Aunque, a su juicio, la coerción se ha mostrado eficaz en algunos casos, está muy ligada al contexto específico, sostuvo Kluge, que avisó del efecto que podría tener en la confianza de la población.
Kluge apeló a ser "muy prudentes" antes de adoptar medidas discriminatorias contra los no vacunados, que podrían aumentar las tensiones internas y afectar a la salud mental, si bien reconoció que se trata de decisiones de cada país.
"Tenemos herramientas que permiten proteger nuestra vida y la vida diaria, depende de cómo y cuándo aplicarlas. Adoptar medidas de último recurso como confinamientos o intervenciones discriminatorias se debe a que no se han usado las herramientas de modo apropiado", dijo por su parte la responsable de Emergencias de OMS-Europa, Catherine Smallwood.
Kluge cree necesario pasar de una estrategia de "reacción" a otra estabilizadora, entre otros duplicar el uso de mascarillas en interiores, ventilar los espacios concurridos, aumentar el número de test y adoptar rigurosos protocolos para casos severos.
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