viernes, 26 de noviembre de 2021

Nueva idea para 'engañar' al virus en la boca y frenar los contagios


MADRID.- Un equipo de investigadores de la Universidad de Pensilvania (EE UU) ha estudiado el potencial de un chicle cargado con ACE2, la proteína a la que se engancha el SARS-CoV-2 para atacar nuestro organismo, para inhibir o bloquear la carga viral presente en la saliva y así ayudar a no contagiar a otros y a prevenirnos de una posible covid-19 grave. 

Así lo explican en un 'paper' publicado en la revista Cell, trabajo en el que exponen los resultados de su investigación. Según estos, la goma de mascar reduciría hasta en un 95% la carga viral presente en la saliva, lo cual podría ayudar a frenar la transmisión cuando las personas infectadas hablan, respiran, tosen o estornudan.

Para probar este novedoso concepto, los investigadores, liderados por Henry Daniell, han desarrollado plantas y cloroplastos que cumplen con los requisitos de la reguladora de medicamentos de EE UU (FDA, por sus siglas en inglés). Según explican los autores, el chicle anticovid "tiene características físicas y un sabor similar a los chicles convencionales".

Los dos gramos de goma de mascar con la que han experimentado contienen proteínas ACE2, que son las proteínas de las células humanas a las que la proteína S del coronavirus SARS-CoV-2 se agarra para infectar y propagarse por el cuerpo humano.  

Los científicos partieron de la base de que las células epiteliales de la lengua constituyen un gran reservorio de proteínas ACE2, incluso más que los tejidos bucales y gingivales. 

"Las glándulas salivales constituyen el sitio principal de replicación del SARS-CoV-2", exponen. Por eso, sostienen, "el ACE2 liberado al masticar el chicle sirve como un enfoque novedoso para disminuir la infección por virus". 

Según los resultados publicados en este artículo, este chicle (llamado CTB-ACE2) redujo en al menos un 95% la carga viral de SARS-CoV-2 de las muestras de saliva o hisopo analizadas mediante PCR. 

"Masticar chicle con proteínas que atrapan el virus ofrece una estrategia asequible general para proteger a los pacientes de la mayoría de las reinfecciones de virus orales mediante la reducción o la reducción al mínimo de la transmisión a otros", concluyen los investigadores estadounidenses, que añaden que, al reducir la carga viral presente en la boca y garganta, este chicle también "podría ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad de la covid-19". 

Para llegar a estos resultados, los investigadores compararon diez muestras de saliva de pacientes hospitalizados con covid y diez muestras de personas voluntarias libres de infección por SARS-CoV-2. 

"Observamos una reducción drástica en la actividad de [las proteínas] ACE2 en la saliva cargada de virus recolectada de los diez pacientes con covid-19 en comparación con la de los diez individuos sanos", reza el estudio.

Los expertos agregan que aunque este trabajo se ha centrado en el coronavirus, el concepto de atrapar las partículas virales en la cavidad bucal usando un chicle con proteínas podría aplicarse asimismo para muchos otros virus que se transmiten a través de la boca como la gripe, el virus del papiloma humano (VPH), el zika o los herpes, entre otros.

¿Cómo funciona?

"La idea es bastante buena", reconoce a 20 Minutos el catedrático del Área de Biología Celular de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Guillermo López Lluch. 

"Cuando el SARS-CoV-2 infecta va capturando las proteínas ACE2, que se encuentran también solubles en saliva. Han encontrado que, en las personas con infección vírica, baja la cantidad de proteínas ACE2 en saliva, porque el virus se va uniendo a ellas aunque no las pueda usar para entrar en las células porque simplemente se unen la proteína S del SARS-CoV-2 con la proteína ACE2 disponible", explica.

Entonces, ¿qué hace el chicle? "Darle al virus proteínas ACE2 fabricada curiosamente en plantas para bloquear todas las proteínas S del virus y evitar que se unan a las proteínas ACE2 que están en las células. Bloquea, satura las proteínas víricas que utiliza el virus para entrar en la célula (la 'S' de Spike), de manera que así el virus no puede entrar en las células porque ya tiene todas sus proteínas ocupadas. Es como si el virus tuviese un manojo de llaves del mismo tipo para la misma cerradura, pero le damos trozos de esa cerradura para ir bloqueando las llaves y no se puedan usar". 

"La idea es bastante buena, bajaría la cantidad de virus presente en saliva y esófago pero una vez dentro del tubo respiratorio ya sería más complicado, pero en saliva sí lo podría inhibir", concluye López Lluch.

Posibles efectos adversos

El experto reconoce que la muestra "es pequeña" pero descarta, sin embargo, que esta idea pueda tener graves efectos adversos. "La muestra es pequeña pero para nosotros no va a ser más que un chicle con una proteína más. En principio no debe afectar nada más que al bloqueo del virus, ya que lo único que podría hacer es fastidiar la función de la angiotensina, que es el señalizador que se une a la proteína ACE2", explica.

López agrega que "no se sabe muy bien qué hacen las ACE2 en las mucosas del aparato respiratorio. Es una proteína que interviene en el proceso de vasodilatación, retención de líquidos, control de la tensión, etc."

 El biólogo no le ve "mucho problema en principio" pero apunta que quizá "habría que tener precaución por si provocara efectos de sequedad o retención de líquidos, pero no debería tener muchos problemas. La estrategia de bloqueadores de virus es bastante simple. Limitada a la parte de la boca, creo que funcionaría bastante bien", termina.

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