ALICANTE.- Los alicantinos han atendido este jueves la recomendación del
Ayuntamiento de la capital y han evitado peregrinar a Santa Faz, en un nuevo año de
celebración de la festividad limitado por la pandemia del coronavirus, y
en el que la lluvia ha impedido que la reliquia bendiga a la ciudad
desde el castillo de Santa Bárbara, a mediodía tal como estaba previsto, y se ha
quedado en el pórtico del monasterio. No obstante, esta intención se
mantiene para los próximos días, según ha informado el consistorio, cuando la meteorología y la agenda del obispo de Orihuela-Alicante lo permitan.
La decisión la ha tomado el Cabildo de la Concatedral, pese
a que se llegó a valorar a realizar el acto desde el Patio de Armas de
la fortaleza, para evitar la subida hasta la parte más alta.
Finalmente, la bendición se ha producido a las puertas del monasterio.
Desde allí, y con menos de un centenar de fieles en la plaza, el obispo
de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui, ha realizado cuatro
bendiciones a la ciudad. En ellas ha rogado por los fallecidos y los
enfermos de covid, por el personal sanitario que lucha contra la
pandemia y, por último, por los gobernantes.
El alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha agradecido la "sensatez y
responsabilidad" de los alicantinos que se han optado por hacer una
Peregrina "abierta a los 365 días en un año de limitaciones por la
pandemia", mientras que la vicealcaldesa, Mari Carmen Sánchez, ha
incidido en que, aunque no se ha podido celebrar La Peregrina, "la Santa
Faz ha llegado a los corazones de los alicantinos desde sus casas".
"Hay que agradecer que, atendiendo al llamamiento
que se hizo desde el Ayuntamiento de Alicante, los alicantinos se hayan
quedado en sus casas viendo la retransmisión de la Eucaristía por
televisión. Santa Faz, como se dijo, es los 365 días del año y ahora, lo
que importa, es combatir la pandemia para que en 2022 podamos tener una
Santa Faz como la de siempre", ha indicado el primer edil.
También ha agradecido Barcala a las monjas de la Sangre que custodian la reliquia desde que se trasladaron al monasterio y que se contagiaron, todas, de coronavirus.
Barcala
ha calificado como "momento histórico" el hecho de ser testigo de la
extracción del Sagrado Lienzo de la hornacina del camarín donde se
custodia en un momento tan especial como el de esta pandemia y ha tenido
un recuerdo "especial" a "las personas, devotas de la Santa Faz, que se
quedaron en el camino y no han podido llegar hasta este año".
Por
su parte, Sánchez ha hecho una petición para que La Peregrina 2022 "se
viva con normalidad" y se ha sumado al agradecimiento del alcalde a la
ciudadanía "por su comportamiento ejemplar y pleno de responsabilidad".
"Desde un punto de vista diferente, la Santa Faz sí ha llegado al
corazón de todos los alicantinos", ha mantenido. También ha podido estar
en el camarín donde ha vivido momentos "inigualables e insuperables,
porque parece que a una se le mueva algo desde su interior", ha
descrito.
Ambos han hecho estas declaraciones al término de
la Ecuaristía, presidida por el obispo de Orihuela-Alicante, Jesús
Murgui, y que se ha celebrado a puerta cerrada en el
santuario-monasterio. También ha estado presente el concejal de Fiestas,
Manuel Jiménez.
Jesús
Murgui, en su homilía, ha pormenorizado sobre la devoción "muy
profunda" de Alicante a la Santa Faz. "La Santa Faz es Dios que sale al
Encuentro de las necesidades y dramas que vive el ser humano, en
momentos como éste", ha dicho, y ha rogado a la Virgen "que interceda
ante su Hijo para que nos alumbre en la noche en que vivimos".
A
la finalización de la celebración religiosa, que se ha podido seguir vía streaming por segundo año consecutivo, se ha procedido a extraer
la Santa Faz del camarín siguiendo un protocolo que data del siglo XVII.
Las concejalas síndicas, Mari Carmen de España y María Conejero, han
llevado las dos llaves que tiene el Ayuntamiento y el capellán, José
Luis Casanova, las que guarda la Reverenda Madre Agustina, Sor Aurora
Quesada.
Todo
ello, en presencia de los canónigos custodios, José Navarro y Miguel
Ángel Cremades; los Caballeros Custodios, Salvador de Lacy y Eleuterio
Llorca; el deán de la Concatedral de San Nicolás, Ramón Egío, y los
párrocos de Sant Joan y Muchamiel, Roque Carlos Jiménez y Miguel Ángel
Cremades, respectivamente. Como maestro de ceremonias, Gonzalo Canet Fortea,
secretario del Ayuntamiento de Alicante en funciones.
La
lluvia ha impedido, tal y como estaba previsto, que la Santa Faz fuera
trasladada, en el Faz Móvil, hasta el macho del castillo de Santa
Bárbara para la Bendición a la Ciudad. Se espera, teniendo en cuenta las
conversaciones entre el Ayuntamiento y Cabildo, que se pueda realizar
este próximo fin de semana, según el consistorio.
Ante
el inconveniente de la lluvia, tal y como ocurriera el pasado año, la
Reliquia, portada por Jesús Murgui, ha salido hasta la puerta principal
del templo. Allí ha bendecido a Alicante orientando el Sagrado Lienzo
hacia los cuatro puntos cardinales.
Las
bendiciones han estado dirigidas a "hacia los fallecidos por esta
terrible pandemia", "a las familias de quienes han perdido la vida por
el covid-19 y otras enfermedades", "a los que socorren a los enfermos y
desarrollan tareas de protección y ayuda a la sociedad" y "a quienes
ejercen el servicio y la responsabilidad de gobernar".
Para
evitar que pudiera ser dañada por la lluvia, la Reliquia ha estado
protegida por uno de los paraguas que se utilizaron en la Coronación
Canónica de la Virgen del Remedio que el entonces obispo de
Orihuela-Alicante, Victorio Oliver, presidió el 22 de noviembre de 1998
en el estadio José Rico Pérez. El paraguas, azul y blanco, tiene los
anagramas de la Santa Faz y de la Virgen del Remedio.
La lluvia desluce el mínimo acto de Santa Faz, en el segundo año del virus
La
lluvia ha obligado a suspender la anunciada bendición de la reliquia de
la Santa Faz a la ciudad de Alicante desde el castillo de Santa Bárbara
y ha deslucido aún más esta arraigada festividad que, por segundo año,
consecutivo ha cancelado la multitudinaria romería por la pandemia
sanitaria de la covid-19.
Desde hace 542 años (el 17 de marzo de 1489), la peregrinación solo
había sido cancelada en dos ocasiones: la Guerra Civil Española y
durante el presente episodio de epidemia sanitaria de la covid-19.
Las celebraciones se han centrado en una misa a puerta cerrada en el
caserío de Santa Faz presidida por el obispo de Orihuela-Alicante, Jesús
Murgui, y a la que han asistido el alcalde alicantino, Luis Barcala, y
el presidente de la Diputación Provincial, Carlos Mazón, entre otras
autoridades civiles y eclesiásticas.
La reliquia ha salido del camarín y ha bendecido a los alicantinos desde
el pórtico del monasterio para evitar a la lluvia tras la misa,
celebrada ante las religiosas de clausura de la congregación de las
Monjas de la Sangre.
Algunos grupos de personas sí se han acercado hasta el caserío, pero de forma muy reducida y sin incidencias ni aglomeraciones de ningún tipo puesto que no han llegado al centenar.
La bendición desde lo alto del castillo de Santa Bárbara se ha pospuesto
a los próximos días, seguramente al sábado o domingo, siempre en
función de la disponibilidad del obispo y también del parte
meteorológico, según el alcalde.
Luis Barcala ha destacado que la jornada se ha vivido con ausencia de
incidencias y ha comentado que ha habido algunos alicantinos que han
caminado hasta el caserío aunque siempre "en un número muy reducido y
cumpliendo las medidas" higiénicas y sanitarias de distanciamiento
social por el coronavirus.
Por su parte, el presidente de la Diputación, Carlos Mazón, ha expresado su devoción
por la Santa Faz y ha manifestado su tristeza por la cancelación para
evitar contagios pero a la vez ha destacado su "orgullo" al observar el
cumplimiento "unánime" de los alicantinos a la petición del alcalde de
evitar los actos de este año, en espera de 2022.
Lejos de las habituales imágenes desde primera hora de más de 200.000
personas en peregrinación al monasterio, por segundo año seguido las
calles han estado vacías con un ambiente desangelado, acentuado por las
bajas temperaturas de hoy para un mes de abril y la lluvia.
La romería de la Santa Faz conmemora el llamado 'milagro de la lágrima',
en 1489, cuando los alicantinos sacaron en rogativa la reliquia en la
que se custodia uno de los fragmentos del paño con el que, según la
tradición, la Verónica enjugó el rostro de Jesús en su camino al monte
Calvario y se puso fin al episodio de sequía que afectaba a los cultivos
de la huerta de la ciudad.
Desde hace más de cinco siglos, decenas de miles de devotos repiten cada
año esa rogativa en el segundo jueves posterior a la Semana Santa para
recorrer los ocho kilómetros que separan la alicantina concatedral de
San Nicolás de Bari del monasterio de la Santa Faz, situado en la
pedanía del mismo nombre.