ALICANTE.- La proliferación de viviendas regladas con uso turístico en Alicante se ha visto fuertemente restringida por las circunstancias especiales del municipio, más en concreto la falta de un Plan General actualizado, publica hoy El Mundo.
El documento que especifica las normas urbanísticas de la ciudad data de 1987, y existen zonas, como la playa de San Juan, donde las restricciones son especialmente duras porque «fueron ideadas con otro modelo en la cabeza».
El concejal de Urbanismo de Alicante, Adrián Santos,
relata que el Ayuntamiento se reunirá próximamente con empresarios del
sector para abordar los cambios que se introducirán en la normativa.
Santos también explica que la Administración observará la regulación de otros municipios, como Valencia, para establecer unas directrices claras sobre la apertura de nuevos apartamentos turísticos.
Su intención es consensuarlo también con los técnicos de Turismo del
Consell, que son quienes han delegado en los municipios la necesidad de
que este tipo de alojamiento reciba el visto bueno municipal a través de
un certificado de compatibilidad urbanística y la expedición de una
licencia ambiental,
Mientras tanto, la ciudad seguirá siendo terreno abonado para la proliferación de viviendas turísticas sin reglar,
algo que también ocurre en Valencia. De hecho, y según un informe
elaborado por Yuri Ustrov, profesor de OBS Business School, dos de cada
tres turistas que llegaron en 2017 a estas dos capitales de provincia se
alojaron utilizando plataformas peer-to-peer (o P2P), es decir, de
«intercambio entre iguales», como por ejemplo Airbnb.
En concreto, y
según los datos recopilados por Statista, el portal de estadísticas para
estudios de mercado, en 2017 el 60,3% de los visitantes de
Valencia escogieron un piso P2P para su estancia; en el caso de Alicante
ese porcentaje se elevó hasta el 67,8%, un fenómeno del que lleva tiempo alertando tanto el lobby Exceltur
como la patronal provincial de hoteleros que opera con sede en Alicante
ciudad, la Asociación Provincial de Hoteles de Alicante.
La
falta de una regulación clara preocupa también a los vecinos del centro,
quienes consideran que se trata de una actividad que se puede asociar a
determinada industria del ocio. Hasta el punto de que un estudio
elaborado por una empresa independiente sobre la posibilidad de
peatonalizar la avenida de la Constitución y la calle Bailén alertaba
de la posibilidad de que un incremento exponencial de este tipo de
alojamiento provocase un éxodo de residentes a otros barrios.
En opinión de Santos, «es evidente que el modelo de apartamento turístico no es el mismo para una zona como el casco antiguo que para otra como playa de San Juan»,
por lo que «es necesario revisar las necesidades y peculiaridades de
cada zona» a la hora de actualizar la normativa urbanística.
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