollan en centros de Zaragoza y Almería, para recoger datos de zonas de situaciones extremas en toda la península.
"Lo que pasa en España interesa en toda Europa, somos una especie de laboratorio de lo que podría pasar en el futuro en el resto del continente. España es el límite con África", subrayó.
La lucha contra la desertización, insistió García-Fayos, empieza evitando la degradación de la cubierta vegetal, identificando los riesgos y adoptando medidas.
"Hasta que no se invente la lluvia artificial, y no conozco ningún método de éxito, es mejor sembrar", recomendó.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) declaró en marzo que la falta de precipitaciones situaba España en un periodo de "sequía meteorológica", con un año hidrológico (del 1 de octubre de 2011 a 1 de septiembre de 2012) un 36 % por debajo de la media de precipitaciones y una irregularidad pluviométrica sin precedentes históricos.
El portal de internet aguaymapas.com, elaborado con datos del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, ofrece información sobre la situación del agua en España, embalses, precipitaciones anuales, riesgo de inundaciones, consumo y la evolución de la aridez, de sureste a norte, desde hace 70 años.
La ONU, que promueve la celebración mañana del Día Mundial del la Desertización, recuerda que las personas que viven en las tierras más áridas del mundo, un 40 % de la superficie del planeta no cubierta por agua, son algunas de las personas más pobres y vulnerables al hambre.