Mostrando entradas con la etiqueta Aridez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aridez. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Investigadores de la provincia revelan "umbrales críticos de pérdida de biodiversidad" en ecosistemas áridos globales

 ALICANTE.- Un equipo científico de la Universidad de Alicante (UA) y la Universidad de Elche (UMH) ha publicado un estudio en la revista 'Ecology Letters' en el que ha revelado "umbrales críticos" de pérdida de biodiversidad en ecosistemas áridos globales.

El trabajo, liderado por el investigador del Departamento de Ecología de la UA Jon Morant, analiza la "riqueza taxonómica y trófica de múltiples organismos", desde bacterias hasta mamíferos, a través de 290 ecorregiones áridas a nivel mundial.

Los resultados muestran que "la pérdida de biodiversidad no ocurre de forma lineal, sino que existen umbrales específicos de aridez", con valores entre 0,45 y 0,95 en el índice de aridez, tras los cuales la diversidad puede caer entre un 19 y un 54 por ciento, dependiendo del grupo trófico estudiado, según ha explicado la UA en un comunicado.

El estudio también evidencia que "la presión humana, el cambio climático y las alteraciones en el uso del suelo exacerban estas pérdidas, afectando la estabilidad y los procesos ecológicos que mantienen los ecosistemas".

"La productividad primaria y la riqueza de las especies vegetales pueden actuar como amortiguadores, ayudando a mitigar los efectos negativos y favoreciendo la recuperación y conservación del medio", ha explicado Morant.

Según esta investigación, "las zonas áridas cubren aproximadamente el 41% de la superficie terrestre y albergan entre el 30 y el 40% de la biodiversidad global".

 "Estos hábitats son vitales no solo porque sustentan a una gran parte de los organismos vivos del planeta, sino también porque proporcionan servicios ecosistémicos esenciales para la supervivencia humana y la estabilidad ecológica", apunta.

El número de especies vegetales, en particular, está "directamente relacionado con la funcionalidad de estos ecosistemas" e influye "en la capacidad de resistir procesos como la desertificación y los efectos adversos del cambio climático".

Además, las zonas áridas son "refugios de especies muy adaptadas que no se encuentran en otros biomas", por lo que aportan "una gran riqueza biológica y genética que es fundamental para la conservación global".

Igualmente, la investigación "subraya la importancia de implementar estrategias que reduzcan las presiones antropogénicas y promuevan la recuperación de la vegetación para proteger la diversidad biológica y las funciones ecosistémicas en contextos de incremento de la aridez debido al cambio climático".

"El fortalecimiento de estas áreas con medidas de conservación y restauración es crucial, no solo para mantener su biodiversidad única, sino también para asegurar la provisión continua de servicios ecosistémicos que benefician tanto a la naturaleza como a las comunidades humanas que dependen de ellas", ha asegurado el investigador de la UA.

viernes, 14 de febrero de 2020

El cambio climático provocará mutaciones en los ecosistemas áridos, advierte un estudio de la Universidad de Alicante

 Desierto de Tabernas, en Almería

ALICANTE.- Por primera vez, un estudio del Laboratorio de Zonas Áridas y Cambio Global de la Universidad de Alicante (UA), dirigido por Fernando T. Maestre, y publicado en la revista Science ha revelado que, a medida que este balance de sequedad se incrementa, los ecosistemas áridos de nuestro planeta cambian de forma brusca. Y es que las zonas áridas ocupan aproximadamente el 41% de la superficie terrestre y albergan a un tercio de la población mundial. En estos entornos, la vida está muy condicionada por la aridez, es decir, el equilibrio entre cantidad de agua procedente de lluvia y la que se pierde por evaporación. En este sentido, la aridez está aumentando a nivel global debido al cambio climático.

«En el estudio hemos encontrado que numerosas características del ecosistema respondían de forma no linear a pequeños aumentos de aridez. Esto implica que hay niveles en los que los cambios son más rápidos, a veces incluso abruptos, para incrementos relativamente pequeños de aridez. Por tanto, podemos afirmar que hay una serie de umbrales de sequedad a partir de los cuales el ecosistema cambia de manera desproporcionada cuando se aridifica aún más» explicó a El Mundo Santiago Soliveres, investigador Ramón y Cajal en la UA y coautor del estudio.
Los investigadores han identificado tres fases de cambio. En primer lugar, cuando los niveles superan un valor umbral de aproximadamente 0,54, «el paisaje queda limitado por la falta de agua. La vegetación varía y pasa a estar dominada por especies adaptadas a la sequía como gramíneas y arbustos, como ya ocurre en muchas zonas de la Península Ibérica», detalóa el investigador de la UA Fernando T. Maestre.
Tras los cambios iniciales de vegetación, cuando los valores de aridez superan el umbral de 0,7 la tierra se vuelve menos fértil, pierde estructura y su vulnerabilidad a la erosión es mayor. Asimismo, organismos que desempeñan funciones claves para mantener los nutrientes del suelo se ven profundamente afectados y predomina la presencia de patógenos en detrimento de organismos más beneficiosos. 
Por último, si se supera el umbral de 0,8 tiene lugar una pérdida brusca de diversidad y de cobertura vegetal. "Una vez cruzamos este umbral el déficit de agua es tan grande que las plantas son incapaces de crecer en estas condiciones. La actividad biológica se reduce drásticamente y la vida pasa a estar condicionada por ventanas de oportunidad que proporcionan los raros episodios de lluvia. Los ecosistemas se han transformado en un desierto", según Maestre.
Según las previsiones climáticas, en 2100 más del 20% de las tierras emergidas del planeta podrían cruzar uno o varios umbrales de aridez como se indica es esta investigación. "La vida no desaparecerá, pero los hallazgos sugieren que estos ecosistemas pueden sufrir cambios bruscos que reduzcan su capacidad para prestar servicios a más de 2.000 millones de personas, tales como la fertilidad del suelo y la producción de biomasa", señaló Miguel Berdugo autor principal del estudio e investigador en el Laboratorio de Zonas Áridas y Cambio Global de la UA hasta enero de 2020.
Los hallazgos del estudio son muy relevantes para entender la repercusión del cambio climático en las zonas áridas ya que pueden contribuir a que se adopten medidas de mitigación. 
"Aunque no detendremos el cambio climático, creo que aún es posible minimizar sus consecuencias negativas en estos entornos fundamentales para lograr un desarrollo sostenible", indica Maestre. 
"Con la información aportada sobre cómo cambian las propiedades de la vegetación y el suelo frente a la aridez, y cartografiando las zonas más sensibles, nuestros resultados pueden utilizarse para optimizar las tareas de control y restauración, conservar la biodiversidad y evitar la desertificación de estos entornos", añade. 
En este sentido, Ricard Solé, coautor e investigador ICREA en el Instituto de Biología Evolutiva (IBE, UPF-CSIC) y profesor en la Universidad Pompeu Fabra, confía en que "este estudio ayude a desarrollar escenarios potenciales de intervención que podrían incluir el uso de la biología sintética para modificar ecosistemas en peligro". 
Esta "terraformación" de ecosistemas es parte de la colaboración en curso entre UPF y la Universidad de Alicante.
Este trabajo inédito, que reúne la mayor compilación de datos sobre zonas áridas de diversos continentes realizado hasta la fecha, forma parte del proyecto BIODESERT financiado por el programa "Consolidator Grants" del Consejo Europeo de Investigación.

miércoles, 30 de mayo de 2012

La creciente sequedad del suelo en Europa, vista desde el espacio


MADRID.- La tendencia de precipitaciones inferiores a la media en Europa ha continuado en los primeros meses de 2012. La misión SMOS de la ESA ha puesto de manifiesto las consecuencias negativas de este reciente brote de "buen" tiempo.

   Europa Occidental está experimentando una grave falta de agua debido a esta tendencia. La preocupación por el déficit de agua está aumentando en los países europeos y sus respectivos organismos encargados del agua, en particular en España, Francia, Alemania y el Reino Unido, explica la ESA en un comunicado.
   La ausencia de suficientes recursos hídricos pone en peligro las cosechas, lo que a su vez aumenta el precio de los alimentos y puede provocar una escasez de agua potable o para la industria.
   Otoño registró un clima particularmente seco, obligando a interrumpir la navegación en el Rin y el Elba, e incluso provocando un incendio forestal en Baviera.
   La tendencia a la baja precipitación en Europa continuó en los primeros meses de 2012, según reflejan las lecturas de humedad del satélite SMOS.
   Lanzado en 2009, SMOS registra radiación de microondas emitida por la Tierra para calcular la cantidad de humedad que se mantiene en la capa superficial del suelo, hasta una profundidad de unos cinco centímetros.
   Los datos de SMOS muestran la diferencia en la humedad del suelo entre febrero de 2011 y 2012 en toda Europa. El bajo contenido de humedad en el suelo es especialmente pronunciado en España, Francia y el Reino Unido.
   La información es particularmente importante para una mejor comprensión del ciclo del agua y los procesos de intercambio entre la superficie terrestre y la atmósfera. SMOS adquiere sus mediciones a una resolución de 50 kilómetros por pixel.
   La combinación de observaciones de SMOS con los datos de alta resolución sobre vegetación y la temperatura de la superficie de la Tierra, permite crear unos mapas de humedad del suelo con una resolución espacial de un kilómetro.  
   La información sobre la humedad del suelo a una resolución tan alta puede ser utilizada en aplicaciones como la evaluación de contenido de agua del suelo para la gestión de la agricultura.
   En condiciones de extrema sequía, los mapas pueden ayudar a localizar las áreas específicas de alto riesgo de incendio mediante la combinación del conocimiento de la humedad del suelo con otros datos obtenidos por satélite y los pronósticos de temperatura del aire y la intensidad del viento.

sábado, 21 de agosto de 2010

Las zonas secas del mundo necesitan medidas urgentes para proteger sus recursos

BRASILIA.- Las zonas consideradas secas, que albergan a más de 1.000 millones de personas en todo el mundo, requieren de acciones públicas urgentes para proteger sus recursos naturales, alertó la Conferencia Internacional sobre las Regiones Semiáridas.

Si la sustentabilidad económica de las zonas secas y semidesérticas no puede ser asegurada "todo el planeta está amenazado", afirma el documento final emitido el viernes por la Segunda Conferencia Internacional sobre Clima, Sustentabilidad y Desarrollo en Regiones Semiáridas (ICID 2010) reunida en la ciudad brasileña de Fortaleza, al noreste del país.

"La ONU debe urgentemente considerar la actual situación de riesgo de las regiones de las tierras secas, especialmente el Africa Sub Sahariana, el sur de Asia y Medio Oriente, pero también en parte de América del Sur y del Norte, el Caribe, Asia oriental y el Pacífico", señalaron los expertos.

La conferencia recomendó la construcción de una nueva alianza geopolítica entre "países con tierras secas para aumentar los esfuerzos de resolver sus problemas". En ese escenario, se identificó la necesidad de contar con "fuentes financieras adicionales" para llevar adelante actividades de desarrollo sustentable que sea sensible al clima.

La conferencia sirvió de plataforma para el lanzamiento de la Década de Lucha contra la Desertificación (2010-2020), por parte de Naciones Unidas. La ICID 2010 es una reunión preparatoria de la conferencia mundial Rio+20, Conferencia de la ONU sobre desarrollo y medioambiente que se celebrará en 2012 también en Brasil.