domingo, 12 de abril de 2020

Impedir la privatización de Bankia, el viejo sueño de Iglesias que cobra fuerza / Alberto Ortín *

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, ¿no sentiste un escalofrío cuando oíste hablar a Josep Borrell de nacionalizaciones? ¿No se te pusieron los pelos como escarpias cuando escuchaste al exministro del PSOE decir que, como consecuencia de la actual crisis sanitaria, "aumentará la presencia del Estado"?

En una entrevista, primero en el diario El Mundo, y después en otros medios, el actual jefe de la diplomacia europea ha aludido al papel preponderante del Estado que se pondrá de manifiesto con la crisis sanitaria y económica provocada por el coronavirus. 

"Si una empresa no puede funcionar, no tiene ingresos, va a entrar en quiebra y se la quiere salvar, ¿cómo se hace? Pues entrando en su capital, y entrar en el capital es una forma de nacionalización. Será temporal, pero digamos las cosas por su nombre", ha expuesto Borrell recientemente en una entrevista en Ràdio 4, en la que lamentó que algunos se asusten en España al oír la palabra nacionalización por "prejuicios ideológicos".

Más allá de los "prejuicios ideológicos" que en España puedan tener algunos cuando escuchan hablar de nacionalización y recuerdan lo ocurrido con la gestión pública de las cajas de ahorro, con sus declaraciones el exministro de Exteriores lo que ha hecho ha sido abrir el debate de que el Estado pueda tomar el control de empresas privadas en un contexto como el actual, proclive a que mensajes como ese calen en una sociedad que se encamina, de nuevo, a una dura crisis económica. Y es inevitable pensar en Bankia.

Para Unidas Podemos, Bankia ha sido su gran objetivo dentro del sistema financiero español. Al menos lo era hasta que entró a formar parte del Gobierno de Pedro Sánchez y tuvo que renunciar aparentemente a algunas de sus premisas.

En el programa electoral con el que el partido de Pablo Iglesias se presentó a las elecciones de noviembre de 2019, se defendía, punto 79, "Impedir la inminente privatización de Bankia". Y proponía, "con carácter inmediato", tomar la medida de que la presidencia de Bankia fuera elegida "por tres quintos del Congreso", para que el sustituto de Goirigolzarri "sí sea capaz de entender el rol que debe desempeñar la banca pública en la mejora del país".

El pasado mes de febrero, en una entrevista en La Sexta, el ya vicepresidente segundo del Gobierno, comentó que Sánchez estaba de acuerdo con él en que "tiene que haber una banca pública" en España, pero olvidó entonces mencionar a Bankia y se refirió a que esta podría surgir del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Unos días antes, a finales de enero, con motivo de la presentación de los resultados de 2019, José Ignacio Goirigolzarri comentó que se veía al frente de la entidad en el futuro próximo, y aunque dijo que no había tenido contacto con los líderes de Unidas Podemos, descartó enfrentamiento alguno con el partido.

Camino de la privatización

El camino hacia la privatización total de Bankia -en la actualidad el Estado controla el 61% del capital- se ha ido postergando atendiendo a razones lógicas de valor de mercado y a que la entidad no ha logrado todavía devolver la cantidad que se le inyectó para evitar su desaparición.

En el año 2012, como consecuencia del rescate de la entidad, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) se convirtió en el accionista único de BFA, y la Comisión Europea y Banco de España aprobaron el plan de reestructuración del banco, que debía concluir en 2017. 

El plazo de desinversión de Bankia se extendió, a finales de diciembre de 2016, de cinco a siete años, estableciéndose la posibilidad de nuevas prórrogas previo acuerdo de Consejo de Ministros. En diciembre de 2017 Bankia acometió la fusión por absorción de Banco Mare Nostrum, entidad resultante de la integración de otras cuatro cajas de ahorro, y cuyo accionista único era también el Frob, debido a la percepción de ayudas públicas que recibieron Cajamurcia, Cajagranada, Sa Nostra y Caixa Penedès.

Un año después, en diciembre de 2018, se aprobó ampliar dos años adicionales el plazo de desinversión en Bankia para su privatización, hasta diciembre de 2021.

"No se trata de correr, sino de tomar la decisión adecuada", declaró la Ministra de Economía, Nadia Calviño, el pasado 11 de febrero, un día después de que Iglesias se refiriera al ICO y a la banca pública en televisión. Daba a entender así la Ministra que, si era necesario, se prolongaría aun más el plazo para la privatización de Bankia. 

La participación del Gobierno en la entidad, añadió Calviño, es una "herencia de la crisis", y tiene como objetivo "proteger el interés general maximizando las ayudas públicas que se invirtieron".

El Estado español sólo ha logrado recuperar, en la última década, 5.917 millones de euros de los 58.871 millones dados a las cajas para salvar el sistema financiero del país, con lo que siguen debiendo 52.954 millones, según datos facilitados a finales del pasado año por el Frob.

La entidad financiera española que más ayuda pública ha percibido ha sido Bankia, 22.424 millones de euros. De esa cantidad, el banco ha devuelto algo más de 3.000 millones, principalmente vía dividendos.

Bankia podría devolver una cantidad mayor de dinero si procediera el Estado a la venta de su 61% en el capital. Pero si hasta ahora las condiciones del mercado desaconsejaban la operación, en la actualidad, con la caída generalizada de los valores cotizados y en particular de los bancos, la venta se antoja aún más remota.

En la actualidad, el valor de la participación del Frob en Bankia es inferior a los 2.000 millones de euros. Dada la previsible crisis económica que va a generar la pandemia, y que, a pesar de la correcta gestión de la entidad bajo la presidencia de Goirigolzarri, difícilmente el valor de Bankia va a ser a finales de 2021 mejor que en tiempos recientes, la meta de la privatización parece ahora inalcanzable.

La situación de la economía española en los próximos dos, tres, cuatro años, con el esfuerzo público que se está haciendo ahora para mitigar el impacto de la pandemia; y las dificultades, mayores, que tendrá Bankia para devolver el dinero del rescate, pueden resucitar el empeño de Unidas Podemos en paralizar la privatización de la entidad. Y que la nacionalización de Bankia sea un objetivo plausible para sus votantes.


 (*) Periodista 


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